miércoles, 20 de octubre de 2010

GOBIERNO MÁS A LA IZQUIERDA

Al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, hay quienes le llaman “el hombre tranquilo”. Y tranquilamente hoy en fecha del 20-10-2010 (curioso juego de números como para tentar la buena suerte) ha decidido remodelar su gobierno con cambio de personajes. En esos momentos está al frente de una España con más del 20% de la población activa en paro, con casi la mitad de pensionistas en relación con gente empleada, con más de 7 millones de inmigrantes, de los cuales más de 5 millones sobran. Con niveles alarmantes de delincuencia (en más de un 70% de origen extranjero). Y por si fuera poco con una deuda pública camino a superar el billón de euros con B de grandísima Burrada, de lo cual si antes nos confundía el mareante baile de los miles de millones, para cuando ya se hable de billones (que va camino a serlo muy pronto) ya tendremos más claro la mierda en la que estamos metidos. Ante una situación así, el presidente sabe que va a perder las elecciones generales por muy sereno y tranquilo que se muestre, pero como también sabe que no puede dimitir, porque sería cobardía y traición al compromiso con los millones de electores que votaron PSOE, aparte que daría lugar a un partido socialista huérfano de liderazgo, trata de agotar lo que queda de legislatura con el máximo de “paz social” posible en su fracaso de crear ese “soñado estado del bienestar” prometido en la pasada campaña electoral, que ahora sabemos que no será posible dadas las actuales circunstancias provocadas por la crisis económica. Además se sabe que tradicionalmente en España ningún presidente dimite (salvo el excepcional caso de Adolfo Suárez), y menos convoca elecciones generales anticipadas si no es para ganarlas. Por lo que no le queda otro recurso que agotar lo que le queda de legislatura, haciendo lo que suelen hacer los presidentes ineptos e irresponsables: colocando al frente de los ministerios a otros personajes que son aún más incompetentes e ineptos para que no le hagan sombra y por lo menos no le dejen en tan mal lugar de la historia política del país. Sabe que para tener domesticado este estado de malestar le basta con la fácil decisión de sacar más dinero de adónde sea, endeudando más al país, con una deuda a más largo plazo, con las consecuencias de que finalmente la terminarán pagando la siguiente o en su defecto la segunda siguiente generación de españoles. Pan para hoy que es presidente y hambre para mañana cuando el presidente sea otro.

Sabe que en Cataluña ya no ganará Montilla, y por tanto ya no necesita al poderoso lobby socialista catalán que le ayudó a ganar la nominación para ser el candidato a la presidencia, excluyendo de los órganos del gobierno a las gentes con influencia en el PSC (salvo Chacón). La lectura del cambio de gabinete es "gobierno más a la izquierda": cuando el ministerio del mayor problema español, el desempleo, lo ocupa un ex sindicalista (teóricamente un personaje que cada vez procurará por mayores derechos para los trabajadores a cuenta ajena, especialmente para los que están colocados en los entes públicos), cuando debería de ocuparlo un emprendedor (teóricamente significaría un personaje que es un creador de riqueza, alguien que sepa cómo se crean los puestos de trabajo), significa que con Zapatero los parados podrán seguir viviendo de subsidios prorrogados, que así es como mejor saben resolver el problema del desempleo los presidentes socialistas, en vez de estimular la iniciativa privada a crear esos puestos de trabajo que nuestro país necesita. Cuando sanidad pasa a manos de alguien que es dudoso que sepa poner hasta una tirita, significa que bailar con la más fea es tarea de otros. Cuando exteriores lo ocupa alguien que es dudoso su conocimiento de idiomas. Y cuando una barbuda y calva nulidad camaleonica de salón burocrático que no sabe ni hacer un mitin, sin ideología ni liderazgo definido, y que sólo sabe de tecnicismo administrativo, se hace al mismo tiempo con la todopoderosa vicepresidencia primera junto con el control policial en una sociedad cada vez más intervenida. Cuando para dar más color político, se incorpora a una histórica comunista como la ex alcaldesa de Córdoba. Y no digamos de la falta de méritos de Jauregui, al final la sensación que da es que vamos de mal en peor, pues si Zapatero antes tenía un gabinete de mediocridades imcompetentes e ineptos poco capacitados para esos trabajos de gobierno, los de ahora son aún más mediocres e ineptos, y no cabe señalar a la Pajín y al Blanco entre las muchas nulidades carentes de formación económica-política y jurídica de su equipo gubernamental, por citar dos ejemplos. Estamos pues, ante el típico caso de los presidentes de poca monta que acaban eligiendo por colaboradores siempre a aquellos que no puedan hacerle sombra, quedando claro que ha formado un gobierno más a la izquierda, que como ya se sabe, cuánto más a la izquierda, históricamente se traduce en más gasto público y más paro. Es obvio que en este país faltan los talentos políticos, tanto en el PSOE, como en el resto de las alternativas políticas.


Tradicionalmente la derecha gestiona mejor las cuestiones de la economía, aunque tal como está las cosas, no se sabe qué pasará. Creo que el país estará pendiente del resultado de Plataforma por Catalunya en las elecciones catalanas, pues se sabe que en muchos puntos de Europa: Suecia, Austria, Holanda, etc… los partidos anti-inmigración, anti-paro y anti-corrupción se están haciendo fuertes, y poner freno a la inmigración y al paro que discrimina a los españoles es algo que nos conviene mucho a nuestro país.

De todos modos, Zapatero que sabe tranquilamente que perderá, apurará la presidencia hasta el último día, pero luego la cura de caballo que el país necesita la tendrá que hacer el que venga.

No nos engañemos, no existen los milagros, existen las realidades, y no saldremos adelante si no es con trabajo.

Veremos cómo lo hace el próximo inquilino de la Moncloa, mientras tanto aguantaremos el último gobierno más izquierdista de Zapatero, y con toda probabilidad el más despilfarrante y desmembrante de la identidad nacional de España.