domingo, 14 de febrero de 2010

EL CUENTO DEL ALBAÑIL ENAMORADO

Erase una vez un viejo rey quiso jubilarse y abdicar a favor de su única hija , un princesa muy bella y hermosa. Pero para asegurarse la descendencia, antes de ser reina tenía que buscarse un marido para casarse...., y para ello se convocó a todos los hombres del reino, fueran nobles o plebeyos.

Por su palacio pasaron todas los hombres más apuestos y atrevidos del reino y de otros países más lejanos, sin distinciones de clases sociales porque para aquel rey todos los hombres eran iguales, con los mismos derechos; muchos de los pretendientes le ofrecían además de su galantería y encanto muchísimas riquezas, pero de momento ninguno la satisfacía lo suficiente como para elegirlo como su futuro en consorte. Y la convocatoria de posibles candidatos seguía abierta.

Cierto día llego un modesto albañil vio por primera vez a la princesa, y tras muchísimos intentos de que se fijara en él, consiguió una audiencia en el palacio..

“No tengo nada material que ofrecerte, mi señora; solo puedo darte el gran amor que siento por ti” le dijo a la princesa: “si me permites puedo hacer algo para demostrarte ese amor”.

Esto despertó la curiosidad de la princesa, quien le pidió que dijera que seria eso que podía hacer.

“En el extenso jardín que hay dentro del recinto de tu gran palacio, hay un viejo caserón de piedra en ruinas. Derribaré y extraeré cada piedra para convertirlo en un pequeño palacio, un lugar acogedor donde te sentirás muy bien. Pasare exactamente 6 meses, derribando el caserón, utilizaré las mismas piedras y las mismas tejas, para hacer con ellas un nuevo palacio. Trabajaré duro todos los días, durante 10 horas, cada minuto, expuesto a la lluvia, al viento, al sol del verano y al frío del invierno. Apenas pondré un poquito de mi dinero para el único material que me hará falta: arena y cemento para elaborar el mortero. Si puedo soportar estos 6 meses y te termino el nuevo palacio, entonces me convertirás en tu marido”.

La Princesa, sorprendida más que conmovida, acepto el reto. Le dijo: “Acepto. Si un hombre puede hacer todo esto por mi, es digno de ser mi marido.

Dicho esto el albañil empezó su sacrificio.

Empezaron a pasar los días y el hombre valientemente trabajaba, al mismo tiempo que soportaba las peores tempestades cuando le caían encima...

Muchas veces sentía que se desanimaba por la ardua tarea, sufriendo del calor, de la humedad, o del frío, aguantando todo el polvo que producía, y cayéndose a la cama cansado todas las noches; pero le alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.

De vez en cuando la princesa se asomaba a la ventana desde la comodidad de lo alto de su habitación para ver cómo evolucionaban los trabajos

Así fue pasando el tiempo... 2 meses... 4 meses..., y el nuevo pequeño palacio iba tomando forma. La gente del reino estaba feliz, pues al ver a aquel hombre tan trabajador pensaban “por fin tendremos un gran rey!!”… 5 meses... y la princesa continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos del hombre en la obra del gran jardín real, trabajando sin parar, y aguantando hiciera un tiempo bueno o malo.

“Este hombre es increíble” pensaba para si misma y volvía a mirar curiosa la obra, desde la distancia.

Por fin llego el último mes y los periodistas de todo el mundo empezaron a ocupar los hoteles de la capital para estar pendientes de la llegada del momento crucial en que aquel obstinado albañil se convertiría en consorte de la Princesa Heredera. Fueron contando los pocos días que quedaban... pasadas las 12 de la noche del último día del mes, el reino ya día tendría un futuro rey!!..

El pobre albañil hombre estaba muy cansado; había enflaquecido bastante de soportar tan duro trabajo, aunque el nuevo palacio ya estaba prácticamente terminado. Cuando tan sólo faltaban dos días para el plazo final, el persistente albañil se rindió... Y decidió retirarse de la casi terminada obra de aquel palacio. Miró al balcón donde la heredera lo observaba a distancia, lanzando una última y triste mirada a la sorprendida princesa y sin decir ni media palabra se marchó.

La gente estaba conmocionada!! Nadie podía entender porque aquel valiente hombre se había rendido faltando tan solo dos días para ver sus sueños convertirse en realidad!! Había soportado tanto!!

Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo sucedido. Le pregunto: “porque te rendiste a tan solo instantes de ser rey?

Y ante su asombro él respondió:

“Durante esos casi 6 meses, estuve 10 horas diarias trabajando sin parar en su jardín, soportando todo tipo de calamidades y ella no fue capaz de liberarme de ese sacrificio, ni aunque la terminé antes la obra. Me veía padecer y solo me miraba de vez en cuando desde la distancia, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. No me trajo agua cuando tenía sed, ni siquiera un café caliente, cuando me helaba. No venía a decirme lo bien que hacia los trabajos. No me mostró siquiera un poco de cariño y agradecimiento por lo que hacia por ella. En ningún momento bajó para darme ánimos.

Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en si misma, no merece mi amor.

Y colorín, colorado,....ese cuento se ha terminado.


video

MORALEJA: Existen muchísimas mujeres a las que, en aras de buscar una mayor comodidad en la vida, se interesan más por el dinero que por la persona del hombre. Desgraciadamente son muchísimas las mujeres incapaces de ver las cosas en tercera persona, de meterse en el pellejo del pretendiente para entenderle mejor. Cuando te enamores de una mujer y sientas que para conquistar y mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar, aunque te duela, retírate. Y no tanto porque las cosas se tornen difíciles, sino porque aquella mujer que no te haga sentir valorado, aquella mujer que no sea capaz de dar lo mismo que tú, aquella mujer que no pueda establecer el mismo compromiso, la misma entrega, el mismo agradecimiento... Simplemente NO TE MERECE. Y si eres capaz de esos sacrificios, tú vales mucho, baby,....y seguramente que por ahí existe una mujer que te está esperando.


EPILOGO.- Aunque he narrado un cuento inventado, en el fondo se basa en un hecho real: El albañil aquí relatado, soy yo. Y la princesa la representa aquella chica de la que estuve enamorado durante casi 10 años, sin corresponderme. Por lo cual he de manifestar que he conocido el amargo sabor de la ingratitud. Al final la “princesa” se emparejó con un apuesto“aristócrata”, del que se separaría con el tiempo, no sé si por su descuidado y deterioro físico (engordó enormemente por la vida muelle que llevaba) o por la fama de mujeriego y vividor que acabó adquiriendo. Y el albañil, acabó con una plebeya que lo adoró muchísimo y en mucho tiempo. Princesa y albañil, no volvieron a coincidir, y cada uno llevaron vidas distintas. Conociendo todos los defectos femeninos, desde entonces no he vuelto a enamorarme, a no ser que tope con la mujer ideal, y que además demuestre lo que es y lo que vale.