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miércoles, 16 de diciembre de 2015

ROBÓTICA, DESEMPLEO, RENTA BÁSICA Y EDAD DE JUBILACIÓN


Hoy leía en la prensa que las famosas zapatillas deportivas de marca Adidas ya no las fabrican personas, sino máquinas programadas (robots). Como podéis ver en la foto que he puesto arriba un robot está dando forma a una de esas famosas zapatillas.


Cada vez la robótica va sustituyendo el trabajo manufacturero de los humanos, para otorgar mayor beneficio a las empresas y ahorrar cotizaciones, impuestos y sueldos sobre los trabajadores, y arrojando a mayor número de personas al desempleo. Esto es algo que naturalmente no pinta bien. Y además contrasta con que no hace poco el ex presidente socialista Felipe González manifestaba que para hacer sostenible el actual sistema español de pensiones, se hace necesario ir aumentando la edad de jubilación. En otras palabras, si de los 65 años habíamos pasado a los 67 años, ahora se pretende que la edad ordinaria de jubilación sea a los 70 años, y sin pensar que con el paso de los años, la gente sufre un continuado y cada vez mayor deterioro físico y mental que los incapacita para muchos trabajos y que de soportarlos los deteriora aún mucho más. Estoy pensando en albañiles, camioneros, operarios de fábricas en cadena, etc..., y todos los que ejercen trabajos sometidos a altos niveles de esfuerzo y de stress, con lo cual en modo alguno es lo justo y lo recomendable retrasar la edad de jubilación, cuando al mismo tiempo se da el contraste de que la robótica y todas las nuevas tecnologías que acompañan lo que hacen es reducir la mano de obra provocando mayores masas de desempleo, y teniendo en cuenta además que aquí en España más del 50% de los menores de 30 años ni siquiera nunca han tenido un empleo en su vida.


Urge, pues, la necesidad de un nuevo y fuerte impuesto sobre la robótica que compense y financie el desempleo que provoca, y al mismo tiempo empezar a aplicar la concesión y gestión de la llamada "Renta Básica" para que todos los ciudadanos dispongan de un mínimo de ingresos decentes con los que poder vivir con un mínimo de dignidad, cosa que debería de convertirse en un nuevo derecho constitucional atendiendo a los nuevos tiempos que nos toca vivir y en los que entramos.


Todo porque las máquinas liberan al hombre del trabajo, cosa que es muy loable, pero tiene que ser que al mismo tiempo esa liberación del trabajo no signifique abocar a las personas a la pobreza y miseria que conlleva el desempleo, con lo cual de la riqueza que producen las máquinas, hay que buscar una fórmula justa y equilibrada para repartirla entre las empresas y el Estado (que ha su vez a de repartirla de modo justo entre los ciudadanos), y sin menoscabo del sistema de libertades, ya que las empresas siempre funcionan y aportan más y mejor en un contexto de las máximas libertades económicas. Las empresas necesitan la robótica para incorporar la última y más avanzada tecnología con la que competir con el resto de las empresas del mundo, y el Estado en su papel de protector de la ciudadanía ha de buscar nuevas fórmulas más justas y equitativas con las que repartir la riqueza que produce una economía cada vez más puntera y sofisticada.



Tema, pues, que debería estar en la mesa de decisiones prioritarias de los políticos, pero que por lo que se ve, incluso lo tienen completamente olvidado, y con la actual campaña electoral de esos días desaprovechada. Y es que ya estamos en el siglo XXI, la era de las telecomunicaciones y la robótica, que ha de revolucionar completamente la vida de los seres humanos a por mejor (por lo menos así es teóricamente, aunque sólo falta que también lo sea prácticamente). 



martes, 24 de mayo de 2011

EL DOCTOR VARELLA Y LA JUBILACIÓN A LOS 50 AÑOS


¿Son los 50 años la edad idónea para jubilarse?, ¿debería de haber libertad para jubilarse voluntariamente?, ¿casa obligar a jubirlarse con 67 años, cuando la mitad de los jóvenes de menos de 30 años en edad laboral nunca a trabajado?.

El caso es que, por ejemplo, en Francia, uno de los países más adelantados y civilizados del mundo, actualmente la edad de jubilación está fijada en los 62 años, y no hace pocos años, tenía una legislación que consentía jubilarse voluntariamente a cualquier edad cuando ya se llevaban cotizados 30 años. Por cierto, para muchos como yo, que empezaron a trabajar con 14 años, no vendría mal acogerme a una medida como esa, pues 30 años cotizados más los otros que trabajé sin cotizar, y encima todos esos años trabajando como un burro de carga (sobretodo en el cansado sector de la construcción), ya son más que bastantes como para merecer mandarlo todo al diablo y ponerse a descansar. Creo que los 50 años ya es edad para dejar de partirse los huesos, y empezar a cuidar de la barriga y la calva,aparte de divertirse en plan “viejo verde” con las canas bien peinadas. Pero lo que el gobierno quiere es que la gente se jubile tarde para recaudar más dinero de las cotizaciones y al mismo tiempo pagar en menos tiempos a cuantos menos jubilados mejor (esperando que se mueran cuanto antes, para ahorrarse el gasto de pagar pensiones). En total, que cuando llegue a la edad que obliga el gobierno, y si de empleo no me falta (y eso de que estamos en una época de incertidumbre en la que los empleos no son ni seguros ni estables por muy buena voluntad que pongas en conservarlos), ya habré llegado a cotizar casi 50 años, sin apenas recibir nada a cambio con toda esa aportación en cotizaciones para que otros puedan recibir pensiones y demás abanico de subvenciones que el gobierno malgasta en mantener parásitos. Y lo que es peor: el gobierno de ninguna de las maneras me va a devolver el dinero que me ha ido “robando” el Estado en esos 30 años de cotizaciones, y mucho menos con los intereses inclusives. Esa sí es buena y fea.

De todos modos, veamos por qué debería de ser a los 50 años la edad ideal para jubilarse. Pues porque a partir de esa edad es cuando hay que empezar a cuidarse, o pronto empezaremos a entrar a una edad en la que sin quererlo ni esperarlo, aparecerán espontáneamente las quejas de “¡ay!, me duele aquí, o allá”. Por tanto esta es la edad en la que debería de empezarse a vivir y disfrutar de la vida y dejar de hacer vida de prestar servicio a la sociedad, sobretodo trabajando. De hecho, el trabajo y su función social es algo que está hecho para los jóvenes y cuando se deja de ser joven, hay que liberar a la persona de su obligación de trabajar para que pueda cuidarse, disfrutar de la vida y hacer con ella lo que quiera con el resto de lo que le quede. Por eso abogo por una libertad total en el derecho a jubilarse a partir de los 50 años, porque el trabajo y las responsabilidades sociales son cosa de jóvenes y de personas teóricamente en edad saludable, pues por ejemplo, en el servicio militar (cosa que lamentablemente han quitado) se recurría a jóvenes para el alistamiento, lo mismo que el caso de fútbol, o de cumplir la función reproductora de la familia o cuanto menos la especie humana,…porque para esas cosas lo adecuado son esas edades. He incluso entre los antiguos romanos se fijaba la edad de los 43 años la máxima para poder aspirar a ser cónsul (el más alto nivel de magistratura y autoridad), porque las obligaciones sociales y el trabajo al servicio de los demás es cosa de jóvenes.



Aunque a algunos les puede agradar su trabajo, para la inmensa mayoría es una opción no deseada para sobrevivir y forzado por las circunstancias, y en este aspecto entro en lo de “trabajar no es bueno para la salud”, y a partir de los 50 años puede empezar a empeorar la calidad de vida, sobretodo si no se consiente jubilarse voluntariamente a esa edad, y para ello me remito a las explicaciones resumidas de un médico premio Nobel de medicina, que lo escribió en apenas media hora:

Reflexiones del oncólogo brasileño Drauzio Varella, ganador del prestigioso premio Nobel de Medicina del año 2009.

DEFINICIONES

a. Tercera Edad:
Oficialmente comienza a los 60 años y se supone que termina a los 80, pero no hay consenso.

b. Cuarta Edad o Vejez:
Se inicia a los 80 años y termina a los 90.

c. Longevidad:
Se inicia a los 90 y termina cuando mueres.


VEJEZ SALUDABLE

Nadie está sano después de los 50. Sanos están los jóvenes; los viejos tienen siempre uno o varios achaques que son propios de la edad. De lo que se trata entonces es de envejecer saludablemente, es decir, con los achaques controlados y sin complicaciones.


GENÉTICA
Si quieres saber cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad, mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 lo trasmitirá en los genes a sus hijos por lo que éstos tendrán mayor probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades. Lógicamente el desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, pero el genético es sólo uno de ellos.


NO HAY ATRACÓN GRATUITO
"Somos lo que comemos" dicen los naturistas y no les falta razón. Si además de tener una carga genética desfavorable te pones 3 o 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas, saboreas todas las pieles del pollo asado y te relames con las cortezas de cerdo del aperitivo del fin de semana, estás convirtiendo tus arterias en cañerías atascadas. Con ello, no habrá buena circulación, no habrá buena oxigenación, lo que equivaldrá a muerte celular o, dicho de otro modo, envejecimiento acelerado o prematuro.

En consecuencia, si quieres tener una vejez saludable, a partir de los 50 años cuida tu alimentación y deja de comer cosas "químicas", de abusar de las grasas... Un buen desayuno, un buen almuerzo y una pésima cena son la clave para equilibrar tu medio interno.


VIVA EL TRAGO

Aparejada a la dieta está la bebida. Abandona todas las bebidas gaseosas; esas las pueden tomar los jóvenes y con mesura, nosotros no. Todos esos líquidos tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad, estas sustancias vapulean al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Toma mejor limonada, zumos... Hasta la cerveza es preferible ya que se hace con agua hervida, tiene componentes naturales y no contiene sodio.


Por otro lado hay bastante evidencia clínica que demuestra que el consumo moderado de alcohol después de los 50 años mejora la calidad de vida pues tiene tres efectos definidos: vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un sedante moderado. En consecuencia, y de forma práctica, a la hora del almuerzo o por la noche, cuando llegues a tu casa y ya no tengas que conducir, pégate un lingotazo. Los licores más recomendados son el whisky, el vino tinto y el aguardiente puro.

En lugar de tomar nitroglicerina para dilatar las arterias, o estatinas para bajar el colesterol, o un valium para estar tranquilo, consigues todo eso con un buen trago. Y si lo haces en compañía de las personas que quieres, el efecto se duplica. Ahora bien, sólo una advertencia: consumo moderado equivale a uno o dos vasos, porque si te pasas todos los días, el efecto es exactamente el contrario y te matará más rápido de lo que te imaginas.


TAMPOCO HAY QUE SER ESTRECHO

Esto quiere decir que todas estas pautas son buenas, pero sin exagerar y, sobre todo, sin dogmatizar. Si haces una barbacoa para tu familia o tus amigos, no vengas con que "no como chorizo porque es muy grasiento" o "mi médico me ha dicho que solo beba dos copas y punto".


Nada reemplaza la alegría y el placer de compartir con los que te quieren; no hay grasa ni copa que no se pueda metabolizar en una buena tarde de esparcimiento. Los mecanismos de compensación de nuestro cuerpo son aún poco conocidos, pero así sucede: si disfrutas verdaderamente, el "pecado mortal" dietético se transforma en "venial".



NADIE ME QUITARÁ LO BAILADO

Eso es absolutamente cierto porque todo lo que comas y bebas te dejará huella y, cual retrato de Dorian Gray, tu cuerpo lo mostrará en la vejez. Las noches de juerga, los atracones, los excesos de todo tipo harán la vida de viejo muy desgraciada. Y no solamente a ti, sino a tu familia.


PÉRDIDAS

La principal desgracia para un anciano es la soledad. Lo habitual es que las parejas no lleguen a viejos juntas; siempre alguien se va primero, con lo que se desequilibra todo el statu quo que sostenía a los componentes de la pareja. El viudo o viuda comienza a ser una carga para su familia.


Mi recomendación personal es que traten de no perder - mientras tengan lucidez - el control de su vida. Eso significa, por ejemplo: yo decido cuándo y con quién salgo, qué como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, en dónde vivo, etc. Porque, cuando ya no puedas hacer todo eso, te habrás transformado en un plomo completo, en un lastre para la vida de los demás.


SUFICIENTE

Ya no tengo más tiempo pues el trabajo me llama y he escrito esto en una pequeña pausa de 30 minutos. Espero que os sea de utilidad.





sábado, 18 de diciembre de 2010

LA JUBILACIÓN FLEXIBLE



Ayer hubieron manifestaciones por varias grandes ciudades españoles para protestar contra la propuesta del gobierno de alargar la edad de la jubilación a los 67 años, pero lo extraño es que no haya habido manifestación para otra cosa mucho más importante que afecta a los ex trabajadores, es decir, los parados, que es la retirada para el próximo febrero de la famosa ayuda de los 426 euros. Algo extraño, ya que un alargo de jubilación es algo que puede aguantarse, pero quedarse sin trabajo y sin ayuda económica es la peor de las situaciones. Lo cual evidencia que de los casi cinco millones de parados que tenemos en España no se acuerda nadie, ni siquiera los propios sindicatos que más bien con esto muestran tan sólo preocuparse por sus afiliados colocados mayoritariamente en empresas públicas, los cuales desean un retiro pronto y bien pagado.


Pero como parece reconocer el propio presidente Zapatero, “habrá jubilación razonablemente flexible para según qué sectores laborales”, y me preguntaba: ¿a qué se refería con esto?, ¿Quiénes o qué sectores son los que se beneficiarían de esta “jubilación anticipada razonable”?

Profesiones sobretodo las del sector terciario como son comerciantes, oficinistas, médicos, maestros, etc…., son profesiones que conllevan muy poco desgaste físico y mental, y por lo tanto con muy buenas facultades y condiciones para seguir trabajando incluso más allá de la pretendida edad de jubilación de los 67 años que ahora se propone desde el gobierno.

Pero las profesiones del sector primario, que son las que de verdad producen un fuerte desgaste físico y mental, tales como albañil, minero, agricultor, pescador, etc…, son un sector que sí bien tendría necesidad del derecho a una razonable jubilación anticipada, que bien merecería situarse en los 45 años, a no ser que los interesados tengan facilidades de reconvertirse en otra profesión y encontrar un nuevo empleo más acorde con las condiciones físicas propias de la edad, en el sector terciario al que me refería antes.


Para poner un ejemplo, yo diría que la profesión de albañil es la más dura de todas las existentes, y se entra en ella sobretodo por parte de aquellos que no tienen estudios o que no sirven para estudiar, y por dinero, aunque para eso ultimo, la crisis ha reventado tanto los precios, que la falta de trabajo y la feroz competencia ha llevado a que ahora se cobren sueldos de miseria, y por tanto no es profesión que anime a escoger a las nuevas generaciones, aparte de las complicaciones de las nuevas exigencias administrativas tales como el carnet que exige un curso de muchísimas horas (casi como si fuera un título universitario), lo cual desanima aún más a los jóvenes y a los no tan jóvenes en elegir ese oficio que muchos consideran desgraciado. Para empezar, en las obras siempre se respira polvo y se ensucia, hacer bastidas es cansado montando pesados elementos y bandejas o tablones, los bloques pesan mucho y estar colocando constantemente ese pesado material así como ladrillos desgasta enormemente los brazos y la espalda, trabajar en alturas que obliga a un estado en permanente alerta estresa enormemente, trabajar en suelos inclinados como las cubiertas de los tejados que tensa enormemente los tendones de los pies, hacer pavimentos que obliga todo el día a tener inclinada y forzada la espalda termina provocando dolores crónicos, etc…etc… todos los trabajos de albañil en todas sus modalidades acaban provocando un gran desgaste físico y una permanente situación de estrés, por lo que no es de extrañar que éste sea el sector con el mayor número de alcohólicos, pues tanto desgaste precisa de estimulantes, aparte de que es el sector que más consume en antiinflamatorios y que más solicita las bajas por tendinitis, lumbagos y demás dolores de la espalda, las cuales lesiones físicas se van incrementando con la edad. Y si fuera poco, muchas veces toca trabajar en unas condiciones climáticas adversas soportando frío, calor, viento y lluvía, con todo lo cansado que ello supone. En el caso de los albañiles, profesión que conozco bien, lo más duro es que con el paso de la edad no tienen posibilidad casi de descansar y recomponerse y siendo así, siempre están cansados, con dolores o con lesiones, pero frente a otros más jóvenes tienen la ventaja de la experiencia y la veterania, en un oficio de tanta improvisación que no se aprende en ningún manual y en el que cada día hay que ejecutar un trabajo diferente. Sé de casos de autónomos que no pueden coger la baja, porque una injusta legislación no les permitía, y tenían que seguir trabajando con fiebre para no perder el día ni el cliente, cuando cualquier persona por cuenta ajena puede coger la baja laboral enseguida por cualquier resfriado. Y yo me preguntaría si tanto el presidente Zapatero como los líderes sindicales Menéndez y Toxo (los cuales nunca veréis trabajar en una obra) son conscientes de todo este sufrimiento y dificultades que pasan los albañiles, que aparte han sido los más castigados por el crisis y el paro. Por lo visto el presidente ya se ha empezado a llenarse la boca con lo de “jubilaciones flexibles razonables”, pero no aclara a qué sectores o profesiones se ha referido. La polémica está servida, y veremos qué pasará.


domingo, 5 de diciembre de 2010

ESPAÑA ENVEJECE

Recuerdo que hace unos 30 años se le hizo una entrevista a Joan Oró, un español de Lérida que como científico había trabajado en el campo de la bioquímica, aparte de que había trabajado también para la NASA (la agencia norteamericana espacial). Y él había manifestado que las personas llegaríamos a vivir un promedio de 140 años, con una nueva alimentación a base de concentrados, una especie de barritas de distintos sabores, donde no faltarán las proteínas vegetales y animales, los hidratos de carbono, las grasas no saturadas, las vitaminas y los minerales,…todo ello de forma equilibrada para lo que el cuerpo humano necesita para su alimentación, y que con una simple bolsa con esas barritas, una personas tendría alimento suficiente para toda una semana, haciendo que el ser humano sea mucho más sano, fuerte, y que viva unos 140 años. O sea, que justo el momento de la jubilación que hoy en día propone el gobierno (67 años, y en algunos países hasta 70 y más años), todavía estamos hechos unos chavales con todas sus facultades. ¿Estaremos preparados para una nueva sociedad donde habitan una inmensa mayoría de personas ya de avanzada edad?
Es inevitable que por ley de vida vamos camino de convertirnos en un país de viejos, con lo que nuestro modo de vida ha de cambiar, y hay que preparar al país para esto. Se prevé que para 2050, dentro de 40 escasos años, por cada jubilado, habrá una persona trabajando, y eso teóricamente significa que con el sistema actual tal como está montado, uno trabaja para mantenerse a sí mismo y al otro. Y si hemos de hacer caso a la profecía de Joan Oró, el caso es que el número de jubilados va a superar ampliamente el número de personas en edad de trabajar tal como lo entendemos hoy en día. Es decir, vamos hacia un nuevo modelo de sociedad donde los que trabajan en el sentido de currar oficialmente, acabarán siendo una minoría aparte, mientras que el resto de la población constituirá lo que hoy en día se entiende por “clase pasiva”. Y en esto me atrevería a decir que más allá del 2050 puede que la fuerza laboral de nuestro país no extrañaría que fuera tan solo el 15 ó 20% de la población.
Mientras Joan Oró profecitaba eso, un ilustre histórico de Convergencia i Unió, Ramón Trias Fargas (que además era economista), casado con la hija del famoso doctor catalán Josep Trueta (que lleva el nombre del más importante hospital público de Girona), se estaba preguntando si a causa de la inmigración por ahí en 2010 (justo el presente año) si no habría un problema de conflictividad racial en Catalunya. Y en esto creo que acertó, aunque está muy camuflada y manipulada la información: existen barrios de algunas ciudades donde los naturales los abandonan porque no pueden integrarse en la cultura y forma de ser de los nuevos extranjeros ahí asentados. Y hago referencia a ello, porque durante todos estos años mucha gente ha creído que la inmigración iba a solucionar el problema del envejecimiento del país, pero la realidad ha terminado siendo otra.
En realidad, la inmigración no soluciona los problemas, sino que los complica. Cuanta más inmigración, poco a poco se va formando un país con ausencia de patriotismo, es decir, amor a la patria (que patria quiere decir “tierra del padre” sea de sangre o adoptante). Y la Historia nos muestra que un país es seguro y bien defendido cuando allí viven sus naturales porque lo aman o se sienten continuación de sus raíces familiares, pero que se corrompe y termina siendo foco de conflictividad cuando lo ocupan otras gentes de otras mentalidades y culturas (algunas que ni tan siquiera son democráticas ni entienden el concepto de la libertad, aparte de que degrinan la dignidad de las personas, especialmente las mujeres), como se ha visto en la última guerra de Yugoslavia o los ya conocidos conflictos de las periferias de algunas grandes ciudades europeas que cada día van a más, pero que los medios de información tratan de ocultar. Lo que en realidad ha traído la inmigración son más gastos sociales, más problemas de convivencia por distintas mentalidades y religiones, encarecimiento excesivo de los alquileres, menos trabajo a repartir que indirectamente se quita a los nacionales aparte de que también quita los puestos de trabajo a las personas de más edad cuando son tiradas a la calle, nuestros jubilados cobran pensiones de miseria porque la inmigración absorbe buena parte del gasto social aparte de que se encuentran de que el coste de la vida cada día sube más, etc…, y además la inmigración es la causa de los salarios bajos, porque si a ellos recurren los trabajos que los nacionales no desean desempeñar, sin inmigración, y atendiendo a la ley de la oferta y la demanda, el precio del trabajo rechazado sube de cotización hasta que encuentra candidatos del propio país. En nada favorece un país con gente extraña, y por eso los derechos de los ciudadanos legítimos han de ser siempre prioritarios frente a los de los extranjeros que se les conceden algunos a cambio de obligaciones con el país que los acoge. Sólo esa actitud de patriotismo puede hacer un país fuerte y seguro, y con esto quiero decir que la problemática que vislumbraba el profesor Ramón Trias Fargas, ya está aquí. El peligro es que esta inmigración siga incrementándose y nuestro país deje de ser lo que es y se convierta en otro parecido de otro mundo ajeno y con menos libertades más propio de África o de Asia. Es un tema espinoso, con sus consecuencias de dramatismo y de cuestionar los derechos humanos, pero que habría que hacer frente o vamos hacia nuestro propio suicido, por no decir un nuevo modelo de sociedad tensa y corrompida donde el patriotismo adolece, no se progresa, y todo el mundo vive en un ambiente de permanente tensión. ¿Cómo hacemos para que se marchen, vuelvan a sus países, y nos quiten un gran peso de encima?. Pero ese no es el tema de mi artículo de hoy.
Aparte de lo que no habría poder preveído tanto el profesor Trias Fargas como el científico Joan Oró es que en 2010 se encontraría con un país, que aparte de que va envejeciendo, tiene una grave escasez de puestos de trabajo con casi 5 millones de parados, una enorme deuda pública que tiene como hipotecado y atrapado el país, y poco más de la mitad de la población en la incertidumbre y atada a una hipoteca de por vida, aparte del ya de por sí gravísimo problema de la inmigración tanto legal como irregular que ya casi se acerca peligrosamente a poco más del 25% de la población actualmente asentada en España. Ante un panorama así, ¿qué joven se anima a ampliar la familia y traer nuevos españolitos al mundo?.

Nuestro país va envejeciendo y hay que buscar soluciones a los problemas, entre otras cosas porque la vida se nos presenta larga, tal como una vez indicó el mismísimo ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol. Creo que se debería de proponer una jubilación voluntaria, en la que cada cual se jubile a la edad que quiera y que su pensión sea proporcional a las cuotas cotizadas durante todo el tiempo de vida laboral, con otra pensión complementaria igual para todos por parte del Estado que compense y equilibre algo más la pensión. Un modelo distinto al actual en el que cada uno se pague lo suyo como hacen los norteamericanos, con una pequeña aportación del Estado para compensar desequilibrios. Para esto habrá que pensar en buscar recursos con los que financiar las pensiones de las personas que deseen jubilarse. Pensad, por ejemplo, que las pensiones que cobran los jubilados noruegos (que por cierto, son buenas, pues son de unos 3000 euros mensuales), se obtienen en buena parte de los ingresos del petróleo del Mar del Norte que pertenecen a Noruega. En este sentido quiero decir que el estado deberá buscar otras fuentes de financiación, que no sean necesariamente las cotizaciones, como es el caso noruego, que podría ser, por ejemplo, un impuesto sobre el uso de las autopistas. Elaborar un nuevo sistema fiscal orientado en que pague más quien más tiene y puede gastar (nuevas modalidades de impuestos sobre el lujo): por ejemplo: restaurantes de 5 cubiertos, prostíbulos legalizados, impuestos sobre coches de lujo, o vivienda de lujo, loterías, etc… También como se supone que en el futuro habrán más máquinas y avances tecnológicos que harán el trabajo más duro, se podría idear una nueva fiscalidad sobre el trabajo de las máquinas con el que obtener el dinero para necesidades de financiación del Estado, no como ocurre hoy en día en el que se grava a las personas tanto con impuestos como con cotizaciones, en vez de a las máquinas. Por ejemplo, antes una zanja se hacía cavando a pico y pala, y el obrero tenía que pagar impuestos sobre la renta de su trabajo y sus cotizaciones a la seguridad social; hoy en día una zanja lo hace una máquina-retro, con mayor rapidez, menos esfuerzo y menos gasto, y sobre esa máquina habría que caer el peso de la fiscalidad. Pero hay que hacer una fiscalidad bien hecha, que no de lugar a injusticias y a picarescas, y vigilar que el Estado no acabe siendo demasiado intervencionista, porque ya nos dice la experiencia que cuando más intervencionista es el Estado, menos libres son los ciudadanos y más se expande la corrupción y la picaresca. Hay que pensar en una nueva fiscalidad que no grave el trabajo, porque el trabajo será necesario para que pueda competir y generar la riqueza que una nueva sociedad de viejos necesitará, y en la que todo el mundo, independientemente de su edad tendrá que trabajar para procurarse su propio sustento. Y en esta no valdrá ley tipo Pacto de Toledo donde se garantice el diferencial de desvío de la inflación con una paga extra cada inicio de año, puesto que eso no será posible en una sociedad con una amplia mayoría de edad que hoy entendemos como la de estar ya jubilados. Y eso de que hoy en día se complica debido al exceso de personas que ya están como prejubiladas a los 50 y pocos años, subvencionadas con unas prorrogas especiales del subsidio de paro o de pensiones de invalidez, hasta que lleguen oficialmente a la edad de la jubilación, cosa que ha complicado aún más la fuente con la que cual obtener las cotizaciones a la seguridad social para contribuir al sustento de esa gran masa cada vez mayor de jubilados que viven de una pensión del Estado.

Supongo que hará falta una nueva sociedad y un país más humanizado donde todos puedan vivir mejor a pesar de que cada vez habrá más gente con más edad. En este sentido me refiero a que habrá que pensar en hacer planes para descongestionar las grandes ciudades, y hacer nuevos pueblos con viviendas adaptadas a la edad, accesibles, de planta baja con jardín y piscina, donde exista el tiempo libre necesario para hacer ejercicio físico con el que cuidarse, ya que como decía el ex presidente catalán Jordi Pujol (que además había sido médico y banquero), la vida se nos presenta larga. Estoy pensando en un futuro con unos nuevos pueblos o ciudades con amplias zonas verdes, y parques con instrumental para la práctica de la gimnástica, una especie de “campo de Marte” donde los ciudadanos de todas las edades pueden acudir a hacer ejercicio al aire libre. También creo que debido a esa extensa “tercera edad” se habrá que crear más servicios turísticos y de ocio, que no sólo entretienen, sino que además sostienen los puestos de trabajo de los no jubilados.


Supongo que como ya empieza a ocurrir ahora, los viejos se harán cargo de los nietos, mientras los padres van al trabajo. Será una nueva generación lonvega, donde se verá con mucha frecuencia a mayores de más de 80 años, unos con buenas facultades y otra con necesidad de cuidados, que reclamará nuevos servicios sociales de geriatría y asistencia social domiciliada, y con ello la creación de nuevos puestos de trabajo orientados hacia estos servicios.

Creo que profesiones como las de maestro, médico, funcionario, oficinista, empleado de banco, comerciante,… (lo que se entiende el “sector servicios”) se podrían trabajar pasados los 70 y más años, y todo de forma voluntaria, mientras que profesiones duras como las de albañil, minero, pescador, agricultor, (lo que se entiende como “sector primario”…podrían consentirse la libre jubilación a partir de los 50 años con derecho a pensión de retiro, debido al enorme desgaste físico, o bien fomentando el cambio por otra profesión más relajada incentivando a las empresas con bonificaciones fiscales si adoptan esas condiciones de dar esas facilidades de recolocar gente proveniente de profesiones más duras a partir de determinada edad. Por ejemplo, se podrían crear otras nuevas profesiones relacionadas con la telemática o informática (teletrabajo), para los que serían aptos las personas de ya cierta avanzada edad.

El país actualmente está muy mal, y necesita con urgencia una nueva redistribución de la riqueza, y para que se crea riqueza es necesario fomentar los valores del trabajo bien hecho y de la competencia, y no castigarlo con impuestos, la gran lacra de nuestros días. Hay que acabar con la mentalidad de exigirle toda clase de servicios, ayudas y subvenciones al Estado, porque todo servicio o financiación que haya de prestar el Estado a la larga termina saliendo muy caro, ya que hay que pagarlo por otro lado vía impuestos, y como dice el sabio proverbio: “nadie da duros a cuatro pesetas”, y en el caso del Estado cada duro nos puede salir muchísimo más caro que cinco pesetas. Hemos de recuperar la mentalidad del trabajo y que cada cual ha de mantenerse a sí mismo y a su familia, como hacen los americanos, y no esperar que lo haga el Estado porque esto significa que otra persona como ella misma ha de aportar de las ganancias de su trabajo para mantenerlo al anterior. No podemos crear una sociedad de parásitos, sino de ciudadanos útiles y productivos. Por eso es importante no castigar con impuestos a los emprendedores y a las personas que trabajan de verdad, porque son las que ejercen de inercia empujando a los demás. Con la idea de pagar impuestos para mantener a los demás, poca gente estará motivada para trabajar o para prosperar, y a lo sumo sobrevivirán trabajando en negro, ocultando declaraciones, como ya es lógico, normal y natural que ocurra. Además hemos de hacer este cambio, porque hará falta que personas con edades muy avanzadas puedan seguir trabajando y tener esas oportunidades de trabajo, pero con horarios más libremente reducidos.
Como dijo el científico catalán Joan Oró: el futuro será una sociedad donde unos fabrican productos, y otros los venden. Supongo que los más jóvenes fabricarán y ejecutarán, y los más mayores venderán. Supongo que habrá trabajo para cada condición física, y para estimularlo se hará necesario que el gobierno aporte algunas ventajas que estimulen las contrataciones en función de oficios y edades. El caso es que el futuro lo tenemos ya a la puerta de la esquina, aunque los malos políticos que tenemos sólo piensan en sacarle partido a lo presente, sobretodo para solucionar su vida, no la de los cuidadanos. Vamos camino a convertirnos en un país de viejos, y no podemos consentir que se convierta en aquello de “a la vejez, viruelas”, sino un país con oportunidades para todas las edades, en la que inevitablemente unos viejos habrán que tener que llevar una vida muy austera midiendo mucho sus gastos con la pensión mínima que les otorgue el Estado yendo al “hogar del jubilado” a jugar a las cartas o a la petanca, y otros viejos que sigan trabajando podrán ser más útiles socialmente y permitirse mejores comodidades.
Por último, para ayudar a reflexionar sobre ese nuevo modelo de sociedad que deberíamos de construir, quisiera que se tuviera presente ese famoso pensamiento de Adrián Rogers, un sacerdote protestante estadounidense, y que con pocas explicaciones condensa una gran verdad:

“”Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, sin recibirlo…
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, y eso…mi querido amigo…es el fin de cualquier nación.
“NO SE PUEDE MULTIPLICAR LA RIQUEZA DIVIDIÉNDOLA”. “”

Seguir con el actual modelo social de la España zapaterista, adonde nos puede terminar llevando es hacia el colapso y el caos total cuando el país se quede sin dinero y sin trabajo, y hay que hacer algo para cambiarlo si queremos garantizarnos el futuro.

domingo, 26 de septiembre de 2010

LA INCIERTA REFORMA DE LAS PENSIONES

Hace unos días, tras haber conseguido el respaldo parlamentario sobre la reforma laboral por unos pocos pelos, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dijo que antes de que finalizara el presente año iba a tener lista la reforma de las pensiones. Estoy curioso por saber en qué consiste esa reforma que anunciaba Zapatero que tendría lista antes de que acabe el año. ¿Alargará temporalmente aún más la edad, pasando de los 67 a los 70 o hasta 80 años, aconsejado por las pirámides de edad?, pues si nos basamos en los gráficos de esas pirámides, más o menos para seguir al nivel actual (y aún cobrando menos dinero de lo que cobran los actuales jubilados, al haber menos cotizantes en edad de trabajar), podría resultar que desde el punto de vista matemático yo me tendré que jubilar con aproximadamente 90 años. Y claro, ¿aguantaré trabajando con 90 años?, ¿alguien me contratará a esas edades cada vez que me encuentre sin empleo?. La situación es muy crítica y algo se deberá de hacer, aunque los políticos lo tienen muy silenciado por la impopularidad de la cuestión. Pero andamos todos confundidos: creo que, hoy por hoy, lo que pretenden los políticos sean del PSOE, PP, o Convergència, es alargar lo actual con un Pacto de Toledo ya obsoleto, con el maquillaje de que el fondo de ahorro de la seguridad social está lleno, pero los gráficos nos indican a las claras que no durará mucho lo que hoy entendemos por "estado de bienestar", puesto que se está agotando la distribución de los recursos y las fuentes de cotización. Como podéis ver en los gráficos, la pirámide, que se supone que la base sostiene a la cúspide tal como se ve en los años 1900, que seguía igual en 1970, va camino actualmente a convertirse en un rombo, y hasta casi un peligroso rectángulo para dentro de 40 años, en 2050 donde prácticamente existirán más viejos que jóvenes, por lo que con el actual sistema de pensiones basado en "el estado del bienestar sostenido por la solidaridad generacional" dicen, será prácticamente imposible mantener a los jubilados al tener más pensionistas a mantener y menos cotizantes trabajando. Y no digamos de ese mapa que indica que en determinadas comunidades autónomas hay más viejos que en otras, cuando está probado que todas son tremendamente aprovechadas e insolidarias entre sí, agravado por el hecho de tener 17 gobiernos autónomos distintos cada uno con su color político. Los gráficos nos indican que con el actual sistema de pensiones, la cosa lleva a un más que seguro colapso, ya que para que os hagáis la idea: para mantener a los jubilados, a los que tienen la suerte de tener un empleo, os tendrían que quitar exactamente el doble o algo más de lo que os sacan hoy en día en concepto de cotizaciones, y eso supondría cobrar un sueldo neto que no os daría ni para pipas, provocando una huida en bandada de los puestos de trabajo, porque para qué trabajar, si es sólo para mantener a viejos, y no te queda nada para ti. Lo cual supondría el empobrecimiento progresivo, la ruina y finalmente el colapso total en nuestro país. Para impedir esto, habrá que tener sentido común y tomar medidas realistas (cosa que no abunda mucho hoy en día). Hay quienes llevan años pensando que la solución está en la inmigración, y es un tremendo error pensar eso: hoy por hoy la inmigración supone casi el 40% del gasto social (y eso de que los políticos lo tienen tan callado porque no les resulta rentable electoralmente), y eso sin que esa inmigración apenas no hayan cotizado ni contribuido en apenas nada. Desde el frío punto de vista estadístico y matemático, si se eliminara la actual inmigración existente en España, eso aún sería un alivio para las arcas del estado y la crónica lacra del desempleo


La actual situación de las pensiones, nos lleva a que deben de buscarse unas nuevas formulas de impuestos que no castiguen el trabajo y la competitividad (tan necesario para la creación de empleo), aunque no cabría darle demasiadas vueltas: unas modalidades de impuestos sobre los caprichos (que siempre han funcionado históricamente): es decir, impuestos sobre todo lo que suponga lujo, vicios, etc..., ayudarían a financiar el mantenimiento de las futuras pensiones para los jubilados, esas personas que por edad ya no son aptas o que teóricamente ya están extentas de la obligación de trabajar. Por otra parte, personalmente creo que la solución pasa por un sistema de capitalización particular en el que se estimula el ahorro y la prevención, y en el que el estado aporte capitales por la vía de los impuestos sobre el lujo que ya he expuesto (es decir, práctica y voluntariamente están pagando los más ricos o despilfarradores, los que más tienen, pueden o despilfarran voluntariamente), creando un fondo de capitalización para cada ciudadano, algo muy bueno y positivo incluso para la economía. Está probado de que históricamente ese sistema de impuestos sobre los lujos y caprichos, es más justo, siempre funciona, y se consigue dinero suficiente para abastecer las arcas públicas. Y lo ideal sería que además ese nuevo sistema de jubilación fuera más libre, en el que cualquiera pudiera tener derecho a jubilarse a cualquier edad, a partir de ciertos años trabajados y cotizados. En mi caso, cuando llegara a tener 50 años, me encontraría que ya tendría oficialmente cotizados 30 años, cantidad de años en la que no hace mucho en la adelantada Francia era más que suficiente para jubilarse voluntariamente, y a mí por lo visto, tal como están las cosas hoy por hoy en España, es muy posible que me encuentre con que se me va negar ese supuesto derecho, sin contar los otros años que estuve trabajando pero sin cotizar, aportando con mi trabajo a generar riqueza para mi país. Por lo que veo tal como tenemos actualmente las cosas en nuestro país, parece que no tendré derecho a descansar, y si estar obligado a mantener a los actuales viejos, ¿es eso justo?.
Hoy por hoy tenemos un gravísimo problema social en nuestro país: la corrupción política, la falta de principios honestos, la falta de patriotismo vendiendo el país a los extranjeros, etc..., que ha generalizado el robo institucional, siendo los gobiernos los primeros en dar mal ejemplo de robos de los presupuestos públicos . Ahora bien, si no se hace lo correcto, ¿qué tendrá que hacer nuestro país cuando llegue el momento que cunda el miedo y colapse?. Para entonces creo que ya será tarde, el "estado de bienestar" desaparecerá por sí solo por la falta de dinero, y todo será como volver a la Edad Media, pero con el internet y los coches en una nueva sociedad corrompida y en la incertidumbre, donde en la práctica predominará el capitalismo más salvaje puro y duro donde todo es negociable, como en los tiempos de la antigua Roma, donde cada cual trabajaba y sobrevivía como podía, y el dinero lo dejaba bien escondido en algún agujero, a salvo de las urpas de los gobiernos. Entonces se tendrá que imponer por lógica natural sobrevivir trabajando como sea, y esconder el dinero como sea, para salvarlo de las urpas de los gobiernos que tan sólo lo dedican a repartir aún más la miseria y empobrecer crónicamente a los contribuyentes.

Pero si hay que hacer algo, tenemos que dejar de engañarnos y pensar en nuestros hijos y nietos si queremos que sean felices y no se encuentren con las amarguras con las que nos encontramos actualmente todos los días derivados de este país corrupto tan lleno de leyes injustas y podridas, porque la lógica nos indica que no va a ser posible una sociedad donde una minoría ha de mantener a una mayoría, y que las sociedades sólo prosperan y salen adelante trabajando y generando valor y riqueza, y que las cosas nunca se resuelven con huelgas que provocan daños colaterales contra los derechos de terceros. Creo que en un país sólo se sale adelante trabajando, haciendo que sea posible que la gente tenga sus oportunidades de prosperar, sin recortarles sus libertades a base de impuestos y normativas como están haciendo hoy en día los políticos corruptos y apoltronados. En esto apuesto, a no ser que exista otro sistema mejor, sin perder las libertades y el sentido común.

Os dejo mi entrada de hoy con la bonita música de un esperanzador mensaje en el video titulado "Quiero volver a confiar" que me encontré casualmente en el You Tube, y que es reflejo de los anhelos de mucha gente de hoy en día, que contemplamos impotentes el progresivo deterioro de nuestra sociedad y nuestro país:

domingo, 31 de enero de 2010

HOY ALARGAN LA EDAD DE JUBILACIÓN A LOS 67 Y MÁS AÑOS, MAÑANA ESTAREMOS SIN PENSIÓN



Hola a todos. Tengo 47 años, nací a finales de 1962, y estoy en la incertidumbre de que no tengo claro si al llegar a los 65 años (¿o tendrá que ser a los 67 años, o quizás a los 70 como en tiempos de Franco, o quizás a más años?) voy a poder cobrar una pensión del Estado, cuando ahora por ahora ya llevo oficialmente cotizados casi 28 años de duro trabajo sin apenas haber recibido nada a cambio en toda esa vida laboral, y sin apenas hacer uso de los servicios públicos de sanidad, contribuyendo con mi trabajo a que otros sí puedan cobrar una pensión de jubilación y tengan servicio médico gratuito. Y que conste que no sólo llevo 28 años, sino muchísimos más años trabajando ya que algunos los tuve que trabajar en negro, por problemas de paro que también existían por entonces a principios de la década de los ochenta, aceptado el empleo que tuviera a mano, fuera irregular o no. Y ahora resulta que los politicos me retrasan mi derecho al descanso después de toda una vida de trabajo del que se han beneficiado todos los demás directa o indirectamente. Y por si fuera poco, ahora delante tengo un panorama de total incertidumbre laboral, con todos los riesgos de que un momento u otro termine engrosando las ya crónicas filas del paro.

Hace más de 10 o 15 años que a la vista de la pirámide de edades de la población de nuestro país, se veía venir ese problema de las pensiones, y nadie quiso hacer los deberes escamoteando el impopular tema, aparte de que por otra parte casi nadie ahorraba para la jubilación, sabiendo que de ello se iba a hacer cargo la Seguridad Social. Hoy por hoy, con las escandalosas cifras del paro, lo que teóricamente el país pediría es adelantar la edad de la jubilación (no alargarla hasta los 67 años y más como se pretende ahora), al objeto de ceder sitio para las generaciones más jóvenes, porque a la larga, para sostener una población jubilada, lo que hace falta es que exista mucha gente trabajando y generando esa riqueza que es de donde tiene que salir el dinero de las pensiones, no sostener como se pueda a base de impuestos a casi 6 millones de parados como tenemos actualmente, y otros tantos de funcionarios, y demás elementos parásitos de la población del país. En otras palabras: un sistema de pensiones sólo se sostiene si existe el pleno empleo, y apenas nadie voluntariamente en el paro.

Como que los políticos ya disponen de una jubilación privilegiada, son incapaces de ver las penalidades y los problemas que están pasando otras personas, sean empresarios en la cuerda floja, o parados. Aparte de que los funcionarios tienen un sistema privilegiado de jubilación ( el MUFACE, por ejemplo), que discrimina a los demás trabajadores que , por ejemplo, los autónomos que son los que más duro trabajan, son los que menos pensión perciben a la hora de jubilarse.

Estamos ante el peligro número uno de nuestro país: aunque los políticos digan que la Seguridad Social está tan sólida y saneada, no se puede seguir engañando por mucho tiempo, pues la lógica matemática no engaña nunca, y lo que nos indica esa última es que la prolongación de las expectativas de vida y al mismo tiempo la disminución de las tasas de natalidad hacen que cada dia hayan más jubilados y menos contribuyentes al fondo de pensiones. Y no incluyo la inmigración, que aunque algunos la ven como la solución, en realidad es una fuente permanente de problemas innecesarios para nuestro país. Se prevé que por allá a partir de 2020 por cada jubilado tan sólo habrá un trabajador en activo. ¿Se podrá sostener esto?, ¿no se producirá un conflicto generacional, con los jóvenes negándose a contribuir a un sistema del que casi seguro que no se van a aprovechar?. ¿La competitividad de una economía global de esos otros países que no tienen contribuciones a la Seguridad Social como China, India, EE.UU, etc..., no nos llevará a la propia autodestrucción del actual sistema al encontrarse no saber de dónde sacar el dinero?. Pensemos, también, que aunque los jubilados, que hasta ahora veían que año tras año se les subía la pensión, aunque fuera por una cantidad irrisoria, han notado este año que aunque se hable de nueva pequeña subida, se le han quitado por otra parte debido a la presión fiscal; y esos son los jubilados que actualmente con su pensión en muchos casos ayudan a sostener a sus hijos o nietos que sufren las consecuencias del paro.

Los políticos se llenan la boca con lo que la Seguridad Social se basa en un principio de solidaridad entre todos, pero la verdad es que es un sistema totalmente injusto e insolidario que discrimina a unos muchos y beneficia a otros pocos listos; y en consecuencia, algo debería de cambiar en esto. Creo que el derecho a jubilarse se debería de contemplar por los años trabajados y cotizados, y no por una edad biológica, aparte que la dureza de la profesión fuera factor determinante. No es lo mismo que se jubile un albañil, con gran desgaste físico, que un maestro de trabajo sedentario y largísimas vacaciones pagadas. Por otra parte siempre he considerado injusto que un albañil que debido a la dureza de la profesión acaba más desgastado físicamente esté obligado a jubilarse con 65 años, y que un guardia civil, con muchísimo menor desgaste físico, tenga derecho a hacerlo con 55 años. En realidad el sistema es totalmente injusto, aparte de que en este aspecto tenemos otro ejemplo de que los españoles no somos todos iguales ante la ley. Por otra parte, el actual sistema de cálculo también es totalmente injusto y discriminatorio, pues se basa en lo aportado en los últimos años, sin tener en cuenta otros años trabajados de más méritos que darían un resultado más ajustado.

Yo propondría que se tuviera derecho a jubilarse voluntariamente a partir de los 50 años, ya que si fuera antes, cualquiera se jubilaría eludiendo el trabajo. Y que el importe de la pensión a percibir estuviera estipulado con un cálculo proporcional en función de los años trabajados y los importes de las cotizaciones. Es decir, cobras por lo que has trabajado, por lo que vales, y por lo que has aportado,...que esto es lo justo, y no por otra cosa. Y por otra parte, no obligaría a nadie a jubilarse forzosamente, pues llegados a los 65 años, lo que propondría es que aparte de tener derecho a cobrar la jubilación correspondiente (que como ya he dicho, el importe debería de ser proporcional a los años cotizados y las cantidades de dinero cotizadas), se pudiera también tener derecho a total libertad para seguir trabajando, cobrando dos pagas, la nómina del trabajo, y la pensión a la que se tenga derecho por los años cotizados. Y ello porque toda persona que desee continuar trabajando es útil a la sociedad y con su trabajo sigue generando riqueza para el país.

Ahora bien, dado que la pirámide de edad nos indica que se puede dar el caso de que exista más gente jubilada que la que esté trabajando, habría que buscar el dinero para financiar las pensiones de otras partes. En Noruega, por ejemplo, los jubilados cobran una pensión valorada en aproximadamente 3000 euros mensuales, pero ¡ojo!: el dinero para financiarlo sale de los beneficios del petróleo que tienen en el Mar del Norte. Habría que replantearse, por ejemplo: ¿no podría sacarse el importe de las pensiones de los beneficios de peajes de autopistas, o sobre el consumo de electricidad industrial, o sobre unos impuestos a los artículos de lujo (por ejemplo, grandes coches todoterrenos de cilindrada que valen más de 60.000 euros) en vez de a través de cotizaciones de trabajo?. Porque en un mundo de economía y competitividad globalizada, nos daremos cuenta de que los impuestos se pueden poner sobre cualquier cosa, menos sobre los derivados del derecho al trabajo, puesto que si se grava con impuestos el trabajo, no se compite, y si no se compite no se genera ni el beneficio ni la riqueza de donde ha de salir el dinero que necesita nuestro país para sostenerse (y eso es un aviso que lanzo a cualquiera de esos políticos miopes para las reuniones de reforma de pensiones que van a exigir el famoso “Pacto de Toledo”). Por otra parte, en EE.UU., por ejemplo, buena parte de las pensiones salen de los fondos de empresa que formalizan los propios trabajadores dedicando a ahorro una parte de su salario. Es una práctica que sería bueno de recomendar y proteger por parte del Estado en nuestro país.

También se dice que la inmigración es muy necesaria porque aporta las cotizaciones que sostienen a los pensionistas. Nada más falso: en realidad perjudica mucho, porque absorbe muy buena parte de los recursos económicos del Estado que van a Sanidad, Educación, subvenciones, etc.., cuyo coste es muchísimo mayor que lo que escaso que aportan las cotizaciones de los inmigrantes. Aparte de con unas leyes actuales que le dan los mismos derechos de jubilación, lo que supone una carga más para el Estado que aumenta ese riesgo de quiebra del sistema de pensiones del que ahora por ahora ya empiezan a preocuparse empezando a alargar la edad de jubilación , y que a largo plazo supondrá cada día reducir más los importes de las pensiones, y hasta llegar al muy probable riesgo de que los que ahora estamos en edades por debajo de los 50 años no tengamos del todo asegurada esa pensión, puesto que el sistema no podrá soportarlo e inevitablemente quebrará un momento u otro. Considerando el sistema público de “bienestar social”, que más correctamente sería llamarlo de “malestar social”, debido al cada día más enorme peso de la presión fiscal, la inmigración y esas leyes de “efecto llamada a cualquier extranjero de cualquier parte del mundo” no hace ningún bien a nuestro país, puesto que quitan el escaso trabajo que teóricamente correspondería a los españoles primero; se llevan costosos servicios públicos de sanidad y educación que corresponderían a los españoles primero; se llevan el dinero del paro que corresponde a los españoles primero; provocan subidas astronómicas de las viviendas de alquiler ( lo que imposibilita a los españoles disponer de vivienda propia o de alquiler), y tanto las mentalidades o culturas diferentes, como las religiones diferentes, hacen una convivencia complicada, de modo que algunos barrios esconden una conflictividad encubierta que no se atreven a reconocer políticos y periodistas. La solución para solucionar el problema de la inmigración es imponer un fuerte impuesto sobre ella, por ejemplo hacer pagar el doble, el triple o más los impuestos a las personas que contraten inmigrantes o que alquilen viviendas a inmigrantes. De esta manera conseguimos tres cosas: 1.- que los inmigrantes paguen el coste del paro (que en parte, ellos mismos han causado al quitarnos los empleos a los naturales del país), 2.- que se reduzca el encarecimiento de la vivienda y de los servicios públicos (sean estatales, autonómicos o municipales), y 3.- que se propongan por sí solos marcharse de nuevo, ya que suponen un coste muy elevado para nuestro país (que necesita sanear sus cuentas públicas y reducir las cifras del paro) y una fuente permanente de problemas de convivencia (derivadas de culturas y religiones diferentes).

Hubo un tiempo en que los padres se preocupaban de dejar un país mejor para sus hijos, ayudándoles a encontrar empleo y vivienda. Hoy en día, cuando los hijos de aquellos ya se han hicieron padres, fueron creando un injusto sistema de “malestar social” que no sólo vamos a dejar deudas, y además acumulándolas, sino que vamos a dejar a nuestros hijos un país sin dinero para pensiones y soportando a gente extraña. Todos se llenan la boca con estupideces y nadie parece estar dispuesto a hacer nada, como si la consigna fuera que quien venga detrás, que arree. Porque no lo olvidemos, si hay que buscar a algunos culpables de todo ese malestar que hay y del peor que está por venir, no está en “la economía global” o la “especulación financiera que ha causado la crisis” como acusan algunos, sino que los primeros serían los políticos, sean de derechas, centro, izquierdas, nacionales o periféricos,....tanto por las malas leyes que han hecho, como por vender a precio barato la patria a extranjeros de cualquier parte, sin que pueda formarse ese sentimiento de patriotismo, orgullo y amor que tanto necesitan los naturales de nuestro propio y maltratado país.