viernes, 24 de junio de 2011

LA RECHAZADA INSACIABLE




( De las memorias de una mujer liberada y liberal)

Cualquier mujer se siente mal cuando es rechazada, pero es que a mí nunca me había pasado…soy joven, sexy, alta, delgada, me encanta el sexo y huelo a él.

Llevamos más de dos meses hablando de cómo sería nuestra noche de sexo y cuando llega el momento tú te tomas la libertad en decirme que no te apetece.

Después de sentirme mal por un instante, mi orgullo se desnuda, se pone un conjunto de raso azul, con un sujetador que levanta mis grandes pechos, un tanga muy pequeño y con un liguero que sujeta mis medias negras. Me maquillo, echo perfume por todo mi cuerpo, me calzo unos zapatos de tacón alto y a pesar de las bajas temperaturas de invierno, me pongo simplemente un abrigo para ir directamente hacia tu casa.

Llamo al timbre con mucha decisión, abres la puerta y al verme sorprendido yo te empujo hacia dentro y cierro la puerta con un golpe. Dejo caer mi abrigo para que observes mi cuerpo y me abalanzo sobre tu boca. Te sujeto la cara con fuerza, con rabia se pierde mi lengua entre la tuya que se abre con deseo y frustración.

Mi furia se va convirtiendo en un gran apetito por follarte, mi excitación crece por la situación inesperada de por fin tener tu polla en mi boca. Te doy la vuelta y te pongo de cara a la pared sujetando tus brazos en alto. No pones resistencia cuando pierdo mi mano en tu pantalón y cojo tu pene que está erecto, grande y duro. Aprieto tus huevos e introduzco mi lengua en tu oreja que recorre rápidamente todo tu cuello. Te quito la camiseta y tu delgado torso tiembla haciéndote suspirar de placer. Desabrocho en un instante tu pantalón y lo deslizo con mis manos mientras mi lengua recorre tus muslos. Mis cabellos se enredan entre tu entrepierna que se abre empujando mi cara hacia tu polla. Te doy la vuelta y sobre mis tacones, en cuclillas deslizo tu ropa interior hacia el suelo y observo tu falo recto, largo, ancho, perfecto. Con mucha hambre y sed introduzco tu polla en mi boca mientras mi mano se desliza por el raso de tu piel con gran rapidez. Tú estiras de mi pelo con fuerza hacia atrás para verme los ojos de deseo, con tu boca abierta que no para de suspirar y con tu mano introduces fuertemente tu miembro de nuevo en mi boca. Mi lengua se adhiere a tu polla recorriéndola mientras entra y sale con gran velocidad. Cuando estás a punto de eyacular, me apartas y me empujas hacia las escaleras de tu chalet donde me quitas el tanga con firmeza y me introduces tu polla haciendo que grite por un pequeño dolor que se convierte en un inmenso placer al instante.

Sobre tu escalera, mis piernas abiertas, mi pecho salido del sujetador…empujo tu cara para que lamas mis duros pezones. Me empujas con fuerza y clavo mis finos tacones sobre tus muslos apretando fuertemente mis labios vaginales sobre tu pene. Te vuelves loco, jadeas, gimes, suspiras, gritas y me miras perdiendo tu mirada en nuestros movimientos hambrientos, en tus fuertes golpes que empuja mi cadera y se clava en los peldaños de una escalera que observa nuestro deseo.
Me aparto mostrándote mi culo para que la introduzcas por él mientras me apoyo a la barandilla. Suavemente me la metes por detrás y te agarras a mis pechos mientras tus piernas hacen fuerza y me empujas con fuerza. Deslizo mi mano hasta mi clítoris para darme más placer, lo que hace que entre gritos pidiéndote que no pares, me corra y tenga un gran orgasmo…que ha sido mejor del que me hubiera imaginado.

Me aparto he introduzco tu polla en mi boca que sigue sedienta para que eyacules en ella. Te corres mientras tu cuerpo vibra y tus ojos están clavados en mis labios abiertos.

Te quedas sonriendo, con los ojos desencajados y el cuerpo agotado. Yo recojo mi tanga, mi abrigo y me dirijo hacia la puerta. Te quedas en silencio, oyendo sólo el ruido de mis tacones alejarse. Me doy la vuelta, te miro y te digo antes de desaparecer de tu presencia:

- ¡No deberías rechazar nunca a una mujer como yo!.