lunes, 29 de marzo de 2010

SEMANA SANTA DEL 2010

Este presente año 2010 se da la extraña circunstancia de que hago vacaciones después de más de una década de trabajo constante, sin parar, y sin vacaciones. Y las primeras en una Semana Santa. Los tiempos han cambiado, pues si los años anteriores fueron de intenso y duro trabajo, el presente se presenta más relajado, aunque en general se nota una escasez de trabajo fuerte, que da otro ambiente donde todo se respira más cargado y con cierto pesimismo. Pero esa escasez predispone a tener más tiempo para la familia y para uno mismo, y ese par de cosas son los dos aspectos más positivos. Me he pasado los primeros días poniendo orden en determinados asuntos particulares que en otras circunstancias no encontraba el tiempo para ello.

No obstante, estamos en Semana Santa, y de esa santa semana toca hablar. La televisión ha presentado la operación salida, como otra semana cualquiera, incluso más tranquila. Son tiempos de crisis y de poco trabajo, y la gente ya no se da a las alegrías de gastar para unas vacaciones, supongo. Por otra parte, afortunadamente en nuestro país no se pierden las tradiciones, e incluso parece que se siguen con mayor intensidad que nunca. Las procesiones son algo muy vivido, especialmente de esos lugares tan religiosos donde he pasado casi toda la vida: entre Banyoles y Girona. Allí no faltan quienes se ponen los capirotes y las túnicas, para llevar en silencio de procesión por todas las calles del pueblo a sus venerables Cristos, Vírgenes o Santos, aparte de cierto previo desfile de “Manaies” ( el equivalente a soldados o legionarios romanos), porque por estas fechas que de lo que se trata es de conmemorar la Pasión de Cristo Nuestro Señor, empezando por el domingo de Ramos, hasta llegar al domingo de Resurrección, tras lo cual llega el lunes de Pascua, en que las verdaderas pascuas vacacionales de primavera se terminan para dar paso a la rutina diaria.

No citaré lo que sobradamente exponen por la televisión de las procesiones de Sevilla, Málaga, Granada, Salamanca, Valladolid, Valencia, ....y muchísimos rincones de toda la España profunda, donde no hay pueblo que por pequeño que sea que no saque a sus Cristos, Vírgenes y Santos, a pasear por las calles, de hombros y seguimiento de sus habitantes verdaderamente españoles, muchos de los cuales, el resto del año, apenas pisan una iglesia o participan de algún rito religioso. Eso es para recordarles a los millones de extranjeros que sobradamente tenemos en nuestro país, de que España sigue siendo española, y para recordarles, también, que durante unos ocho siglos tuvimos que unirnos para hacer una larga guerra contra los moros para reconquistar a España de los herejes que no creían ni en Cristo, ni en la Virgen, ni en los Santos. Unos cuantos siglos después, los españoles de hoy por hoy, apenas aparecen unidos y se pelean los unos contra los otros en los 17 reinos de taifas que actualmente somos, mientras nuestros antiguos enemigos, los musulmanes, se aprovechan del “divide y vencerás”, absorben nuestros cristianos recursos que tanto sudor y lágrimas nos han costado, y poco a poco se van haciendo fuertes en nuestro propio país donde la fauna de mujeres con velo es cada vez más vistosa y numerosa por las calles. Ellos tienen prohibido a sí mismos imágenes religiosas, comer jamón, o beber vino, ...cosas que más exhibimos por las pascuas de esta santa semana en la que queremos recordar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que tuvo que morir crucificado en una cruz para poder redimirnos del pecado. Como nos descuidemos y nos traguemos ese cuento de la “alianza de civilizaciones” en la que creen y predican ciertos ateos en el poder, pronto los moros nos van a prohibir los crucifijos (ya han conseguido que nos los quiten de los colegios y los juzgados), el jamón, el vino, y hasta las canciones de Julio Iglesias, aparte de que obligarán a nuestras mujeres a seguir una moda de taparse prácticamente todo el cuerpo con ropa opaca. Para poder comer jamón, beber vino, vestirse al estilo refrescante, y orar al mismo tiempo que trabajar, ...lo mejor es seguir siendo buen cristiano.

Afortunadamente esta Semana Santa nos muestra que España sigue siendo de los españoles, con sus tradiciones de procesiones. Pero una buena pascua será, cuando por fin logremos terminar contra la lacra del paro y ser lo que realmente somos: españoles, y no afeminados de otras naciones de religiones y costumbres que nos son ajenas, y que parecen prestas a adueñarse de nuestro país. Afortunadamente la Semana Santa española sigue gozando de buena salud, estando más viva que nunca, y demostrando que todavía quedan en nuestro país españoles que lo son hasta la médula siguiendo y participando en sus seculares tradiciones de siempre.