domingo, 11 de septiembre de 2011

CHAPUCERA CREACIÓN DE PUESTOS DE TRABAJO


Esta foto testimonia que con un presupuesto de 973 euros, el gobierno Zapatero quiso crear empleo cambiando tres farolas, con el despilfarro añadido de que el letrero grande (que a la par termina siendo inútil) habrá costado el despilfarro innecesario e inútil de entre unos 1000 y 1500 euros.

Ahora que se acercan elecciones, todos hablarán de la creación de empleo, pero la realidad es que los gobiernos, y mucho menos los partidos o sindicatos, no crean empleo. El empleo lo crean las empresas y la iniciativa de los emprendedores.

Lo único que pueden hacer los gobiernos ( con la colaboración de los partidos, los sindicatos y las patronales) para ayudar en la creación de empleo es legislar correcta y rectamente las leyes laborales favoreciendo a la gente trabajadora y marginando a la gente vaga, abolir las normativas que dificultan y encarecen todo para sustituirlas por el simple y libre sentido común de los trabajadores y empresarios que contribuyen en el empleo, corregir todos los abusos que provoca el derecho constitucional a la huelga para no dañar a terceros en sus otros derechos también constitucionales, y procurar que sus acciones de gobierno no lleguen a molestar ni asustar tanto a los emprendedores que se arriesgan como a los inversores dispuestos a apostar por nuestro país, sean nacionales o extranjeros. Eso quiere decir, también, que el gobierno y los partidos políticos harían un gran favor en la creación de empleo no seguir esquilmando a los ciudadanos a base de toda clase de impuestos, y además no seguir reproduciendo constantemente toda forma de deuda pública. Todo emprendedor necesita un marco en el que se contemple y se respete el derecho a la recompensa monetaria por el esfuerzo del trabajo y del riesgo, y no convertirlo en una especie en extinción a base de obligarle con absurdas normativas e impuestos. Es la única manera posible de que el empleo se recupere, aunque por el momento parezca políticamente incorrecto, dado la voracidad insaciable de los gastos públicos. Por esas razones últimas y de cara a la campaña electoral que se avecina, nadie del gobierno o del resto de los partidos se van a atrever a explicar claramente y con todo lujo de detalles qué medidas piensan tomar para hacer posible la creación de esos empleos que buena falta nos hacen en nuestro país.