miércoles, 8 de agosto de 2012

¿DE VERDAD EXISTE LA IGUALDAD DE GENERO, O ES LA NATURALEZA LA QUE MARCA LAS DESIGUALDADES?

Se dice que las mujeres suelen ser bastante abstractas y difíciles de comprender, y en cambio los hombres suelen tener razonamientos y actuaciones más de lógica. Lo que me recuerda la gran pregunta que se hizo una vez el gran maestro del psicoanálisis Sigmund Freud: "La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?". Claro, todavía hay grandes diferencias de salarios, y de ocupación de puestos directivos (salvo en la función pública), y cuando una mujer destaca, actúa más bien con parámetros de lógica, es decir, con pura mentalidad masculina, donde no puede haber lugar para lo abstracto y si es necesario lo claro y lo lógico. Por otra parte, los hombres físicamente se diferencian de las mujeres en que tienen mayor fuerza física (en términos generalizados). Pero ellas tienen dobles defensas (porque la naturaleza les ha facultado para poder tener que soportar dos vidas, la propia, y la que han de procrear), con lo cual se supone que son más resistentes a las enfermedades y sufren con menor intensidad los dolores, y e aquí la razón de su mayor longevidad. En contrapartida los hombres son físicamente más fuertes y más ágiles, como ya he indicado, pero estadísticamente se mueren mucho antes. ¿A qué viene eso?, pues porque desde la pasada primavera el Tribunal de Justicia Europeo dictaminó que a la hora de establecer los precios de las primas por parte de las compañías de seguros, es ilegal que se tengan que fijar por parte de diferenciación de sexos (hace meses que tenía archivada la documentación, pero ahora se me ha borrado y perdido, y no la encuentro por internet, pero la recuerdo y por esa razón ahora me viene al caso). Las diferencias de genero (diferencias entre mujer y hombre) hacen que desde el punto de vista mercantil, las compañías de seguros fijen precios diferentes, aunque políticamente o desde la judicatura se pretenda una igualdad impuesta artificialmente, tal como ha dictaminado el Tribunal de Justicia Europeo, en la pasada primavera.. Claro, una cosa son las leyes políticas y los fundamentos jurídicos que de ellas derivan, y otra cosa muy distintas son las leyes de la naturaleza y del mercado, muchísimo más sabias que cualquiera de las leyes reguladas, y ahí están los hechos. De acuerdo con esa decisión del Tribunal de Justicia Europeo, a finales del presente año será vigente no tener en cuenta el género (hombre o mujer) a la hora de calcular los seguros y sus primas. Con la finalidad de que no haya ninguna discriminación de ningún tipo, con la cual se establece que el cálculo de las tarifas habrá que ser “unisex”. Según un estudio de la patronal de los seguros CEA (cuya información he perdido, pero ahora buscando por internet no puedo acceder porque se encuentra en una web de pago, aunque dejé anotado lo relevante con lo que aprovecho para redactar las cifras en este artículo con las que me baso a modo de ejemplo), concluye que el impacto más importante se producirán en los seguros de vida y de riesgo, que por tener las mujeres una esperanza de vida más larga, hasta ahora habían tenido que pagar primas más bajas que los hombres, teniendo la misma edad, en las coberturas de riesgo de muerte. Cabe destacar, por ejemplo, según datos de Tráfico, en los accidentes los hombres son 4 de cada 5 muertos, y los heridos son 3 hombres de cada 5 accidentados (el resto, lógicamente son las mujeres). Claro que esto también se debe a que las mujeres conducen muchísimo menos que los hombres, y además eligen coches de muy baja potencia, en general, con lo que el famoso tópico “peligro mujer al volante”, se debe a eso, a que estadísticamente conducen muy poco y además con coches menos peligrosos, cosa que las compañias de seguros tienen en cuenta a la hora de hacer las tarifas lo más rebajadas y competitivas posibles. Y siguiendo con el tema de las tarifas de los seguros, ese informe del CEA decía que con el veredicto del tribunal europeo se calcula que a una edad de unos 40 años, ellas podrían tener un encarecimiento del seguro de hasta un 34%. En cambio las primas medias de los hombres podrían bajar un 12 %. Pero las mujeres que tengan edades muy jóvenes, se pueden encontrar con una subida muy sensiblemente superior a ese 34% de media, como si no hubiera bastante con soportar las subidas de la crisis de los últimos tiempos. Según ese informe, por otra parte, en los seguros de coche también se prevé que puede representar una rebaja de un 9% aproximadamente para los hombres, y en cambio con las mujeres en sentido contrario, una subida de su prima del 11%, en que lo que sube por un lado, baja por el otro, con lo cual de acuerdo con esa sentencia, desde el punto de vista económico el beneficiado es el hombre. ¡Y para que luego se quejen de las discriminaciones y reivindiquen igualdad de género!. Por otro lado, todo son contradicciones: por lo que hace por la parte de los llamados seguros vitalicios, el precio perjudicará a los hombres que hasta ahora cobraban rentas más elevadas ya que tenían una esperanza de vida más corta. Por ejemplo, con una inversión de 200.000 euros, hoy un hombre podría obtener de media aproximada una renta mensual vitalicia de unos 913 euros, y una mujer de 818 euros. Con la nueva exigencia europea, los dos pasaran a cobrar 866 euros con una rebaja del 5% para los hombres y un incremento del 6% para las mujeres. Es evidente que si hasta ahora algunos colectivos, sean hombres o mujeres según cada caso, tienen un trato ventajoso (precio más bajo) es porque otro tendrá unos recargos y tendrá que pagar un poco más. Simplemente se trata de nivelar el coste de las coberturas al riesgo real que, se ha demostrado, no es igual para todos los dos distintos colectivos. O sea que al final toma lo de ambos, pasando la criba de edades por un cálculo final de media aritmética, de acuerdo con la nueva exigencia del tribunal europeo. Naturalmente se supone que esta nueva medida puede llevar a un encarecimiento global de la prima, ya que se resentirán especialmente la clientela femenina dejando de contratar seguros de vida y riesgo debido al sensible encarecimiento, en unos momentos con los actuales en los que el sector de seguro está muy castigado por la crisis con gran pérdida de clientes y por la feroz competencia de precios ofertados en internet en cuanto se refiere al seguro del automóvil. Por otra banda, seguro que será interesante de ver cómo acabará afectando esta normativa en los seguros de salud y asistencia sanitaria, porque es bien evidente de que hay diferencias importantes entre hombres y mujeres en cuanto se refiere a sus distintos estados físicos, y en ello hasta ahora se ha reflejado en el precio de la prima, calculados naturalmente con datos estadísticos fiables. Evidentemente la igualdad de género, aunque cargada de buenas intenciones, parece que al final ha sido una plena utopía. ¿Qué pensáis pues,….es discriminación o auténtica igualdad de género?. Seguro de que habrán opiniones para todos los colores en este sensible tema que nos tocará con fuerza en los bolsillos de cada uno a partir de finales de lo que queda del año.


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