miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿ PARA QUÉ SIRVEN LOS SINDICATOS ?

Se supone que deberían de servir para las reivindicaciones de los trabajadores, y en parte gracias a ellos, desde la llamada "revolución industrial" hasta el día de hoy, se han logrado algunas justas "conquistas sociales", pero hoy en día dichos sindicatos se han degradado hasta el punto de ir convirtiéndose en una especie de desprestigiadas organizaciones con enchufados liberados subvencionadas por el Estado, y sólo al servicio de colectivos corporativistas, como los funcionarios, por ejemplo, olvidándose de defender los derechos de los parados a un puesto de trabajo digno y justo, así como los derechos prioritarios de los españoles frente a los extranjeros cuando se trata de repartir las partidas presupuestarias de los gastos sociales (sanidad, escuela, seguro de desempleo, subvenciones, etc...).

No obstante, he encontrado un interesante video inspirado en otro de un sindicato de origen australiano que explica lo beneficioso que han conseguido los sindicatos, aunque en alguna cuestión no estoy del todo de acuerdo, que es la que se refiere a salud y seguridad del trabajo, que eso, a mi modesto entender, en muchos casos ha sido toda una imposición dictatorial en contra de la libre voluntad del trabajador de currar del modo que mejor y más cómodo pueda ejercer, porque, por ejemplo, en el sector de la construcción¿quién soporta durante 10 horas seguidas un casco bajo un sol de justicia, aún cuando ni tan siquiera tenga nada peligroso encima?, sólo porque lo obliga una norma existente por culpa de la absurdas exigencias de personas que idearon la normativa y que nunca trabajan con un casco ni saben lo que es tener que soportarlo en toda la jornada.

Por otra parte, dejando aparte las respetables reivindiaciones de los sindicatos en favor de los trabajadores, yo siempre he dicho a los empresarios, que la única manera de tener contentos a los trabajadores es pagarles lo mejor posible y tratarlos bien, y seguramente que algunos habrá comprobado lo positivo que hay en todo esto.

Naturalmente que todo tiene un límite razonable tanto por parte de la empresarial como por la trabajadora, donde debe de imponerse el dialógo y el sentido común, para lograr acuerdos beneficiosos para la empresa y para ambas partes.Y, por supuesto, no estoy a favor de ninguna huelga salvaje, ni de cualquier otra clase de huelga que pueda lesionar los derechos ciudadanos de unos terceros. Eso último, más bien lo prohibiria.