

1.- No supongas. No des nada por supuesto. Si tienes DUDA, aclárala. Si SOSPECHAS, pregunta… .Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.
2. Honra Tus Palabras. Lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
3. Haz siempre lo mejor. Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.
4. No te tomes NADA personal. Ni la peor OFENSA. Ni el peor DESAIRE. Ni la más grave HERIDA. En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de él y no tuyo…

“El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa... El tolteca es un espejo horadado por ambos lados. Suya es la tinta, los códices; él mismo es escritura y sabiduría, camino, guía veraz para otros; conduce a las personas y a las cosas, y es una autoridad en los asuntos humanos... El tolteca es cuidadoso; respeta la tradición, posee la transmisión del conocimiento y lo enseña a otros, sigue la verdad. Nos hace tomar un rostro y desarrollarlo, abre nuestros oídos, nos ilumina. Es maestro de maestros...”
Desde luego, hay cosas interesantes en esas diversas civilizaciones casi olvidadas que deberíamos de rescatar.

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