martes, 2 de marzo de 2010

EN LA MINUSFERA DE MIFAS: LA CAUSA MINUSVALIDA… (…SEGUNDA PARTE)



Se acerca época de asambleas en MIFAS (Minusválidos Físicos Asociados, la más grande e importante entidad de minusválidos de Catalunya, territorio al noreste de España), y he pensado que nuevamente debiera de escribir algo sobre el tema minusválido, que quizás de motivación a reflexionar y a debatir. Aclaro que no escribo en catalán, para que puedan leerme el resto de los numerosos seguidores de mi blog que tengo por todo el mundo, así que no se ofendan mis colegas de MIFAS (que estoy seguro de que lo van a comprender).

Existe un conocido proverbio norteamericano (yo diría que muy sabio y cierto) que reza: “El mundo quiere a los que vencen, y no tiene tiempo de atender a los que pierden”. Viene a decir que se valora a los que de verdad luchan, que a la larga logran los frutos de su lucha, y que no se valora a los que se quedan pasivos, en actitud contemplativa, esperando que alguien los ayude,....pues a decir verdad, creo que es muy poca (o casi inexistente) la gente predispuesta a ayudar a aquellos que no se lo merecen.

Salvo los cuatro gatos de siempre (cada uno con sus cosas que los caracterizan), yo no veo que el resto de nuestros minusválidos luchen o destaquen en algo, sino más bien los veo pasivos, viviendo y durmiéndose en los laureles de sus pensiones, esperando que las ayudas de los demás hagan por ellos,...y yo diría que este es una actitud y un concepto erróneo de escoger la vida. Porque la vida está para luchar, para trabajar, para hacer méritos propios, para ser autosuficiente sin necesitar apenas ayuda de los demás (salvo la verdaderamente necesaria).

En este aspecto, a pesar de sus sillas de ruedas, sus muletas o sus cojeras bailarinas, creo que nuestros minusválidos deberían de moverse más: luchar contra las barreras arquitectónicas, la disponibilidad de aparcamientos, la disponibilidad de ascensores y rampas en los edificios, conseguir las subvenciones de prótesis, presionar a los políticos para que hagan leyes con mayores ventajas fiscales para las empresas que contraten minusválidos, etc........y la cosa más importante de todas: la de disponer de un trabajo y con ello un puesto de utilidad en la sociedad, con la que obtener un sueldo digno que permita ser autosuficiente, es decir, lo suficiente independiente económicamente como para poder ganarse esa libertad y poder pagarse esas necesidades o resolver esos problemas que casi todos nos encontramos, seamos minusválidos o no. Porque esto es la clave de tener una vida de calidad: un trabajo digno, adaptado a la minusválida de cada cual, y el dinero ganado que permita esa autonomía personal, y sin sentirse inútil. En esto quiero subrayar y poner el acento: que los minusválidos deben de movilizarse y luchar por lo más importante de conseguir: UN TRABAJO, aun en medio de los convulsos tiempos de crisis y paro que pasamos. La lucha puede ser larga y difícil, y no da para desanimarse, por lo que hay que poner mucho esfuerzo, imaginación y voluntad de verdadera lucha que no se quede tan sólo en buenas palabras o en buenas intenciones. No se pueden perder las esperanzas, y menos entre las personas con la condición de minusvalidos, porque son las que más están expuestas a que menos les ayuden los demás (que bastantes otros problemas ya tienen para si). La cosa no está para rendirse, sino para luchar, para moverse, para espabilarse (que es de lo que se trata). Me choca enormemente, y me da verdadera lástima, ver jóvenes minusválidos que con todas sus carreras universitarias, terminan quedándose en actitud pasiva, resignada y conformista, y no hacen nada para mejorar las condiciones de los minusválidos, a pesar de todos estos estudios y preparación que ya de hecho son toda una ventaja. ¿Qué futuro puede tener la causa y las reivindicaciones de los minusválidos si no deponen de esa actitud de no hacer aparentemente nada? Supongo que es una natural actitud muy individualista de cada uno, en la que se deja llevar por la cómoda actitud de tirar la toalla, ....y aún dando las gracias de poder vivir de las subvenciones de la caridad pública (pero no olvidemos que esa caridad pública es limitada, no puede ser eterna, y menos en un país como el nuestro en situación de incertidumbre y casi al borde de la bancarrota). Si esta es la actitud pasiva y contemplativa es la más común, siento tener que decir que no podemos llegar demasiado lejos, y sólo me queda decir una cosa: que cada minusválido se aguante él mismo, como cada palo debe de aguantar su vela.

Estamos ante una sociedad muy corrompida, crónicamente defectuosa y muy enferma socialmente, donde todo el mundo padece toda clase de problemas: paro, hipotecas abusivas, separaciones-divorcios, madres solteras abandonadas con hijos a cargo, violencia de genero, discriminaciones por varias razones y motivos, acoso y explotación laboral, millones de personas que tienen muchas dificultades para llegan a fin de mes, impuestos excesivos, altísimo porcentaje de fracaso escolar, etc..., que incluso con unas leyes absurdas que impiden totalmente lo que es más necesario para que la gente pueda resolver sus problemas: la creación de puestos de trabajo. Hoy en día no se pueden crear puestos de trabajo porque exigen el pago de demasiados impuestos, cumplir demasiadas normas, y dan muy pocas garantías personales frente a los abusos del personal cuando los contratas,....y mientras esa política siga vigente, se hace muy difícil crear puestos de trabajo en nuestro país, pues nadie los crea por miedo de buscarse complicaciones (salvo los más poderosos, claro), y los puestos de trabajo que ya existen sobreviven y subsisten aguantando como pueden, pues la gente debe de trabajar para poder vivir y mantener a sus familias y sus propiedades. Pero sea en la condición que esté nuestro país, a la hora de la verdad siempre el existe el libre mercado, donde tanto en una economía legal como en una economía sumergida, se puede negociar en privado las condiciones de trabajo para quien quiera trabajar de verdad y luchar para obtener una oportunidad de trabajo, porque sea en blanco o en negro, el dinero es siempre bienvenido, lo mismo que un empleo sea legal o irregular dado los malos tiempos de crisis que vivimos de empleos escasos y mal pagados. De momento no nos libramos de injusticias, porque están ahí, y además son injusticias legalizadas y disfrazadas en forma de leyes con algunas buenas intenciones que no tienen en cuenta las malas consecuencias que ellas mismas traen. Dicho de otra manera: existen demasiadas malas leyes, y demasiados intereses creados con grupos de presión incluídos, que hacen muy complicado la creación de puestos de trabajo (salvo en lo que se vea que es negocio seguro). Las cosas están así para todos, sean minusválidos o no minusválidos, y es el feo panorama que tenemos, pues ni siquiera yo mismo tengo trabajo fijo, y con ello el futuro incierto. Pero una cosa tengo claro: hay que salir adelante como sea, y con este espíritu os animo a todos a los minusválidos que intentéis lo más importante: que os preparéis bien y que os busquéis un trabajo para ganaros una vida más digna y más meritoria, sin esa fea sensación de depender de la hipócrita caridad de los demás. Aunque os advierto que el mundo laboral tampoco es un camino de rosas, pero peor es escoger un modelo de vida propio de parásitos, puesto que en eso último siempre queda la sensación de ser inútil y con ello el lógico poco aprecio o rechazo de los demás. También el mundo laboral está lleno de montones de gentes que son cabrones, sinvergüenzas, vagos, aprovechados, incluso que disfrutan jodiendo a los demás abusando de su posición, etc…, por lo cual con esto también debéis de contar y estar preparados para evitaros decepciones. Debéis pedir una oportunidad de trabajo, que os pongan a prueba, demostrar lo que valéis sin compromiso, y si no están satisfechos, que os pongan en la calle. Es la única manera correcta de pedir trabajo. Y si los minusválidos, con todas sus dificultades pueden dar buen ejemplo, la sociedad empezará a cambiar a por mejor, puesto que una de las maneras para mejor entender cómo está de avanzada una sociedad es observar en qué situación se encuentran sus minusválidos, los que teóricamente se consideran como los más débiles.

Pienso que pesar de todo, existen muchos trabajos que podrían desempeñar una persona en silla de ruedas o muletas: delante de un ordenador, recepcionista telefónico, etc... Y que cada cual se prepare bien para lo que crea que sirva, puesto que cada minusválido es quien mejor puede ver para qué trabajo está capacitado y puede ser de mayor utilidad.

Ya sé que entre los minusválidos se ha impuesto la etiqueta de “discapacitado” (¡Dios mío, qué palabra más fea!), y además se ha normalizado esa definición de “discapacitado” para todo aquel que no esté lo suficiente sano como para considerarse lo que se entiende una persona normal sin problemas físicos, psicos, o sensoriales. Pero lo que pienso que es la pura verdad, es que muchos minusválidos sí están capacitados para muchos trabajos, sobretodo porque al tener algunos límites físicos, ponen mayor voluntad y empeño (salvo los que se resignan, no luchan, y se dejan llevar por la pereza –que igual les termina haciendo más daño a ellos mismos y a perder el respeto de los demás-). Otra cosa es que exista tanta gente con tanta basura mental, que a esos sí les habríamos que llamar de verdad “discapacitados”, por la discapacidad mental y moral que demuestran (y de personas así, aunque estén sanas y no tengan nada de minusvalidas, están muy llenas y sobradas en la sociedad que vivimos, desgraciadamente). Naturalmente cada minusválidos sabe hasta dónde llegan los límites de sus propios impedimentos, y habrá algunos que tendrán una gran disminución que no serán aptos para apenas ningún trabajo, pero sí muy dependientes de los demás, que lógicamente necesitarán su ayuda, y en eso tienen que entrar especialmente las instituciones públicas, jugando el papel que les corresponde.

Con eso he querido lanzar el mensaje de que para poner superar la discriminación y poder integrase en la sociedad en buenas condiciones, lo más importante es luchar para que todos puedan tener un trabajo digno y accesible (dentro de un natural marco de libre competencia tal como exigen las naturales reglas de juego del libre mercado –porque no existe otra forma natural de tenerlo-). Cuando el gobierno habla de “economía sostenible”, o por ejemplo de que va a crear 350.000 empleos en la construcción, con planes de rehabilitación de edificios,....todo eso es totalmente falso, porque lo que de verdad hace es cargarse aún más la deuda pública y conseguir que unos pocos se hagan ricos con las sabrosas partidas de dinero público que sale de los impuestos que pagamos entre todos, que al paso que vamos ya podemos decir que al menos la generación siguiente nos seguirá totalmente endeudada con todos los males que ello comporta. A la hora de la verdad, siempre ha existido, existe y existirá el libre mercado, pues lo lógico es que cada uno compre o invierta donde encuentre la mejor relación precio-calidad-y servicio, cosa que naturalmente exige una economía de competitividad, y todo lo demás son cuentos. Con eso pretendo deciros: minusválidos, ha llegado la hora de despertar y de espabilarse, ha llegado la hora de hacer algo por sí mismo y no esperar a que lo hagan los demás, porque los otros, evidentemente, no van a hacer nada, y como dice el adagio: en la unión está la fuerza.

Dicho todo esto, sé que muy pocos me van a hacer caso, pero mi opinión ya ha estado expuesta. Yo por mi parte tan solo soy uno de entre los aparentemente 3000 socios con los que cuenta MIFAS, y uno de los de mayor antigüedad, puesto que llevo unos 28 años de socio, habiendo sido en un 90% de todo este tiempo un socio pasivo y silencioso. Ahora estoy algo más involucrado con la causa de MIFAS, por las razones que por ahora no se dan el caso de comentar aquí,….lo que no quita que quizás vuelva a ser el socio pasivo y silencioso que ya fui si considero que la cosa no vale la pena y que lo mejor para un minusválido es procurar por sí mismo, puesto que los demás no van a procurar por él, como sería lo más natural.

Un saludo y buena suerte, mis queridos minusválidos de MIFAS, y hasta que volvamos a hablar sobre una tercera parte de “LA CAUSA MINUSVÁLIDA”.