domingo, 22 de febrero de 2009

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO JOSÉ LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO

Sr. Presidente del Gobierno:

No sé si estará lo bastante enterado, pero en esos momentos y ya desde hace un tiempo, el país tiene un grave problema con la crisis y el paro, de lo cual espera un gesto de verdad por parte suya, y no esa comedia de que “es mi principal preocupación”, “es lo que me quita el sueño”, “es una crisis internacional”, etc… poniéndose a hablar con banqueros, con representantes de organizaciones empresariales, con sindicalistas, con colegas de demás países para tratar sobre el tema. Y tomando medidas equivocadas como esos planes de obras para los ayuntamientos, o esas enormes inyecciones de dinero de los contribuyentes para la industria del automóvil, por citar otro ejemplo del montón de medidas equivocadas que ha tomado. Lamento decirle que esas actitudes suyas no son las correctas. Los banqueros comen bien y tienen sus propios millones. Los representantes de las grandes empresas también tienen sus fabulosos sueldos, aparte de millonarios contratos blindados. Los líderes de los sindicatos, son unos liberados (por no decir mafiosos), que apenas trabajan, pero que tienen buenos sueldos públicos (o sea, que viven a costa de los contribuyentes). Vuestros colegas de otros países, ya tiene bastante problemas con el suyo, y no os entenderán ni os ayudarán en los asuntos de nuestro país: sólo os aportarán las buenas intenciones que terminan llevándose el viento, y la sonrisa para la foto,….y si no, mirad a vuestro amigo el Obama, repartiendo millones a salva y mansalva, para arreglar la mierda de su propio país. Las inversiones en planes de obras municipales, tan sólo es tirar dinero de los contribuyentes, para que se aprovechen los burócratas y los contratistas. Y las inyecciones a los fabricantes de coches, es otro disparate de despilfarrar dinero, en unos momentos que los potenciales compradores no están en condiciones ni de renovar el coche, ni de gastárselos. Lo que usted está haciendo tirando el dinero de los contribuyentes de esta manera, es simplemente endeudar más a todos los españoles, arruinando aún más a toda España, hipotecando el futuro de nuestros hijos.

Entonces, ¿qué hago?, seguramente me estará usted preguntando. Pues algo muy sencillo: acercarse con la gente del pueblo, la que de verdad sufre la crisis y el paro, y observarla atentamente para comprender sus problemas. Toda esa gente con los vientres saciados, podridos de dinero, o con buenos sueldos asegurados a costa de los contribuyentes, difícilmente os expondrán los problemas de verdad, puesto que los suyos son tan sólo una aparente disminución de esos beneficios y rentabilidades en las que estaban acostumbrados, y por eso lo que más se les ocurrirá pediros como Presidente del Gobierno, es que les deis dinero, ese dinero que les compense de esos beneficios que ahora no obtienen como antes, …y ese dinero que usted tiene en la mano es, más claro que el agua no podía ser: ¡es de los contribuyentes!, la inmensa mayoría de los cuales están pasando por los apuros derivados de la crisis y el paro.

¿Qué puede usted hacer para enterarse de una vez de los problemas, y tomar con rapidez las medidas que son necesarias con ese enorme poder que le faculta el ser Presidente del Gobierno?. En vez de iros de campaña electoral para contar chorradas a todo ese grupo de fieles partidarios tuyos (con perdón) que le aplauden en los mítines, dejárselo para los candidatos (que esos son los protagonistas, que para eso estamos en democracia, y esas son sus elecciones, no las de usted si no es el candidato). Usted debería de bajarse del Olimpo, perdón…digo salir de La Moncloa, y mezclarse entre la multitud. Usted debería de hacer algo: ponerse una buena peluca, unas gafas, y alguna barba o bigote postizo,….con una apariencia de ciudadano normal, y en la que nadie se dé cuenta de que usted es el mismo José Luis Rodríguez Zapatero, poniéndose un nombre típicamente español, pero camuflado, que podría ser, por ejemplo, Juan García Pérez. E ir a darse en solitario un rodeo por unos cuantos pueblos de España. Observe los rostros de la gente, entre en los comercios, en los mercadillos, mire las entradas y salidas de las fábricas, las obras de la construcción, las oficinas del paro, las salidas de los colegios, las salas de espera de los hospitales, el interior de los edificios judiciales, ….trate de palpar el grado de preocupación de la gente: observar en dónde y en qué encuentra semblantes felices de los ciudadanos porque es complicado encontrar a alguien feliz.. Pruebe usted a entrar en un banco cualquiera a pedir un crédito. Presentase como un supuesto parado que va en busca de un puesto de trabajo: visite fábricas, oficinas, comercios, supermercados, empresas de trabajo temporal, las propias oficinas de empleo de su propio gobierno,….ofreciéndose para trabajar, presentando un supuesto currículo y dejando su número de teléfono móvil,…y trate de ver y experimentar cómo consigue el empleo, cuánto tardan en llamarle. ¡Ah!....eso sí que usted lo notaria muy diferente, y no es lo mismo que le pedían o exponían los banqueros, los empresarios o los sindicalistas, en la Moncloa. Entonces usted podrá comprobar en carne viva de que nadie le llama, ni nadie lee su currículum, y que la insolidaridad y las maldades humanas son más patentes que nunca en tiempos de crisis económica debido a las discriminaciones existentes en todas partes…..y todo eso por los efectos que ha dejado la misma crisis y la errónea política que se aplica en España.. Es muy distinto hablar de ese tema con el banquero Emilio Botín, que con el subdirector de cualquier oficina bancaria. Me comentaba un amigo que es empleado de un banco que la cosa es un auténtico desastre y están todos muy preocupados con el tema de la economía: la gente se queda sin trabajo, muchos no tienen prestaciones de desempleo, hay cantidad de hipotecas sin pagar.... y que todos le vienen a llorar y si puede les ayuda, pero que muchas veces es complicado, porque un banco no puede prestar a cualquiera que no le de garantías o aporte avales de personas que respondan por el interesado; en fin, con cierta nota de optimismo me dijo que cree que ya pasará este ciclo y vendrán de mejores, pero que es necesario que el Obama, o usted el Zapatero aquí en España que arregle esto de la crisis ninja ya de una vez (él supone que esa crisis deriva de lo un economista jubilado español ha denominado “la crisis del ninja”, y lo publicó con detalle en su blog de internet hace ya varios meses atrás, aunque en mi opinión las causas de la crisis son otras mucho más profundas). Bueno, ese es uno de los comentarios que yo he oído y por eso se lo expongo a usted, Sr. Presidente,…veamos qué le cuenta a usted el botones del BBVA, que como cualquier hijo de vecino tendrá conocidos o familiares afectados por la crisis, en vez de lo que le cuenta Francisco González, presidente del BBVA, en el cómodo sillón de invitados de La Moncloa. Otro detalle, Sr. Presidente: mientras se da un rodeo por algunos pueblos del país, probando de ir a buscar faena, observe también cómo están de llenos los contenedores de basuras, porque ese es uno de los verdaderos indicadores de la riqueza del país, no las frías estadísticas del Instituto Nacional de Estadística. Los contenedores de basuras llenos, indican el verdadero consumo de la gente, y lo bien que siguen comiendo una inmensa mayoría. En los contenedores de basura es donde usted, Sr. Presidente, puede valorar el nivel de riqueza en el que estamos en el país (mal repartida, por supuesto), y muy mala cosa sería si los contenedores del país estuvieran vacíos. Si con que usted a menudo se disfrazara (con suerte, ahora estamos en época de Carnavales), y de incógnito se mezclara entre los problemas de la gente del pueblo, aprendería mejor qué medidas tomar, y entendería mejor la situación que los consejos que le dan sus 70 asesores a sueldo que tiene en La Moncloa. Y la mejor medida política es siempre garantizar un mínimo de confort y bienestar, para el ciudadano más pobre del país,….hecha realidad operativa esa medida, los demás problemas incluso casi milagrosamente ya empiezan a resolverse por sí solos. Entonces si de verdad viviera el drama que están viviendo las gentes que están en paro y sin derechos (como los ex autónomos), los hipotecados de por vida, etc…, se daría cuenta del enorme poder que usted tiene como Presidente del Gobierno para solucionar las cosas. Conocer el carne viva los problemas que padece el obrero español (yo procedo de la típica clase obrera española), le permitiría una mejor radiografía de lo mal que está el país, que lo que le exponen los banqueros, empresarios, o sindicalistas, que en realidad para nada representan de verdad ni al obrero, ni al pequeño empresario, ni a la sufrida clase media española,….siendo usted el secretario general de un llamado Partido Socialista OBRERO Español (PSOE). Si de verdad se diera una vuelta por España de incógnito, se daría cuenta de lo difícil que es encontrar trabajo…, entonces yo le pediría que si hay que ayudar con preferencia a algunos colectivos, estos deberían de ser los más débiles, por ejemplo, los minusválidos o discapacitados físicos (de los cuales yo soy miembro de uno de la catalana provincia de Girona: la organización MIFAS, que realiza una muy importante labor social en favor de los minusválidos; vea Sr. Presidente la web de internet www.mifas.cat ). A un disminuido, naturalmente le costará muchísimo más encontrar trabajo, y por tanto está muchísimo más afectado por la crisis. Por ello le pido que no lo olvide, y que piense en esos colectivos en los primeros a conceder ayudas públicas, antes que por ejemplo, los fabricantes de coches. Las medidas y ayudas para el colectivo de discapacitados españoles, creo que deberían de ser dar facilidades y exenciones fiscales a todas aquellas empresas que contraten minusválidos. El gobierno debería de dar a las empresas todas aquellas facilidades, que han de compensar las dificultades que conlleva toda minusvalía. Si a los no discapacitados les es muy difícil conseguir empleo, piense en lo que han de costarle a los minusvalidos, y por ello por una razón de justicia merecen atención prioritaria. Y recuerde siempre que antes de ayudar a cualquier fabricante de coches, o de ceder a las exigencias de jueces que costarían muchísimo dinero de los contribuyentes, antes hay que ayudar a los colectivos más débiles y desamparados, …Y si no, pruebe también ir de incógnito, ya que supongamos usted fuera a dar un rodeo por España, de ir a pedir trabajo, por ejemplo, con una SILLA DE RUEDAS. Por eso le pido que no se olvide de ayudar primero a aquellos que no pueden andar, los que no pueden ver, los que no pueden oír, los que, los que están deformados, paralizados, o mutilados de un brazo o de un pie, o los que padecen enfermedades degenerativas. Procure primero para ellos todas las facilidades de trabajo, para que de este modo su discapacidad se equilibre en la igualdad de oportunidades con la gente sin discapacidad. Y ayude con el apoyo público en hacer y mantener residencias donde atiendan bien con un mínimo de dignidad a aquellos que su discapacidad ya no les capacita para trabajo alguno, sea por la edad, o por la gravedad del grado de su discapacidad. Por favor, Sr. Presidente, no se olvide de los más débiles y necesitados a la hora de orientar las ayudas públicas, en esos difíciles momentos de crisis económica, porque empezando a solucionar los problemas de los más débiles y necesitados, es la manera de empezar correctamente.


Para arreglar la tragedia nacional, esa primera y principal medida, Sr. Presidente, a mi modesto entender es una muy sencilla: dar una pensión mínimamente digna para todos los ciudadanos, sin ninguna clase de discriminación para ninguno, sin tener en cuenta para nada ni su nivel de renta, ni situación personal, puesto que ningún español puede ser igual ante la ley, mientras existan unos que son discriminados con respectos a otros, cualesquiera que sean las razones: nivel de renta, situación laboral, edad, sexo, etc…. Una pensión para todos, y en la misma cuantía para todos. No dar dinero de los contribuyentes para ayuntamientos, fabricantes de automóviles, o para los juzgados ,…que eso es tirarlo y además sin recuperarlo. El parado que no encuentra trabajo, el padre de familia que no puede pagar la hipoteca, el anciano que no puede pagarse una asistencia, etc…, para toda esa gente necesitada, esa pensión sería un alivio, un complemento económico más de gran ayuda, un bálsamo para sus problemas. Y para la gente con el sueldo seguro, o que afortunadamente conserva sus empleos, ese dinero sería un complemento extra para el ahorro, y para destinar a inversión, que a su vez sería muy positivo para el país, porque de nuevo activaría el consumo y la inversión, creando de nuevo nuevos puestos de trabajo, llegando incluso al pleno empleo. Por tanto, una pensión para todos es la principal medida, la más audaz, y la más acertada, que podría tomar en esos momentos de grave crisis económica, un presidente del gobierno. Y no sería una política social nueva: ya aplicaron algo similar con sensatez y eficacia los gobernantes de la Antigua Roma. Aparte de que es la mejor medida para mantener y preservar la Paz Social, que tanta falta nos hace en nuestro país, aliviando el clima de inseguridad que conlleva consigo toda crisis económica.

Las siguientes primeras medidas serían corregir todo aquello que dificulta la inversión y el trabajo en el país: eliminación de un montón de reglas, trabas y exigencias administrativas que obstaculizan la acción laboral en los procesos de producción y la creación de nuevos puestos de trabajo, flexibilizar el mercado de trabajo dado facilidades a la obertura de nuevos negocios, legislar a favor del despido libre para que los holgazanes vayan a la calle y los laboriosos tengan el puesto de trabajo que se merecen, y crear un auténtico marco de libre competencia. Toda una reforma política en la que se priorice el derecho y la libertad de trabajar, y se ponga obstáculos a todo aquello que suponga vivir a costa de los demás. Esa medida de resolver los problemas de rigidez en el mercado de trabajo, junto con una nueva reforma fiscal que rebaje los impuestos y dé confianza al capital inversor, tanto nacional como extranjero, hará que por sí solo se reactiven las inversiones, y con ello de nuevo la creación de puestos de trabajo, el impulso al consumo, y una nueva creación de riqueza de la que se beneficiarán todos, y permitirán sostener, vía impuestos indirectos (ya que los impuestos directos, que tanto castigan al contribuyente, deberían de suprimirse), el nuevo sistema de una pensión para todos con la que el Estado garantiza el bienestar de todo ciudadano tanto para épocas de bonanzas, como para épocas de crisis. Esos impuestos indirectos deberían de salir de los lujos y caprichos de las rentas altas: gravando la compra de lujosas mansiones, coches todoterreno, tabaco, alcohol, etc…., y los directos, como el IVA, necesitarían una rebaja en los productos de primera necesidad para dejarlos, por ejemplo, en un 5% (me refiero a alimentación, gastos de vivienda, transporte, etc.. –los principales gastos de la gente más necesitada-). Así mismo, también propondría la creación de un Fondo Nacional de Reserva, para ir añadiendo dinero que sólo se emplearía en casos de grave crisis o emergencia nacional, y que sería el ahorro de todos los españoles. Creo que se debe de hacer así, porque la verdadera riqueza la crean los ciudadanos que saben en qué invertir sus ahorros, porque saben mejor en qué sacar provecho y beneficios en una inversión. Naturalmente que para según que cosas es necesaria la inversión pública, pero que el gobierno meta dinero de los contribuyentes en cosas que no debe, sólo consigue que el país se endeude aún más, meteniéndose en un terreno pantanoso de muy difícil salida, e hipotecando innecesariamente el futuro de nuestros hijos.

Tal vez usted me estará diciendo que debe de cumplir con el programa electoral de su partido. Todos sabemos que cuando se llega a La Moncloa, la ideología política se queda en Ferraz, o en Génova en el caso del anterior presidente, para pasar a ser un tecnócrata con la misión de gobernar y hacer que España funcione bien, y que hasta el último español pueda vivir con un mínimo de dignidad.

Y termino mi carta, Sr. Presidente. Con esta tan sólo he querido darle un toque de atención sobre lo que creo que hay que hacer, y me gustaría que lo tomara en consideración.

Atentamente le saluda, el ciudadano español XAVIER VALDERAS

POSTDATA.- Ya sé que tiene 70 asesores a sueldo en el Palacio de La Moncloa, pero tratándose de la Tragedia Nacional, no dude en pedirme cualquier consejo, que en este caso, yo como ciudadano español, le aconsejaré gratis y sin cobrarle.