miércoles, 25 de febrero de 2015

COCHES CON MATRÍCULA H..


Con este 2015 es ya el cuatro año que sigo formando parte del club de los parásitos de este país, es decir, estando sin trabajar (en desempleo involuntario), y desde luego las perspectivas ni son buenas, ni mucho menos para arriesgarse en auto-empleos, lo cual me da disponibilidad para tener mucho tiempo libre. A pesar de que últimamente (y en año electoral) el gobierno lo que ha de venir, lo pinte todo tan alegre y optimista, con el mensaje de que se está creando empleo a espuertas, la cruda realidad es que el mercado de trabajo sigue estando seco y precario, y lo único que se ve en todas partes son naves industriales cerradas, vacías y abandonadas, así como multitud de locales de negocios cerrados y en avanzado estado de deterioro.

Y tener mucho tiempo libre e improductivo, como es mi caso, significa moverse mucho por el ancho mundo, ya que se dispone de un montón de tiempo libre para poder aburrirse. Pero el tiempo hay que aprovecharlo y todos los días llevo y recojo a mi hija al instituto donde hace su primer curso de FP, y que está a unos 50 kilómetros de casa, y lo hago así porque me resulta mucho más barato que no pagar el billete del autobús, y eso me supone un recorrido mínimo de 200 kilómetros en los días lectivos de dicho instituto.

Total, que paso muchas horas en carretera, y observando todo movimiento, por supuesto. La inmensa mayoría de los coches que más circulan vienen con la letra H, y los que más siguen son la G, y la reciente de la J.  Es bastante raro encontrar la B, C, D, y F (las vocales no entran en la matriculación de los coches de nuestro país). Y eso de que llevamos años con las mismas últimas letras, indicador de las escasas ventas de vehículos en esos años de dura crisis que empezaron especialmente desde el estallido de la burbuja financiero-inmobiliaria de 2008.

Tengo la impresión de que más bien toman el coche los más ricos, los que disponen de coches nuevos; y los coches más viejos (generalmente los anteriores a la G) circulan muy poco, lo cual me atrevería a decir que son los que pertenecen a los pobres, en esta sociedad nuestra en la cual en los últimos años se han ido ensanchando más el abanico de las clases sociales, que dentro de sus diferencias, hay unos cuantos muy ricos, lo que queda de la clase media que la componen los funcionarios, y unos muchísimos pobres que son la inmensa mayoría.

En esta sopa de letras de las matriculaciones de los coches, se supone que las distintas letras deberían de ir más repartidas y de forma más o menos igual de proporcionadas dichas letras. Pero no es así. La letra que predomina en las carreteras es la H, la de los coches más nuevos y recientes, y la segunda la G, así como la J que al parecer se estrenó a finales del año pasado o a principios del presente.

Dicen los de la Dirección General de Tráfico que últimamente hay muchos menos accidentes gracias a las cámaras dispara multas que cada vez están más extendidas por todas las carreteras, pero es un dato interesado y muy falseado: en realidad hay menos accidentes porque circulan menos coches, en especial los de las matriculas más antiguas como he señalado (digamos los de la gente con los recursos económicos más bajos).


Enfín, detalles que se observan y llaman la atención. 

( En las fotos, yo mismo junto a mi coche pequeño, un Renault Clio, que es matrícula B, de los viejos, con bastantes años, igual como yo mismo, pero que me sigue funcionando igual que el primer día).




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