lunes, 21 de mayo de 2012

AUGE Y OCASO DEL AMOR

Voy a plantear un tema complicado, pero muy presente en nuestras vidas, de lo que tampoco no estoy muy seguro ni puedo dar garantías sobre lo que aquí escribo. Es tan solo una visión personal, después de haber pensado en ello, y me gustaría contar con vuestras opiniones. Es sobre el amor, ese sentimiento misterioso que se forma por si solo, no tienen edad, y puede iniciarse en cualquier momento. Podríamos decir que pasa más o menos por unas 7 fases: Fase 1.- Se produce el "enamoramiento", cuando dos acaban de conocerse, empezando por un flechazo, por una casualidad, por un “feeling” inesperado, por una amistad inicial que se ha ido llenando de afinidades, o por una conquista que ha venido precedida de sus distintas etapas. Fase 2.- Emerge y aflora la "pasión", es la fase espiritualmente más intensa, que incluso no puede pasarse ni un solo día sin entrega física total y completa. Fase 3.- Surge inesperadamente la "decepción", esta aparece cuando empiezas a descubrirle los defectos a tu pareja y te preguntas con cierta incomodidad algo parecido a esto: ¿qué hice, cómo pude entregarme a una persona así, en qué me equivoqué escogiendo a aquella persona?. Te suelen ser más visibles los defectos de la pareja que los propios, y a ella le pasa justo lo mismo: ve tus defectos y es poco consciente de los propios. Fase 4.- Optas por "resignación", esperas que cambie, que haga algo, ya sabes lo que te gusta de la otra persona y lo que no soportas, empiezas a sentirte infeliz al ver que no se cumples las expectativas que esperabas, llenándote de cierta desilusión pero quieres que tu pareja haga algo y descubres que a la larga no le interesa cambiar nada, porque es difícil hacer cambiar a las personas y todas acaban siendo como han venido paridas. Como decimos en catalán: “es ben parit, o mal parit” (es bien parido o mal parido), mejor o peor parida ha acabado resultando ser la persona, dentro de lo diferentes que somos cada uno de los seres humanos que pueblan el planeta. Fase 5.- Puede darse que te decidas por un "cambio", decides cambiar tú, por lo menos para soportarlo y a ver qué pasa, ya que no te imaginas encontrar la felicidad en otra persona. Fase 6.- Te replanteas "complacer al otro"; a veces cuando la otra persona ve que por amor a ella te esfuerzas en cambiar tu, puede que también decida cambiar, aunque sea poquito pero en el fondo no más para complacerte, ya que la segunda naturaleza que se lleva dentro es casi prácticamente imposible de hacerla cambiar, ya que cada persona es como es. Con esa actitud que tomas, deja de ser más importante el propio yo y desde esta nueva perspectiva el otro empieza a importarte realmente, sacrificando muchas cosas de ti con esa entrega. Fase 7.- Llegas al "amor sin condiciones", un amor maduro y consciente. Ahora si, ya lo conoces casi por completo, lo quieres como es, lo aceptas, lo necesitas y su bienestar incluso viene a ser más importante que tu persona. Su simple presencia es suficiente para reconocer que esta es la persona a quien amas, y te sientes en paz con ella. Generalmente hay parejas que nunca llegan a la fase 7 pero hay otras que si lo logran. Esta fase la puedes ver en parejas de ancianos, aunque tampoco hay que engañarse: una cosa es amarse, otra compartir la vida con cierta tolerancia y respeto, y una tercera es aguantarse, y todo dependerá de la historia de cada uno: a veces “lo que has sembrado en la vida, terminas recogiendo”. Hay quienes tras pasar por la fase 2, consideran que el amor ya ha caducado, y no merece la pena seguir con una relación que no aporta ni llena a una de las partes o a ambas, y prefieren arriesgar en busca de mejores oportunidades. Lo que te haga pasar de una fase a la otra depende de muchas cosas y no siempre las fases están bien limitadas; muchas veces las transiciones se van viviendo casi sin darse cuenta. También puede pasar que te pares en alguna de esas fases y ahí las cosas se queden estancadas indefinidamente. Normalmente la fase 3 y 4, son claves para que se produzca la ruptura o la continuación, aunque normalmente es más dado que se produzca la ruptura, para darse otra oportunidad con otra persona, ya con experiencias y lecciones aprendidas, o bien optando por una vida en soledad en vez de con “mala compañía”. Las estadísticas de separaciones y divorcios dan fe de ello, y el fracaso ante un injusto sistema judicial como el actual que tenemos en España en el que ser mujer acapara todos los derechos y ser hombre es garantía de perdedor seguro, no anima a arriesgarse en segundas oportunidades de uniones legales, sobretodo en los hombres, salvo con objetivos muy calculados. Culminada la fase 7, el tiempo pasa, y las arrugas empiezan a adueñarse del rostro de ambos, el pelo se vuelve canoso, las fuerzas empiezan a decaer, se pierde visión y oído, y el cuerpo es cada vez más sensible a los dolores. Los pasos cada vez se vuelven más lentos, el cuerpo se va encorvando y encogiendo necesitando pronto llegar a sostenerse en un bastón, y el estado del humor puede cambiar del día a la noche con bastante frecuencia. Se puede llegar incluso a ir perdiendo cada día más la memoria en la que ya no se recuerde de qué se conocieron, las cosas que se hicieron juntos, olvidar todo incluso de hablar o de expresarse bien. Entonces en esa fase final de la vida uno puede encontrarse que lo tenga que cuidar al otro, cuando ya no pueda, o viceversa, porque uno de los dos es quien primero se verá ya incapaz de todo, convirtiéndose incluso temporalmente en un ser vegetal, para posteriormente irse en paz a otro mundo. Y aquí habrá llegado la prueba más dura del amor, ¿se será capaz de seguir amando y entregándose hasta los últimos instantes?.