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domingo, 26 de septiembre de 2010

LA INCIERTA REFORMA DE LAS PENSIONES

Hace unos días, tras haber conseguido el respaldo parlamentario sobre la reforma laboral por unos pocos pelos, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dijo que antes de que finalizara el presente año iba a tener lista la reforma de las pensiones. Estoy curioso por saber en qué consiste esa reforma que anunciaba Zapatero que tendría lista antes de que acabe el año. ¿Alargará temporalmente aún más la edad, pasando de los 67 a los 70 o hasta 80 años, aconsejado por las pirámides de edad?, pues si nos basamos en los gráficos de esas pirámides, más o menos para seguir al nivel actual (y aún cobrando menos dinero de lo que cobran los actuales jubilados, al haber menos cotizantes en edad de trabajar), podría resultar que desde el punto de vista matemático yo me tendré que jubilar con aproximadamente 90 años. Y claro, ¿aguantaré trabajando con 90 años?, ¿alguien me contratará a esas edades cada vez que me encuentre sin empleo?. La situación es muy crítica y algo se deberá de hacer, aunque los políticos lo tienen muy silenciado por la impopularidad de la cuestión. Pero andamos todos confundidos: creo que, hoy por hoy, lo que pretenden los políticos sean del PSOE, PP, o Convergència, es alargar lo actual con un Pacto de Toledo ya obsoleto, con el maquillaje de que el fondo de ahorro de la seguridad social está lleno, pero los gráficos nos indican a las claras que no durará mucho lo que hoy entendemos por "estado de bienestar", puesto que se está agotando la distribución de los recursos y las fuentes de cotización. Como podéis ver en los gráficos, la pirámide, que se supone que la base sostiene a la cúspide tal como se ve en los años 1900, que seguía igual en 1970, va camino actualmente a convertirse en un rombo, y hasta casi un peligroso rectángulo para dentro de 40 años, en 2050 donde prácticamente existirán más viejos que jóvenes, por lo que con el actual sistema de pensiones basado en "el estado del bienestar sostenido por la solidaridad generacional" dicen, será prácticamente imposible mantener a los jubilados al tener más pensionistas a mantener y menos cotizantes trabajando. Y no digamos de ese mapa que indica que en determinadas comunidades autónomas hay más viejos que en otras, cuando está probado que todas son tremendamente aprovechadas e insolidarias entre sí, agravado por el hecho de tener 17 gobiernos autónomos distintos cada uno con su color político. Los gráficos nos indican que con el actual sistema de pensiones, la cosa lleva a un más que seguro colapso, ya que para que os hagáis la idea: para mantener a los jubilados, a los que tienen la suerte de tener un empleo, os tendrían que quitar exactamente el doble o algo más de lo que os sacan hoy en día en concepto de cotizaciones, y eso supondría cobrar un sueldo neto que no os daría ni para pipas, provocando una huida en bandada de los puestos de trabajo, porque para qué trabajar, si es sólo para mantener a viejos, y no te queda nada para ti. Lo cual supondría el empobrecimiento progresivo, la ruina y finalmente el colapso total en nuestro país. Para impedir esto, habrá que tener sentido común y tomar medidas realistas (cosa que no abunda mucho hoy en día). Hay quienes llevan años pensando que la solución está en la inmigración, y es un tremendo error pensar eso: hoy por hoy la inmigración supone casi el 40% del gasto social (y eso de que los políticos lo tienen tan callado porque no les resulta rentable electoralmente), y eso sin que esa inmigración apenas no hayan cotizado ni contribuido en apenas nada. Desde el frío punto de vista estadístico y matemático, si se eliminara la actual inmigración existente en España, eso aún sería un alivio para las arcas del estado y la crónica lacra del desempleo


La actual situación de las pensiones, nos lleva a que deben de buscarse unas nuevas formulas de impuestos que no castiguen el trabajo y la competitividad (tan necesario para la creación de empleo), aunque no cabría darle demasiadas vueltas: unas modalidades de impuestos sobre los caprichos (que siempre han funcionado históricamente): es decir, impuestos sobre todo lo que suponga lujo, vicios, etc..., ayudarían a financiar el mantenimiento de las futuras pensiones para los jubilados, esas personas que por edad ya no son aptas o que teóricamente ya están extentas de la obligación de trabajar. Por otra parte, personalmente creo que la solución pasa por un sistema de capitalización particular en el que se estimula el ahorro y la prevención, y en el que el estado aporte capitales por la vía de los impuestos sobre el lujo que ya he expuesto (es decir, práctica y voluntariamente están pagando los más ricos o despilfarradores, los que más tienen, pueden o despilfarran voluntariamente), creando un fondo de capitalización para cada ciudadano, algo muy bueno y positivo incluso para la economía. Está probado de que históricamente ese sistema de impuestos sobre los lujos y caprichos, es más justo, siempre funciona, y se consigue dinero suficiente para abastecer las arcas públicas. Y lo ideal sería que además ese nuevo sistema de jubilación fuera más libre, en el que cualquiera pudiera tener derecho a jubilarse a cualquier edad, a partir de ciertos años trabajados y cotizados. En mi caso, cuando llegara a tener 50 años, me encontraría que ya tendría oficialmente cotizados 30 años, cantidad de años en la que no hace mucho en la adelantada Francia era más que suficiente para jubilarse voluntariamente, y a mí por lo visto, tal como están las cosas hoy por hoy en España, es muy posible que me encuentre con que se me va negar ese supuesto derecho, sin contar los otros años que estuve trabajando pero sin cotizar, aportando con mi trabajo a generar riqueza para mi país. Por lo que veo tal como tenemos actualmente las cosas en nuestro país, parece que no tendré derecho a descansar, y si estar obligado a mantener a los actuales viejos, ¿es eso justo?.
Hoy por hoy tenemos un gravísimo problema social en nuestro país: la corrupción política, la falta de principios honestos, la falta de patriotismo vendiendo el país a los extranjeros, etc..., que ha generalizado el robo institucional, siendo los gobiernos los primeros en dar mal ejemplo de robos de los presupuestos públicos . Ahora bien, si no se hace lo correcto, ¿qué tendrá que hacer nuestro país cuando llegue el momento que cunda el miedo y colapse?. Para entonces creo que ya será tarde, el "estado de bienestar" desaparecerá por sí solo por la falta de dinero, y todo será como volver a la Edad Media, pero con el internet y los coches en una nueva sociedad corrompida y en la incertidumbre, donde en la práctica predominará el capitalismo más salvaje puro y duro donde todo es negociable, como en los tiempos de la antigua Roma, donde cada cual trabajaba y sobrevivía como podía, y el dinero lo dejaba bien escondido en algún agujero, a salvo de las urpas de los gobiernos. Entonces se tendrá que imponer por lógica natural sobrevivir trabajando como sea, y esconder el dinero como sea, para salvarlo de las urpas de los gobiernos que tan sólo lo dedican a repartir aún más la miseria y empobrecer crónicamente a los contribuyentes.

Pero si hay que hacer algo, tenemos que dejar de engañarnos y pensar en nuestros hijos y nietos si queremos que sean felices y no se encuentren con las amarguras con las que nos encontramos actualmente todos los días derivados de este país corrupto tan lleno de leyes injustas y podridas, porque la lógica nos indica que no va a ser posible una sociedad donde una minoría ha de mantener a una mayoría, y que las sociedades sólo prosperan y salen adelante trabajando y generando valor y riqueza, y que las cosas nunca se resuelven con huelgas que provocan daños colaterales contra los derechos de terceros. Creo que en un país sólo se sale adelante trabajando, haciendo que sea posible que la gente tenga sus oportunidades de prosperar, sin recortarles sus libertades a base de impuestos y normativas como están haciendo hoy en día los políticos corruptos y apoltronados. En esto apuesto, a no ser que exista otro sistema mejor, sin perder las libertades y el sentido común.

Os dejo mi entrada de hoy con la bonita música de un esperanzador mensaje en el video titulado "Quiero volver a confiar" que me encontré casualmente en el You Tube, y que es reflejo de los anhelos de mucha gente de hoy en día, que contemplamos impotentes el progresivo deterioro de nuestra sociedad y nuestro país:

sábado, 22 de agosto de 2009

¿420 EUROS DE LIMOSNA PARA LOS PARADOS SIN CURRO Y SIN SUBSIDIO?, ¡ MEJOR UNA PENSIÓN DE 1000 EUROS PARA TODOS!

La prioridad de todo político, debería de ser el bienestar de su propio pueblo; de igual manera que la prioridad de todo buen ciudadano es el bienestar de su propia familia.

La idea de los 420 euros mensuales, por parte de Zapatero, para los parados sin otra fuente de ingresos, puede considerarse buena como un mal menor, aunque existirían otras maneras mejores para ayudar a los ciudadanos apurados. Primero de todo, siempre hay que ayudar o hacer posible que la gente tenga trabajo, o por lo menos medios de subsistencia propios, y no dar limosnas que prolongan el estado de pasividad y mendicidad. Y al mismo tiempo, el todopoderoso brazo derecho de Zapatero, José Blanco, el hombre que mueve los miles de millones de los contribuyentes que se malgastan alegremente en inútiles obras públicas, consciente de que los fondos públicos no son inagotables, se pone a hablar de posible subida de impuestos, sobretodo entre los más ricos. Hablar de subir impuestos, hace siempre que las cotas de popularidad de las encuestas bajen muchísimos puntos abajo. Pero en todos los aspectos, el sistema fiscal español es totalmente injusto y de una “solidaridad” totalmente falseada, que precisa de una reforma total de los pies a la cabeza.

La idea de dar dinero público a la gente que lo necesita, es buena, en el sentido que esa gente menesterosa se lo va a gastar, y con ello lo pone en circulación y activa del consumo, que a su vez mantiene o reactiva indirectamente el empleo. Recuerdo que en los primeros años de la étapa del presidente socialista Felipe González, tan sólo bastaban 3 meses de contrato, para tener derecho a un mes de paro; y luego con 6 meses tenías derecho a 3 meses, y con un año, tenías derecho a medio año; y con tan sólo 4 años, tenías derecho al plazo máximo de 2 años de poder cobrar la paga del paro. Luego podías volver a entrar de nuevo en ese sistema de contratos que te permitía disponer como derecho a paga del paro la mitad del tiempo que estipulaba tu contrato, terminado o prorrogado, siendo la cantidad de ese dinero de la paga del paro proporcional o reflejo de la cantidad de los últimos contratos. Lo que hacía que mucha gente aplicara los beneficios de los contratos por tiempo definido, para poder luego pasar a cobrar la paga del paro que le correspondía tomándose unas vacaciones pagadas encubiertas, o bien, tener un empleo sumergido, aparte de la paga del paro. Eran frecuentes los empresarios a quienes les decían algo así: “no me renueve usted el contrato, que quiero pasar a cobrar el paro; en cuanto termine de cobrar todo el paro, vuelvo a visitarlo”. En las zonas rurales, especialmente de Andalucía y Extremadura, el PER (Plan de empleo Rural), permitía con muy pocos días de trabajo (llamados jornadas o peonadas), tener derecho a cobrar la paga del paro el resto del año con el entretenimiento de cuidar el huerto y ver la televisión, ...por lo cual era una actitud muy generosa por parte del gobierno, que luego se traducía en fieles votantes a su favor. Ese dinero público, aparte de mantener un electorado satisfecho, permitía a la gente gastárselo sin trabajar, y con ello hacer reactivar la economía que movían aquellos que estaban atados a un trabajo. Y los que cobrando la paga del paro, trabajaban en negro, se sacaban unos buenos ingresos de más, cosa muy bien hecha en previsión de proteger a la familia, puesto que nunca se sabe si esa paga del paro se iba a terminar algún día. Y así ocurrió: con el paso del tiempo una nueva exigencia administrativa del gobierno hizo que sólo se tuviera derecho a cobrar el paro si se llevaba como mínimo un año trabajando. De alguna manera se buscaba acabar con esa pretendida cultura de vivir de la paga del paro, cada vez más extendida y considerada como algo normal en aquellos felices tiempos que podías vivir tan fácilmente de la paga del paro. Ahora los tiempos han cambiado y existe la injusticia añadida de que para poder tener el derecho a cobrar la paga del paro, y luego esos 420 euros de Zapatero de prorroga, tienes que haber trabajado un mínimo de un año, contrato muy difícil de hacer posible hoy día con la actual crisis económica por la que estamos pasando: ¿dónde hay hoy en día alguien capaz de ofrecer un contrato para un año de trabajo?. De modo que los parados privilegiados, son los que ya tenían los últimos empleos anteriores; pero para los autónomos y los que empiezan a trabajar por primera vez, se les hace muy difícil pasar por esos derechos de pagas de paro, si antes no han pasado por un contrato mínimo de un año. Esa es otra de las injusticias discriminatorias de ese gobierno socialista de Zapatero, que como mínimo no ha sabido tratar con más respeto a los parados como hizo el anterior presidente socialista Felipe González.

Por otra parte, a los trabajadores actuales en activo, se les quita dinero de sus rentas de trabajo, por un lado en forma de IRPF, y por otro en forma de cotizaciones, para financiar y mantener las pensiones de los actuales millones de jubilados, así como el monstruoso gasto sanitario que supone la Seguridad Social, sin que existan unas garantías de que a la hora de la jubilación los actuales trabajadores cotizantes en activo, o aquellos que desgraciadamente sufren la inactividad del paro, van a poder tener una pensión segura al llegar a la edad. Aunque el sistema está montado así, para beneficio de los actuales pensionistas, nadie está a favor de pagar cotizaciones si no existen plenas garantías de poder cobrar una pensión digna llegados a la edad de jubilarse. Y ese es un alto riesgo que existe y tenemos adelante: los nacidos a partir de los años 60, no vamos a tener garantizadas las pensiones, y los nacidos en los años 70, 80, y de más acá, aún menos seguro tienen garantizadas la pensión. Entonces, ¿para qué pagar cotizaciones si se nos presenta una situación injusta?. En mi opinión, si el gobierno saca dinero a un cotizante porque esta trabajando, lo que sería justo de hacer es formar un fondo de ahorro que correspondería única y exclusivamente al cotizante.

No obstante, creo que la solución está en otras formas: se deberían de abolir y suprimir todos aquellos impuestos que gravan las rentas del trabajo. En otras palabras: el trabajo es algo que no debería de castigarse fiscalmente, y lo mismo la inversión que crea puestos de trabajo o que por lo menos reactiva la economía. Se deberían de obtener los impuestos únicamente a base de gravar IVAS (pero no demasiado según qué producto de necesidad común), de gravar lujos excesivos (de aquí si se grava justamente a aquellos que más tienen). O en vez de gravar a los trabajadores, gravar la producción derivada de la maquinaria o de usos de ciertos servicios (como por ejemplo, peajes de autopistas). No es lo mismo un carpintero que en un día ha fabricado un conjunto de muebles, que una máquina que ha fabricado mil coches. El dinero de los impuestos debe de salir de la producción de las máquinas, y no de las personas a las que se castiga por el supuesto delito de trabajar y producir. Hacer posible todo esto, se hace necesario un proyecto y una revisión en profundidad, para analizar y estudiar de dónde deben de sacarse justamente el dinero que ha de suponer el gasto público, y que sea posible hacer un equilibrio justo entre los ingresos y gastos públicos, que no dañe la economía. Porque como decía el presidente de Estados Unidos Bill Clinton: “lo más importante para el país, es la economía, estúpido”.

Creo que seria bueno para el país poco a poco ir retirando las pagas de jubilaciones y las pagas del paro, para sustituirla por una pensión única y exclusiva para todos, a cargo del Estado. No importa la edad, el sexo, si trabaja o no, si tiene renta alta o baja, si tienes trabajo o estás en paro, si es propietario o no lo es, .....el caso debería de ser que cada ciudadano del país, sólo por el mero hecho de serlo, tuviera cada mes una pensión a cargo del Estado. Algo parecido a aquello que hacían los gobernantes de la Antigua Roma: para tener contentos a todos sus ciudadanos (la inmensa mayoría de los cuales, pertenecían al proletariado ,o censo por cabezas, la clase social más baja que no tenía el suficiente dinero para poder participar en la vida política), les daba pan, aceite, carne, y espectáculos,...las necesidades más básicas para vivir, y a cuenta del Estado, y de ese modo se evitaban los conflictos sociales, y se garantizaba la paz social.

Vayamos a suponer, que por ejemplo, cada ciudadano español cobrara 1000 euros mensuales (todos iguales, o lo mismo la injusticia como la picaresca se acaban imponiendo, como ocurre en las condiciones actuales), todo el mundo tendría lo mínimo básico para poder vivir con dignidad, y se gastaría ese dinero que al circular mantendría reactiva la economía, o bien el ciudadano lo ahorraría para futura inversión. De ese modo, quien quiera trabajar de verdad, ganaría mucho más dinero, para poder ascender socialmente, y disponer de mayores comodidades. Quién fuera vago e inútil, podría vivir decentemente sin necesidad de trabajar y sin ser un estorbo para los que realmente trabajan bien de verdad. Quien estuviera en el paro, por lo menos se mantendría con un mínimo de dignidad. Y los viejos o inválidos, por lo menos tendrían una paga para subsistir. Y ya no tendríamos que preocuparnos de esa vergüenza que supone tener a gente en el paro y en la miseria, con la plena libertad de que cada cual haga lo que quiera en su vida, tanto si le apetece trabajar o montar un negocio propio, como si no tiene ninguna clase de ambiciones y decide vivir sin tener que pasar por las penalidades que supone todo trabajo. De este modo creo que seríamos una sociedad más justa, más libre, a donde a nadie tendría que causar envidia ni avergonzar limosnas de 420 euros para unos parados que no sabemos si de verdad lo necesitan, o forma parte del engranaje de la picaresca de los que algunos listos se aprovechan.