viernes, 17 de diciembre de 2010

EL VERDADERO ESTADO DE ALARMA: ESPAÑA EN METÁSTASIS


Esta semana el gobierno ha pedido al Congreso la prorroga del “Estado de Alarma” derivada de la huelga salvaje de los controladores aéreos ocurrida durante el pasado puente de la Constitución-Purísima, una de las fechas de mayor tráfico de aviones. Pero todo esto hace sospechar que se debe ante todo para garantizar sin problemas que no se van a estropear las vacaciones del gobierno y sus señorías parlamentarias, al tiempo de evitar la negociación, la sangría económica y la mala imagen exterior que supondría en unas fechas tan señaladas como las pascuas navideñas y reyes, claves para ingresos turísticos.

En esos momentos hay cerca de 700.000 parados sin cobertura del subsidio de los 426 euros que se suprimirá el próximo febrero (algo gravísimo que sí debería de merecer todo un “estado de alarma”), lo cual significa que despedir a los 2400 controladores aéreos supondría ahorrar el dinero que podría ser de más justa utilidad para pagar por un año a casi medio millón de parados con los famosos 426 euros. Pero lo curioso es que ante esa decisión tan injusta de retirar los 426 euros a los centenares de miles de parados que pasan dramáticas penurias, los sindicatos están en brazos cruzados, como si nadie se indignase ni dijese nada, y cobrando las millonarias subvenciones a paladas que reciben del gobierno Zapatero. Y al mismo tiempo se contradice que el “sindicato del robo” de los controladores se aprovechan de que los medios de comunicación están censurados y manipulados para no decir lo que de verdad cobran y las pocas horas que trabajan esa panda de vividores, que con la excusa de “negociaciones” tan solo busca blindar sus privilegios a costa de los contribuyentes, y con una justicia corrupta que lo embrollará todo pasando la factura al contribuyente, como termina haciendo siempre cuando se trata de juzgar cuestiones que afectan a la cosa pública. O sea, que la tomadura del pelo a los españoles, nuevamente está servida.

Hay quienes apelarán que los controladores y los pilotos deben de ser extremadamente bien pagados por la responsabilidad de evitar que los aviones se estrellen en cualquier ciudad, pero según como se mire llevar un avión es como llevar un coche: al principio parece complicado, pero con el suficiente tiempo de práctica se termina llevándolo con natural destreza. Pilotar un avión, sea pequeño o gigantesco, tan solo requiere una pista plana para el aterrizaje y el despegue. Aparte de que hoy en día todo está programado por ordenador y por señales de onda o de radar como para saber si hay sitio disponible para el aterrizaje en alguna pista donde encontrar sitio donde aparcar el enorme aparato volador, incluso para cualquier emergencia. Aparte de que su trabajo tan sólo consiste en algo parecido a ponerse delante de las pantallas de los ordenadores y demás artilugios de telecomunicaciones, como si fuera el famoso juego del Flight Simulator de Microsof. Vamos, que es un trabajo parecido a un juego de niños, desempeñado por alguien que conoce algun idioma extranjero y algo de ordenadores y aviones, pero nada comparable al cansado y sufrido trabajo de un albañil que termina con la espalda reventada por un salario de miseria y encima sufriendo impagos y el paro, en comparación. Un trabajo que bien podría desempeñar cualquier hijo de vecino o de albañil, con un nivel de estudios de ESO, si no fuera por las rígidas normativas de corte corporativista y exigencias que impiden trabajar en esa cosa, como ocurre en muchas otras cosas en las que se niegan las oportunidades de trabajo a otra gente mucho más preparada y menos vaga. Por lo que no tienen sentido tantos privilegios para tan poco trabajo por parte de una especie de gremio corporativo y cerrado en sí mismos como son los controladores o los pilotos, con poder para practicar esos abusos que ya conocemos, con esos sindicatos tan extraños, que por no llamarlos “sindicatos del crimen”, lo más acertado sería llamarlos “sindicatos del robo”, porque nadie con sentido común puede pretender creer que sean algo honradas y honestas sus peticiones y sus privilegios, máxime con lo chungo que se ha puesto en España eso de buscarse la vida honradamente.

Si habría que hacer caso al viejo proverbio ruso que dice que “el hombre que hace fortuna en un año, debería de ser ahorcado”, otro tanto diría de los controladores, que según el convenio firmado con el presidente Aznar en 1999, como mínimo cobran 600.000 euros anuales cada uno, cosa que con las horas extras (pagadas a un mínimo de 450 euros la hora, según han difundido algunos medios de comunicación), bien puede decirse que su salario anual supone alrededor de un millón de euros, todo un insulto a la inmensa mayoría de los trabajadores que no llegan ni a cobrar salarios mileuristas, aguantando trabajo precario en empresas en la incertidumbre y bailando en la cuerda floja, y a los parados cuando ya van a quitarle el subsidio de los famosos 426 euros de la caridad pública que pagan el resto de los trabajadores (y que fue decidido por el gobierno Zapatero en vísperas de la huelga salvaje de los controladores). Y que no digan que pobrecillos, no son comparables a los futbolistas que cobran muchísimos más millones de euros, sin la “estresante responsabilidad” de los controladores y tan sólo por algo tan divertido como es jugar con una pelota.


De modo que, como ya tenemos un precedente en la rápida decisión de despedir a los controladores aéreos como hizo el presidente Ronald Reagan (que de joven prestó servicio militar en la Segunda Guerra Mundial como teniente de la aviación, y por tanto buen conocedor del mundo de los aviones), si yo fuera el presidente del gobierno español, haría prácticamente lo mismo que Reagan. Además les rebajaría el sueldo en un 75%, que es lo que cobran los países más avanzados y más ricos que nosotros del resto de Europa (y aún me parecería que cobran mucho de lo que les pagan los contribuyentes con sus impuestos), aparte de que haría con urgencia un decreto-ley con el que se les congelasen su cuentas bancarias y sus propiedades, para obligarles a devolver al estado el abusivo sueldo de más que habían ido cobrando todos esos últimos años. Con ello aprovecharía eliminar todo vestigio de ley o normativa corporativista y cerrada para que no se repitieran abusos como los de los controladores, liberando todo el mercado para facilitar la creación de nuevos puestos de trabajo y negocios.

Y para agravar la cosa, la inflación, como siempre, ha ganado nuevamente la batalla en ese año que termina, lo cual significa que el gobierno Zapatero, en virtud de lo acordado en el “Pacto de Toledo” deberá de abonar a todos los jubilados una paga extraordinaria más en el próximo enero, de lo cual surge la pregunta: ¿y de dónde saldrá ese dinero para pagar ese diferencial que ha provocado la inflación?, ¿con las subidas de la luz, agua, etc…, previstas para el año que comienza?. Eso es una nueva sangría de la que nadie dice nada ni como resolver, salvo endeudarse aún más y solventar los problemas de caja a golpe de nuevos impuestos cada vez que se aprueban los presupuestos en el parlamento o lo decide el gobierno por su propia cuenta.

España está con peor metástasis, y su cura pasa por crear puestos de trabajo, bajar los impuestos, y terminar con la mentalidad de vivir del cuento cuyo mal ejemplo vemos en el caso de los controladores aéreos. En definitiva es eso: la falta de trabajo y de dinero, y el desamparo hacia las clases menos favorecidas, lo que debería de dar la verdadera alarma en nuestro país.