sábado, 15 de enero de 2011

LO QUE NO SE PUEDE HACER EN LA CAMA DE LA PAJIN

Una vez dijo el vicepresidente Don Alfredo Pérez Rubalcaba, el cerebro más gris de nuestro país, sobre Leire Pajín: "Cuando veo intervenir a Leire, siempre me produce una sensación de tranquilidad. Y siempre pienso lo mismo: Leire tiene 33 años y este partido tiene asegurados otros cien años".

Visto desde otro prisma, la Pajín es la solterona de oro, quizás el mejor partido que tenemos en España: sueldazo y pensiones vitalicias de hipo, y con poco trabajo. La mujer ideal, de labios sensuales, que además te puede resolver todos tus problemas de las crónicas crisis económicas que padeces en tu miserable vida. Aparte de su conocida mala leche, cuando se enfada, quien quiera ser su pretendiente, debe de tener presente unas cuantas cosas tras haber pasado por la dura travesía del ligonzazo para llegar a pasar la cama ministerial.

Cuando entres en su apartamento y veas el lujo de los muebles, la nevera repleta, el aire acondicionado, las más modernas ultrategnologias en televisores y ordenadores, el baño con jacuzzi, …en fin, el lujo por todas partes, no te sorprendas. Estás en el cubil de una ministra socialista.

Ahora bien, si quieres conseguir que ella te lleve a la vicaria para solucionar tu futuro, debes de tener presente que en su cama, y teniendo en cuenta la mujer super-liberada y moderna de la que presume ser:

1.- Puedes leer.
2.- Puedes descansar.
3.- Puedes dormir.
4.- Puedes llamar por el móvil, sobretodo al 016
5.- Puedes desayunar.
6.- Puedes mirar la televisión.
7.- Puedes escuchar música.
8.- Puedes hacer ejercicios.
9.- Puedes roncar (aunque en eso hay peligro de que no te consienta)
10.- Puedes incluso comer galletas…, siempre y cuando estés solo en aquel momento.
12.- Y llegado al caso, hasta puedes follar con ella (que aunque no lo diga, el cuerpo se lo pide a gritos).

Pero nunca enciendas un cigarrillo después del orgasmo, y menos en la cama de la Pajín, porque aunque ella se levantara para ir a la ducha y limpiarse de tus vergüenzas vertidas encima de ella, si te adormecieras sin darte cuenta, todos tus sueños podrían convertirse en humo, y podrías volver con las fumadoras de siempre.

Es un consejo de sexo de genero.