domingo, 20 de noviembre de 2011

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL FENÓMENO "FEMINAZI" Y LA LIBERACIÓN DE LA MUJER EN ESPAÑA

En el muro de facebook de una amiga mía, leo: “Si engordo parezco embarazada. Si adelgazo estoy enferma, si me arreglo soy creída, si me visto sencilla soy descuidada, si digo lo que pienso soy prepotente, si lloro quiero dar pena, si tengo amigos soy una cualquiera, si me defiendo soy problemática!. En fin... hoy en día hagas lo que hagas serás criticada”

Y naturalmente todavía siguen vigentes los viejos típicos tópicos como para que todavía hayan mujeres que sigan diciendo estupideces parecidas. Desde hace siglos un fantasma ha ido recorriendo las calles de todo el mundo, el fantasma de reivindicar siempre la igualdad de género, un movimiento que se ha ido desnaturalizado en los últimos tiempos con las que se han venido llamando “las feminazis”, con nombres ilustres de mujeres ministro ya a punto de caducar como la Aido o la Pajín, o mujeres juez como la politizada Montserrat Comas, etc…, que al mismo tiempo que discriminaban sistemáticamente los derechos de los machos ibéricos, ocultaban la cara debajo el ala cuando se trataba de dar la cara en cuanto se refiere a la liberación que sufre la oprimida mujer mora, para no contradecir la doctrina impuesta por el zapaterismo de lo que vino a llamarse "Alianza de Civilizaciones". Prácticamente desde el comienzo de los tiempos la mujer ha sido presa de lo que podríamos llamar "vaginofobia" por parte del género masculino, derivando esto en conductas de represión y violencia hacia ellas, con tal de ser dominadores sobre ellas, y que las féminas no ocuparan las parcelas de poder masculinas. Justificaciones para el establecimiento de un sistema patriarcal en la sociedad hay muchas: que si Dios creó al hombre primero, que si cuando las mujeres tuvieron el poder no supieron que hacer con el, que si ellos son más fuertes físicamente, que si simplemente no les da la gana reconocer que mujeres y hombres pueden tener mismas capacidades, salvo algunas excepciones. Que las mujeres tipo Hypatias de Alejandría, no son más que para comernos el coco, y eso respaldados por el principal poder fáctico de una sociedad: la religión, representado en sus iglesias, templos o mezquitas, y con los clérigos de todas las tendencias que los conforman. Incluso cuando las mujeres han querido dedicarse a la religión, han quedado relegadas a un segundo plano, pues qué mujer imán se puede encontrar en cualquier mezquita, o de que mujer-cardenal, o papista que lo fuera incluso más que el propio Papa, tenemos conocimiento de que haya existido?. Y es que en todas las sociedades se ha fomentado la idea patriarcal de que la mujer sólo está para incitar al pecado, para someterse al varón y cumplir con su función reproductora,...algo que seguramente hoy en día a muchos les parecerá una tremenda estupidez.

En pleno siglo XXI, las personas profundamente inteligentes, seamos hombres o mujeres, todos sabemos que ninguna de estas justificaciones tiene la menor validez, sin embargo, muchos (y, desgraciadamente, muchas) siguen creyendo en estas como verdades irrebatibles, como convencionalismos que todavía siguen vigentes, y que se resisten a cambiar, porque curiosamente las mujeres históricamente forman parte del espectro más conservador de la sociedad: se resisten a los cambios, como si tuvieran preferencia estar a la pasiva y dejar a la activa para el género masculino, como sigue siendo en todas partes del mundo, en todas las culturas, y desde que prácticamente salimos de las cavernas. Generalmente, se nos ha educado para seguir ciertos lineamientos socio-culturales lo cual nos lleva a fijar nuestras metas y expectativas de vida, además de nuestra supuesta felicidad hacia un destino a recorrer, en aquellos roles que la sociedad nos ha asignado. Recientemente con la feminazicación de la mujer amparada por la supuesta igualdad que pretendía Zapatero en pos de una sociedad más igualitaria encarnadas en mujeres tipos Aidos, Pajines, etc…, sin estar extentas de cierta chuleria, en vez de igualar más, se ha tendido a una sociedad más distante entre ambos sexos, con la implantación de nuevos roles que claramente reprimen al género masculino; en otras palabras, la falsa “liberación de la mujer” se ha ido convirtiendo en la “opresión del hombre”, en la que no se tiene ni en cuenta la represión que padece en todas partes la mujer musulmana, incluidas las que ya son como “carne de cañón” para la reconquista de la tradicionalmente cristiana España, donde la mujer era “la reposo del guerrero”, “la veladora de los valores de occidente”,la que “cuando besa, es que besa de verdad”, y un largo etc…. Y no digamos la clara discriminación en contra que hoy en día en la sociedad española padece el hombre simplemente por llevar una pilila, en cuanto se refiere a los problemas de juzgado, derivados esos sean de violencia de género, de separaciones, de obligación de pasar pensiones, etc... Ese hipócrita sistema feminazi implantado desde lo alto de las instancias políticas españolas, indirectamente fomenta y, si bien no perpetua, prolonga el antiguo sistema de dominación patriarcal, que en vez de por parte de los hombres, ahora pasa por parte de las mujeres, aunque sin aclarar ¿qué pasa con la liberación de la mujer mora?, ¿nunca llegará la liberación de la mujer mora?, ¿nunca será libre la mujer que ha tenido la mala suerte de nacer bajo la órbita islámica?,...porque si bien ha habido alguna cosa llamada "primavera árabe revolucionaria" y alguna guerra librada como la de Libia,...pero en modo alguno a servido para que las libertades de las mujeres se hayan hecho realidad, sino todo lo contrario: aún más represión hacia el sexo femenino. Los conceptos que por generaciones de mujeres se nos han enseñado, así como los patrones de conducta y pseudo valores más que beneficiarnos han simplemente dañado a millones de personas, sino cómo se explica que todo va de juzgado de guardia, y que generalmente la única beneficiaria y considerada como víctima es la mujer. En lo que respecta a lo que pueda quedar del rol femenino, parece una verdad grabada sobre piedra secular aquella de que la mujer no esta completa sin un hombre a su lado para formar un matrimonio, que no puede ser feliz (ni esta bien visto que lo sea) si esta sola para ir vistiendo santos o conformarse con la compañía del gato, ahora que con las leyes feminazis sólo se ha logrado que la mujer en vez de ser más liberada, sea más temida y por tanto más alejada de ese famoso varón domado que por allá en los años setenta escribía Ester Vilar, como una burla al feminismo emergente del postfranquismo.

El rol de esposa y ama de casa había sido inculcado como si fuera la meta de toda mujer, como si no existiera aún en esta época ninguna otra opción, y lo peor del caso es que muchas lo siguen creyendo así hoy en día. He aquí algunas reflexiones:

1.-¿Es todavía la mujer demasiado inmadura para sentar cabeza? Tal vez, hasta cierto punto, ya que no considero que un matrimonio sea la clave para la felicidad o para la realización personal, ni mucho menos la solución a los problemas. Primero hay que vivir y conocerse a sí mismo para después decidir libremente si se desea convivir y conocer a algún semejante del otro sexo, para establecer una relación amorosa, una compañía con la que compartir todo, complicidad incluida estando bien con el otro, sin el miedo a esas nuevas leyes feminazis que se han ido implantado en los últimos años, y que pueden ser el peligro para la extinción de lo que queda de la especie española , o la facilidad para la invasión de aquellos que tienen como norma no solo la represión religiosa hacia el propio hombre, sino en especial hacia la propia mujer rebajada a una simple máquina reproductiva que hay que tener bien tapada y cubierta con unos horribles trapos encima.

2.-La esposa feliz versus amante desdichada. ¿De verdad necesita la mujer a un hombre para ser feliz? No, necesariamente, y menos las feminazis que no están hechas para convivir y menos para amar al género masculino. Definitivamente la soledad es mala consejera, " ¡ay del que esté solo!”, nos cita La Biblia!"... si no te llevas bien con ella, con esa soledad, que al llegar a la vejez has de tener un pacto honesto con ella, tal como nos lo señalaba el genial escritor Gabriel García Márquez. Una pareja es feliz cuando existe la suficiente madurez para aceptarse a sí mismo y la sensatez de querer estar con alguien mas a pesar de todos sus defectos, algo que naturalmente contradice con la esencia del espíritu del feminazismo. El saber que a pesar de que pase el tiempo seguirás admirando a esa persona y conversando para mantener vivo el intelecto y la complicidad de ambos en este largo camino que es la vida, sin que el uno sienta miedo o desconfianza hacia el otro. Si la mujer solo desea formar una pareja para no estar sola, mejor que se compre un periquito o un gato para compañía, que para convivir con un hombre no sirve, y menos si es feminazi.

3.-La cuestionada idea de que nada es peor que perder una oportunidad que podría cambiar tu vida, encontrando a un hombre. Es muy injusto que muchas mujeres piensen que deben sacrificar algunas cosas en pro de la felicidad conyugal, sin embargo, si un hombre la ama NO le dará a escoger entre, por ejemplo estudiar una carrera universitaria y estar a su lado, eso ya es propio de la generación aferrada todavía en los tiempos de la pera en los cuales el marujeo era la norma. Ahora a los hombres inteligentes no les cuesta demasiado asimilar la igualdad de sexos, y no sólo no les disgusta que su compañera sea independente y trabaje, sino que además se sienten orgullosos de ella incluso si les supera profesionalmente. El hombre inteligente que en verdad respeta a la mujer como persona, esperará el tiempo necesario para el amor, compartiendo profesiones, tareas del hogar, crianza de la prole, y demás roles que ya tendrían que estar superados en pleno siglo XXI como para entender hasta adónde ha de llegar esa igualdad.

4.-Final feliz, éxito... o tal vez fracaso, tener que comenzar de nuevo. La relación de pareja no es la meta final, no es la última parte del recorrido ni nada por el estilo. Es el comienzo y no sabes que diablos te espera, no sabes si habrá solvencia económica o no, ignoras si tendrás hijos o no, ni siquiera sabes si durará para siempre, si la muerte los separará o será la guapa de la fiesta quien lo haga.

5.-Quizás habrán mujeres que todavía piensen que nos deben dar tu final feliz, como si fuera una obligación que tienen que cumplir en la vida. Alguien podría decir que es para tus padres, tu pareja, tus amistades, la propia sociedad donde convives. Pues no, tu final feliz pertenece únicamente a ti, seas mujer o seas hombre, porque es algo tuyo y representa todo aquello por lo que ha valido la pena habitar este mundo. Los seres humanos llegamos solos a esta vida y solos nos vamos así que el compromiso de vida feliz es para contigo mismo, sin que tener que dar cuentas necesariamente a los demás. Es decir has de vivir la vida a tu gusto, ser tú misma, sentirte libre y sentirte bien contigo misma, sin que te importen los demás ni los convencionalismos sociales todavía vigentes.

Al final la "liberación de la mujer", esa reivindicación de siglos, milenaria, solo llega a cada una cuando vive, lucha, sigue adelante, ama, disfruta,...pero haciéndolo primero por ella misma. Más vale mandar a freír espárragos al novio o al marido que tener una vida llena de dolor y frustraciones. Así que querida mujer: sé tu misma, y procura estar contenta contigo misma, y ya no te importe para nada lo que digan los demás, que al fín y al cabo todo lo demás son vanas chorradas.



Genieve Morton, para Sports Illustrated - FHM
La bellísima modelo de 25 años, Genieve Morton, nacida en la misma ciudad que nuestra adorada Charlize Theron, posa así de sexy para la edición bañadores de Sports Illustrated. Si quieres ver más fotos de Genieve, pincha AQUÍ