viernes, 19 de octubre de 2012

EL FALSO MITO DE LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA



Me ha llegado esta ilustración que aquí cuelgo, y ese vídeo subtitulado a aquí inserto, y quisiera añadir algunas consideraciones, pues no es todo lo que parece, y los sistemas de enseñanza de los distintos países no son ni mejores ni peores, sino que lo que hay en el fondo es mejores o peores personas implicadas en el proceso de educar y recibir educación.


 


Se pinta a Finlandia como un país ideal, de los más avanzados, pero no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, hasta hace poco,  tenían a Nokia, como un ejemplo de empresa  puntal tecnológica, pero ahora ha sido desbancado. Los países que más progresan son los que se fomenta la competitividad, como Estados Unidos, de donde procede Apple, Google, Facebook, Microsolf, y demás empresas altamente punteras en tecnología, pero no necesariamente con el sistema educativo al que se le dediquen mayores recursos.

 Además hay que saber que el sistema fiscal finlandés es de impuestos muy altos en todos los sentidos, que sería inaceptable para la mentalidad de una mayoría de españoles. ¿Estarían dispuestos los españoles a aportar más de la mitad de su sueldo para el Estado, para financiar toda una serie de cosas de dudosa calidad y de dudoso aprovechamiento público?. Como todas las cosas relacionadas con la política, tiene un trasfondo económico, en la que algunos se quieren aprovechar y beneficiar del dinero público. El modelo educativo finlandés, que tanto se alaba y se reivindica entre nuestros enseñantes, en realidad es un sistema que sólo interesa a los docentes funcionarios: cuanto más dinero, cuantos más privilegios (y todos pagados por los contribuyentes, mejor), cosa de lógica económica, y no necesariamente a por mejor calidad en educación. Hay que saber, por ejemplo, que Japón en muchos aspectos duplica en horarios docentes a muchos otros países europeos, pero no por ello es más competitivo ni mejor preparado. Además hay que saber que Finlandia ess el país con el mayor índice de suicidos, y con libertades ciudadanas muy recortadas, en la que el Estado tiene un enorme peso específico sobretodo en cuanto se refiere a una excesiva carga fiscal. También estadísticamente es el segundo país del mundo en asesinatos de profesores y alumnos entre si, con lo cual este dato de por sí ya es indicador de que algo falla en el sistema.

Hay que decir que ahora los tiempos han cambiado y que con internet, la mejor herramienta educativa, sobran universidades y escuelas,…..pero faltan emprendedores, creadores de empresas, que necesitan un marco de pocas trabas burocráticas, pocas normativas y muy pocos impuestos, para que la gente se anime a crear su propio negocio y crear puestos de trabajo, según lo que demande el mercado, regido inevitablemente por la ley natural de la oferta y la demanda. Con saber leer y escribir, las cuatro reglas de aritmética, y el manejo del internet, cualquier ciudadano puede aprender lo que quiera si se esfuerza en ello, y sin necesidad de institutos o universidades, que cuestan un pastón a los contribuyentes. De nada sirve regar abundantemente con dinero público las escuelas, institutos y universidades, si los docentes ponen poco amor y responsabilidad en su trabajo, si las familias se desinteresan de sus hijos, y si los alumnos no aportan el interés y la voluntad que se necesita para aprender. Se podrá untar con todo el dinero de los contribuyentes que se quiera (y eso es lo que quieren los que pertenecen al gremio del sector de la “educación”, porque esto es lo que les beneficia en su bolsillo, en su status, y en tener un puesto de trabajo repleto de comodidades y recursos gratis y regalados); pero en realidad sólo se puede aprender si se tiene la suerte de que le toque a uno un “buen maestro”, y si se sabe ser un buen alumno, puesto que con la ya sobrebarata herramienta de internet, toda la información, la educación y todas las bibliotecas del mundo están al abasto de cualquiera digitalmente a través de internet. En definitiva, para mejorar la educación, tan sólo haría falta que llegara el internet gratuito a todos los hogares de los ciudadanos, que encima en comparación a lo que se gasta en “educación”, resulta muchísimo más barato para los contribuyentes, y en ciertos aspectos, de coste incluso hasta nulo.