sábado, 15 de mayo de 2010

SUBIR LOS IMPUESTOS A LOS RICOS, ES ARRUINAR AÚN MÁS A LOS POBRES.

ANTECEDENTE: Reunión del Fondo Monetario Mundial y comisarios europeos de economía: vamos a crear un gran fondo para evitar que al igual que Grecia, ningún país de la zona euro se quede en quiebra técnica por falta de dinero. Condición única: reducir rápidamente el déficit público (es decir, las enormes deudas que inevitablemente todos los contribuyentes deberemos pagar tarde o temprano). Los gobiernos europeos están todos de acuerdo, y cada uno procede a hacer sus malabarismos para cumplir con la exigencia de reducir sus déficits públicos.

CONSECUENCIAS. En España todos están que aúllan con las nuevas medidas de Zapatero en sus compromisos con Europa para reducir el déficit, especialmente todos los que viven del Estado (los funcionarios y los pensionistas). Pero nadie se acuerda de lo mal que lo están pasando los parados, ni de cómo crear puestos de trabajo. Los sindicatos anuncian que está muy mal eso de rebajarle los sueldos a los funcionarios, y de congelarle las pensiones a los jubilados, pero ninguno de esos sindicalistas se acuerda de los parados ni de cómo crear puestos de trabajo. Dichos sindicatos anuncian movilizaciones y huelgas, que en definitiva son actitudes inútiles que además empeoran aún más las cosas, dañando todavía más la economía y creando aún mayor desconfianza a los inversores, los únicos que pueden crear puestos de trabajo, pero que lógicamente no se mueven en un clima de inestabilidad social y de rigideces tanto laborales como fiscales.

Los funcionarios y sindicalistas se quejan de lo injusto que es rebajarles sus sueldos, pero olvidan que tienen sueldo vitalicio, horarios pequeños y buenas vacaciones pagadas a costa de esa inmensa mayoría de contribuyentes que pasa serios apuros por culpa de la crisis. Se quejan los jubilados por la congelación de sus pensiones, pero olvidan que ellos no trabajan, y que para mantenerlos, otros tienen que trabajar, dándose la contradicción de que cada vez hay más parados y menos oportunidades de trabajo. Se quejan las embarazadas de que no van a poder cobrar su cheque bebé, pero existe la contradicción de que si existe cheque-retorno para pagarle a los inmigrantes su vuelta a su país de origen, y como en todo ese surtido de “cheques” que da el gobierno, es siempre a costa de los impuestos que pagan los exprimidos contribuyentes. Por no mencionar más colectivos de cabreados con la crisis y los políticos que administran mal.

No obstante, a mi modesto entender, aquí habría que denunciar una gran injusticia que se está cometiendo, impropia de un país que quiera tenerse como civilizado: quitar las ayudas y con ello abandonar a su suerte a los minusválidos y personas de gran dependencia. En medio de tantas absurdas subvenciones inútiles e insultantes, no es justo abandonar a aquellos que de verdad la necesitan, y carecen de medios y capacidades para salir de esa crisis en la que nos han metido: los minusválidos. Una sociedad que los abandona, y en su caso el gobierno, es una sociedad injusta,...y en este caso, es el reflejo de la sociedad injusta y corrupta en la que estamos inmersos. ¡Vergüenza de políticos que tenemos!

Y eso de que los políticos dicen que se van a rebajar el sueldo. Es como una broma de mal gusto: aunque se rebajen el sueldo apenas un 5%, o un 10 o 15% como dicen algunos de esos “ejemplares” políticos, lo que cobran siguen siendo un suculento sueldo que resulta insultante para el resto de los sufridos ciudadanos. Lo que no se acuerdan de decir ellos y los altos cargos funcionarios, es decir exactamente en números y cifras: qué cantidad de dinero cobran como sueldo,...puesto que los contribuyentes que lo pagamos tenemos derecho a saberlo. Queda claro que eso no interesa de decir, y que con ello existe manipulación informativa. Así que para nuestro gasto en políticos y funcionarios, los españoles pagamos 86.000 concejales, casi 9.000 alcaldes, 17 Presidentes de Autonomías, más de 300 “ministros” autonómicos, casi 1.600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados en Cortes, 300 Senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, 26 Ministros aproximadamente, unos 200 Directores Generales, más 2.000 asesores, más de 300.000 liberados sindicales, etc..., etc..., etc... Aquí tenemos un funcionario, pensionista o chupóptero de los presupuestos cada 3 habitantes. En Alemania (si no ando equivocado, porque no me acuerdo exactamente) hay tan sólo 1 funcionario cada 10 ó 12 habitantes. Pero lo cierto es que en USA, el país de las oportunidades y los emprendedores, tan sólo hay un funcionario cada 145 habitantes, y allí se considera que es funcionario el que no sirve para otra cosa. ¿Cuánto nos podríamos ahorrar para pagar el déficit público español si no tuvieramos tanto improductivo político y funcionario?.

Muchos dicen ahora, especialmente los funcionarios, que la culpa de la crisis la tiene la economía del ladrillo, en la que se llegó en unos momentos que muchos albañiles llegaban a cobrar más que cualquier alto cargo funcionario, y que los especuladores se han llevado sus ganancias a los paraísos fiscales, o guardadas bajo siete llaves en las caja fuertes que tienen escondidas en sus sótanos. En realidad lo que ha habido aquí es una burbuja inmobiliaria, en la que como se dice en el argot de los medios bursátiles “el último duro lo tiene que ganar otro”, en la que los últimos que han entrado en esta vorágine especulativa, se han encontrado de repente sin financiación y sin ventas de inmuebles, que los ha llevado a la ruina, y con ello de repente miles de albañiles sin trabajo y arrojados al paro. En realidad, la culpa es de los gobiernos del PP y del PSOE, que no han sabido tomar medidas para frenar esa especulación con el ladrillo, el más importante motor de la economía nacional, cuando ambos partidos estaban en el poder. Hace unos 30 años, una hipoteca por lo general no duraba más de 15 años, y en ese lapso de tiempo normalmente el comprador de una vivienda terminaba de pagarla, y con ello se acababan sus deudas. Siendo así, hubiera bastado una ley que marcara en 15 años el límite de tiempo para constituir una hipoteca. Pero tanto los gobiernos del PP como del PSOE consintieron que el libre mercado se descontrolara en ese importante asunto: se iban ampliando irresponsablemente los años de hipoteca, pasando de los 15 a los 20, y luego a los 25, 30, 35, 40, 45, y hasta ya más de 50 años, y si no hubiera bastante con ello, salieron nuevas modalidades de endeudarse con aquello de refinanciación de hipotecas (es decir, haciendo otra nueva hipoteca, para financiar por más tiempo el resto de los demás prestamos e hipotecas). Este tremendo alargo en años de las hipotecas, lógicamente produjo una subida constante de precios, que era la alegría de los especuladores, que aprovechando los bajos tipos de interés, iban a los bancos a pedir prestamos para construir viviendas que fácilmente vendían, aparte de que mucha gente compraba una vivienda que no necesitaba, para al año siguiente venderla con una importante ganancia. La demanda de vivienda era tal, y la alegría de los bancos en conceder hipotecas era tal, que produjo un boom de la construcción que hizo posible que los albañiles, profesionales muy demandados en aquellos momentos, pudieran cobrar buenos sueldos que por entonces era la envida de funcionarios, aunque eso sí: haciendo un trabajo tremendamente duro y cansado que no quisieran para sí los privilegiados funcionarios, a los que nadie les prohibía meterse a albañiles si por entonces envidiaban sus buenos sueldos como ahora se quejan algunos de esos funcionarios. Las consecuencias ahora son una saturación de viviendas sin vender, todavía a un precio desorbitado (ya que sus compradores se resisten a bajar precio, pero que el peso de la crisis y la necesidad de dinero a la larga les obligará a bajar), y miles de albañiles en apuros económicos y sin trabajo estable. Los especuladores que tuvieron suerte (los que recogieron las últimas ganancias poco antes del estallido de la burbuja inmobiliaria), lógicamente tiene sus capitales escondidos a buen recaudo, y eso es lo que explica que futbolistas como Cristiano Ronaldo puedan tener unos sueldos astronómicos en medio de tanta pobreza generalizada. La culpa es, pues, del gobierno, que ha consentido era vorágine especulativa que endeudado a millones de personas. Le hubiera bastado una simple ley que limitara las hipotecas en 15 años (ya que para más tiempo sólo se consigue dar paso a la usura y al endeudamiento), y el mismo mercado inmobiliario hubiera adaptado sus precios al condicionante limitado en 15 años de la hipoteca. Y eso hubiera impedido esa crisis financiera (que ha vaciado de dinero a los bancos –para ir a parar en manos de los especuladores-), y esa fuerte crisis económica que ahora aparentemente los más perjudicados hemos terminado por padecer. Por eso, el verdadero culpable aquí es el gobierno, por no haber previsto este problema y haber hecho las leyes que eran necesarias.

Y ahora dicen que van a subir los impuestos a los ricos, cosa que a mi modesto entender, también va a terminar por ser otra de las medidas equivocadas. Los impuestos, sean contra los ricos o contra los pobres, son siempre malas medidas. Lo que realmente hay que hacer son otras cosas, tales como procurar medidas que generen empleo y acabar con la lacra del paro. Creo que las cosas estarán relativamente bien y podremos decir aquello de “España va bien”, cuando el ideal de nuestros jóvenes, en vez de desear ser funcionarios (por aquello de la paga buena y vitalicia, trabajar poco, y gozar de buenas vacaciones), deseen ser emprendedores (por aquello de arriesgarse en montar el propio negocio, y con un poco de suerte, ganarse la vida de un modo mínimamente decente). Y para eso son necesarias dos cosas, que ahora por ahora ningún político se atreve a hacer: una legislación que permita una liberalización laboral que permita trabajar libremente sin apenas normas ni exigencias, y una reducción progresiva de los impuestos hasta llegar a los mínimos, que permita una gran capacidad de ahorro (y que eso último permite a su vez, una mejor capacidad para la inversión).

¿Por qué no es bueno subir los impuestos a los ricos?. En realidad no es bueno subir los impuestos ni a los pobres ni a los ricos. Tenía entre mis archivos informáticos un interesante relato que lo da a entender bastante bien, y aquí lo inserto:

Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100€. Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
· Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
· El 5º paga 1€.
· El 6º paga 3€.
· El 7º paga 7€.
· El 8º paga 12€.
· El 9º paga 18€.
· El 10º (el más rico) paga 59€.

A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema:
“Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€.”

El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes. Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?

Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió una fórmula en función de la riqueza de cada uno, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
· El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
· El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: (ahorro 33% )
· El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: (ahorro 28% ).
· El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: (ahorro 25% ).
· El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: (ahorro 22% ).
· El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:(ahorro 16% ).

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y el quinto también. Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.

“Yo sólo recibí 1€ de los 20 ahorrados,” dijo el 6º hombre y señaló al 10º bebedor, diciendo “Pero él recibió 9€”

“Sí, es correcto,” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba nueve veces más que yo.”

“Es verdad”, exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él 9€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2€? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”

“¡Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “¡Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”

Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.

La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante: Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.

Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable...