lunes, 21 de septiembre de 2009

CARA Y CRUZ DE LAS BOLSAS DE PLÁSTICO


Hace muchísimos años en España se probó un experimento de tratar de sustituir las bolsas de los supermercados por bolsas de papel, tal como se veía en las películas norteamericanas, y el resultado final fue que aparentemente nadie siguió la iniciativa. A la gente no le gustaban las bolsas de papel, prefería más las prácticas bolsas de plástico, mucho más resistentes, que incluso las reutilizaban para emplearlas como bolsas de basura.

Ahora el gobierno, como otra iniciativa más en el recorte de las libertades públicas, y jodiéndole la vida a los ciudadanos, trata de imponer por la fuerza a que los supermercados supriman las bolsas de plástico, por otra cosa de un material textil reciclable (que además sale muy cara de pagar), con la excusa de que el plástico no es reciclable y además tarda unos 400 años en descomponerse, tal como indica por televisión una falsa publicidad del Carrefour. La cosa es toda una farsa: la bolsa de plástico no sólo es totalmente reciclable, sino que además se puede llegar a descomponer en muy pocos meses. Deje alguien una bolsa de plástico en un lugar de la intemperie donde no transite nadie, vuelva al cabo de 6 meses, y vea en qué estado ha quedado la susodicha bolsa. Expuesta en el medio líquido, esa bolsa tarda muchísimo menos en descomponerse. ¿No ha dejado nadie una bolsa de supermercado con algo en algún olvidado desván, y no ha comprobado como queda en pocos años, que no necesariamente los exagerados 400 años de los que presumen los llamados técnicos de “medio ambiente”, los ecologistas, y el gobierno?

La realidad es que el plástico es aún mucho más fácil de reciclar que el papel, y en su proceso se precisa quemar menos energía, y además contamina menos que no el reciclado del papel. Si lo comparamos con el reciclado del vidrio, el plástico requiere una temperatura (energía) de 10 veces menos de lo que requiere el reciclado del vidrio. Por otra parte, procediendo el plástico del petróleo, si no se usara, quedaría como simple residuo de las refinerías, que se utilizaría para otros fines: neumáticos, embarcaciones de plástico, industrias del juguete o del ordenador, complementos del automóvil, pinturas, alquitrán para asfaltar carreteras, plásticos de tapar invernaderos, botellas de Coca-Cola, cables electricos, etc.... Por tanto el impacto de las bolsas de plástico sobre el medio ambiente, es mínimo e insignificante, que no justifica para nada la medida obligatoria de retirarlo de la circulación. Además España somos el primer fabricante europeo de bolsas de plástico, con lo que van a peligrar miles de puestos de trabajo, con lo que supone de nueva sangría al erario público en nuevos subsidios de paro, y al mismo tiempo nuevo gasto doméstico a las sufridas familias que se les exige otra apretada más del cinturón.

La tomadura del pelo se notará en dos cosas: una, en que habrá que pagar del bolsillo propio la nueva bolsa de supermercado que no será de plástico (algunos señalan que será a base de un compuesto derivado de la patata, que encarecerá aún más el precio del alimento más básico de la castigada población española), y segunda, que el resto de los fabricantes de bolsas negras de basuras de plástico van a obtener pingues beneficios al tener que comprar la gente las bolsas de basura, cuando antes aprovechaban las del supermercado que para acumular y tirar la basura. De modo que apenas no se dejará de continuar fabricando otras bolsas de plástico de distinto formato y tamaño, sólo que complicando aún más la vida de los ciudadanos, pero mandando al paro a los que fabricaban las sencillas bolsas de supermercados.

Pero lo increíble es lo impotentes y tontos que somos los ciudadanos en dejarnos recortar las propias libertades por parte de esa nulidad de políticos actuales totalmente ignorantes e incompetentes. Además lo sano e higiénico es la utilización de la bolsa de un solo uso, no las reutilizables que acabaran siendo más sucias, menos higiénicas, y más caras para el propio consumidor. El descontento del público estará servido.

Es de esperar que a la larga se vuelva a la bolsas de plástico de siempre, más prácticas y tan baratas, que algunos supermercados las dan gratis a sus clientes. Por otra parte, ese supuesto mal impacto sobre el medio ambiente, es prácticamente nulo e insignificante, que para nada justifica esa nueva medida que recorta aún más las cada vez más limitadas libertades públicas de los ciudadanos.