sábado, 26 de febrero de 2011

A MENOS VELOCIDAD, MÁS RECAUDACIÓN



La medida de reducir la velocidad de las autovías y las autopistas de los 120 a los 107 y 110 kilómetros, y en el interior de los pueblos de los 50 a los 30, no es otra cosa que la encubierta codicia recaudatoria del gobierno. Demasiada confusión, aparte de lo que conllevará de cambiar las señales de tráfico.

Los líos de los países árabes, especialmente el de la Libia de Gadaffi, han disparado el precio del petróleo, y ahora con la excusa de tener que reducir el consumo de petróleo, del que por desgracia nuestro país es excesivamente dependiente, el gobierno apela a esa razón para aplicar las medidas de reducción de velocidad.

No hay que ser demasiado tonto como para entender que reducir la velocidad del vehículo, conlleva un mayor consumo de carburante, y por ende, del petróleo, pues cuando más pequeña es la marcha con la que circulas, mayor carburante consumo el motor. Las quintas y sextas marchas se idearon precisamente para eso: para poder circular a una buena velocidad, consumiendo un mínimo de carburante. Y tampoco es por razones de seguridad, puesto que al tener que conducir más nervioso y pendiente de los radares y del velocímetro, lo que se consigue es mayor inseguridad, pero eso sí: mayor gente pillada por los radares, que los últimos tiempos han aparecido por todas las carreteras del país como si fueran setas de un húmedo otoño, con todo lo que conlleva de abusivas multas a recaudar por parte de ese hipócrita gobierno de Zapatero.

Y tampoco hay que ser demasiado tonto al creerse esas estadísticas que presenta el gobierno sobre la disminución de los accidentes de trabajo, puesto que lo que no muestran las estadísticas es que debido a la crisis miles de camiones y de coches han dejado de circular por carreteras, y naturalmente al haber menos flujo de vehículos, son menores las posibilidades de accidentes.

La razón no es otra que la codicia recaudatoria de Zapatero y sus incompetentes ministros, y lo que es peor: con falta de ideas e imaginación en buscar nuevas formas de seguir robando y exprimiendo a los sufridos ciudadanos.