jueves, 14 de marzo de 2013

COMPILACIÓN DE PAPAS LEGALES (BUENOS O MALOS, PERO SANTOS PAPAS)




He aquí una compilación de Papas y altos jerarcas de la Iglesia. Con el actual Francisco I, suman ya 266 Papas. No me es posible ponerlos a todos, por falta material de tiempo, pero he puesto algunos de los más destacados que pude compilar en esos días que hubo “Sede Vacante” entre la renuncia de Benedicto XVI y la elección del nuevo Papa Francisco I. Puede que con el tiempo retome ni lista de Papas y demás altos jerarcas históricos de la Iglesia, y no precisamente y exclusivamente de la iglesia católica:



SAN AGUSTÍN DE HIPONA, PADRE DE LA IGLESIA



Aunque sin llegar a ser Papa, San Agustín de Hipona (354-430) fue uno de los primeros de una larga lista de los Padres de la Iglesia (Patrística) que apoyaba la “Conversión Coactiva” (“Cogite Intrare”) y el castigo por la Herejía, creando de esta forma las bases para los Tribunales de la Inquisición y la persecución religiosa de otros credos. Agustín de Hipona afirma: “Cualquier violación a las leyes de Dios, y por consiguiente, cualquier violación a la doctrina cristiana, puede ser considerada una injusticia la cual merece castigo sin limites... a la población enemiga sin tener en cuenta la diferencia entre soldados y civiles. Motivado por la furia divina, los justos guerreros pueden matar con impunidad hasta aquellos quienes son moralmente inocentes”. 

De la misma forma, Agustín de Hipona fue fiel al legado de sus antecesores con referencia a las mujeres. Entre sus frases más famosas están las siguientes: “Que importa que sea una esposa o una madre, es todavía la Eva, la tentadora, de la cual nos tenemos que cuidar en cualquier mujer. No puedo ver de qué le sirve la mujer al hombre, dejando de lado la función de parir hijos”; “Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones”. También es destacado por su Antisemitismo. Agustín de Hipona afirma: “Dos clases de humanos, los cristianos y los judíos. La luz y las tinieblas. Pecadores, homicidas, basura revuelta”.

 Mas datos en la wikipedia:       SAN AGUSTÍN DE HIPONA


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LEÓN I, EL PAPA QUE DETUVO A ATILA “EL AZOTE DE DIOS”



León I (390 - 461). Papa (440 - 461), Padre de la Iglesia, "Santo". León I fue el primero de una larga lista de Papas que aplicara castigo por herejías o por todas las creencias religiosas que no fueran cristianismo. Debido a que no poseía autoridad propia, León I indujo al Emperador a promulgar un edicto para castigar y perseguir a los Pelangianistas, a los Priscillianistas en España y a los Maniqueos en todo el Imperio Romano, lo cual fue la primera persecución de cristianos por cristianos. El infame edicto fue escrito en la Secretaria Papal. 

Al mismo tiempo el Obispo Optatus de Mileve pedía la pena de muerte para los Donatistas, otra secta cristiana de la época.

El episodio más conocido de su pontificado fue su encuentro, en 452 en la ciudad de Mantua, con Atila, el rey de los hunos, quien había invadido el norte de Italia obligando al emperador Valentiniano III a abandonar la corte de Rávena y refugiarse en Roma. León convence a Atila para que no marche sobre Roma logrando la retirada de su ejército tras la firma de un tratado de paz con el Imperio Romano a cambio del pago de un tributo. Otra teoría barajada es que Atila se retiró de Italia debido a la hambruna y epidemias que sufría su ejército.
Este hecho tuvo una gran importancia simbólica ya que, aunque el Imperio romano seguiría existiendo hasta 476, situaba como principal fuerza política de Europa a la Iglesia y no el Imperio.

El Emperador Valentiniano III salió huyendo cuando los exploradores de las unidades militares en las afueras de Roma avisaron de la presencia enemiga, pero el Papa León I, armado hasta los dientes y con un buen saco de oro, se enfrentó a Atila en la mesa de negociaciones y logró comprar al huno. Atila luego se reprochaba haberse dejado sobornar de tal manera y prometió regresar a Roma para dejarla en llamas.



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SANTO PAPA LEÓN III

León III (Roma, (750) – 12 de junio de 816). Papa nº 96 de la Iglesia Católica de
795 a 816. Elegido Papa el 26 de diciembre de 795, cuando era cardenal de Santa Susana y jefe del tesoro pontificio, fue consagrado al día siguiente. Inmediatamente comunicó su elección a Carlomagno enviándole una carta junto a las llaves de la tumba de San Pedro y la bandera de Roma con lo que reconocía al Rey de los francos como protector de la Santa Sede. Perteneciente a una familia modesta, el nuevo Papa no contó con el apoyo de la nobleza romana, parte de cuyos miembros, emparentados con el anterior pontífice, organizaron una emboscada en la cual, durante una procesión celebrada el 25 de abril de 799, León III resultó herido, siendo formalmente depuesto y enviado al monasterio de San Erasmo, de donde consiguió escapar y reunirse con Carlomagno en Paderborn donde le solicitó su ayuda.

El Rey de los francos, tras recibir una embajada romana que con falso juramento acusó a León de adulterio, prestó su apoyo al pontífice no reconociendo su deposición y escoltándolo hasta Roma. Al año siguiente, el 24 de noviembre de 800, Carlomagno entró en Roma donde convocó y presidió un sínodo para escuchar los argumentos tanto del Papa como de sus opositores y donde León III, el 23 de diciembre, prestó juramento de que era totalmente inocente de los cargos que se habían presentado contra él. Dos días después, el 25 de diciembre de 800, el Papa coronó a Carlomagno como emperador en la Basílica de San Pedro.

En un concilio celebrado en Aquisgrán, en 809, prohibió el uso de la cláusula filioque y ordenó que el Credo, sin dicha cláusula, fuera grabado sobre 2 tablas de plata y expuesto en San Pedro. Con este acto, que inicia una tradición que continuará hasta 1452 con la coronación de Federico III, coexistirán un Emperador de Oriente y un Emperador de Occidente, y supondrá para Roma una afirmación de su primacía, pero también un reconocimiento de la existencia de un poder temporal, distinto al del pontífice, que en las siguientes centurias provocará importantes conflictos con los emperadores alemanes. León III falleció el 12 de junio de 816 siendo enterrado en la Basílica de San Pedro. Fue canonizado por el Papa Clemente X en 167).

A la muerte del viejo Emperador Carlos había soplado en el Tíber un viento mañanero. Apenas desapareció el 28 de enero del
814, a la edad de 72 años, y le hubo sucedido Luis en el gobierno, el alto clero de más allá de los Alpes descubrió que frente al hijo podía comportarse de otro modo. De nuevo se aspiraba ahora a una mayor autonomía y poder, se quería «libertad de acción» especialmente dentro del Estado de la Iglesia. Y se consiguió. Cuando todavía aquel mismo año la Ciudad Eterna combatía al Papa León III, que era profundamente odiado, hizo que inmediatamente cayesen a montones «los criminales de lesa majestad» —en 1673 lo canonizaron centenares de asesinos de escritorio en virtud de una curación milagrosa de sus ojos y su lengua ¡tras una mutilación que, según las fuentes, nunca pasó de mera tentativa!—. Hasta al piadoso Luis le desconcertó «que el primer sacerdote del mundo impusiera unos castigos tan severos» (Anonymus). En tiempos su mismo padre, Carlos, había cambiado en destierro las numerosas sentencias de muerte dictadas por León III contra sus enemigos de la nobleza romana. Y el año 815, cuando León III llevaba más de 2 décadas sobre la silla que Pedro nunca había ocupado, estando ya enfermo de muerte sacudió el gobierno del santo una nueva rebelión que comportaba la revuelta nobiliaria a la vez que la insurrección de los campesinos. Había arrebatado violentamente bienes para «la cámara apostólica» y había hecho decapitar a los propietarios cuyos bienes había confiscado pronunciando montones de sentencias capitales. Y naturalmente también su preciosa vida era objeto de persecución.

Los romanos se amotinaron, escribe el analista imperial, "y empezaron por saquear las fincas rústicas, que el papa se había procurado en los últimos tiempos en el territorio de las distintas ciudades, y después les
pegaron fuego. En seguida decidieron marchar sobre Roma y tomar por la fuerza lo que les había sido arrebatado, según lamentaban". Avanzaron sobre la ciudad; pero fueron rechazados por el Duque Franco Winigis, aunque ya anciano y débil como el Papa. Cual consuelo en su tribulación (no para sus súbditos) el enfermo pontífice acabó celebrando misa varias veces al día. Y el duque Winigis se hizo monje algunos años después, muriendo asimismo al poco tiempo.

Pero ¿por qué León III entró en el martirologio romano en el s. XVII? ¿Por qué se declaró santo a este asesino monstruoso? (¡Un Papa, entre paréntesis, que durante los 21 años de su pontificado no convocó por propia iniciativa ningún sínodo que dictase cánones para el afianzamiento de la disciplina eclesiástica!). No se le canonizó por su brutalidad, ni por sus liquidaciones y menos aún por su genuflexión frente a Carlos «el Grande» —si no la primera, sí que fue la última proskynesis de un papa ante un emperador occidental—, al que en exclusiva debía su supervivencia (más en el cargo que en la dignidad). No, se le canonizó, porque en la Navidad del 800 había colocado la corona sobre la cabeza de Carlos; porque forzó de forma tan impresionante la pasión de dominio, el afán de supremacía nunca saciado de los Papas; porque con esa señal irradiante a través de los tiempos, con ese "rasgo de genio" (de Rosa), había inscrito de una vez para siempre en el triste libro de la historia la aspiración de caudillaje absoluto de los papas. Sólo por eso también Franz Xaver Seppelt, historiador católico de los Papas, ve resplandecer el nombre de León III en el "catálogo de los santos", pese a todas las fatalidades de su largo pontificado y de todos los cadáveres que cubren su camino: ¡Santo, santo, santo! (su fiesta, el 12 de junio). (Deschner, Karlheinz, "Historia Criminal del Cristianismo", Colección Enigmas del Cristianismo, Ediciones Martínez Roca, S. A., Octavo Tomo, pág. 73-74).

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JUAN VIII, EL PRIMER PAPA MUJER.


Papa entre 872 y 882 con el nombre de Juan VIII, ejerció como Vicario de Cristo, una mujer que siempre tuvo que disfrazarse de hombre, ante la exclusión social que se tenía a las mujeres en aquella época, que no podían acceder a los estudios, y por ende a los cargos políticos y eclesiásticos.

Hija de un monje, nació cerca de Maguncia (Alemania), en 822. Disfrazada de hombre, aprovechó para estudiar y adquirir toda clase de conocimientos en sus numerosos viajes, con los que llegó a superar incluso a los mejores maestros y doctores de la época. A causa de su erudición, fue acogida en la curia romana, y el Papa la hizo su asistente personal, elevándole a la categoría de cardenal. Muerto el Papa, debido a su enorme erudición, los cardenales del conclave le nombran nuevo Papa, sin saber que era una mujer. Consciente de su origen humilde, en sus 10 años de pontificado, procuró mejorar la suerte de los pobres y de las mujeres. Sólo su amante sabía que era una mujer, con lo cual en el último año tuvo que saber disimular aún más su sexo femenino ya que se quedó embarazada, y ya en las celebraciones de Semana Santa, durante la procesión rompió aguas y parió un bebé ante la vista de todo el público, con lo que el gentío enfurecido, al considerar sacrilegio esa suplantación papal, la mató justo después del momento de parir, y fue borrada de la lista de santos padres de la iglesia.

Y luego, a consecuencia de esos hechos, según la leyenda, la suplantación de Juana obligó a la Iglesia a proceder a una verificación ritual de la virilidad de los papas electos. Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales del nuevo pontífice a través de una silla perforada. Acabada la inspección, si todo era correcto, debía exclamar: Duos habet et bene pendentes (Tiene dos, y cuelgan bien), y de ahí la palabra “testificar” que viene de “tocar los testículos”, otra manera de decir testimoniar, o ser testigo de una verdad. Además, las procesiones, para alejar los recuerdos dolorosos de ese supuesto “sacrilegio”, evitaron en lo sucesivo pasar por la iglesia de San Clemente, lugar del parto, en el trayecto del Vaticano a Letrán dentro de la propia Roma.

He aquí el trailer de una película que trata sobre la papisa Juan VIII (o Juana VIII)


 



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EL SANTO PAPA SERGIO III


Sergio III (Roma, (¿?)–911). Papa n.º 119 de la Iglesia Católica de 904 a 911. La elección de Sergio, Conde de Túsculo, como Papa supone el inicio de un periodo de la historia del Papado conocido como "Pornocracia" (concepto acuñado en el s. XVI por el Cardenal César Baronio, se conoce una etapa de la historia de la Iglesia Católica caracterizada por la influencia que sobre el Papado van a ejercer 2 mujeres: Teodora, esposa del Senador Romano Teofilacto I, y la hija de ambos Marozia. Dicho periodo, conocido como "Saeculum obscurum", "gobierno romano de las rameras" y "gobierno romano de las cortesanas"). Conocido como "esclavo de todos los vicios" por sus cardenales, llegó al poder tras asesinar a su predecesor y tuvo un hijo con su amante adolescente, 30 años más joven que él, la prostituta Marozia; el hijo ilegítimo de la pareja pasaría a ser el papa siguiente. Los más altos puestos del Vaticano se adjudicaban mediante subasta, como si fueran baratijas, y el Papado inició su "siglo oscuro".

Nombrado Obispo de Cerveteri por el Papa Formoso fue sin embargo uno de los participantes en el "Concilio del Cadáver" que se celebró contra dicho pontífice a instancias del Papa Esteban VI y que finalizaría con la exhumación y profanación del cadáver. A la muerte del Papa Esteban VI, en 897, intentó, apoyado por la familia Spoleto, acceder por primera vez al trono papal aunque fracasó al resultar elegido Teodoro II. Al año siguiente intentó por segunda vez acceder al pontificado, fracasando nuevamente al ser elegido el Papa Juan IX lo que le supuso ser excomulgado y exiliado hasta que el Papa León V revocó la excomunión y pudo volver a Roma en 903. Tras su regreso, y apoyado por la familia Spoleto y sobre todo por el senador y jefe militar de Roma, Teofilacto I y su esposa Teodora, depone y hace encarcelar al Antipapa Cristóbal para luego hacerlo estrangular junto al Papa León V. Eliminados el Papa y el Antipapa, sus valedores lo hacen elegir pontífice el 29 de enero de 904)y manda anular los decretos surgidos de todos los concilios celebrados desde 898 que buscaban rehabilitar a Formoso. Luego inicia un segundo juicio contra el cadáver hallándolo nuevamente culpable y arrojando sus restos al Tíber.

Sergio III tuvo como amantes a la esposa de Teofilacto y a la hija de este Marozia, con la que tuvo un hijo, el futuro Papa Juan XI, que se convirtieron en los verdaderos gobernantes de Roma durante varios decenios. Durante su pontificado, En 905)el Emperador Luis III intentó regresar de su exilio, siendo capturado y cegado por el Rey de Italia Berenguer I que lo destituyó como Emperador e intentó infructuosamente que el Papa Sergio lo coronara como sucesor. En su relación con Bizancio, autorizó el cuarto matrimonio del Emperador León VI con su amante Zoe, que le había dado su único heredero. Con ello no sólo se enfrentó con el Patriarca de Constantinopla, Nicolás I de Constantinopla "el Místico" sino que ignoró tanto la legislación civil de la época, como la eclesiástica.

Benedicto IV había fallecido en el verano de 903. Según conjeturas, que por lo demás no se apoyan en ninguna de las fuentes coetáneas, lo hizo eliminar Berengario I, rey de Italia. Sus 2 sucesores apenas le sobrevivieron unos meses. El Papa León V, que sólo reinó en agosto de 903, fue encerrado en la cárcel por su sucesor, el Cardenal Cristóforo. Pero el propio Cristóforo 903-904 sólo pudo ocupar la Santa Sede hasta el año siguiente. Entonces lo suplantó Sergio III 904-911, un aristócrata romano que antes había sido Antipapa contra Juan IX y que poco después de haber tomado posesión del cargo en Letrán fue depuesto, condenado y desterrado por Juan. Con el apoyo del partido de los antiformosianos y del Duque Alberico I de Spoleto, Sergio III avanzó sobre Roma con una banda armada, se hizo nombrar Papa, mandó poner entre rejas a Cristóforo en una cabalozo monacal así como a la propia víctima de éste, León V. Con todo lo cual en sólo 8 años habían desaparecido 8 Papas de la escena sagrada.

Después de haber expulsado o eliminado a los Cardenales que le eran hostiles, Sergio consiguió por fin, tras 7 años de destierro, el objetivo tan largamente perseguido y de inmediato hizo estrangular en la cárcel a sus 2 predecesores, León V y Cristóforo, supuestamente por compasión. Mas pese a sus sentimientos de pesar hacia sus colegas fallecidos Sergio no careció de energía y durante 7 años ocupó la silla bien caliente. También gustó este papa de la exactitud burocrática, exigiendo que todo se hiciese con orden. Y así dató su pontificado según un primer período ministerial aunque corto, que apenas si consistió en algo más que su entrada en Letrán en diciembre de 897. De allí volvieron a expulsarlo las hordas del sucesor Juan IX. Como amigo del profanador de cadáveres Esteban VI, volvió a condenar entonces al difunto Formoso, declaró inválidas y nulas todas sus ordenaciones y consagraciones (y Formoso había consagrado a muchos Obispos que a su vez habían ordenado a muchos Sacerdotes), privó a sus secuaces de sus cargos y amenazó a sus opositores con enviarlos al destierro en naves ya preparadas al efecto y con la muerte. Sólo unos pocos se opusieron a su gobierno violento, sobre todo cuando la nobleza se puso de su lado. En cambio también otorgó las mejores prebendas a sus partidarios, los caudillos de la aristocracia romana.

A las monjas del Monasterio Corsarum, a las que donó muchas posesiones territoriales, el asesino de 2 papas les mandó cantar a diario 100 Kyrieeleison por su alma. ¡Y qué provechosa es esta religión! El asesino especializado se erigió un monumento con la reconstrucción de la Basílica de Letrán, que en 897 por inescrutable designio divino fue reducida a escombros por un terremoto. Y aproximadamente 4 siglos después el Dios soberano permitió que fuera pasto de las llamas el monumento reconstruido, en el que por mucho tiempo se enterró a casi todos los Papas, y no en San Pedro. Modestamente el Papa Sergio III se inmortalizó en monedas. Cierto que también otros Papas acuñaron tales monedas, pero Sergio III fue el primer Papa desde Adriano I 772-795 que lo hizo con su propia efigie. Había eliminado a dos papas, pero su lápida sepulcral de San Pedro alababa y exaltaba su guerra implacable contra los "lobos", que durante 7 años lo tuvieron alejado de su legítimo trono. También es digna de atención la intervención de Sergio III en la denominada controversia de la "tetragamia".

Dicha controversia, que provocó amplia irritación, se refería a los 4 matrimonios del Emperador León VI el Sabio (886-912). El discípulo del famoso Patriarca Focio (al que, debido a su antipatía personal, poco después de ocupar el trono sustituyó por el propio hermano menor, Esteban) había pasado en la cárcel los años anteriores (883-886) por causa de una conspiración contra su padre, Basileios I. (De tales situaciones conocemos también bastantes en la historia de las casas gobernantes cristianas de Occidente). Sin embargo, éste no fue el único problema del bizantino que gobernaba desde 886 y que era suegro del Emperador Luis el Ciego, a quien Berengario había hecho sacar los ojos en Verona. Tales cosas apenas molestaban a León VI El Sabio. Los que sí le atormentaban eran sus matrimonios. Con 3 esposas no había logrado ningún descendiente. El derecho matrimonial bizantino prohibía ya una tercera esposa; pero el Patriarca Antonios Kauleas (893-901) dispensó una vez más al Gobernante. Sin embargo, la Emperatriz Eudokia Baiana moría de parto con su hijo recién nacido en 901.

Más tarde el monarca engendró un vástago, Constantino VII, en su concubina Zoé Karbonopsina y a comienzos de (906) declaró a la madre del niño su cuarta esposa en contra de la ley que él mismo había decretado y que prohibía el tercer matrimonio. León VI el Sabio se hizo famoso por haber dado cima a la labor de codificación jurídica iniciada por su padre, una magna obra en 60 volúmenes que suplantó la llevada a cabo por Justiniano, y por ser autor de un manual jurídico práctico además de haber escrito canciones litúrgicas, sermones y estudios estratégicos. Todo lo cual encajaba maravillosamente a la vez que buscaba su afianzamiento, si no jurídico sí al menos eclesiástico. Cierto que su nuevo Patriarca, antiguo "compañero de estudios" y Secretario Privado, Nikolaos I Mystikós (901-907, 912-925), había protestado abiertamente, había lanzado la excomunión contra el Emperador y había denegado el reconocimiento de Constantino como heredero legítimo. Pero el papa Sergio, que personalmente era muy libertino con las mujeres (como lo demuestra, por ejemplo, el que con 45 años le hiciera a Marozia, de 15, un hijo, el cual con el tiempo sería Papa y ocuparía la silla de San Pedro con el nombre de Juan XI), otorgó la dispensa matrimonial al soberano que ya había sido excluido de la asistencia al culto divino, mientras que el Patriarca Nikolaos hubo de sufrir un destierro de años en su Monasterio de Galakrenai. (Deschner, Karlheinz, "Historia Criminal del Cristianismo", Colección Enigmas del Cristianismo, Ediciones Martínez Roca, S. A., Noveno Tomo, pág. 178-180).

Entre los aspectos de su Pontificado cabe señalar que durante el mismo, en 910, se fundó la Abadía Benedictina de Cluny gracias a la donación de una villa que realizó el Duque Guillermo I de Aquitania con la condición de que la misma dependiera directamente del Papa y no de un Noble o un Obispo. Asimismo reconstruyó la Basílica de San Juan de Letrán que había sido destruida por un terremoto. En las medallas de este pontífice está esculpida por primera vez la tiara. Sergio III falleció el 14 de abril de 911


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SU SANTIDAD JUAN XI, JOVEN Y PERVERTIDO PAPA A LOS 20 AÑOS, A LA SOMBRA DE SU MADRE MAROZIA




Juan XI , nacido en Roma en 911, y muerto en 935). Papa de la Iglesia Católica a los 20 años de edad (elegido de 931 a 935). Séptimo y último Papa del periodo conocido como "Pornocracia" (concepto acuñado en el s. XVI por el Cardenal César Baronio, se conoce una etapa de la historia de la Iglesia Católicacaracterizada por la influencia que sobre el Papado van a ejercer 2 mujeres: Teodora, esposa del Senador Romano Teofilacto I, y la hija de ambos Marozia. Dicho periodo, conocido como "Saeculum obscurum", "gobierno romano de las rameras" y "gobierno romano de las cortesanas"), y Papa nº 125. Para ser Papa, era un violador, sádico, asesino, masoquista. Hijo ilegítimo de Marozia y del Papa Sergio III según el historiador Liutprando de Cremona o el Liber Pontificalis, otras fuentes atribuyen al primer marido de aquella, Alberico I, la paternidad del futuro Papa. Destinado desde su infancia a la carrera eclesiástica, a pesar de su vida disoluta y total falta de espiritualidad. Fue elegido Papa gracias a las intrigas de Marozia, pasando a convertirse (al igual que sus predecesores en el solio pontificio) en un títere en manos de su poderosa madre.

Durante su Pontificado concedió a la Abadía de Cluny el privilegio de incluir bajo su jurisdicción las abadías que fueran reformadas según sus reglas, lo que supuso que el Abad Hugo alcanzara un poder y una influencia enorme. Es el último Papa del periodo conocido como "Pornocracía" ya que durante su pontificado, su madre, Marozia, cayó en desgracia y perdió todo el poder que había mantenido desde la elección como Papa, en 904 de Sergio III. Dicha caída se inicia cuando Marozia se casa por tercera vez en 932 con el Rey de Italia Hugo de Arlés lo que hizo rebelarse al conde Alberico el Joven, un hijo fruto del primer matrimonio de Marozia, el cual expulsó de Roma a su nuevo padrastro y mandó encarcelar, en el Castillo de San Angelo, a su madre y a su hermanastro el Papa Juan XI. Roma se convierte en un Ducado independiente al mando de Alberico el cual con el apoyo del Abad Hugo de la poderosa Abadía de Cluny, dirigirá la política eclesiástica de la Iglesia Católica durante los siguientes Papados. Juan XI falleció recluido en diciembre de 935, y le sucedió el piadoso León VII (936-939), devoto hijo de San Benito.


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BENEDICTO IX JOVEN PAPA POR TRES VECES, EL PRIMERO EN PONER EL TRONO DE PEDRO EN VENTA



Benedicto IX (de nombre Teofilacto, nombre original Teofilatto; Theophylactus en latín, Roma, ¿1012?, ¿1021? – Grottaferrata, Estados Pontificios (Italia), ¿1055?, ¿1056?). Papa nº 145, 147 y 150 de la Iglesia Católica de
1032 a 1044 en un primer período; de abril a mayo de 1045 en un segundo período y de   1048 en un tercer período. De la dinastía de los Teofilactos que le dio 6 Papas al Catolicismo, fue sobrino del Papa Juan XIX y el Papa Benedicto VIII y descendiente del Papa Juan XI, Papa Juan XII y Papa Juan XIII. Elegido Sumo Pontífice históricamente a los 14 años de edad, fue el Papa más precoz de la historia, según Rodolfus Glaber, Hist., IV, 5, n. 17. Cf. V, 5, n. 26 y otras fuentes, y se le conoce como el "Mozart o el Rimbaud de los Papas".

San Pedro Damián, por su parte, lo calificó de "demonio del infierno disfrazado de sacerdote". En su tercer libro de Diálogos, el Papa Víctor III escribió del Papa Benedicto IX, que tener una vida "como este Papa es tan vil, tan sucia, tan execrable, que me estremezco al pensar en ello".

Llega a la silla pontificia gracias a que su padre, el Conde Alberico III, que era el verdadero dueño de Roma, soborna a la Curia y consigue para su hijo tan preciado puesto. En 1037 viajó para encontrarse con el Emperador Conrado II y excomulgó a Heriberto Arzobispo de Milán, con quien Conrado II tenía una antigua enemistad. La muerte del Emperador Conrado II, había privado al Papa Benedicto IX de su principal apoyo. Finalmente un capitán romano, Gerardo di Sasso lo expulsó de Roma y puso en su lugar al Obispo de Sabinia. El Papa Benedicto IX expulsó a la fuerza a Silvestre III y fue reelecto el 10 de abril de 1045, pero en mayo de 1045, decidió renunciar convirtiéndose en el primer hombre en la historia en vender el Papado, con el propósito de casarse, cambió su cargo pontificio por
1500 libras de oro al Arcipreste Juan de Graciano, futuro Papa Gregorio VI. Benedicto IX abandona Roma. En 1046 junto a Silvestre III quiso derrocar al Papa Gregorio VI, pero el Rey Alemán Enrique III viajó hasta allí y organizó el Concilio de Sutri que el 20 de diciembre lo expulsó de Roma.

Benedicto IX atacó Roma y fue aceptado por el clero y el pueblo para evitar tumultos y derramamientos de sangre para ser elegido por tercera vez el 8 de noviembre de 1048. Sin embargo no lo aceptaron los Crescencios, enemigos históricos de los Condes. Entre las 2 familias estalló una guerra despiadada. Benedicto IX convocó varios Sínodos, en Spello, en Roma y en Marsella. Expulsado el 17 de julio de 1048, después de ocho meses por los Consejos de San Bartolomeo. Nunca cesó de luchar por reconquistar del Papado. Más adelante se hizo monje de San Basilio en Grottaferrata donde murió entre el 18 de septiembre 1055.


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GREGORIO VII, EL PAPA QUE DECRETÓ QUE SÓLO UN PAPA TENÍA PODER DIVINO PARA INSTALAR O DESTRONAR A UN REY, ASÍ COMO VALIDAR CUALQUIER PROPIEDAD



“Maldito aquel que ejecuta negligentemente la obra del Señor y maldito el que veda a su espada el verter sangre”. (Papa Gregorio VII, 1020-1085, citando un pasaje de la Biblia “Jeremías 48:10”).

Gregorio VII (Hildebrando Aldobrandeschi, 1020 - 1085). Papa nº 157 de la Iglesia Católica de
1073 a 1085. Fue canonizado en 1726 por el papa Benedicto XIII celebrándose su festividad litúrgica el 25 de mayo. Uno de los primeros Papas que declaro dominación mundial. Su decreto que solamente un Papa podía instalar o destronar un rey, como así también validar cualquier propiedad, forzó al emperador Enrique IV de Alemania arrodillarse por 3 días en las nieves de Canossa por haber dudado la supremacía eclesiástica sobre el poder civil (in Catholic “history writing”) tan vil humillación es todavía referida como : "Inteligentemente el Rey estuvo tiritando en sus ropas de penitencia”.
Es interesante conocer el detalle de que en 1075, Gregorio VII publica el Dictatus Papae, veintisiete axiomas donde Gregorio expresa sus ideas sobre cual ha de ser el papel del Pontífice en su relación con los poderes temporales, especialmente con el emperador del Sacro Imperio. Estas ideas pueden resumirse en tres puntos:
1. El papa es señor absoluto de la Iglesia, estando por encima de los fieles, los clérigos y los obispos, pero también de las Iglesias locales, regionales y nacionales, y por encima también de los concilios.
2. El papa es señor supremo del mundo, todos le deben sometimiento incluidos los príncipes, los reyes y el propio emperador.
3. La Iglesia romana no erró ni errará jamás.

Gregorio VII fue uno de los tantos Papas medievales que comandaron y ordenaron guerras, por ejemplo, indujo a los normandos a luchar contra el Anti-Papa Clemente (1080-1100), quien era apoyado por Enrique IV.

Más detalles biográficos en la wikipedia: PAPA GREGORIO VII,


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SANTO PAPA URBANO II


Urbano II (de nombre Odón de Chantillon, 1042 – 1099). Papa nº 159 de la Iglesia Católica de
1088 a 1099. Es conocido por predicar la Primera Cruzada en Medio Oriente, aunque murió antes de la culminación de ésta con la toma de Jerusalén. También estableció la Curia Romana en su forma actual. Urbano II convoca al concilio de Auvergne, Francia en noviembre de 1095; trece arzobispos, doscientos veinticinco obispos, mas de noventa abades y miles de nobles y caballeros fueron los que acudieron al llamado del Papa. 

Urbano II uso su don de elocuencia al máximo, describiendo el "sometimiento" de Jerusalén por parte de los musulmanes sarracenos, y así pidió la ayuda de todos los cristianos, hasta los criminales de esta forma: "Déjenlos que apunten sus armas chorreantes con la sangre de sus hermanos contra los enemigos de la fe cristiana. Dejen que ellos, los opresores de huérfanos y viudas, asesinos y violadores de iglesias, ladrones de propiedad ajena, buitres atraídos por la esencia de la batalla, déjenlos que se apuren si ellos aman a sus almas, bajo la capitanía de Cristo para rescatar a Sion". 

Los apologistas cristianos sostienen que el Emperador Alexius I, había pedido ayuda al Papa Urbano II contra los turcos que según se afirmaba, eran una seria amenaza para el Imperio de Constantinopla. Esto era una enorme exageración, aparte de que Jerusalén no tenia nada que ver con el Imperio del Este

El Doctor E.L. Skip Kmnox nos da un resumen del discurso del Papa Urbano II que fue documentado en una cantidad de fuentes de la epoca: "La noble raza de los francos debe de ir al auxilio de sus hermanos cristianos del Este. Los turcos infieles están avanzando hacia el corazón de la Cristiandad en el Este; los cristianos están siendo oprimidos y atacados, las iglesias y los lugares sagrados están siendo profanados. Jerusalén esta gimiendo bajo el yugo sarraceno. El Santo Sepulcro esta en manos musulmanas y ha sido transformado en una mezquita. Los Peregrinos son hostigados y hasta se le ha dificultado el acceso a Tierra Santa. El Oeste debe marchar en defensa del Este. Todos deben ir, ricos y pobres por igual. Los francos deben detener sus guerras y disputas internas para luchar contra el infiel en una guerra virtuosa. Dios mismo los guiará , porque ellos estarán realizando Su labor. Habrá absolución y remisión de los pecados para todos aquellos que mueran al servicio de Cristo. Aquí son pobres y miserables pecadores, allá serán ricos y felices. Que nadie titubee, deben marchar el próximo verano. ¡Es la Voluntad de Dios!".

En el 1099 los cristianos finalmente conquistaron Jerusalén, habiéndose apiñado "como dementes contra las paredes de la ciudad". Escribió el Arzobispo de Tiro: "Sin importar edad o clase, eliminaron, sin distinción, a todo enemigo que encontraban. Por todas partes había una carnicería terrorífica, yacían cabezas cortadas por doquier, hasta el punto que después de poco tiempo era imposible ir o venir de un lugar sin tener que pasar por encima de los cadáveres... por todas partes había fragmentos de cuerpos humanos y hasta el mismo suelo estaba cubierto con la sangre de los muertos".

Los judíos que se habían refugiado en la sinagoga de la ciudad fueron quemados vivos, miles de musulmanes fueron picados vivos en la mezquita Al-Aqsa. Los viejos y los enfermos fueron los primeros infieles en encontrar su justo final, sus cuerpos partidos por la mitad en busca de monedas de oro que se podrían haber tragado - porque el Papa había decretado que todos los botines de guerra eran posesiones que los cristianos podían tener.

La Primera Cruzada fue una guerra provocada y un acto de agresión que tuvo como resultado la muerte más de un millón de personas inocentes. Las primeras victimas fueron millares de judíos en Francia y Alemania.


 Más detalles en la wikipedia:  SANTO PAPA URBANO II


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INOCENCIO III, EL PAPA SANGUINARIO



"Despojad a los herejes de sus tierras. La fe ha desaparecido, la paz ha muerto, la peste herética y la cólera guerrera han cobrado nuevo aliento. Os prometo la remisión de vuestros pecados a fin de que pongáis coto a tan grandes peligros. Poned todo vuestro empeño en destruir la herejía por todos los medios que Dios os inspirará. Con más firmeza todavía que a los sarracenos, puesto que son más peligrosos, combatid a los herejes con mano dura". (Papa Inocencio III, en una fragmento de la carta a todos los arzobispos del Languedoc y a todos los condes, barones y señores del Reino de Francia en donde exhortaba a la Cruzada Albigense)

Inocencio III (1161 - 1216). Papa n.º 176 de la Iglesia Católica de
1198 a 1216. Miembro de la familia Conti, que dio a la Iglesia otros Papas. El más grande soberano que jamás haya gobernado el mundo cristiano, dejo su marca como uno de los más grandes asesinos en maza de la historia humana. Ningún otro Papa se consideraba a sí mismo con tanta grandiosidad en su papel de soberano regente del mundo. 

En el sermón pronunciado en su propia coronación Inocencio III dijo, refiriéndose a sí mismo: "Ahora pueden ver quien es el ciervo que es puesto sobre la familia del Señor; verdaderamente es el Vicario de Jesucristo, el sucesor de Pedro, el Cristo del Señor(!); estoy ubicado entre Dios y el hombre, por debajo de Dios, pero por arriba del hombre; soy el juez de todos los hombres que no puede ser juzgado por nadie". (Serm. iii. in Consecrat.).
Tuvieron que ver con la mentalidad de Inocencio su origen noble y su formación como teólogo y jurista especializado en Derecho Canónico. Así, consideró que la Iglesia Católica tenía la plena potestad ("plenitudo potestatis") sobre toda la Cristiandad. Basándose en el texto de Mateo 16,19 en que Cristo confiere las llaves del Reino de los Cielos a Pedro, afirmó la plena soberanía de la Iglesia incluso sobre el Emperador. Se reservaba Inocencio III intervenir en política cuando, a su juicio, hubiera razón de pecado ("ratione peccati") en el actuar de los príncipes, puesto que éstos estaban para velar sólo por el bienestar físico de sus súbditos, mientras que el Papa estaba para velar por la salvación de las almas, empresa ésta más valiosa que la primera en términos morales.
Para demostrar este ideario en signos prácticos Inocencio III siempre prefería ser llamado con el título de Vicario de Cristo, por lo cual a su persona le incumbía el trato de los asuntos del cielo y de la tierra. Parece ser que fue el primero de los Papas que se proclamó con este título.


Rápidamente una de sus primeras epístolas se referían a una nueva cruzada, al mismo tiempo que la última se estaba terminando. Esto fue el comienzo de la cuarta cruzada, la cual causo en el saqueo y destrucción de las ciudades cristianas de Zara, Hungría y Constantinopla. Inocencio III también procuro la conquista de Livonia en 1199 por parte de tropas católicas. Aparte de esto, Inocencio III destrono al Rey John de Inglaterra, declarándolo "a el y a su posteridad para siempre" incapaz del trono ingles y haciéndolo su vasallo. Aun más, durante el Cuarto Concilio Laterano en 1215, Inocencio III decreto la mas infame legislación contra los judíos, forzándolos a vivir en guetos, prohibiendo casamientos fuera del gueto, expulsando a los judíos de ciertas profesiones, y también forzando a los judíos a usar un símbolo amarillo en su ropa marcándolos como tales, la raíz histórica de la correspondiente Ley Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Quizás una de las más escandalosas de sus acciones fue su ambición personal de aniquilar totalmente a los herejes Albigeneses, quienes ya para esta época constituían casi la mitad de la población del Languedoc, hoy Francia. Los herejes, quienes se consideraban buenos cristianos, eran un pueblo pacifico y respetuoso que estaba en contra de la pena de muerte, ellos simplemente se oponían al dominio Católico y sus santas autoridades. Las autoridades locales, como el noble Raymond, Conde de Toulouse, lo toleraba y no veía ninguna razón de "limpiarlos" de sus tierras. 

Hasta el Rey de Francia se rehusó a hacerles la guerra a los Albigeneses, a pesar de la declaración Papal que le otorgaba los territorios si los hacia desaparecer. Inocente necesito varios años de predicación, plantación, intriga y amenazas de excomunión para lanzar una cruzada contra esta inofensiva gente. En el baño de sangre subsiguiente que llego a atormentar al país por veinte años, murieron más de un millón de hombres, mujeres y niños lacerados, apuñalados, ahogados y descuartizados.

Inmediatamente después de la primera carnicería que desbastó la ciudad de Beziérs y aniquiló su población el Abad de Amaury de Citeaux, emisario Papal y líder de la soldadesca católica, volvió y le informo al Papa triunfalmente la "muerte de 20.000 personas sin respeto hacia la edad o genero". Después de la guerra, la Inquisición tomó el mando hasta que los últimos Albigeneses fueron quemados en la hoguera en (1324). La destrucción de esta herejía costo más de un millón de vidas.


Más información en la wikipedia:INOCENCIO III, EL PAPA SANGUINARIO


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PAPA GREGORIO IX



Gregorio IX (Anagni, 1170 – Roma, 22 de agosto de 1241). Papa n.º 178 e Inquisidor de la Iglesia Católica de
1227 a 1241. De nombre Ugolino de Segni, era sobrino del Papa Inocencio III quien le fue nombrando sucesivamente, Capellán Papal, Arcipreste de San Pedro, Cardenal Diácono de San Eustaquio en 1198 y Cardenal Obispo de Ostia y Velletri en 1206.

En 1207, Inocencio III lo envió como legado a Alemania con la misión de mediar en la disputa sucesoria que surgió a raíz de la muerte de Enrique VI.

En 1217, bajo el pontificado de Honorio III, ejerce como delegado plenipotenciario para Lombardía y Toscana donde predicó la Sexta Cruzada.

Elegido Papa el 21 de marzo de 1227, tras renunciar a la tiara el Cardenal Conrado de Urach que había sido elegido como primera opción, adoptó el nombre de Gregorio IX y aunque contaba en ese momento con 57 años, su pontificado se extendió durante otros catorce años, muriendo a los 71 años de edad.

Su primera medida como Pontífice fue la excomunión del Emperador Federico II por las continuas demoras en su participación en la Sexta Cruzada. Esta excomunión hizo que los partidarios del emperador se alzaran contra Gregorio obligándolo a abandonar Roma para refugiarse en Viterbo y posteriormente en Perugia.

Federico II decide entonces, para probar la injusticia de su excomunión, dirigirse a Tierra Santa, hacia donde parte sin la bendición papal, en 1228, al frente de un reducido ejército que sin embargo logró conquistar la isla de Chipre y hacerse, en 1229 mediante un acuerdo diplomático, con Jerusalén, Belén y Nazaret.

Gregorio IX no responde con la absolución de Federico, sino que declara que las acciones del emperador en Tierra Santa no pueden calificarse como guerra santa al continuar excomulgado, y procede a liberar a los cruzados del voto de obediencia al emperador, quien se vio obligado a regresar al conocer que el Papa, junto a la Liga Lombarda, estaba invadiendo su reino de Sicilia.

Tras desembarcar en Brindisi, Federico logra derrotar a las fuerzas pontificias y lombardas expulsándolas de los territorios imperiales y firmando, en 1230, la Paz de San Germano por la que a cambio de que el Papa revocara su excomunión, el emperador aseguraba a la Iglesia Católica sus posesiones territoriales; poco después, en febrero de 1231, Gregorio IX da estatuto jurídico a la Inquisición, en un principio creada transitoriamente apenas unos años antes para combatir el Catarismo o Herejía Albigense.

La Paz de San Germano no duró mucho, ya que con las distintas formas de concebir el papado que tenían Gregorio y Federico un nuevo enfrentamiento era ineludible. El momento llegó en 1237, cuando las tropas imperiales derrotaron a la liga lombarda en la Batalla de Cortenueva y el Papa encontró la excusa apropiada para volver a excomulgar a Federico II en 1239.

Inmediatamente ordenó una cruzada contra el Emperador, intentó infructuosamente que los príncipes alemanes eligieran un nuevo Rey y convocó un concilio en Roma para celebrarlo en 1241. Federico anunció por su parte su oposición total a la celebración de un concilio que, convocado por el Papa, no tenía otra motivación que la de su deposición y sustitución por lo que ordenó a sus tropas que apresaran a todos los que viajaran a Roma con la intención de participar en el mismo.

La detención y encarcelamiento de más de 100 clérigos impidió la celebración del sínodo y, poco después, el 22 de agosto de 1241 fallecía Gregorio IX a la de edad de 71 años.

Gregorio IX mediante la publicación, en 1231) de la bula Excommunicamus estableció formalmente el Tribunal de la Inquisición haciéndole depender directamente del pontífice, nombrando a los dominicos como inquisidores y estableciendo que los herejes fueran entregados al brazo secular para su castigo.


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JUAN XXII, EL PAPA HEREJE




Juan XXII, (Cahors, 1249 – Avignon, 4 de diciembre de 1334). Papa n.º 196 de la Iglesia Católica de
1316 a 1334 y segundo Papa del Pontificado de Avignón. Fue acusado por 37 testigos (Obispos y Sacerdotes en su mayoría) de fornicación, adulterio, incesto, sodomía, hurto, y homicidio. Nacido Jacques Duèze, era hijo de un zapatero de la localidad francesa de Cahors. Estudió Teología y Leyes en su ciudad natal, en Montpellier y en París, para después convertirse en Docente de Derecho en Toulouse. Inició su carrera en la Iglesia Católica como Arcipreste de Cahors para posteriormente ser nombrado obispo de Fréjus, Arzobispo de Aviñón en 1310 cargo desde el que actuó como Canciller de Carlos II de Anjou, Cardenal de San Vital en 1312 y cardenal Obispo de Porto en 1313.

Su elección como Papa se produjo el 7 de agosto de 1316, tras un interregno de casi 2 años en el que el trono de San Pedro permaneció vacante debido a la división existente en el cónclave reunido en Carpentras donde los Cardenales, divididos en 3 facciones de italianos, gascones y franceses, proponían tres candidatos diferentes. Por fin el Rey Felipe V de Francia pone término a la situación convocando en Lyon un cónclave en el que, con la asistencia de 23 cardenales, resultó elegido Jacques Duèze que fue consagrado el 5 de septiembre con el nombre de Juan XXII y que fijará su residencia en Avignon.

En 1314 se había producido una doble elección al trono de Alemania, disputado entre Luis, duque de Baviera, y Federico, duque de Austria. El pontífice tuvo que intervenir en ese conflicto, el cual se prolongaría hasta 1322. En esa fecha Luis IV venció, en la Batalla de Mühldorf, a Federico quien renunció, en
1325 a su pretensión al trono. En 1323, Juan XXII, que había reclamado una especie de regencia sobre el trono alemán mientras no se solucionase la disputa entre los dos aspirantes al trono, se negó a reconocer a Luis como rey alegando que éste había asumido el título sin su confirmación negándose a coronarlo como emperador del Sacro Imperio y excomulgándolo en 1324 acusándolo de herético al haber ofrecido su protección a Guillermo de Ockham, a Marsilio de Padua y a Miguel de Cesena entre otros pensadores heterodoxos.

Luis contestó invadiendo Italia al frente de un poderoso ejército que le permitió ocupar Roma en enero de 1328, donde fue coronado como emperador, tras lo cual depuso al Papa acusándolo de herejía y proclamando como nuevo Papa a Nicolás V, el primer antipapa italiano de la historia. El pueblo romano, oprimido por la ocupación militar de su ciudad y por la excomunión que Juan XXII había lanzado sobre la misma, se sublevó y obligó a Luis a abandonar Roma en agosto de 1328. El cisma en el seno de la Iglesia Católica fue efímero ya que el Antipapa Nicolás renunció en
1330 a su nombramiento y se sometió a Juan XXII.

En el seno de la orden franciscana se había producido en 1245 una división entre los llamados "conventuales" y los "espirituales", radicales que defendían un ideal de pobreza absoluta alegando que tanto Jesús como sus discípulos carecían de posesiones ni individuales ni comunales. En 1318, Juan XXII publicaba una bula en la que condenaba la postura de los espirituales, también conocidos como "fraticelli", calificándola como herética y citando al general de la Orden, Miguel de Cesena, a comparecer en la Sede de Aviñon. Éste, que no pertenecía a la facción radical, se negó a aceptar los argumentos papales y decidió buscar la protección del Rey Luis IV de Baviera por lo que, tras ser expulsado de la orden, fue excomulgado.

Un tercer problema en el que se vio inmerso Juan XXII durante los últimos años de su pontificado fue su postura sobre la Visión Beatífica. Según la doctrina católica, aquellos que mueren en estado de gracia verán a Dios a la espera del Juicio Final. Antes de su elevación a la Santa Sede Juan XXII había escrito un tratado en el que declaró que las almas de los justos que partían no ven a Dios sino hasta después del Juicio Final. Él propuso la misma enseñanza en sus sermones, por lo que encontró gran oposición de muchos teólogos que se adherían a la común opinión de que los justos ven inmediatamente a Dios antes de la Resurrección de los Muertos y el Juicio Universal. En consecuencia, el punto de vista del Papa Juan XXII se consideró herético por muchos teólogos de la época. El Papa Juan XXII se defendió de esta acusación manifestando que la Iglesia Católica no tenía sobre este punto una doctrina oficial (la fijaría su sucesor Benedicto XII) y que, además, no había expuesto su postura "ex-cathedra", lo que le permitió retractarse antes de morir.


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PAPA CLEMENTE VI , SEGÚN PETRARCA, EL “DIONISOS ECLESIÁSTICO”



Clemente VI (Maumont, 1291 – Avignon, 6 de diciembre de 1352). Papa n.º 198 de la Iglesia Católica de
1342 a 135) y cuarto Papa del Pontificado de Aviñón. El escritor y poeta italiano Francesco Petrarca impuso al bon vivant Clemente VI el nombre de "Dionisos Eclesiástico" por el número de amantes y la gravedad de su gonorrea. De nombre Pierre Roger de Beaumont, ingresó en su niñez en un monasterio benedictino, desde donde partió para estudiar Teología en París, y tras doctorarse comenzar su carrera eclesiástica. Abad de Fécamp en (1326), Obispo de Arras en (1328), Arzobispo de Sens en (1329), es finalmente elegido Cardenal en (1338).

Totalmente adepto a la monarquía francesa, actuó como embajador del rey Felipe VI ante la corte inglesa y en la sede pontificia de Aviñón. Fue elegido papa el 7 de mayo de 1342. La compra que hizo de la soberanía de Aviñón por 80000 florines a Juana de Nápoles y Provenza el 9 junio de 1348 aseguró una más prolongada estancia de la residencia papal en el extranjero. Fue por esa época que él declaró a la misma princesa inocente de complicidad en el asesinato de su marido.

Su pontificado estuvo caracterizado por un acentuado nepotismo, ya que la mayoría de los cardenales que nombró eran parientes suyos (uno de ellos será el futuro Papa Gregorio XI), y por la simonía derivada de la necesidad de financiar su afición por el lujo, las artes y las letras (fue mecenas del famoso escritor y poeta italiano Francesco Petrarca).

Durante el período de su reinado tuvo lugar, entre 1348 y 1351, la pandemia que en Europa se conoció como peste negra y que dio lugar a que la aterrada población culpara de la misma a los judíos. Clemente VI reaccionó publicando, en 1348, 2 bulas en las que condenaba toda violencia contra los judíos y, además, instó al Clero para que tomara las medidas necesarias para su protección. El Papa proclamó sobre la peste: "Pestilencia con la que Dios está castigando a sus gentes". Por órdenes médicas, Clemente VI pasó el caluroso verano de 1348 sentado entre dos fuegos que se atizaban permanentemente. Aunque él no lo sabía, el calor probablemente mantuvo a las pulgas a distancia y el Papa sobrevivió.

La epidemia de peste produjo además en Europa un rebrote de los flagelantes, grupos de laicos que peregrinaban de ciudad en ciudad azotándose. Clemente VI los acusó de fanáticos y mediante la publicación, en 1349, de una bula, los condenó como herejes. También es de destacar que durante su pontificado se produjo el inicio de la revuelta encabezada por Cola di Rienzo y que redujo el intervalo entre jubileos de
100 a 50 años, por lo que el segundo Año Santo se produjo en 1350, aunque sin su presencia.


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SU SANTIDAD EL PAPA EUGENIO IV, ENEMIGO DE LOS JUDIOS



"Decretamos y ordenamos que desde ahora, y para siempre, los cristianos no deberán comer o beber con judíos; ni admitirlos a fiestas, ni cohabitar con ellos, ni bañarse con ellos. Los cristianos no deberán permitir que los judíos tengan honores civiles por encima de los cristianos, o que ejerzan un cargo público en el Estado. Los judíos no podrán ser mercaderes, cobradores de impuestos, ni agentes de compra o venta de los productos y bienes de los cristianos, ni sus procuradores, contadores o abogados en asuntos matrimoniales, ni obstetras; ni podrán asociarse con cristianos. Ningún cristiano puede dejar o heredar nada en su testamento a judíos o a sus congregaciones. Se prohíbe a los judíos erigir nuevas sinagogas. Están obligados a pagar anualmente una décima parte de sus bienes y posesiones. Contra ellos los cristianos pueden testificar, pero el testimonio de judíos contra cristianos no tendrá, en ningún caso, valor alguno. Todos y cada uno de los judíos, de cualquier sexo o edad, deben vestir y usar en todas partes la vestimenta distintiva y las marcas conocidas por las cuales puedan ser distinguidos de los cristianos de forma evidente. No podrán vivir entre cristianos, sino en una cierta calle, separados y segregados de los cristianos, fuera de la cual no pueden bajo ningún pretexto tener casas". (Papa Eugenio IV en la Bula Pontificia V, 67, 1442).

Eugenio IV (Venecia, 1383 - Roma, 23 de febrero de 1447). Papa n.º 207 de la Iglesia Católica de
1431 a 1447, destacado por su antisemitismo. De nombre Gabriele Condulmer, nació en Venecia, en el seno de una familia de mercaderes adinerados. Distribuyó 20000 ducados a los pobres y dando la espalda al mundo entró en el monasterio agustiniano de San Jorge en su ciudad natal. Ya en la Orden de San Agustín surgió como una figura prominente durante el pontificado de su tío, el Papa Gregorio XII, quien lo nombró obispo de Siena, lo que provocó la repulsa de la clase política de la ciudad, contraria al nombramiento de un obispo extranjero de 24 años. Condulmer renunció al puesto, convirtiéndose entonces en el tesorero papal de su tío, Cardenal de San Marcos y San Clemente (Basílicas ambas), y luego cardenal de la Basílica de Santa María en Trastevere.

Le fue de mucha utilidad al Papa Martín V, lo que lo llevó a ser rápidamente elegido como su sucesor. Fue coronado en Roma el 11 de marzo de 1431. Antes de su elección firmó un acuerdo por escrito con los cardenales, en el cual se comprometía a distribuirles la mitad de las ganancias de la Iglesia Católica y, en adición, prometió consultarles todo tipo de interrogantes de importancia, tanto espirituales como temporales.

Los tiempos eran difíciles. El movimiento conciliarista, que proclamaba que el Concilio era superior al Papa, se hallaba en su apogeo. La insuficiencia de las reformas intentadas por el Concilio de Constanza habían aumentado el malestar y la insatisfacción. Los hussitas se mostraban victoriosos e irreductibles. Muchos esperaban la solución de estos males del Concilio de Basilea, convocado por Martín V poco antes de su muerte. Desde el primero hasta el último día de su pontificado, Eugenio tendría frente a sí un Concilio antipapal. El conflicto era inevitable.

Al tomar la Silla Papal, sus medidas violentas en contra de las numerosas relaciones establecidas con los Colonna por su predecesor, el papa Martín V (Otón de Colonna), lo llevaron a tener una seria confrontación con esta poderosa familia de Roma. La confrontación no duró mucho, y se organizó una paz en virtud de la cual los Colonna rendirían sus castillos y pagarían una indemnización. Pero el hecho de mayor importancia en el pontificado de Eugenio fue la gran lucha entre el papa y el Concilio de Basilea, parte del histórico movimiento Conciliar. El 23 de julio de 1431, su legado dio apertura al Concilio, el cual había sido convocado por Martín V, pero, al no confiar en sus propósitos y al observar la poca asistencia, el Papa redactó una bula el 18 de diciembre de 1431, disolviendo así el concilio y convocando a otro para que se reuniera en Bolonia 18 meses después. El concilio hizo frente a estas expresiones prematuras de prerrogativa papal. En esto tenían el apoyo de todos los poderes seculares y el(15 de febrero de 1432 reafirmaron la doctrina galicana de la superioridad del Concilio sobre el Papa.

En Roma, los enemigos del Papa fomentan una revolución en mayo de 1434. Eugenio, disfrazado de monje, escapó por el Tíber hacia Ostia, desde donde los amigables florentinos le llevaron a su ciudad y le recibieron con una ovación. Residió en el convento dominicano de Santa María Novella. La autoridad del Concilio era completamente subversiva de la constitución divina de la iglesia. Al abolir todas las fuentes de los recursos papales y restringir de toda forma posible las prerrogativas, trataban de reducir el poder del Pontífice a una mera sombra. Eugenio publicó 18 de septiembre una bula en la que trasladaba el concilio a Ferrara. Pero el concilio declaró inválida esa bula y amenazó con deponer al papa. Ante esa evidente muestra de hostilidad, los líderes mejor dispuestos como los cardenales Cesarini y Cusa les abandonaron y fueron a Ferrara donde se reunió el Concilio.

El 25 de junio de 1439 el disminuido conventículo de Basilea pronunció su deposición. Eugenio era acusado de conducta herética respecto al Concilio general. Sus integrantes, ahora reducidos a 1 cardenal y 11 obispos, eligieron a un antipapa, el duque Amadeo de Saboya: Felix V. Mientras tanto en Ferrara, el 5 de julio de 1439 se daba el Decreto de Unión con la iglesia Oriental, lo que aumentó mucho el prestigio papal. La unión con los griegos fue seguida por la de los Armenios, el 22 de noviembre de 1439, la de los Jacobitas en 1443 y de los Nestorianos en 1445. Tras una prolongada y dramática lucha, obtuvo finalmente la victoria: El Concilio de Florencia proclamó el primado universal del Romano Pontífice. Eugenio tuvo el consuelo de ver a todo el mundo cristiano, al menos en teoría, obediente a la Santa Sede. Protegió las congregaciones de benedictinos reformados de S. Justina de Padua y S. Benito de Valladolid, y secundando las reformas de los dominicos, franciscanos y agustinos. Se rodeó de santos: S. Francisca Romana, S. Antonio de Florencia y S. Juan de Capistrano. Además, Eugenio fomentó la Reconquista española.

Fue uno de los primeros impulsores del movimiento renacentista. Llamó junto a sí a los artistas más ilustres de Italia y aun del extranjero como Fra Angélico, Pisanello, Foucquet, Donatello y Ghiberti. En
1441, a petición del arzobispo de Burdeos, el Papa Eugenio IV creaba un Studium Generale (teología, derecho, medicina y artes), bajo la autoridad de Pey Berland, que será el origen de la Universidad de Burdeos. El resto de sus años los dedicó a mejorar la triste condición de Roma y a la consolidación de su autoridad espiritual entre las naciones de Europa. Tiene el innegable mérito de haber infligido al Conciliarismo un golpe del que ya no se repuso.






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PAPA SIXTO IV



Papa Sixto IV (Celle Ligure, República de Génova, 21 de julio de 1414 - † Roma, 12 de agosto de 1484). Papa nº 212 de la Iglesia Católica entre 1471 y 1484.

Nacido como Francesco della Rovere en una ilustre familia de Albisola, cerca de Savona, Liguria, formó parte de la Orden de los Franciscanos. Sus habilidades intelectuales fueron demostradas mientras estudiaba Filosofía y Teología en la Universidad de Pavía. Luego de sus estudios, dictó cátedra en varias universidades italianas de importancia. En 1464 se convirtió en Ministro general de la orden franciscana. El Papa Pablo II lo elevó al Cardenalato en 1467.

Como muchos papas, Sixto IV incurrió en el nepotismo. Nombró en cargos de autoridad y de ingresos a más de 25 sobrinos y parientes, entre ellos 8 cardenales. Casó dos sobrinos con princesas bastardas de Nápoles, otro con la heredera del Ducado de Urbino, otro con los Sforza de Milán. Todo tan rápidamente y en tan poco tiempo que nadie llegaba a hacer el recuento de aquella parentela.

Luego de lograr aumentar el territorio de los Estados Pontificios, su sobrino el Cardenal Raddaele Riario dirigió el fracasado intento de asesinato en contra de Lorenzo el Magnífico y su hermano, conocido como la rebelión de los Pazzi 1478. Luego del asesinato, Girolamo Riario (también sobrino de Sixto IV) reemplazaría a Lorenzo en Florencia. El Arzobispo de Pisa, uno de los principales organizadores de este golpe, fue ahorcado en las paredes del Palazzo della Signoria. Sixto IV contestó estas acciones con un interdicto y desatando una guerra de 2 años contra Florencia. También indujo a Venecia para que atacara Ferrara, ya que deseaba este último territorio para su otro sobrino. Los príncipes italianos, enojados ante estas acciones, crearon una alianza para obligarlo a declarar la paz, hecho que molestó mucho al Papa Sixto IV.

En momentos de gran expansionismo otomano declaró a Esteban el Grande de Moldavia verus christianae fidei athleta (verdadero campeón de la fe cristiana) tras derrotar de manera decisiva al Imperio turco en la Batalla de Vaslui. Sixto IV se comprometió en la agresión de Venecia en contra del ducado de Ferrara, acto que él mismo había incitado en 1482; su ataque combinado fue rechazado por una alianza de Milán, Florencia y el Rey de Nápoles, su aliado. Al negarse a desistir de las hostilidades que él había instigado, Sixto IV emitió un interdicto en contra de Venecia en 1483.

El Papa Sixto IV toleró las actividades de la Inquisición y, bajo presiones políticas de Fernando II de Aragón (el cual amenazó con retirar apoyo militar al Reino de Sicilia), emitió una bula en 147) que estableció un inquisidor en Sevilla. Sin embargo, Sixto IV luchó en contra del protocolo y las prerrogativas jurisdiccionales de la Inquisición; desaprobó los excesos y tomó varias medidas para condenar los abusos que se registraron en 1482, aun cuando se sabe que vendió indulgencias. 

En asuntos eclesiásticos, Sixto IV instituyó la celebración del día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (8 de diciembre). Anuló de manera formal en 1478 los decretos reformistas del Concilio de Constanza. Fue uno de los principales artífices del Renacimiento, siendo responsable de llevar a Roma un equipo de artistas para trabajar en la Capilla Sixtina, que le debe su nombre. Instalado de nuevo en Roma, el papado alcanzó su verdadero punto más bajo en el Renacimiento (El historiador de la Iglesia Católica Eamon Duffy compara Roma con el Washington de Nixon, “una ciudad de putas por cuenta de la empresa y chanchullos políticos”). Sixto IV, que construyó la Capilla Sixtina, tuvo 6 hijos ilegítimos, uno de ellos con su hermana. Recaudó un impuesto eclesiástico sobre las prostitutas y cobraba a los sacerdotes por tener amantes, pero sus detractores sostenían que con esto lo único que conseguía era que aumentara la prevalencia de la homosexualidad en el clero.

Además de restaurar el acueducto que le daba a Roma una alternativa sobre el agua de río insalubre que la había hecho famosa, restauró o reconstruyó más de 30 iglesias de Roma, entre ellas la de San Vitale (1475) y Santa María del Popolo, junto con la construcción otras 7 nuevas iglesias. La Capilla Sixtina fue construida bajo su pontificado, junto con el Puente Sixtino -el primer puente, desde la antigüedad, que cruzaba el Tíber, para permitir una mejor integración del Vaticano con el corazón de la antigua Roma. Esto fue parte de un plan urbano a gran escala realizado durante su papado, el cual también eliminó los mercados del Campidoglio en 1477 y decretó en una bula de 1480 el ensanche de las calles y la primera pavimentación desde la era imperial.

Al comienzo de su Papado, en 1471, reunió varias esculturas de época romana, las cuales fueron el comienzo de una colección papal de arte que se convertiría luego en las colecciones de los Museos Capitolinos. Además reinauguró, enriqueció y agrandó la Biblioteca Vaticana. Solicitó a Regiomontanus que reorganizara el Calendario juliano y llamó a Josquin Des Pres a Roma para que interpretara su música. Su monumento funerario de bronce, en la Basílica de San Pedro fue creado por Antonio Pollaiuolo.


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EL SANTO PAPA ESPAÑOL, ALEJANDRO VI



Alejandro VI , nacido en Xàtiva, Valencia, el 1 de enero de 1431, y muerto en Roma, el 18 de agosto de 1503). Papa nº 214 de la Iglesia Católica entre 1492 y 1503. Su nombre de nacimiento era Roderic Llançol i Borja, más conocido como Rodrigo de Borja (o Borgia en italiano). El despiadado Rodrigo Borgia, que adoptó el nombre de Alejandro VI, presidió más orgías que misas, escribió Edward Gibbon. Uno de los platos fuertes de su carrera fue la “Justa de las putas” de 1501, en la que se invitó a 50 bailarinas a desvestirse lentamente en torno a la mesa del Papa. Alejandro y sus parientes arrojaban con regocijo castañas al suelo, y obligaban a las mujeres a postrarse a sus pies como si fueran cerdos; después ofrecieron premios en forma de finos ropajes y alhajas para el hombre que pudiera fornicar con el mayor número de mujeres. Otro de los pasatiempos del Papa Alejandro VI era ver copular a los caballos, lo que le hacía “desternillarse de risa”. Tras su muerte, el cuerpo de este papa fue expulsado de la basílica de San Pedro.

Rodrigo Borja alcanzó el poder gracias al nepotismo y lo mantendría a través de él, consiguiendo su ascenso dentro de la estructura de la Iglesia Católica gracias a su relación con el Papa Calixto III, de quien era sobrino. Esta relación familiar le facilitó el acceso al rango de Cardenal diácono y el desempeño de numerosos cargos de gran importancia dentro y fuera de la Curia Romana, que le permitieron hacerse con las influencias políticas y el prestigio que, finalmente, le llevaron al solio pontificio en 1492. Una vez electo papa y como Alejandro VI, desencadenó y se involucró en decenas de situaciones políticas, envuelto en intrigas y en las tormentosas y traicioneras relaciones entre los poderes internacionales, buscó a través de alianzas políticas y conspiraciones hacer que su familia se consolidase dentro de la nobleza italiana y acrecentar en toda posible ocasión su poderío, tarea que emprendió en conjunto con sus hijos, Juan, César, Lucrecia y Jofre, los cuales sirvieron como instrumentos de sus maquinaciones políticas.

A través de la Guerra italiana de 1494-1498 y la Guerra de Nápoles de 1501-1504 se las ingenió para no sólo asegurar su poderío sino para acrecentarlo, valiéndose de las rivalidades entre las potencias de la época y las tensiones políticas entre las familias de la aristocracia europea, consiguiendo durante los 11 años que duró su papado impulsar hasta la cima del poder en la península itálica. Trágicamente, las mismas intrigas y poderes que le sirvieron para llevar a la Casa de Borgia a la cima, aseguraron su destrucción, pues todo el poder que los Borgia habían obtenido, inclusive el éxito militar de César Borgia, giraba en torno al Vaticano y por ende dependía de la permanencia de Alejandro VI en el poder, por lo cual con su muerte, la vasta red de condados, principados y territorios que los Borgia habían puesto a sus pies, sucumbió ipso facto, sellando el destino de César Borgia, quien moriría 5 años después en 1507 y sepultando la era de los Borgia y su dinastía.








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JULIO II, EL PAPA GUERRERO
   



Julio II (Albissola Marina, 5 de diciembre de 1443 - Roma, 21 de febrero de 1513). Papa nº 216 de la Iglesia Católica, de
1503 a 1513. Se le conoce como "El Papa Guerrero" por la intensa actividad política y militar de su pontificado. Mandó reedificar la Basílica Constantiniana, donde se supone estaban sepultados los restos mortales del apóstol Pedro, erigiendo la actual Basílica de San Pedro. Fue mecenas y protector de grandes artistas, como Miguel Ángel y Rafael Sanzio. Fue también el primer Papa que contrajo el “mal francés”, la sífilis, de prostitutos de Roma. El Viernes Santo de 1508 no pudo dejar que los fieles le basaran los pies por tenerlos completamente cubiertos de úlceras de la sífilis.


Más datos en la wikipedia:    JULIO II


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ENRIQUE VIII TUDOR, EL REY QUE DESOBEDECIÓ LA SAGRADA AUTORIDAD DEL PAPA, Y JEFE DE LA NUEVA IGLESIA ANGLICANA





Rey de Inglaterra (1491-1547), Señor de Irlanda desde el (22 de abril de 1509) hasta su muerte y Reformador e Inquisidor Protestante Inglés. Fundador del Anglicanismo. Nació el (28 de junio de 1491) y murió el (28 de enero de 1547). Fue el Segundo Monarca de la Casa Tudor, descendiente de su padre, Enrique VII. Famoso por haberse casado 6 veces y por ejercer el poder más absoluto entre todos los Monarcas Ingleses. Entre los hechos más notables de su reinado se incluye su ruptura con la Iglesia Católica Romana, y su establecimiento como “Cabeza de la Iglesia de Inglaterra” (Iglesia Anglicana), la disolución de los Monasterios y Conventos, y la unión de Inglaterra con Gales.

También promulgó legislaciones importantes, como las varias actas de separación con la Iglesia Católica, de su designación como “Cabeza Suprema de la Iglesia de Inglaterra” (Anglicana), las “Union Acts” de (1535) y (1542), que unificaron a Inglaterra y Gales como una sola nación, la “Buggery Act” de (1533), primera legislación contra la Sodomía en Inglaterra, la “Witchcraft Act” de (1542), que castigaba con la muerte la Brujería (Hechicería).
La protección que dispensó al pintor alemán Hans Holbein se tradujo en una formidable serie de retratos y dibujos a color, que efigian a muchos personajes de la Corte de aquella época. Destaca la efigie del propio Enrique VIII, del Museo Thyssen-Bornemisza.

Fue hijo de Isabel de York y Enrique VII de Inglaterra. Fue un ávido apostador y jugador de dados. En su juventud practicó, deportes como justas, caza y royal tennis, antepasado del actual tenis. Fue también un músico, escritor y poeta. También se involucró en la reconstrucción y mejoramiento de varios edificios importantes, como el Palacio Nonsuch, la Capilla del King´s College en Cambridge, y la Abadía de Westminster en Londres. En muchos casos se trataba de edificios confiscados, por ejemplo al Cardenal Thomas Wolsey, entre ellos Christ Church en Oxford, el Palacio de Hampto Court, el Palacio de Whitehall y el Trinity College en Cambridge. 

Nacido en Greenwich, en el palacio de Placentia, Enrique VIII fue el tercer hijo de Enrique VII de Inglaterra e Isabel de York. Sólo 3 de sus 6 hermanos sobrevivieron a la infancia: Arturo, Príncipe de Gales, Margarita Tudor y María Tudor, Reina Consorte de Francia. Su padre, miembro de la Casa de Lancaster, adquirió el trono por derecho de conquista, ya que su ejército derrotó al último Plantagenet, el Rey Ricardo III, y posteriormente completó sus derechos desposando a Isabel, hija del Rey Eduardo IV de Inglaterra. 

En (1493), el joven Enrique fue designado condestable del Castillo de Dover y Lord Warden “de las 5 puertas”. En (1494) fue nombrado Duque de York, y posteriormente Comisario Principal de Inglaterra y Lord Teniente de Irlanda, mientras aún era un niño. En (1501) asistió a la boda de su hermano mayor Arturo con Catalina de Aragón, pareja que por entonces tenía 15 y 16 años respectivamente. Los 2 fueron enviados un tiempo a Gales, como se acostumbraba con el heredero del trono y su esposa, pero Arturo contrajo una infección y murió. En consecuencia, a los 11 años de edad, Enrique, Duque de York se encontró con derecho al trono. Poco después fue nombrado príncipe de Gales. Después de haber mantenido relaciones con la reina. 

Enrique VII estaba ansioso por mantener la alianza marital entre Inglaterra y España. Así que para lograr el matrimonio entre su hijo, como nuevo Príncipe de Gales y Catalina, viuda de su primogénito, debía primero obtener una dispensa papal. Catalina manifestaba que su primer matrimonio no había sido consumado; de ser así no se requería dispensa alguna, sino una simple disolución de un matrimonio meramente formal. Sin embargo, tanto las cortes españolas como inglesas insistieron en la necesidad de una dispensa papal para eliminar todas las dudas concernientes a la legitimidad del casamiento. Debido a la impaciencia de la Madre de Catalina (Isabel de Castilla, la Católica), el Papa otorgó apresuradamente la dispensa mediante una Bula. De esta manera, catorce meses después de la muerte de su primer marido, Catalina se encontró comprometida con el hermano de aquel, el Príncipe de Gales. Para (1505), sin embargo, Enrique VII había perdido su interés en mantener la alianza con España, y el joven Príncipe de Gales fue obligado a declarar que el compromiso había sido arreglado sin su consentimiento. 

Inicio del Reinado:

Enrique VIII ascendió al trono en (1509), tras la muerte de su padre. El Padre de Catalina, Fernando II de Aragón, organizó el casamiento de ésta con el nuevo Rey. Enrique VIII desposó a Catalina de Aragón 9 semanas antes de su coronación en Greenwich, el (11 de junio de 1509), dejando de lado los consejos del Papa Julio II, y de William Warham, Arzobispo de Canterbury, en cuanto a la validez de tal unión. Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el (24 de junio de 1509). El primer embarazo de la Reina Catalina terminó en un aborto en (1510). Luego dio a luz a su hijo, Enrique, el (1 de enero de 1511), pero el bebé sólo vivió hasta el (22 de febrero de 1511). Con su coronación, Enrique VIII debió enfrentarse a las problemáticas consecuencias de los impuestos nobiliarios establecidos por Richard Empson y Edmund Dudley, miembros del gabinete de su padre. Hizo detener a ambos en la Torre de Londres, y posteriormente ordenó decapitarlos. Ésta fue una de las muchas maneras en que se diferenció de los principios de Enrique VII. Otra diferencia se hizo notoria por la inclinación bélica de Enrique VIII, mientras que su predecesor había favorecido políticas pacíficas.

Durante los 2 años posteriores a la ascensión de Enrique VIII, el Obispo de Winchester, Richard Fox, junto a William Warham, controlaron los asuntos de Estado. De (1511) en adelante, sin embargo, el poder real fue ostentado por Thomas Wolsey. En (1511) Enrique se unió a la Liga Católica, formada por dirigentes europeos opuestos al rey Luis XII de Francia. La liga incluía figuras como el Papa Julio II, el Emperador del Sacro Romano Imperio Maximiliano I, y los Reyes Españoles Isabel De Castilla y Fernando de Aragón, con quien Enrique firmó asimismo el tratado de Westminster. Enrique se unió en persona al ejército, y cruzó el Canal de la Mancha hacia Francia, donde tomó parte en escaramuzas y batallas. En (1514), Fernando abandonó la alianza, y las otras partes hicieron la paz con Francia. La consecuente irritación con España inició la discusión sobre un divorcio con la Reina Catalina de Aragón. Sin embargo, con la ascensión en (1515) del Rey Francisco I al trono de Francia, Inglaterra y Francia aumentaron su antagonismo, y Enrique VIII se reconcilió con los Reyes de España.

En (1516) la Reina Catalina dio a luz a una niña, María, renovando las esperanzas de Enrique de lograr un heredero varón, a pesar de los previos embarazos fallidos de su esposa. Fernando II murió en (1516), para ser sucedido por su nieto Carlos, sobrino de la Reina Catalina. Para octubre de (1518), Thomas Wolsey había diseñado el Tratado de Londres con el Papado, con la idea de conseguir un triunfo para la diplomacia inglesa, ubicando al reino en el centro de una nueva alianza europea con el ostensible objeto de repeler las invasiones moriscas a España, tal como había solicitado el Papa.

En (1519) también murió Maximiliano, y Thomas Wolsey, que a la sazón era Cardenal de la Iglesia Católica, propuso secretamente a Enrique VIII como candidato para el puesto a pesar de que públicamente parecía apoyar al Rey Francés Francisco I. Finalmente, los Príncipes Electores eligieron a Carlos I de España. La rivalidad subsecuente entre Francia y España, permitió a Enrique actuar como mediador. Así empezó a manejar el equilibrio del poder europeo. Tanto Francisco I como Carlos I intentaron gozar del favor de Enrique VIII, Francisco I en forma espectacular y deslumbrante, con el encuentro en el Campo del Paño de Oro, y Carlos I con toda solemnidad en los encuentros de Kent. Después de (1521), sin embargo, la influencia inglesa sobre Europa comenzó a menguar. Enrique entró en una alianza con el Rey Carlos I a través del Tratado de Brujas, y Francisco I de Francia fue derrotado por el Ejército Imperial de Carlos I en la Batalla de Pavía, en febrero de (1525). La confianza del Emperador en Enrique VIII disminuyó al mismo ritmo que el poder inglés sobre el continente. Enrique VIII se mostró reacio en ayudarlo a conquistar la Flor de Lis, a pesar de las garantías de Carlos I. Esto terminó con el Tratado de Westminster, en (1527). 

El interés de Enrique VIII en los asuntos europeos se extendió hasta el ataque contra la Revolución Alemana del teólogo alemán Martín Lutero. En (1521) le dedicó su “Defensa de los 7 Sacramentos”, que le valió el título de “Defensor de la Fe”. Con base en esto, se lo reconoció con el título de “inclitissimus”. Este honor lo mantuvo aún después de romper con la Iglesia Católica, y es todavía usado por la Monarquía Británica.

La Cuestión Real: 

La Coronación de Enrique VIII fue la primera pacífica que había tenido Inglaterra en muchos años; sin embargo, todavía tenía que ponerse a prueba la legitimidad de la Dinastía Tudor. 

El pueblo inglés parecía disconforme con las reglas de sucesión femenina, y Enrique VIII sintió que sólo un heredero varón podría asegurar el trono. Aunque la Reina Catalina de Aragón quedó embarazada al menos 7 veces (por última vez en 1518), sólo uno de los vástagos, la Princesa María, sobrevivió a la infancia. Enrique había frecuentado concubinas, incluyendo a María Bolena y a Isabel Blount, con quien había tenido un hijo ilegítimo, Henry Fitzroy, primer duque de Richmond y Somerset. En (1526), cuando estuvo claro que la Reina Catalina no podría tener más niños, Enrique comenzó a perseguir a la hermana de María Bolena, Ana Bolena.

Aunque no cabe duda de la motivación principal de Enrique VIII para divorciarse de Catalina, su deseo de tener un heredero varón, se encaprichó con Ana, a pesar de su inexperiencia infantil y su poco atractivo. El largo intento del Rey Enrique VIII para terminar su matrimonio con la Reina Catalina, fue apodada “La Cuestión Real”. El Cardenal Thomas Wolsey y William Warham comenzaron secretamente a investigar la validez del casamiento. Obviamente, la Reina Catalina había testificado que su matrimonio con Arturo, Príncipe de Gales, no había sido consumado y, en consecuencia, no había impedimento para el subsecuente casamiento con Enrique VIII. La investigación no pudo ir más allá, y se desestimó. 

Sin informar al Cardenal Thomas Wolsey, Enrique VIII apeló directamente al Papa Clemente VII. Envió a su Secretario William Knight a Roma para argüir que la Bula Papal de Julio II había sido obtenida mediante engaños, y era en consecuencia nula. Además, pedía al Papa Clemente VII que le otorgase una dispensa para permitirle desposar a cualquier mujer, incluso en el primer grado de afinidad. Esta dispensa era necesaria, ya que Enrique VIII había previamente tenido relaciones con la hermana de Ana Bolena, María.

William Knight se encontró con que el Papa Clemente VII era prácticamente prisionero del Emperador Carlos V. Tuvo dificultades hasta para entrevistarse con el Papa Clemente VII y, cuando finalmente lo logró, no consiguió los resultados que buscaba. El Papa Clemente VII no estaba de acuerdo en anular el matrimonio, pero otorgó la dispensa, presumiendo que la misma no tendría mucho efecto mientras Enrique VIII hubiera de permanecer casado con Catalina de Aragón. 

Informado de lo obtenido por el representante del Rey, el Cardenal Thomas Wolsey envió a Stephen Gardiner y a Edward Fox a Roma. Quizá temiendo al sobrino de Catalina, (el Emperador Carlos V), el Papa Clemente VII inicialmente evitó atender sus reclamaciones. Edward Fox fue enviado de regreso con una comisión autorizando el inicio de un proceso, pero las restricciones impuestas la tornaban prácticamente insignificante.

Stephen Gardiner procuró formar una comisión ejecutiva que decidiera con antelación los puntos legales a discutir. El Papa Clemente VII fue persuadido para aceptar tal propuesta, y permitió al Cardenal Thomas Wolsey y al Cardenal Lorenzo Campeggio llevar el caso juntos. La comisión actuó en secreto; sus conclusiones no debían ser mostradas a nadie, y debían permanecer siempre en poder del Cardenal Lorenzo Campeggio. La comisión estableció que la Bula Papal autorizando el casamiento de Enrique VIII con Catalina sería declarada nula si los alegatos en que se basó se demostraban falsos. Por ejemplo, la Bula Papal sería nula si resultaba falso que el matrimonio había sido absolutamente necesario para mantener la Alianza Anglo-Hispana. 

El Cardenal Lorenzo Campeggio llegó a Inglaterra en (1528). Los procedimientos, sin embargo, se paralizaron cuando los españoles emitieron un segundo documento que presumía el otorgamiento de la necesaria dispensa. Se aseguraba que, unos pocos meses antes de otorgarle la dispensa en una Bula pública, el Papa Julio II había otorgado lo mismo en una nota privada enviada a España. La comisión, sin embargo, sólo hizo mención a la Bula Papal: No autorizó a los Cardenales Thomas Wolsey y Lorenzo Campeggio a determinar la validez de la nota, y durante 8 meses, las partes litigaron sobre su autenticidad. Durante la primavera de (1529), el equipo legal de Enrique VIII completó el “libelo”, sumario de los argumentos reales incluyendo Levítico 2021, que fue presentado ante los Delegados Papales, y donde se observa por ejemplo lo siguiente: 18 de junio de 1529: La Reina fue convocada al gran vestíbulo del Convento de los Monjes Negros en Londres. El Rey Enrique VIII, sobre una plataforma elevada, se sentó en el extremo. A alguna distancia, Catalina de Aragón tomó su lugar. Los Cardenales, sentados a menor nivel que el Rey, flanqueaban la presencia real, y cerca tomaron asiento el Arzobispo de Canterbury y los restantes Obispos. 

El Doctor Richard Sampson, luego Obispo de Chichester, y el Doctor John Bell, luego obispo de Worcester, lideraban a quienes litigaban por el Rey. Representando a la Reina estaban John Fisher, Obispo de Rochester, y Doctor Standish, un Monje Gris y Obispo de St. Asaph. Siguiendo una serie de deliberaciones, la causa fue elevada en apelación a Roma, principalmente luego que el sobrino de Catalina, Carlos V, presionara al Papa Clemente VII para llamar al Cardenal Lorenzo Campeggio de regreso, y Catalina fue puesta al cuidado de Sir Edmund Bedingfield en el Castillo de Kimbolton. 

Enojado con el Cardenal Thomas Wolsey por la demora, Enrique VIII lo despojó de su poder y riqueza. Lo acusó de “præmunire”, pero Thomas Wolsey murió al poco tiempo. Con el Cardenal Thomas Wolsey cayeron otros poderosos miembros de la Iglesia en Inglaterra; en las oficinas del Lord Canciller y del Tenedor de sellos fueron nombrados Laicos en cargos antes reservados únicamente a Clérigos. 

El poder entonces pasó a Sir Thomas Moro como Nuevo Lord Canciller, a Thomas Cranmer como Nuevo Arzobispo de Canterbury y a Thomas Cromwell como Primer Conde de Essex y Secretario de Estado de Inglaterra. El (25 de enero de 1533), Thomas Cranmer participó de la boda entre Enrique VIII y Ana Bolena. En mayo, anuncia la anulación del matrimonio con Catalina de Aragón, y poco después declara válido al matrimonio con Ana Bolena. La Princesa María fue rebajada a hija ilegítima, y reemplazada como presunta heredera por la nueva hija de Ana Bolena, la Princesa Isabel. Catalina de Aragón perdió el título de “Reina”, y se convirtió en la Princesa Viuda de Gales; María dejó de ser “Princesa de Gales”, para pasar a ser una simple “Lady”. Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra, murió de cáncer en (1536). 

Sir Thomas Moro aceptó que el Parlamento hiciera Reina a Ana Bolena, pues del Parlamento emanaban las leyes y no se pronunció sobre que Enrique VIII fuese “Cabeza de la Iglesia de Inglaterra” (Anglicana), llegando a dimitir como Lord Canciller para no tener que pronunciarse. Sabía que la vida le iba en ello. Durante un tiempo Enrique VIII le dejó tranquilo, pero su silencio era tan atronador para toda Inglaterra que al final le quiso hacer hablar. Muchas veces fue interrogado. Fue encerrado en la Torre de Londres y llevado a juicio que incluyó falsos testimonios. 

La función de acusación fue ejercida por Thomas Cromwell. Hallado culpable de alta traición, debido al falso testimonio, fue condenado a muerte. Una vez dictada la sentencia y al solicitársele por los jueces unas últimas palabras, por fin habló, diciendo que el juicio había sido una patraña y negando que Enrique VIII pudiera ser “Cabeza de la Iglesia de Inglaterra”. Fue ejecutado en (1535).

Revolución Religiosa:

El Papa Clemente VII respondió a estos acontecimientos excomulgando a Enrique VIII en julio de (1533). Siguió una considerable agitación religiosa. Urgido por Thomas Cromwell, el parlamento aprobó varias actas que sellaron la brecha con Roma en la primavera de (1534). El “Estatuto de Restricción de Apelaciones” prohibió las “Apelaciones de las Cortes Eclesiásticas al Papa”. También previno que la Iglesia Anglicana decretara cualquier tipo de regulación sin previo consentimiento del Rey. El “Acta de Designaciones Eclesiásticas” de (1534), decretó que los Clérigos elegidos para Obispos debían ser nominados por el Soberano. El “Acta de Supremacía” del mismo año, declaró que “el Rey es la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra”. El “Acta de Traiciones”, también de (1534), convirtió en alta traición, castigada con la muerte, desconocer la autoridad del Rey, entre otros casos. Al Papa Clemente VII se le negaron todas las fuentes de ingresos monetarios como el Denario de San Pedro. 

Rechazando las decisiones del Papa Clemente VII, el Parlamento validó el matrimonio entre Enrique VIII y Ana Bolena con el Acta de Sucesión de (1534). La hija de Catalina de Aragón, Lady Mary, fue declarada ilegítima, y los descendientes de Ana Bolena pasaron a estar en la línea de sucesión real. Todos los adultos fueron obligados a reconocer las previsiones de esta Acta; quienes la rechazaban eran condenados a prisión de por vida. La publicación de cualquier escrito alegando que el matrimonio de Enrique VIII con Ana Bolena era inválido, resultaba en un cargo de alta traición, que podía ser castigado con pena de muerte. 
La oposición a las políticas religiosas de Enrique VIII fue rápidamente suprimida. Varios Monjes Disidentes fueron torturados y ejecutados. Thomas Cromwell, por quien fue creado el puesto de “Vicegerente Espiritual” fue autorizado a visitar Monasterios, supuestamente para asegurarse que seguían las instrucciones reales, pero en la práctica para hacerse de sus riquezas. 

En (1536), un Acta del Parlamento permitió a Enrique VIII confiscar las posesiones de los Monasterios Deficitarios (aquellos con ingresos anuales de
200 libras ó menos). 
En (1536), la Reina Ana Bolena comenzó a perder el favor de Enrique. Después del nacimiento de la Princesa Isabel, Ana Bolena tuvo 2 embarazos que terminaron en aborto o muerte del niño. Mientras tanto, Enrique VIII empezaba a prestar atención a otra doncella de su corte, Jane Seymour. Quizá animado por Thomas Cromwell, Enrique VIII hizo arrestar a Ana Bolena, bajo cargos de usar Brujería para convertirlo en su esposo, de tener Relaciones Adúlteras con 5 hombres, de Incesto con su hermano Jorge Bolena, Vizconde de Rochford, de injuriar al Rey y conspirar para asesinarlo, con el agravante de Traición. Los cargos eran enteramente fabricados. La Corte que trató el caso fue presidida por el propio Tío de Ana, Thomas Howard, Tercer Duque de Norfolk. 

En mayo de (1536), se condenó a Ana y a su hermano a muerte por la Hoguera o por decapitación, lo que el rey eligiera. Los otros 4 hombres sobre los que se alegó tener relaciones con Ana Bolena, fueron condenados a ser colgados, ahogados y descuartizados. Lord Rochford fue decapitado al término del juicio en forma inmediata; a los otros 4 implicados les fue conmutada su sentencia por decapitación. Ana Bolena también fue decapitada al poco tiempo. 

Nacimiento de un Príncipe:

Pocos días después de la ejecución de Ana Bolena, en (1536), Enrique VIII se desposó con Jane Seymour. El “Acta de Sucesión” de (1536) declaró a los hijos de la Reina Jane dentro de la línea de sucesoria, excluyendo a Lady María y a Lady Isabel. El Rey Enrique VIII fue habilitado para determinar por sí en lo sucesivo la línea sucesoria. Jane Seymour dio a luz a un hijo, el Príncipe Eduardo en (1537), para luego morir 2 semanas después. Luego de la muerte de Jane Seymour, la corte entera guardó luto con Enrique VIII por algún tiempo. El Rey Enrique VIII la consideró siempre su “verdadera” esposa, al ser la única que le dio el heredero varón que tan desesperadamente soñaba.

Leyes Trascendentales:

Para la época de su casamiento con Jane Seymour, Enrique VIII concedió su aprobación a la “Constitución de Gales” (1535–1542), que la anexó legalmente con Inglaterra, haciendo de ambas un sólo país. El Acta decretó el uso exclusivo del inglés para los procedimientos oficiales en Gales, contrariando a los numerosos hablantes del idioma galés.

Enrique VIII continuó la persecución de sus oponentes religiosos. En (1536) se desató en el Norte de Inglaterra una revuelta conocida como la “Peregrinación de Gracia”. Para aplastar a los “Católicos Rebeldes”, Enrique VIII concedió poderes al Parlamento, y decretó un perdón general a todos los involucrados. No cumplió ninguna de sus promesas, y una segunda revuelta se inició en (1537). Los líderes de la rebelión fueron acusados de traición y ejecutados. En (1538) Enrique VIII ordenó la destrucción de los Santuarios de todos los Santos de la Iglesia Católica, y para (1538), todos los Monasterios existentes habían sido disueltos, y sus propiedades transferidas a la Corona Inglesa. Como recompensa por su eficiencia, Thomas Cromwell fue nombrado Conde de Essex. Abades y priores perdieron sus escaños en la Cámara de los Lores, y sólo los Arzobispos y Obispos formaron la representación eclesiástica del cuerpo. Los “Lores Espirituales”, como se conocía a los miembros del Clero con lugares en la Cámara de los Lores, fueron por primera vez superados en número por los Lores Temporales.

Últimos Años:

El único hijo superviviente de Enrique VIII, el Príncipe Eduardo, Duque de Cornwall, no era un niño sano. Por tal motivo, Enrique VIII decidió casarse una vez más para asegurarse un heredero varón. Thomas Cromwell sugirió a Ana de Cleves, hermana del protestante Duque de Cleves, que sería un importante aliado en el caso de que Roma atacara a Inglaterra.

Hans Holbein el Joven fue enviado a Cleves para pintar un retrato de Ana de Cleves para el Rey Enrique VIII. Después de observar el favorecedor retrato, y urgido por las cumplidas descripciones de Ana dadas por sus cortesanos, Enrique VIII decidió desposarse con ella. Al arribo de Ana de Cleves a Inglaterra, se dice que Enrique VIII no la encontró nada atractiva, llamándola en privado “La Yegua de Flandes”. Había sido retratada sin ningún signo de su cara picada de viruela. No obstante ello, Enrique VIII la desposó el (6 de enero de 1540).

Poco después, sin embargo, Enrique VIII deseó terminar el matrimonio, no sólo por sus sentimientos personales, sino por consideraciones políticas. El Duque de Cleves se hallaba envuelto en una disputa con el Emperador del Sacro Romano Imperio, con quien Enrique VIII no quería tener disputas. La Reina Ana de Cleves fue lo suficientemente inteligente para no impedir la búsqueda por parte de Enrique VIII de una anulación. Testificó que el casamiento nunca había sido consumado, diciendo que Enrique VIII había ingresado cada noche en su habitación para meramente besar a su nueva esposa en la frente antes de dormir. El casamiento fue consecuentemente anulado con la base de que Ana Bolena había realizado previamente contratos nupciales con otros nobles europeos.

Ana de Cleves recibió el título de “Hermana del Rey”, y se le otorgó el Castillo de Haver, la ex residencia de la familia de Ana Bolena. Thomas Cromwell, mientras tanto, en razón de haber impulsado el fallido matrimonio, perdió el favor real, cayó en desgracia y fue decapitado. El oficio de Vicegerente Espiritual, creado para él, no fue cubierto, y permanece vacante hasta hoy.

El (28 de julio de 1540), el mismo día en que Thomas Cromwell fue ejecutado, Enrique VIII se casó con la joven Catalina Howard, prima de Ana Bolena. Poco después del casamiento, sin embargo, la Reina Catalina Howard tuvo un romance con el Cortesano Thomas Culpeper. También había empleado a Francis Derham como Secretario, con quien había estado informalmente relacionada antes del casamiento real. Thomas Cranmer, enemigo de la poderosa (y católica) Familia Howard, obtuvo evidencias de las actividades de la reina, e informó a Enrique VIII de ello. Aunque en principio el Rey Enrique VIII no creyó tales denuncias, autorizó a Thomas Cranmer a efectuar una investigación, de la que resultó la confirmación de las acusaciones. Al ser interrogada, Catalina Howard podría haber admitido un compromiso previo con Francis Derham, lo que por sí mismo podía convertir en inválido al subsecuente matrimonio con Enrique VIII pero, en lugar de esto, sostuvo que Francis Derham la había obligado a establecer una relación adúltera. Francis Derham, a su vez, expuso la relación entre la Reina Catalina Howard y Thomas Culpeper.

En diciembre de (1541), Thomas Culpeper y Francis Derham fueron ejecutados. Catalina Howard no fue condenada en juicio, sino por un decreto de deshonra aprobado por el Parlamento. El decreto detallaba la evidencia contra la reina, con una cláusula especial que permitía la aprobación real a través de comisionados, para evitar que el Rey Enrique VIII volviera a escuchar el relato de los crímenes. Nunca se había utilizado este método de aprobación real, pero se usó en reinados posteriores, para reemplazar la Presencia Real en el Parlamento.

El casamiento de Catalina Howard fue anulado poco antes de su ejecución. Igual que en el caso de Ana Bolena, Catalina no podría ser culpada técnicamente de adulterio, ya que el matrimonio resultó oficialmente nulo desde el origen. Nuevamente esta cuestión fue ignorada, y Catalina Howard fue ejecutada el (13 de febrero de 1542), cuando tenía sólo 18 años.

Enrique VIII se casó en (1543) con su última esposa, la rica viuda Catalina Parr. La nueva Reina discutió con Enrique VIII sobre religión, ya que era Católica mientras que el Rey permanecía como Anglicano (Protestante). Esta conducta podría haberle resultado peligrosa, si no hubiera sido por sus muestras de sumisión. Ayudó a reconciliar a Enrique con sus 2 primeras hijas, Lady Mary y Lady Isabel. En (1544), un decreto parlamentario puso a ambas en la línea de sucesión detrás del Príncipe Eduardo, Duque de Cornualles, a pesar de que todavía eran consideradas ilegítimas. El mismo decreto permitía a Enrique VIII determinar la siguiente sucesión al trono a su arbitrio.

Muerte y Sucesión:

En sus últimos años, Enrique VIII engordó notablemente, con una medida de cintura de
137 centímetros, y antes de morir posiblemente se enfermo de gota. La conocida hipótesis sobre que sufría de sífilis fue difundida por primera vez unos 100 años después de su muerte. 

Argumentos más recientes sobre esta posibilidad provienen de un mayor conocimiento de la enfermedad, que permiten suponer que Eduardo VI, María I de Inglaterra, e Isabel I mostraron todos síntomas característicos de Sífilis Congénita. La obesidad de Enrique data de un accidente de justa en (1536), donde sufrió una herida en el muslo que no sólo le impidió realizar actividad física, sino que gradualmente derivó en una úlcera que indirectamente pudo haberlo llevado a la muerte. Enrique VIII falleció el (28 de enero de 1547) en el Palacio de Whitehall. Murió el día en que su padre hubiera cumplido 90 años. Fue sepultado en la Capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, al lado de su esposa, Jane Seymour. Casi 100 años después Carlos I de Inglaterra sería sepultado en el mismo lugar. En el transcurso de la década posterior a su muerte, sus 3 hijos se sentaron sucesivamente en el trono de Inglaterra.

Bajo el “Acta de Sucesión” de (1544), la Corona fue heredada por el único hijo varón, Eduardo, que se convirtió en Eduardo VI, como Primer Monarca Protestante de Inglaterra. Con sólo 9 años de edad, no podía ejercer por sí el poder, que recayó en un consejo de regencia formado por 16 miembros elegidos según el testamento de Enrique VIII. El consejo eligió a Eduardo Seymour, Duque de Somerset y hermano mayor de Jane, como Lord Protector del Reino. En la eventualidad de que Eduardo no tuviera hijos, sería sucedido por la Hija de Catalina de Aragón y Enrique VIII, María. Si ésta a su vez no tenía descendencia, la corona real la heredaría la hija de Ana Bolena, Isabel I (Elizabeth I). Finalmente, si Isabel I (Elizabeth I) moría sin descendencia, sería sucedida por los descendientes de María Estuardo, prima del Rey Enrique VIII.

Legado: 

Junto con Alfredo el Grande, Enrique VIII es tradicionalmente recordado como uno de los fundadores de la Armada Real. Hay buenas razones para esto, ya que durante su reinado se desarrollaron varias batallas navales, y fundamentalmente, se invirtieron importantes recursos en la construcción naval, incluyendo varios grandes navíos como el Mary Rose, y en la innovación tecnológica, como el uso de artillería a bordo. A pesar de esto, Enrique VIII no legó a sus sucesores una armada orgánica, con estructuras, rangos, entre otros. Isabel I tuvo que improvisar sobre la base de navíos privados para luchar contra la Armada Española, y en realidad, en un sentido completo, la Armada Británica recién se constituyó como producto de la rivalidad anglo-holandesa en el s. XVII. Por su ruptura con la Iglesia Católica, Enrique VIII inició el escenario de grandes invasiones españolas o francesas. 

Para proteger las costas edificó numerosas defensas como el Castillo de Dover y otras fortificaciones y guarniciones de artillería desde East Anglia hasta Cornualles. Muchas de estas construcciones se efectuaron con material obtenido de la demolición de Monasterios.

La Música de Enrique VIII:

Mención aparte merece sin duda el hecho de que un Monarca con el Pragmatismo Político, la Crueldad y el Despotismo Religioso y Político de Enrique VIII haya dado a la música un lugar preponderante en su corte. El Rey Enrique VIII compuso obras breves entre las que pueden citarse:

• Pastime With Good Company (Pasatiempo en buena compañía). 
• Though that men do call. 
• Though some saith. 
• If Love now reigned (Si el amor reinara). 
• Depàrture is my chief pain (La partida es mi principal pena). 
• Adieu madame et ma maitresse (Adiós, mi señora y amante).




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ADRIANO VI, EL SANTO “PONTÍFICE BÁRBARO", ANTIGUO REGENTE DE ESPAÑA




Adriano VI (2 de marzo de 1459–14 de septiembre de 1523). Cardenal de Castilla, Inquisidor General y Papa nº 218 de la Iglesia Católica de (1522) a (1523). De nombre Adrian Florensz, también conocido como Adriano de Utrecht, era de origen holandés, lo que le valdrá ser apodado durante su pontificado como el "Pontífice Bárbaro". Fue el último Papa no italiano hasta la elección de Juan Pablo II en (1978), casi 5 siglos después, además de ser uno de los 2 únicos Papas modernos, junto con Marcelo II, en mantener su nombre de pila tras su elección. Nació en (1459) en Utrecht (Países Bajos). Hijo de un ebanista, fue educado en la devotio moderna en el amor a la virtud y a la ciencia. En (1479) ingresó en la Universidad de Lovaina. Durante toda su vida fue conocido por su sobriedad y su piedad. Profesor de Teología en la Universidad de Lovaina, de la que fue rector. Fue elegido por Maximiliano de Austria, para que fuera maestro de su nieto Carlos de Gante. Ejerció su cometido durante diez años (1505-1515), que desarrolló con eficacia, llevando a cabo importantes misiones en defensa de los intereses de su pupilo, al que educó desde la temprana edad de 6 años.

Lejos de la avidez, las maniobras y la larga espera de anteriores aspirantes al trono de San Pedro en su afán por conseguirlo, Adriano se mostró indiferente al cargo, no hizo nada por alcanzarlo y, sumergido como estaba en las intrincadas tareas de la regencia de España, ni siquiera asistió al cónclave en el que se produjo su designación. De todos modos, su aparente desidia por erigirse en la máxima autoridad de la Iglesia Católica estaba plenamente compensada con el interés de su egregio discípulo que presionó cuanto fue necesario en tal sentido: la larga mano del Emperador Carlos I se hizo notar en el encumbramiento al solio pontificio de su antiguo preceptor.

Una década después, en 1516, el heredero de la corona de Castilla y Aragón enviaba a Adriano como legado ante el Cardenal Cisneros, a la sazón regente de estos reinos tras el fallecimiento en enero de ese mismo año de Fernando el Católico. "Son verdaderamente dramáticos los acontecimientos de los últimos días de Fernando, enero de (1516), en Madrigalejo, adonde acudió Adriano para vigilar en lo posible el testamento del monarca".

Fernando, enfermo mientras presidía las Cortes de Burgos, julio de (1515), testó, dejando como hereredero al infante don Fernando; documento enviado urgentemente al maestro recibe plenos poderes, incluso para tomar posesión de la Corona.

Convertido en Rey de España, Carlos I agradecería los servicios prestados por su fiel mentor impulsando su ascenso en la carrera eclesiástica, primero como obispo de Tortosa en (1516), más tarde como inquisidor general de la Corona de Aragón y luego de la de Castilla, y por fin como miembro del colegio cardenalicio.

Carlos I le distinguía confiándole la regencia de España cuando tuvo que ausentarse del país en (1520) por razón de su designación como cabeza del Sacro Imperio. No fue una encomienda fácil la que se le hizo al regente, puesto que los castellanos se quejaban de la soberbia y codicia de los borgoñones. Ausente el rey, se originó la sublevación de las Comunidades castellanas, que terminaron con la batalla de Villalar, y la revuelta de las Germanías levantinas. Así, el (31 de octubre de 1520), contando con apoyo suficiente inicia las hostilidades.

El (9 de enero de 1522) fue elegido Papa sucediendo a León X. El nuevo papa se encontraba en Vitoria ejerciendo como regente de España, preparando a Navarra para la defensa frente a la invasión francesa. La noticia llegó a la Casa del Cordón, donde se hospedaba, el 22 de ese mes. Fue el último papa no italiano hasta (1978) en que Juan Pablo II accedió a la silla de San Pedro.

En una solemne declaración el (8 de marzo de 1522) Adriano VI aceptó la elección. En ella proclama su confianza en Jesús de Nazaret, «que le dará fuerza, aun siendo indigno, para defender a la cristiandad contra los ataques del mal, y para reducir, al ejemplo del Buen Pastor, a la unidad de la Iglesia a los que yerran y están engañados». Enseguida emprende el viaje, acompañado de su inseparable secretario y biógrafo, el doctor Blas Ortiz, siguiendo el curso del Ebro hasta Tarragona, ciudad en la que embarcó para Roma para tomar posesión de la silla apostólica. La ceremonia de coronación fue el 31 de agosto.

A la llegada del Papa, reinaba la peste en la Ciudad Eterna. Al día siguiente de su coronación Adriano pidió ayuda a los cardenales para su doble proyecto: la unión de los príncipes cristianos para combatir al turco y la reforma de la curia. Sin embargo, tuvo dificultades entre los cardenales, no habituados a su estilo de vida sobrio y austero. Su costumbre de celebrar misa a diario, algo insólito entonces, producía rechazo. En el consistorio de (26 de marzo de 1523) el Cardenal de Santa Croce quiso pedir la confirmación de los indultos y privilegios concedidos por León X. Cuando el Cardenal le recordó la inaudita amabilidad con que los cardenales lo habrían elegido Sumo Pontífice, Adriano contestó que lo habían llamado al martirio y a la cárcel. Allí tenía una Iglesia agotada y pobre, por lo que les debía muy poco; ellos habían sido más bien sus verdugos.

Curtido en los avatares políticos antes de instalarse en el Vaticano, su breve paso por él (poco más de un año) no le ofreció oportunidad de utilizar la experiencia adquirida en las tareas de estado. Pudiera pensarse que, en todo caso y por amor del débito de la suma dignidad eclesiástica a su patrocinador Carlos I , iba a ser un pontífice dócil y sumiso al Emperador, pero no fue así o no, al menos, de forma incondicional.

Adriano VI hizo esfuerzos por obrar con imparcialidad en la pugna continuada entre Carlos I de España y Francisco I de Francia y no siempre estuvo del lado de aquél. Al final, no obstante, entró en alianza secreta con Carlos I , Inglaterra y Venecia en contra de Francia mientras que en (1522) el Sultán Suleiman el Magnífico tomó la isla de Rodas.

En su reacción a las primeras etapas de la Revuelta Luterana, Adriano VI no entendiera la gravedad de la situación. En la Dieta de Nuremberg que abrió sus puertas en diciembre de (1522), estuvo representado por Francesco Chiericati, cuyas instrucciones privadas contienen la franca admisión de que el trastorno de la Iglesia Católica fue tal vez la culpa de la Curia Romana en sí, y que debe ser reformada. Sin embargo Adriano VI se opone firmemente a cualquier cambio en la doctrina (en la doctrina católica, dogmas de la Iglesia Católica es infalible) y exigió que Martín Lutero debía ser castigado por la enseñanza de la herejía.

Su temprana muerte (septiembre de 1523) le impidió realizar cualquier acción en el seno de tal alianza, como tampoco le permitió poner algún remedio al avance del luteranismo y a la dispersión de su grey. Durante su pontificado, Adriano VI canonizó a San Antonino de Florencia.

Falleció el (14 de septiembre de 1523), y fue sepultado en un suntuoso mausoleo diseñado por Badassare Peruzzi en la iglesia romana de Santa Maria dell'Anima.



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SANTO PADRE PABLO III, EL PAPA TERRIBLE


( El cuadro es de Tiziano) 

“Más aún prometo y declaro que, cuando la oportunidad se presente, haré la guerra sin descanso, secreta y abiertamente, contra todos los herejes, protestantes y liberales, como se me manda que haga, y que los extirparé y exterminaré de la faz de la tierra entera, y que no dejaré en pie a nadie, sea cual sea su sexo, edad o condición, y que colgaré, mataré de hambre, herviré, desollaré, estrangularé y enterraré vivos a esos infames herejes; desgarraré los estómagos y los úteros de sus mujeres y aplastaré las cabezas de sus niños contra la pared, para aniquilar para siempre su execrable raza”. (Papa Pablo III, 1468 -1549).

Pablo III (Alessandro Farnese, 1468 - 1549). Papa nº 220 de la Iglesia Católica de (1534) a (1549). Perteneciente a una influyente familia de la nobleza italiana, hizo la mayor parte de su carrera eclesiástica sin ser sacerdote: fue nombrado cardenal en 1493, aunque no se ordenó hasta 1519.

Considerado un Papa de transición entre el Renacimiento y la Contrarreforma, gustó de potenciar la magnificencia de su corte; así, encargó a Miguel Ángel, entre otros trabajos, las pinturas de la Capilla Sixtina. En la política exterior hay que recalcar su mediación entre Carlos I y Francisco I de Francia que llevó al tratado de Nicea, en (1538), así como la excomunión de Enrique VIII de Inglaterra. Decidido promotor del concilio de Trento, dio su apoyo a la fundación de los jesuitas y al restablecimiento de la Inquisición en Italia (1542). En el ámbito de la política local, cedió importantes territorios del Papado a su hijo Pier Luigi, hecho que generó una considerable hostilidad.

Lo llamaban el "Papa Enaguas" porque entregó a su hermana para que fuese iniciada por el Papa Alejandro IV (1492-1503). Mas tarde envenenó a su madre, a una de sus hermanas y a una sobrina para tomar control de la herencia de su familia. Tuvo relaciones incestuosas con sus hermanas y su propia hija, Constancia.

Asesinó a su yerno, Bosius Sforza para poder gozar mas sexualmente de su hija. Mató a su otra hermana cuando se sintió celoso de uno de sus amantes, y se sabe que mató a dos Cardenales y a un Obispo polaco debido a una disputa teológica. Fue el cafiso (proxeta) mas grande de Roma, porque tuvo a 45000 prostitutas trabajando para él y pagándole un tributo mensual. Aún insatisfecho con su vida sexual, mantenía como amante a una noble romana quien le dio tres hijos. Pero para Pablo III, el divorcio era un pecado imperdonable. Cuando Enrique VIII de Inglaterra no pudo anular su matrimonio con Catalina de Aragón, él se divorció de ella y se casó con Ana Bolena en (1533).

Pablo III lo excomulga en (1534) y Enrique VIII se instala como cabeza de la Iglesia Anglicana. La Reforma Protestante comenzó en Alemania con Martín Lutero y poco después echó raíz en Ginebra con Jean Calvino. En (1541) Jean Calvino comenzó a expandir su teología en Francia, Holanda y otros países. Esto llevó a que el Papa Pablo III estableciera la Inquisición Romana en (1542) y llamara al Concilio de Trento en (1545) para tratar la cuestión protestante. Pablo III es conocido en la historia como el Papa que persiguió a los protestantes mas que cualquier otro. Para estos fines estableció en (1542), el Santo Oficio como cámara de apelación final en casos de herejía.

De esa forma comenzó la Inquisición Romana con la meta de erradicar al protestantismo de Europa. La historia cuenta que la Inquisición Romana llego a un nivel de crueldad y barbarismo que hasta "repugnaba a los turcos y sarracenos...". Concilio de Trento Este Concilio fue una de las respuestas a los protestantes. Intentó sistematizar la doctrina católica y la ley canónica y se proclamó al celibato como superior al matrimonio. La ceremonia católica del casamiento pasó a ser conducida por un sacerdote en presencia de dos testigos. Los sacerdotes pasaron a ser entrenados en seminarios aislados de la comunidad. La versión latina de la Biblia, la Vulgata, fue declarada como la versión auténtica. Los protestantes ya habían compilado su propia versión. El Concilio se reunió en 3 sesiones: Entre (1545) y (1548), entre (1551) y (1552), y entre (1562) y (1563). La última sesión fue presidida por Pío IV.


Breve información más completa y complementaria en la wikipedia:  SANTO PADRE PABLO III


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PAPA JULIO III




Julio III (Roma, 10 de septiembre de 1487 – 23 de marzo de 1555). Papa n.º 221 de la Iglesia Católica de
1550 a 1555. Julio III se enamoró de un joven y apuesto mendigo a quien vio peleándose en la calle con el mono de un vendedor ambulante. El papa nombró cardenal a aquel golfillo analfabeto de 17 años, lo que inspiró un poema épico, “En elogio de la sodomía”, escrito probablemente por un Arzobispo descontento, dedicado en su honor.

De nombre Giovanni Maria Ciocchi del Monte, tras estudiar jurisprudencia y teología en Perugia y Siena, sucedió a un tío suyo en el Arzobispado de Siponto en (1513), cargo que desempeñará hasta que, en 1521, sea nombrado obispo de Pavía. Rehén de las tropas de Carlos I durante el Saqueo de Roma en 1527, será nombrado Cardenal Presbítero por Pablo III en 1536 y será encargado por este Papa de los preparativos del Concilio de Trento, que llegará a presidir.

Elegido Papa en un cónclave al que asistieron 48 Cardenales, adoptó en su coronación el nombre de Julio III. Carlos I de España se había opuesto inicialmente a su elección para la que proponía como candidato a Juan de Toledo; no obstante, cedió ante el acuerdo de franceses e italianos en el nombramiento del Cardenal del Monte; con todo, encontró más adelante en él un fiel aliado. Elegido el 7 de febrero de 1550 fue coronado el 22 de febrero de 1550.

El nuevo Papa se encontró con la actividad conciliar interrumpida y no logró reanudarla hasta un año después; el 1 de mayo de 1551 se abrían otra vez las sesiones del concilio. Lo hacían en Trento; el Emperador no hubiera admitido otra sede, y el papa, cuyo carácter no era precisamente enérgico, le temía lo suficiente como para no osar contravenir sus deseos. Los obispos y demás representantes franceses no acudieron a la cita, pues no se lo permitió su nuevo Rey, Enrique II.

La precaria paz entre Francia y el eje España-Imperio estaba a punto de ruptura. Los asuntos italianos y, ligado a ellos, el papa dieron ocasión a la contienda. Julio III restauró a Octavio Farnesio, el nieto del anterior papa Pablo III y yerno de Carlos I, en el ducado de Parma, quien debía cederlo a su suegro en cumplimiento de un compromiso anterior. Para retener el ducado Octavio no tuvo reparo en pedir la ayuda del rey francés, quien estuvo presto a concedérsela por rivalidad con el emperador. El papa, desairado por el duque y acosado por Francia, unió sus fuerzas a las de Carlos I. Enrique II se confabuló con los turcos que hostigaron las costas italianas mientras él se apoderaba de Siena y llevaba la guerra al centro de Italia.

En 1551 firma el acta de creación de la Universidad Mayor de San Marcos, la Decana de América, en la Ciudad de los Reyes, capital del Virreinato del Perú y actual capital de la República del Perú, rebautizada como Lima .

En 1552 se clausuraba súbitamente el Concilio de Trento. Julio III sobrevivió hasta marzo de 1555, pero ya no tuvo coraje para reanudarlo.

Particulares fracasos de Julio fueron su nepotismo y favoritismo. Un escándalo notable rodeó a su sobrino adoptivo, Innocenzo Ciocchi Del Monte, un niño mendigo de 13 o 14 años que el futuro papa rescató de las calles de Parma . Cuando fue elegido Papa, Julio III elevó a Innocenzo de 17 años, tosco y casi analfabeto, al Cardenalato, lo nombró Cardenal sobrino, y le otorgó privilegios de commendatario, abad de las abadías de Mont Saint-Michel en Normandía, San Zenón de Verona, junio 1552, después de las Abadías de San Saba, Miramondo, y de Grottaferrata, Frascati, y otros nombramientos, al punto en que sus ingresos fueron de los más altos en Europa. Gossip llama al niño "el Ganimedes de Julio".



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SANTO PADRE PABLO IV, EL PAPA INQUISIDOR




Pablo IV (Gian Pietro Caraffa, 1476 – 1559). Papa nº 223 de la Iglesia Católica de
1555 a 1559. Enérgico, inflexible y fanático son los adjetivos con los cuales se define el Papa Pablo IV. Habiendo sido gran Inquisidor y maestro de la tortura por una generación, este Papa fue el terror de los incrédulos.


MUESTRA DEL INICIO DE UN TRIBUNAL MEDIEVAL DE LA INQUISICIÓN, EXTRAÍDO DE LA PELÍCULA "EL NOMBRE DE LA ROSA", BASADA EN LA OBRA DEL ITALIANO HUMBERTO ECO: 
video

Su logro mas grande fue hacer de la Inquisición un arma fuerte en Italia, Los Paises Bajos y el Oriente. Paulo IV utilizó eficazmente esta institución para reprimir las infiltraciones de luteranos y reformistas en los reinos de Italia.

En su celo, llegó a investigar incluso a miembros señalados del Colegio Cardenalicio, como al cardenal Giovanni Morone, a quien cabría el honor de oficiar durante el pontificado siguiente (Pio IV) la clausura del Concilio de Trento. Otro ilustre purpurado, el cardenal inglés Reginald Pole también fue blanco del terrible dardo pontificio: firme candidato junto con el propio Gian Pietro Caraffa al solio papal que ahora ocupaba éste, había intervenido eficazmente en el retorno de Inglaterra a la comunión católica-romana bajo el reinado de María Tudor, pero no secundaba las inflexibles demandas del Papa de restitución de los bienes de la Iglesia Católica anteriormente confiscados; fue llamado a Roma para comparecer ante la Inquisición, lo que no consintió la Reina María Tudor, que interceptó el requerimiento e impidió que Reginald Pole se personase ante el tribunal religioso. Pablo IV creía tanto en la tortura que gustosamente pagaba de su propio cofre nuevos instrumentos. Reformo la Iglesia Católica usando todos los metodos a su disposición sin importar quien cayera. Famoso también por la corrupción, pablo IV colocó a su sobrino Carlo Caraffa como cabeza politica de la Santa Sede.

En julio de 1555, 2 meses después de su elección, el Papa Pablo IV hizo pública una bula (edicto) poco conocida (cum nimis absurdum), contra los judíos debido a que el sospechaba que los judíos estaban asistiendo a los prostestantes. La bula papal hacía recordar a los cristianos que desde que los judíos habían matado a Cristo, sólo estaban en condiciones de ser esclavos. Les fue ordenado quedar confinados a un área restringida, el gueto y usar un peculiar sombrero amarillo. Fueron obligados a venderles sus propiedades a cristianos a precio regalado (por ejemplo una casa a cambio de un burro o un viñedo por una prenda).

Los judíos sólo podían dedicarse al comercio de poca importancia y a la strazzaria (la venta de ropa de segunda mano), tampoco podían emplear a cristianos ni asistirlos médicamente. La mayoría de sus sinagogas fueron destruidas como también sus libros sagrados. Los cristianos no podían dirigirse a ellos llamándolos “sir” (señor), ni siquiera los mendigos. Llevaban puesto en público un sombrero amarillo como identificación, y tenían que regresar a su gueto al caer la noche. El gueto romano estaba poblado con más de 4000 judíos en un perímetro de
500 yardas. El Papa Pablo IV esperaba que las medidas represivas condujeran a una conversión masiva, pero la mayoría de los judíos permaneció inquebrantable en su fe. 

Se dice que el Papa Pablo IV odiaba a las mujeres tanto como a los judíos, prohibiéndoles acercarse a el en cualquier momento. Su odio hacia los protestantes, era tan violento que se perpetuo el alejamiento entre el Vaticano e Inglaterra. Se negaba a comunicarse con la Reina Elizabeth I por su condición de mujer y protestante

Con la invención de la imprenta alrededor del año (1450), los libros comenzaron a rodar por las prensas. La Inquisición buscó censurar el contenido y la cantidad de libros y en (1559), Pablo IV autorizó un Índice Oficial de Libros Prohibidos, destinando a este una larga lista de libros. Entre los títulos se encontraba el clásico de la literatura de Boccaccio el Decameron, y el Gargantua y Pantagruel de Rabelais.

También se incluía un tratado, Consilium (consejo), al que él mismo había contribuido como Cardenal. El tratado había criticado abiertamente la supremacía papal, la simonía (soborno para favores espirituales) y otros abusos. (una copia cayó en manos de los protestantes, quienes encontraron que ese tratado simplemente confirmaba todo sobre lo que ellos habían estado protestando). Los editores eran constantemente amenazados para mantenerlos en raya y varios autores, o bien cesaban de escribir o tenían que contentarse con publicar versiones "aceptables".

Poco antes de su muerte Pablo IV expresó su deseo de incluir profesiones a su Indice. Entre ellos se encontraban los actores, bufones, y escultores que realizaban crucifijos feos ...



 

Cuando Pablo murió en Agosto de 1559 el pueblo quemó el Palacio de la Inquisición, libero a los prisioneros y destruyo sus estatuas.



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SANTO PADRE PÍO V, IMPULSOR DE LA “LIGA SANTA”, QUE FRENÓ EL AVANCE MUSULMÁN EN LA BATALLA DE LEPANTO




Pío V (Antonio Michele Ghiselieri, 1504 – 1572). Papa nº 225 de la Iglesia Católica de (
1566 a 1572). Fraile dominico, fue canonizado por el Papa Clemente XI en 1712. Comisario General de la Inquisición Romana.

Pío V implementó completamente las decisiones del concilio de Trento y se dedicó a las reformas dentro de la Iglesia. Le dió un nuevo ímpetu a los seminarios y mejoró la calidad de los sacerdotes. Uso la inquisición en todos los casos en los cuales encontraba oposición, habiendo sido anteriormente Comisario General de la Inquisición Romana, conocía perfectamente el mecanismo de la persecución. Los Jesuitas estaban muy cerca de su corazón. Era extremadamente devoto de la Virgen Maria y rezaba el rosario todos los días. Durante su Papado tomó lugar la famosa Batalla de Lepanto en (1571), cuando la flota cristiana venció la flota turca.

Pío V también lanzó la ultima cruzada contra los musulmanes, enviando la armada cristiana que formaban la “Liga Santa” a frenar el ímpetu musulmán en la Batalla de Lepanto en (1571). Esta batalla naval, quebró el poder de los turcos en el Mediterráneo. En memoria del triunfo, Pío V agregó a la Letanía de Loreto la súplica "Ayuda de Cristianos".

El 19 de abril de 1566, solo 3 meses después de ser coronado Papa, Pío V rechaza las facilidades que su predecesor le había otorgado a los judíos y reinstaura todas las restricciones impuestas por el Papa Pablo IV. Entre ellas el uso de un gorro distintivo que se reflejan en la obra “El Mercader de Venecia” de William Shakespeare, las prohibiciones contra la tenencia de propiedad y la practica de la medicina con pacientes cristianos. Los judíos fueron confinados al gueto y se les prohibió tener mas de una sinagoga por comunidad.

Como Gran Inquisidor, Pío V envió las tropas católicas a matar 2000 valdenses protestantes en el sur de Italia. Después de llegar al trono de Pedro comenzó a implementar las decisiones del Concilio de Trento en serio y envió tropas católicas a eliminar a los Hugonotes Protestantes en Francia. Él mismo como supremo inquisidor le dio a la Inquisición total libertad para operar y hacer uso generoso del índice. Su excomunión a la reina inglesa Elizabeth I llevó a una persecución salvaje de católicos ingleses. Intensifico a la Inquisicion Romana al punto de generalizar la tortura y las quemas de católicos cuyas creencias variaban del dogma oficial. Fue otro de los Papas terribles.


 Más referencias en la wikipedia:  SANTO PADRE PÍO V


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SU SANTIDAD ALEJANDRO VII, PAPA TRAS 80 DÍAS DE CÓNCLAVE Y ENEMIGO IRRECONCILIABLE DEL CARDENAL MAZARINO



Fabio Chigi (Posteriormente Papa Alejandro VII, 1599 – 1667). Inquisidor Católico y Papa entre (1655) y (1667). Nacido como Fabio Chigi en el seno de una ilustre familia de banqueros era sobrino nieto del papa Pablo V. Debido a los ataques de apoplejía que sufría recibió una educación privada para posteriormente, tras superar su enfermedad, doctorarse en Filosofía, Derecho y Teología en la Universidad de Siena.

Bajo el Pontificado de Urbano VIII inició su carrera eclesiástica cuando en (1627) fue nombrado Vicedelegado Papal en Ferrara y, tras ser recomendado por dos cardenales, se le nombró Inquisidor de Malta y Nuncio en Colonia (1639-1651). Aunque debería haber participado en las negociaciones que condujeron en (1648) al Tratado de Westfalia, rechazó deliberar con herejes y protestó, una vez concluidas las negociaciones, contra el tratado, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y que inauguró un equilibrio de poder en Europa que habría de durar hasta las guerras de la Revolución francesa. El Papa Inocencio X le llamó a Roma nombrándole Cardenal en (1652) y Secretario de Estado. Al morir Inocencio, Chigi, el candidato preferido de España, fue elegido Papa después de 80 días de cónclave, el (7 de abril de 1655).

Inicialmente contrario al Nepotismo, durante su primer año de su Papado prohibió a sus parientes incluso visitar Roma. Sin embargo, durante el consistorio del (2 de abril de 1656), anunció que su hermano y sus sobrinos acudirían a asistirle quedando a partir de entonces en manos de sus parientes la administración eclesiástica. Esta medida, que supuso un nuevo florecimiento del Nepotismo, la complementó proporcionando a los miembros de su familia que residía en su ciudad natal los puestos civiles y eclesiásticos mejor pagados así como magníficos palacios y haciendas.

Incapaz de centrar su atención en los asuntos de Estado, Alejandro VII se volcó en la Literatura y la Filosofía siendo el autor de una colección de sus poemas en latín que fue publicada, en (1656), en París bajo el título de Philomathi Labores Juveniles. Fomentó asimismo la Arquitectura y el embellecimiento general de Roma, donde se derribaron casas para realizar un nuevo trazado de las calles romanas, convirtiéndose además en un gran mecenas, especialmente de Bernini, a quien encargó la construcción de la bella columnata de la plaza de la Basílica de San Pedro y confió obras como la ornamentación de la iglesia de Santa María del Popolo, la Scala Regia (1666), o la Cátedra de San Pedro en la basílica Vaticana entre otras. Bernini fue el encargado, asimismo, de esculpir el sepulcro del Papa a su muerte.

En política exterior sus instintos no fueron ni tan humanistas ni tuvieron resultados tan satisfactorios, viéndose su pontificado ensombrecido por la continua fricción con el Cardenal Mazarino, Consejero de Luis XIV de Francia y regente durante su minoría de edad. La enemistad entre el Cardenal Mazarino y el Papa Alejandro VII tenía su origen en las negociaciones que desembocaron en la Paz de Westfalia y que ambos vivieron desde posiciones enfrentadas. La hostilidad mutua se vio incrementada durante el cónclave que elegiría a Alejandro y en el que Mazarino no ocultó su oposición a su elección, aunque finalmente se vio obligado finalmente a aceptarlo como solución de compromiso, aunque impidió que Luis XIV le enviase la usual embajada de obediencia y pleitesía. Posteriormente y, mientras duró su vida, frustró el nombramiento de un embajador francés en Roma, haciendo que los asuntos diplomáticos quedasen en manos de los cardenales, con frecuencia enemigos personales del Papa.

La muerte del Cardenal Mazarino no supuso una distensión de las relaciones ya que aunque, en 1662, se nombró Embajador al Duque de Crèqui este mantuvo una política igualmente hostil hacía Alejandro VII, provocando, debido a su abuso del tradicional derecho de asilo otorgado a los recintos de las Embajadas en Roma, continuos conflictos con la Santa Sede que alcanzaron su punto culminante a raíz de un insignificante tropiezo entre la guardia corsa del Papa y el servicio del Duque.

Magnificado artificialmente provocó que Luis XIV tomara represalias tan desproporcionadas como despojar temporalmente a la Santa Sede de sus posesiones en Aviñón y amenazar con una fulminante declaración de guerra. El conflicto se solucionó cuando el pontífice, sufriendo una denigrante ofensa, firmó un incondicional tratado de paz (Pisa, 1664). Al igual que su predecesor en el solio pontificio, Alejandro VII favoreció a los españoles en sus reclamaciones sobre Portugal, que había restablecido su independencia en (1640).

Declarado partidario de los jesuitas, cuando los venecianos solicitaron su ayuda en Creta para combatir a los turcos otomanos, el Papa Alejandro VII obtuvo a cambio la promesa de volver a permitir la entrada de los jesuitas en territorio veneciano, del que habían sido expulsados en (1606). También se decantó por los jesuitas en su conflicto con los jansenitas, cuya condena ya apoyó ardientemente en su etapa como consejero de Inocencio X.

Los jansenistas franceses afirmaban que las proposiciones condenadas por Inocencio X en 1653 no podían encontrarse en el libro Agustinus, escrito por Cornelius Jansen, pero no solo no lograron que el Papa Alejandro VII levantara dicha condena, sino que fue confirmada mediante la publicación, el (16 de octubre de 1656), de la bula Ad Sanctam Beati Petri Sedem, en la que declaraba que 5 de las proposiciones de Jansen, en su mayoría aquellas concernientes a la gracia y a la naturaleza pecaminosa del hombre, eran heréticas, incluyendo la proposición "que Cristo murió, o derramó su sangre por todos los hombres". También envió a Francia su famoso "formulario", que había de ser firmado por todo el clero como manera de detectar y extirpar el Jansenismo con lo que inflamó a la opinión pública.

En otras decisiones prohibió la traducción del Misal Romano al francés en (1661). Durante su Papado se produjo la conversión de la Reina Cristina de Suecia, quien, tras su abdicación, se trasladó a Roma donde fue confirmada en su bautismo el día de Navidad de (1655) por el Papa en quien encontró un amigo y benefactor generoso. Nombró un total de 38 Cardenales. Murió en 1667. Fue inmortalizado por una espectacular tumba realizada por Bernini. Le sucedió el Papa Clemente IX.



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LEON XIII, EL PAPA DE LA ENCÍCLICA RERUM NOVARUM, EL PRIMERO EN PREOCUPARSE POR EL BIENESTAR DEL OBRERO FRENTE AL CAPITALISTA



León XIII, nacido originalmente con el nombre de Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci (Carpineto Romano, Estados Pontificios, actual Italia, 2 de marzo de 1810 - Roma, Reino de Italia, 20 de julio de 1903). Papa n.º 256 de la Iglesia Católica. Su pontificado se desarrolló entre (1878) y (1903) (25 años) siendo uno de los más largos de la historia. El (3 de marzo de 1878), Gioacchino Pecci es coronado Papa. En ese momento solemne el Papa asciende al trono mientras el coro canta la antifonia: "Corona aurea super caput ejus". El Subdeacono del Colegio Sagrado, el Cardenal Di Pietro, entona el Pater noster, y despues lee la plegaria, Omnipotens sempiterne Deus, dignitas Sacerdotii.

El Segundo Diacono remueve la mitra de la cabeza del Pontifice y el Cardenal Mertel se aproxima con la tiara. Poniéndola sobre la cabeza del Papa dice: "Accipe thiaram tribus coronis ornatam, et scias te esse Patrem Principipum et Regnum, Rectorem Orbis, in terra Vicarium Salvatoris Nostri Jesu Christi, cui est honor et gloria in sæcula sœculorum". ("Recibe la tiara adornada con tres coronas, sabiendo que eres el Padre de los Príncipes, Regente del Mundo, Vicario de Nuestro Salvador Jesucristo en la tierra, para el sea el honor y la gloria para siempre").

Aun después de casi 2000 años de persecución cristiana de otros credos, centurias de Inquisición y más de 100 años después de los Derechos Constitucionales, la Iglesia Católica se oponía a los Derechos Humanos, al Socialismo y a la Democracia. Condenaba el Socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo. Fuertemente el Papa León XIII dicta que los hombres al crear su propio sistema político, contrario a los dictámenes del Catolicismo, abogan por doctrinas perniciosas y demoníacas tales como: "Todos los hombres son similares por raza y por cultura, de la misma manera tienen igual derecho a controlar sus vidas; que cada uno es el dueño de su vida y que cada uno es libre de pensar (!) sobre cualquier tema que uno elija ...Un gobierno basado en tales bases no es ni nada mas ni nada menos que la voluntad del pueblo, (y esto debe ser combatido)". (Papa León XIII, Immortale Dei, 1885).

Esto no solamente era absolutamente absurdo a los ojos del Papa, sino totalmente demoníaco, desde el momento que: "A la autoridad de Dios se le pasa por encima en silencio, como si pudiera haber un gobierno cuyo origen y poder no residiera en Dios mismo". (Papa León XIII, Immortale Dei, 1885). Poder que el Papa León XIII considera equivalente a su autoridad. El Papa León XIII continua: "La libertad total del pensamiento y el hacer saber sus pensamientos no es un derecho del ciudadano". (Papa León XIII, Immortale Dei, 1885). 

"Es ilegal demandar, defender u otorgar incondicionalmente la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de religión como si estos fueran derechos dados por la naturaleza al hombre". (Papa León XIII, Sapientiæ Cristianæ, 1885).

"La libertad de culto es la peor de la libertades, no puede ser suficientemente maldecida o aborrecida". (Liberty of the Press, [MC151, emph. orig.).

Estos comentarios contra la Democracia y los Derechos Humanos se deben a que para el Papa León XIII cualquier sistema político que no estuviera bajo el control del Vaticano es considerado como una desobediencia a su dios. El dice: "El maestro supremo de la Iglesia es el Pontífice Romano. Por lo tanto la unión de las mentes requiere un completo acuerdo con una fe, la completa sumisión y obediencia a la voluntad de la Iglesia y al Pontífice Romano como a Dios mismo". (Papa León XIII, Sapientiae Christianae).

Sus delirios de poder no conocían limites. Llego a decir: "Nosotros [los Papas] tenemos en este mundo el lugar de Dios Todopoderoso". (Papa León XIII, Praeclara Gratulationis Publicae). El poder de Roma tomaría la iniciativa de ataque contra la libertad de conciencia. El Papa León XIII seria en iniciador de los planes que serian llevados a cabo por los próximos Papas durante el s. XX.




Más datos en la wikipedia:   LEON XIII





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SANTO PADRE PIO XII (EUGENIO PACELLI)



"La salvación de muchos depende de la oración de pocos." (cita del Papa Pio XII). 

"La dignidad de la persona humana exige, pues, normalmente, como fundamento natural para vivir, el derecho al uso de los bienes de la tierra, al cual corresponde la obligación fundamental de otorgar a todos, en cuanto sea posible, una propiedad privada. Las normas jurídicas positivas, reguladoras de la propiedad privada, pueden modificar y conceder un uso más o menos limitado; pero, si quieren contribuir a la pacificación de la comunidad, deberán impedir que el obrero que es o será padre de familia se vea condenado a una dependencia y esclavitud económica inconciliable con sus derechos de persona." ( Santo Padre Pio XII ).

En la foto, en la época que ejercía de Nuncio del Vaticano, tras ser recibido por el flamante canciller alemán Adolf Hitler.



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JUAN XXIII, EL PAPA BUENO



Dos de las frases más destacadas del santo padre: 

“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.”

“La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.”




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SANTO PAPA PABLO VI



Un par de frases destacadas del Papa Montini:

1.- La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo.

2.- Si quieres la paz, lucha por la justicia.
 


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JUAN PABLO I, EL PAPA DE LA SONRISA





El Santo Papa Albino Luciani, conocido como el Papa de la sonrisa, tuvo uno de los pontificados más cortos de la historia de los Papas, de apenas un mes (33 días).

Papa de origen humilde, su padre fue albañil, y vivió las penurias propias de las clases modestas. Y cuando lo eligieron para llevar el manto papal, rechazó la milenaria tradición de la coronación papal y también la tiara, por considerarlo como señas del exagerado lujo de la pompa curial vaticana. En su lugar, optó por una simple misa de inauguración, e hizo de la humildad su lema como Santo Papa. 


Murió en circunstancias misteriosas: unos sostienen que fue un infarto, y otros que fue envenenado por desavenencias con los administradores de las todopoderosas finanzas vaticanas. Asunto que se fue con él al Cielo, pues hasta el momento nadie ha sabido la verdad, y todo han sido teorías conspiratorias.



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SANTO PADRE JUAN PABLO II







“Estad contentos, yo ya lo estoy,..¡ahy!,…me encomiendo a la Virgen”  (Últimas palabras del Papa Juan Pablo II a los fieles, antes de morirse) 




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EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI






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ANEXO:  No podía dejar esta entrada sin el acompañamiento de hablar de la Inquisición Española, tan vinculada a la historia de los Papas:



LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA Y LA CUESTIÓN JUDÍA





La segunda variedad de Inquisición Católica fue la Inquisición Española, a petición de los Reyes Católicos Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla y autorizada por el Papa Sixto IV en 1478. El Papa Sixto IV trato de mantener la armonía entre los Inquisidores y los Ordenados pero le fue muy difícil manipular a los Reyes Católicos Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla. Debido a esto el Papa Sixto IV reconoció la independencia de la Inquisición Española. Esta institución sobrevivió hasta el s. XIX y fue permanentemente abolida por decreto el 15 de Julio de 1834 durante el reinado de Isabel II de Borbón. 

La Inquisición Española se puso en marcha en 1480, bajo la tutela del Dominico Fray Tomás de Torquemada, el que, a los 62 años de edad, se convirtió en el “Martillo de Herejes” y montó un aparato represivo contra millares de personas que fueron acusadas por el Santo Oficio (Tribunal de la Inquisición) de conspirar contra la Iglesia Católica y mantener “Pactos con el Diablo”. A su muerte, acaecida el 16 de septiembre de 1498, le sucedió en el cargo Fray Diego de Deza, y el Santo Oficio (Tribunal de la Inquisición), que desató el pánico y el terror entre sus opositores, se prolongó por más de 3 siglos, sobreviviendo a dinastías, guerras y críticas. Durante los primeros años de vida de la Inquisición Española, la represión fue feroz y la inquina de unos y de otros hizo que proliferaran las torturas y las condenas a muerte. Las gitanas eran echadas a la hoguera por brujas y los judíos eran acusados de propagar herejías contra el cristianismo, practicar la magia, raptar niños y practicar crueldades. 

En 1520 el número de condenados por el Tribunal de la Inquisición en Sevilla, en España superó los 30000, de estos unos 4000 fueron condenados a la hoguera, de los cuales el 90% fueron judeo-conversos. La Inquisición Católica también actuó contra los gitanos y moriscos (conversos provenientes del islam), así como con otras minorías. El 4 de abril de 1609, en España, bajo el Reinado de Felipe III, se decretó la expulsión de los moriscos, que se realizó en varias etapas, hasta 1614, y durante la cual salieron de España cientos de miles de personas. En 1499 los Reyes Católicos decretan las primeras medidas persecutorias contra los gitanos, las cuales marcan un camino que se continuará en épocas posteriores: “Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos con sus mujeres e hijos, cada uno de ellos viva por oficios conocidos, que mejor supieran aprovecharse, estando atada en lugares donde acordasen asentar y no anden más juntos vagando por nuestros reinos con lo hacen, ó salgan de nuestros reinos y no vuelvan a ellos en manera alguna, so pena de que si en ellos fueren hallados o tomados sin oficios o sin señores juntos, pasados los dichos días, que den a cada uno cien azotes por la primera vez, y los destierren perpetuamente de estos reinos; y por la segunda vez, que les corten las orejas, y estén sesenta días en las cadenas, y los tornen a desterrar, como dicho es, y por la tercera vez, que sean cautivos de los que los tomasen por toda la vida”. 

A los gitanos también se les denominaba “Bohemios” ó “Castellanos Nuevos”. En palabras de George Borrow: “Quizás no haya un país en el que se hayan hecho más leyes con miras a suprimir y extinguir el nombre, la raza y el modo de vivir de los gitanos como en España”. El total de Gitanos procesados en los diferentes Tribunales de la Inquisición fue 168 (53 hombres y 115 mujeres), de los que sólo 16 correspondían al Tribunal de la Inquisición de Córdoba donde se englobaba la provincia de Jaén. Los casos correspondientes a gitanos vecinos ó naturales de la provincia de Jaén en este Tribunal de la Inquisición fueron sólo los 3 siguientes: En 1684, Sebastiana Gratiniana, natural y vecina de Úbeda, es procesada por blasfemia. Fue sentenciada a destierro por 4 años. En 1745, Diego Moreno, de 44 años de edad, natural y vecino de Baeza, es procesado por blasfemia. Fue condenado a 8 años de destierro (los 5 primeros en el presidio de Ceuta) y a 200 azotes. En 1747, Sebastiana Fernández, vecina de Jaén, fue procesada por superstición. Otro caso con gitanos tuvo lugar en la Villa de La Guardia, en 1781, en el que fueron procesados Juana Alonso Álvarez, también conocida como Juana Trujillo, natural de Fiñana (Obispado de Guadix) y José Lorenzo Maldonado, su compañero, herrero y esquilador, natural de Gabia la Grande (Granada). Habían llegado mendigando a La Guardia, donde fueron acusados de un “delito de sacrilegio contra la Sagrada Forma”, además de brujería y de tener “Pactos con el Diablo”. Entre 1539 y 1560, En España, los Reyes Carlos I y Felipe II también ordenan quemar vivos a los gitanos vagabundos y aquellos entre 20 y 50 años de edad mandarlos a galeras durante un período de 6 años. La legislación más dura contra los gitanos en España fue aprobada bajo el Rey Felipe III, quien en 1619 decretó su expulsión de Castilla. Esto era difícil de conseguir al no ser una población sedentaria. Felipe IV, en 1633, les prohibió vestir trajes gitanos y seguir sus costumbres. La represión continuó con el Rey Carlos II. Las medidas persecutorias continuaron en 1692 y 1695, repitiendo las prohibiciones anteriores de vestido, costumbres y lengua, ordenándoles vivir en poblaciones de más de 1000 habitantes y prohibiendo que se les llamara “gitanos”. En la primera mitad del siglo XVIII se quemó en persona a 111 condenados, y en efigie a 117, la mayoría de ellos los denominados “judeoconversos”. En el Reinado de Felipe V el número de ejecutados fue de 728. 

La Inquisición Española se ocupó también de una amplia variedad de delitos que sólo indirectamente pueden relacionarse con la Heterodoxia Religiosa. Sobre el total de 49092 procesados en el período de 1560 a 1700 de los que hay registro en archivos fueron juzgados los siguientes delitos: “Judeoconversos (5.007); Moriscos (11.311); Protestantes (3.499); Supersticiones (3.750); Herejía (14.319); Bigamia (2.790); Ofensas al Santo Oficio (3.954); Místicos ó “Alumbrados” (149)”. Es probable que la cifra total esté entre 3000 y 5000 ejecutados en España. Sin embargo, es imposible determinar la exactitud de esta cifra, y, a causa de las lagunas en los fondos documentales, es poco probable que nunca se sepa con seguridad el número exacto de los ejecutados por la Inquisición Española. 

El “Peligro Judío” (Antisemitismo Cristiano): 

No fue ni Adolf Hitler (1889-1945) ni la Rusia Zarista los que dieron origen al Antisemitismo. Los antecedentes del Antisemitismo se remontan a los “Padres de la Iglesia”. Juan Crisóstomo (347-407), Padre de la Iglesia, Obispo de Constantinopla y “Doctor de la Iglesia”, denominado el “Príncipe de los Predicadores”. En toda la Historia de la Iglesia, Juan Crisóstomo no tiene igual ni paralelo en su odio hacia los Judíos: “Cómo pueden los cristianos atreverse a “sostener la mas mínima conversación con judíos”, “los más miserables de todos los hombres”, “hombres que son concupiscentes, rapaces, avaros, bandidos pérfidos”. Acaso no son ellos “asesinos, destructores, hombres”; “poseídos por el demonio” a quienes la mala vida y la embriaguez han entregado a las costumbres de los cerdos y la cabra concupiscente. Ellos solo conocen una cosa: Satisfacer sus agallas, emborracharse matar y estropear”. “¿La sinagoga? No sólo es un teatro y una casa de prostitución, sino ‘una caverna de bandidos’, una “reparación de bestias salvajes”, un lugar de “vergüenza y ridículo, el domicilio del Diablo, como también lo son las almas de los judíos”. En verdad los judíos adoran al Diablo; sus ritos son “criminales e inmundos”; su religión es “una enfermedad”. Su sinagoga, de nuevo, es “una asamblea de criminales... una cueva de ladrones... una caverna de demonios, un abismo de perdición... yo también aborrezco a la sinagoga”. Dios aborrece a los judíos y siempre aborreció a los judíos. Yo también aborrezco a los judíos. Su odioso “asesinato” de Cristo... para este deicidio no existe expiación posible, ni indulgencia, ni perdón, solo venganza que no tiene fin”. 

Agustín de Hipona (354-430), Padre de la Iglesia, contemporáneo de Juan Crisóstomo, destacado por su antisemitismo dijo: “El judaísmo, desde Cristo, es una corrupción; efectivamente, “Judas es la imagen del pueblo judío”; su entendimiento de las Escrituras es carnal; ellos llevan la culpa de la muerte del Salvador, porque a través de sus padres ellos mataron al Cristo. Los judíos lo prendieron; los judíos lo insultaron; los judíos lo ataron, lo coronaron con espinos, lo deshonraron escupiéndolo, lo azotaron, amontonaron abusos sobre Él, lo colgaron en un madero, lo atravesaron con una lanza”. “Dos clases de humanos, los cristianos y los judíos. La luz y las tinieblas. Pecadores, homicidas, basura revuelta”. Otro destacado antisemita, Cipriano de Cartago (210 - 258), Padre de la Iglesia dijo: “El padre de los judíos es el Diablo”. (De Cipriano de Cartago retomaron los nazis este slogan). 

Gregorio de Niza (335-394), dando una “Homilía sobre la Resurrección”, dijo que los Judíos eran: “Adversarios de la gracia, enemigos de Dios, los abogados del Diablo, engendro de víboras, sanedrín de Demonios”. En 1050, el Concilio de Narbonne prohibió a los Cristianos de vivir en casas de Judíos. En 1078, el Papa Gregorio VII decretó que los judíos no podían ocupar cargos públicos o ser superiores a los cristianos. Y en es mismo año, el Concilio de Gerona forzó a los judíos a pagar impuestos a la Iglesia Católica. En 1096, una turba de 200000 campesinos y artesanos fue reunida en Francia. Como no se encontraba ningún musulmán a la vista, “los Campeones de la Cruz” tornaron su vista hacia los judíos quienes, a su entender, eran tan “infieles” y enemigos del cristianismo como lo eran los musulmanes. A medida que los cruzados marchaban sobre Europa en camino a la Tierra Santa, literalmente violaban, saqueaban y despojaban a todas las comunidades judías que se encontraban de frente. Ante los gritos enloquecidos de los cruzados de: “Los judíos crucificaron a nuestro Señor, y deberán convertirse o morir”, los judíos no tenían mayor alternativa que el Bautismo o la muerte. Miles prefirieron la muerte. En 1099, cuando por fin los Cruzados llegaron a Jerusalén, contaban con 600000 hombres. Sitiaron la ciudad y, el 15 de julio de 1099, penetraron las murallas, mataron a 70000 musulmanes y judíos en la ciudad, junto a muchos cristianos a quienes confundieron con los musulmanes porque estaban vestidos con la indumentaria del Medio Oriente. Encerraron a los judíos en las sinagogas y, con escudos decorados con grandes cruces, pusieron madera alrededor de las mismas y les prendieron fuego, mientras cantaban, “Cristo, te adoramos”. Hubo un total de 9 Cruzadas. La última fue en 1291, cuando los musulmanes nuevamente tomaron posesión de Palestina (y lo que hoy es Israel). 

El Cuarto Concilio de Letrán de (1215) decretó que los judíos y musulmanes debían usar ropas que los distinguieran de los cristianos. El Cuarto Concilio de Letrán fomentó el desarrollo de los “ghettos judíos”, ó “recintos amurallados”, no para protegerlos, sino para “aislarlos de los cristianos”. Se les prohibió tener sirvientes cristianos, ocupar puestos públicos y salir a la calle la semana de Pascua y tener relaciones sociales. 

En 1236, Nicolás Donin envió desde París, Francia un memorándum al Papa Gregorio IX, en el que formulaba 35 cargos contra el Talmud (que era blasfemo, antieclesiástico). El Papa terminó por enviar un resumen de las acusaciones a los eclesiásticos franceses, ordenando que se aprovechara la ausencia de los judíos de sus casas mientras rezaban en las sinagogas, y se confiscara sus libros, el 3 de marzo de 1240. Además se instruía a las Ordenes Dominica y Franciscana en París que “hicieran quemar en la hoguera los libros en los que se encuentran errores” de corte doctrinario. Indicaciones similares se enviaron a los reyes de Francia, Inglaterra, España y Portugal. En 1227, El Concilio de Narbonne exigió que los judíos usaran un distintivo oval. Esta exigencia fue reforzada durante el año de 1930 por Adolf Hitler (católico), que cambió el distintivo oval por la Estrella de David. En 1236, el Papa Gregorio ordenó que los líderes de la Iglesia en Inglaterra, Francia, Portugal, y España confiscasen los Libros Judaicos en el Primer Sábado de la Cuaresma. En 1242, miles de volúmenes del Talmud fueron quemados públicamente. 

En 1259, el Concilio de la Arquidiócesis en Mainz, ordenó que los judíos usasen distintivos amarillos. En 1261, el Duque Henry III de Brabant, Bélgica, declaró en su testamento que “Los judíos deben ser expulsados de Brabant y totalmente exterminados de forma que ni uno solo quedase, excepto aquellos que estuviesen dispuestos a negociar, como todos los otros negociantes, sin prestamos de dinero ó usurería”. 

En 1263, en la Disputa de Barcelona, Jaime I de Aragón ordenó a los judíos borrar del Talmud referencias supuestamente anticristianas, so pena de quemar sus libros. También la disputa de Tortosa 1413 concluyó restringiendo los estudios de los Judíos de Aragón. En 1267, El Concilio de Viena ordenó a los judíos que usaran sombrero de cuerno. Thomas Aquino dice que los judíos deberían vivir en perpetua servidumbre. 

En 1278 por un Decreto del Papa Nicolás III, quien estableció asistencia obligatoria para los judíos a los sermones y las reglas para la predicación de los sermones. En 1321, en Guienne, Francia, los judíos fueron acusados de incitar a criminales para envenenar pozos de agua. Cinco mil judíos fueron quemados vivos en estacas. En 1354, 12000 Judíos fueron ejecutados en Toledo, España. 

En 1421, los Judíos fueron expulsados de Austria. En el Concilio de Basilea, la Bula del Papa Eugenio IV directamente prohibió a los judíos el estudio del Talmud. En 1445, los Judíos son expulsados de Lituania. En 1453, el monje franciscano, Capistrano, convenció a los Reyes de Polonia para eliminar todos los Derechos Civiles de los Judíos. 

En 1492, los judíos de España, Sicilia y Cerdeña fueron expulsados por los Reyes Católicos (Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla). En 1497, los judíos fueron expulsados de Portugal. 20000 prefirieron dejar el país que bautizarse como cristianos. En 1553 el Papa designó al Talmud “Blasfemia” y lo condenó a la hoguera. En 1582, los Judíos fueron expulsados de Holanda. 

En 1648, Tulzin, Polonia 1500 judíos fueron ejecutados por no recibir el Bautismo y 10 Rabinos fueron salvados por causa del pago que podían exigir de sus comunidades. Las persecuciones y la nueva imagen del “Odiado Judío” alentaron una tradición antisemita que llegó a ser una de las peores contribuciones de la Europa Cristiana a la Humanidad. 

La medicina en Europa en la Edad Media, se encontraba restringida por la Iglesia Católica. La Iglesia Católica pensaba que era contra la religión procurar una cura natural a través de un médico cuando él mismo podía obtener ayuda sobrenatural a través de un padre. Algunos líderes de la Iglesia Católica, criticaban a las escuelas médicas, porque pensaban que las enfermedades y desordenes eran provenientes de cosas naturales y no de los esfuerzos malignos de Satanás. Con la medicina con una reputación desfavorable entre los Cristianos, muchos de los líderes del siglo X eran proveídos por estudiosos judíos y musulmanes. Judíos eran en gran mayoría, responsables por la fundación de escuelas en Salerno y Montpellier. 

El Papa Eugenio IV, el Papa Nicolás V y el Papa Calixto III prohibieron a los cristianos de usar los servicios de médicos judíos. El Concilio de Trullanean en el s. VIII; Concilio de Beziers y Concilio de Alby en el s. XIII; Concilio de Avignon y Concilio de Salamanca en el s. XIV; el Sínodo de Bannerg en el s. XV; el Concilio de Avignon en el s. XVI, también ordenaron a los cristianos el no procurar cura con los médicos y cirujanos Judíos. Esto continuó en el s. XVII cuando la Ciudad de Hall (lo que es hoy parte de Alemania) otorgó algunos privilegios para un médico judío “en consideración a su admirable talento y experiencia”. El Clero de Hall protestó diciendo: “Es mejor morir con Cristo que ser curado por un Doctor Judío ayudado por el Diablo”. 

A finales del s. XIII los Reyes Europeos, que antes se veían a sí mismos como protectores de los judíos, habían despojado a las comunidades judías de su dinero y dejaron de protegerlas. El Rey Eduardo I expulsó a todos los judíos de Inglaterra en 1290. En Francia fueron expulsados en 1306, luego fueron admitidos nuevamente en 1315 y los expulsó nuevamente en 1322. Conforme se extendía esta política hacia Europa Central, la mayoría de los judíos del norte de Europa se vieron obligados a trasladarse a Polonia, como su último refugio. 

Indiscutiblemente la causa más importante que directamente motivó la creación del Tribunal de la Inquisición Española fue el denominado “Peligro ó Amenaza Judía”. Las graves crisis económicas que sacudieron Europa durante los s. XIV y s. XV, a las cuales contribuyeron las pestes y epidemias que fueron sobrevividas por los judíos debido a su régimen de limpieza muy diferente al cristiano que consideraba la limpieza como pecado. Se conoce de casos donde se daba como pena un baño (o el caso del Rey Felipe que murió comido por los piojos y hecho santo por su fe). A su ver esto originaron una caída demográfica sin precedentes, condujeron al empobrecimiento masivo de la población y a restricciones económicas de la Corona Española. En medio de la crisis, los únicos que consolidaban sus posiciones económicas eran los prestamistas y los arrendatarios de los tributos reales, oficios virtualmente monopolizados por los judíos debido a que la Iglesia Católica prohibía estas profesiones a cristianos. Estos se habían convertido en dueños de las finanzas hispanas. 

Una de las razones de tal situación era el hecho de que los préstamos con intereses se consideraban moralmente cuestionables por estar incursos en el pecado de usura, mientras que los judíos los consideraban perfectamente lícitos. Por si fuera poco, los judíos eran vistos como un Estado dentro del Estado pues, antes que buenos y leales súbditos de la Corona Española eran, por sobre todo, judíos: Una nación sin territorio y, por ende, en busca de uno propio. Estas razones y la intolerancia religiosa judeocristiana alimentaron el Antisemitismo.

En este contexto se produjeron diversos sucesos y protestas antisemitas que echaban la culpa de todos los males de la época a la benevolencia de las autoridades para con el “pueblo asesino de Jesucristo” por lo cual supuestamente Dios castigaba a la población. A finales del s. XIV hubo en algunos lugares de España una ola gigantesca de antisemitismo. En junio de 1391, en Sevilla, España fueron asesinados cientos de judíos, y se destruyó por completo la Aljama, y en otras ciudades, como Córdoba, Valencia o Barcelona las víctimas fueron igualmente muy elevadas.

Al ser establecida la Inquisición Católica, durante los primeros años de su existencia se encargó principalmente de controlar a los judeoconversos (judíos convertidos por coerción o presión social. Denominados “marranos”, “cristianos nuevos”, “judío cristianizado”, “cerdo”, “sucio”) ya que, para ser procesado por el Tribunal de la Inquisición, el judío tenía que haberse hecho, libre y voluntariamente, católico. Sin embargo, la situación de los judeoconversos se complicó pues se veían presionados por sus familiares y allegados Judíos para que retornasen a su antigua religión y, al hacerlo, incurrían en apostasía y, por ende, se sujetaban al control de la Inquisición Católica. Después de haber fracasado todos los intentos de los monarcas por asimilar a los judíos pacíficamente, terminaron por decretar la expulsión de todos aquellos que no se convirtiesen al cristianismo. Antes que de España, los judíos habían sido expulsados de Inglaterra, Francia y otros reinos; además, habían sido víctimas de crueles matanzas y persecuciones en Alemania. 

El total de judeoconversos ejecutados en el primer año de la Inquisición Española ascendió a 2000 víctimas y 17000 sentenciadas a la pérdida de propiedad, perdida de Derechos Civiles, o la cárcel. El historiador y ganador del premio Pulitzer, John Toland, escribió al respecto: “El Servicio Secreto Nazi fue construido por Heinrich Himmler, pero fue ideado y nació bajo los jesuitas católicos dirigidos y ejercitados por Ignacio de Loyola”. (Adolfo Hitler vol.2, pág. 869).

Por otro lado, en la etapa de reconquista de los territorios ocupados por los musulmanes se formaron 2 grandes reinos católicos: “Castilla y Aragón”. Isabel de Castilla se casó con Fernando II, Príncipe Heredero de la Corona de Aragón; 5 años después, Isabel se convirtió en Reina de Castilla y, en otro lapso igual, Fernando II fue coronado como Rey de Aragón. El matrimonio de ambos no originó la unificación de España porque ambos reinos seguían siendo independientes el uno del otro. Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón concibieron el proyecto de centralizar en ellos el poder político, anteriormente disperso en la nobleza, llevando a la unión de sus coronas en un solo Estado. Para ello, entre sus primeras medidas, procedieron a crear 5 Consejos Reales, uno de los cuales fue el Consejo de la Inquisición. Esta es la primera institución que con un solo jefe común el Inquisidor General para ambos Reinos, tuvo bajo su poder toda España y sus colonias. Así, los Reyes Católicos emplearon la unificación religiosa con una finalidad claramente política: La Unidad Española. De esta manera nació España, forjada en la milenaria lucha contra los infieles, consolidada en las pugnas contra los judaizantes, alimentada en las guerras con el protestantismo, confirmada en la vasta tarea de evangelizar todo un nuevo mundo; baluarte de la Fe Católica; siempre defensora del Cristianismo y de la fidelidad a la Iglesia Católica, siempre devota.


Más detalles en la wikipedia:  INQUISICIÓN ESPAÑOLA

AQUÍ PODEMOS VER UNA HOGUERA DE LA INQUISICIÓN, SACADA DE LA PELÍCULA "EL NOMBRE DE LA ROSA" (basada en la novela medieval del italiano Humberto Eco, que nos ambienta en la época de la que trata esta entrada):



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1 comentario:

Juan Pastor dijo...

Revisé su escrito para argumentar una revisión bibliográfica sobre la historia de la iglesia cristiana y los eventos sobre la Segunda Venida del Meshia...Interesante sus escritos, incluí algunos párrafos como información sobre papados y las cruzadas.Juan