lunes, 9 de noviembre de 2009

¿ DÓNDE ESTÁS CORAZÓN ?






Admiro a la mujer hermosa que hoy en día, no cae en la superficialidad del mundo en el que vivimos.
Admiro a mujer hermosa que hoy en día, mirando con esos ojos libres de envidia, de prejuicios, de rechazos, de exigencias,….., es capaz de conquistar a un hombre con su sonriente y amable ternura, escribirle unas apasionadas cartas o unos poemas de amor, decirle cariñosamente “te amo”, y ser capaz de respetarlo por muy imbécil y tonto que él sea la mayoría de las veces, con un sí a todo como respuesta. ¿Alguien es capaz de decirme adónde encontrar a ese sueño de mujer?.

.....y mientras tanto escribo esto, soñando en que algún día aparezca ese flechazo que nunca se me presenta, me acuerdo de aquella famosa cita de Paulo Coelho: "Nuestra OTRA PARTE, se cruzara al menos unos instantes en nuestra vida. Y estos instantes, serán de un AMOR tan intenso que justificaran el resto de nuestros días.".......!Oh, Paulo Coelho!...¿y cuándo llegarán esos más anhelados instantes?, ¿dónde está Cúpido, para que me hiera con sus flechas?

....¿y esas valkirias que cuidan a los cansados guerreros como yo, o esas ninfas que son el “reposo del guerrero”, o aquellas bellísimas musas que siempre inspiran para el amor?..... Oh!, ....la personificación misma del sueño de Don Quijote, de los solitarios caballeros de la triste figura como yo. ¿Por qué será que hay tantos Don Quijotes, en medio de tantas Dulcineas con el rumbo perdido?.¿ Y por qué es que con demasiada frecuencia que está ese loco amor en el yo estoy enamorado de ti, y tú lo estás por otro?

....y pasa el tiempo, tic-tac, tic-tac, tic-tac,....ese reloj no se para nunca,...tic-tac, tic-tac, tic-tac,....y llegas a la edad provecta sin haber vivido ni saboreado las mieles del amor. Entonces te acuerdas de aquel consejo de Gabriel García Márquez: “una vejez feliz es un pacto honesto con la soledad”. Y de repente se me aparece Goethe, perdón,....el diablo, que como a Fausto me propone que a cambio de la eterna juventud, pero conservando todo el esplendor de la experiencia y sabiduría que tan sólo pueden adquirirse con la edad, que le venda mi alma, ...para encontrar a la Margarita más bella y hermosa que hay en ese mundo, y con ella poder conocer las mieles del amor, lo único que faltaba por vivir, tras vivir una larga y fecunda vida. Oh, Lucífer!, por esa oferta que me haces de concederme la eterna juventud, mi alma ha de venderse muy cara,... ¡carísima!. Pero no te la vendo, ¿sabes por qué, Señor de los Infiernos?, pues porque las Margaritas también envejecen, muchísima veces sin haber aprendido todavía lo qué es amar y enamorar a un hombre. Y no te cuento más,.....(por el momento, porque como decía el mismo Goethe, “el eterno femenino atrae”, que viene a ser lo mismo que decir que el amor es siempre tema eterno).

Y mientras tanto, todavía no dejo de preguntarme: ¿dónde estás, corazón?