
Sabe que en Cataluña ya no ganará Montilla, y por tanto ya no necesita al poderoso lobby socialista catalán que le ayudó a ganar la nominación para ser el candidato a la presidencia, excluyendo de los órganos del gobierno a las gentes con influencia en el PSC (salvo Chacón). La lectura del cambio de gabinete es "gobierno más a la izquierda": cuando el ministerio del mayor problema español, el desempleo, lo ocupa un ex sindicalista (teóricamente un personaje que cada vez procurará por mayores derechos para los trabajadores a cuenta ajena, especialmente para los que están colocados en los entes públicos), cuando debería de ocuparlo un emprendedor (teóricamente significaría un personaje que es un creador de riqueza, alguien que sepa cómo se crean los puestos de trabajo), significa que con Zapatero los parados podrán seguir viviendo de subsidios prorrogados, que así es como mejor saben resolver el problema del desempleo los presidentes socialistas, en vez de estimular la iniciativa privada a crear esos puestos de trabajo que nuestro país necesita. Cuando sanidad pasa a manos de alguien que es dudoso que sepa poner hasta una tirita, significa que bailar con la más fea es tarea de otros. Cuando exteriores lo ocupa alguien que es dudoso su conocimiento de idiomas. Y cuando una barbuda y calva nulidad camaleonica de salón burocrático que no sabe ni hacer un mitin, sin ideología ni liderazgo definido, y que sólo sabe de tecnicismo administrativo, se hace al mismo tiempo con la todopoderosa vicepresidencia primera junto con el control policial en una sociedad cada vez más intervenida. Cuando para dar más color político, se incorpora a una histórica comunista como la ex alcaldesa de Córdoba. Y no digamos de la falta de méritos de Jauregui, al final la sensación que da es que vamos de mal en peor, pues si Zapatero antes tenía un gabinete de mediocridades imcompetentes e ineptos poco capacitados para esos trabajos de gobierno, los de ahora son aún más mediocres e ineptos, y no cabe señalar a la Pajín y al Blanco entre las muchas nulidades carentes de formación económica-política y jurídica de su equipo gubernamental, por citar dos ejemplos. Estamos pues, ante el típico caso de los presidentes de poca monta que acaban eligiendo por colaboradores siempre a aquellos que no puedan hacerle sombra, quedando claro que ha formado un gobierno más a la izquierda, que como ya se sabe, cuánto más a la izquierda, históricamente se traduce en más gasto público y más paro. Es obvio que en este país faltan los talentos políticos, tanto en el PSOE, como en el resto de las alternativas políticas.
Tradicionalmente la derecha gestiona mejor las cuestiones de la economía, aunque tal como está las cosas, no se sabe qué pasará. Creo que el país estará pendiente del resultado de Plataforma por Catalunya en las elecciones catalanas, pues se sabe que en muchos puntos de Europa: Suecia, Austria, Holanda, etc… los partidos anti-inmigración, anti-paro y anti-corrupción se están haciendo fuertes, y poner freno a la inmigración y al paro que discrimina a los españoles es algo que nos conviene mucho a nuestro país.
De todos modos, Zapatero que sabe tranquilamente que perderá, apurará la presidencia hasta el último día, pero luego la cura de caballo que el país necesita la tendrá que hacer el que venga.
No nos engañemos, no existen los milagros, existen las realidades, y no saldremos adelante si no es con trabajo.
Veremos cómo lo hace el próximo inquilino de la Moncloa, mientras tanto aguantaremos el último gobierno más izquierdista de Zapatero, y con toda probabilidad el más despilfarrante y desmembrante de la identidad nacional de España.

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