miércoles, 10 de febrero de 2010

EL OFICIO DE SER PADRE

Ese es el único que yo sepa, no se enseña en ninguna escuela, y se aprende por si solo sobre la marcha. Yo parto de un principio muy sencillo: “procura ser con tus hijos el padre ideal que te hubiera gustado tener”. Y es importante saber ser un referente para los hijos, pues los padres somos los primeros en quienes ellos se fijan. No me acuerdo de donde leí, pero se me quedó grabado en la mente aquello de “para un hijo, su padre es como un dios”. Y es que consciente o inconscientemente, el progenitor es alguien que adquiere mucha importancia para el hijo, y supongo que con el paso del tiempo, al final un hijo es como un juez al que un padre deberá de rendir cuentas sobre si cumplió bien su misión. Por eso pienso, también, que con un hijo, la primera obligación de un padre es ser una persona justa y ejemplar.

Para el caso de familias monoparentales, en la que uno ejerce de padre (o de madre) custodio, ese papel adquiere doble importancia, puesto que la entrega para con los hijos abarca ya todos los aspectos: el cuidado, lavado, cría, alimentación, educación, diversión, etc... Los primeros tres años son los peores: cambio constante de pañales y lavarlo a cualquier hora sea de día o de noche; cada pocas horas biberones, papillas o potitos; soportar lloros a cualquier hora que no dejan ni dormir; y lo lleves a dónde lo lleves, no puedes dejar de estar pendiente de ellos en ningún momento. Luego al crecer, empiezan a adquirir autonomía, que empiezan poco a poco a liberarlo y a aliviarlo a uno mismo. Tras todo eso, es importante que el hijo sepa hacerse las cosas por sí solo, puesto que de esta manera va aprendiendo a ser autónomo y autosuficiente en sus propias necesidades, al mismo tiempo de ir adquiriendo responsabilidades. Por eso lo antes posible deben de vestirse por si mismos, lavarse y peinarse por si mismos, prepararse la merienda por si mismos, limpiar la habitación por si mismos, ayudar a poner en la nevera la compra de los víveres por si mismos, etc... Considero que además de padre, con los hijos hay que ser amigo, o colega, predicando con el buen ejemplo, ya que como dice el refrán “el mejor maestro, es el profesor Ejemplo”. Precisamente dar buen ejemplo es la mejor manera de enseñar a los hijos, puesto que desde la escuela misma, yo diría que los mismos maestros esperan que sean los padres los que aporten lo fundamental en la educación para sus hijos.

Y hablando del tema de las escuelas, los maestros son básicamente funcionarios, y como tales lo que esperan es cobrar un buen sueldo y tener unas buenas vacaciones a expensas del Estado (es decir, a cargo de los contribuyentes). Y como funcionarios que son, sólo están para la función de impartir determinadas materias educativas, que son todas esas asignaturas básicas que ya conocemos: matemáticas, historia, ciencias, idiomas, etc.... Pero existen muchísimas cosas que no se van a adquirir en la escuela, y que son importantísimas para la educación y formación de nuestros hijos, y aquí es donde entramos en escena los padres, aportando las enseñanzas que ya hemos adquirido de la experiencia y de la vida misma, aprendidas sin maestro. Por eso pienso que cada padre trata de aportar a su hijo las enseñanzas a su manera y como puede, pues no todo el mundo está preparado ni tiene capacidad para ejercer el papel del padre ideal. En algunos casos se dan de que el hijo supera al padre, y en otros, al revés, que el hijo nunca logra superar al padre, aunque es bastante cierto que como norma todo padre espera que su hijo acabe siendo mejor que él, o por lo menos tener mejor vida, y por eso la implicación del padre y su sentido de ayudar es algo bastante frecuente e inherente al progenitor. Por otra parte, en la escuela obtener una buena base educativa depende mucho de la lotería de maestro que les toque: un buen maestro es siempre una suerte muy buena, que no siempre está al alcance de todo niño, y para los tiempos que corremos, los buenos maestros no abundan demasiado, atendiendo las escandalosas cifras de fracasados escolares que tenemos. Y ya me imagino que los docentes dirán que los culpables del fracaso escolar de los alumnos son sus familias, pero yo considero que los que tienen la mayor parte de la culpa del fracaso escolar de nuestros hijos, son los maestros mismos, puesto que falla su método de enseñanza, o no trabajan como es debido.

Pienso que con los hijos, la comunicación es importante, porque abre totalmente a la confianza. Por ello cada día mantengo conversaciones y diálogos con mis hijos, participando en las explicaciones que ellos siempre quieren darme. Eso es importante para que nos conozcamos bien, porque aunque somos familia, cada cual tiene sus características propias, que procuro respetar, sin imponerme. Es importante hablar siempre abiertamente, calmadamente, con cariño, con ganas de escuchar y de participar en la conversación, y sin enfadarse nunca cuando surge un tema que disgusta. Quizás sea por eso que nunca he visto una mirada de odio o de enfado contra mí, y esos ojos están siempre brillantes de admiración, de cariño,....todo eso por el momento, pues me preguntó: ¿qué traerá la temida mala edad de la adolescencia?. Espero que nada grave, pues considero que la vida ha de seguir su curso, y los hijos crecer e ir madurando por sí mismos. Por el momento, como padre, no me considero un fracasado, puesto que cualquiera puede mostrarte desprecio, pero ver desprecio en la mirada o actitud de tu propio hijo, pienso que sería algo muy duro de llevar. He tenido la inmensa suerte de no encontrarme con eso último.

Aunque me agrada lavarlos, y vestirlos,..les he tenido que inculcar el sentido de la autonomía, de valerse por si mismos, de hacer las cosas ellos mismos, haciéndoles ver, por ejemplo, que en su habitación yo no toco nada ni sé adónde está cada cosa, pero que son ellos los administradores y responsables de su propio “territorio”, del que espero que sea un lugar ordenado y digno de verlo cuando es visitado. Les animo a que participen en la limpieza general de la casa, en la bajada de basuras, ...que cuanto antes estén terminadas las ineludibles tareas caseras, antes podemos coger el coche e irnos a divertirnos por ahí, siendo ir de compras, de excursión, por el club deportivo, a la biblioteca, etc...

Les enseño que en la vida, el que quiere algo debe de esforzarse, y que hay cosas que no les puedo dar ni conseguir con dinero, como por ejemplo, que si quieren saber algo, deben de aprenderlo por sí mismos, con esfuerzo y trabajo, pues no se lo puedo meter en su cerebro como si fuera un archivo de un disco duro. Y les digo: cuanto más trabajes y más te esfuerces, más aprenderás. Y que es muy importante que ahora que son niños, aprendan todo lo que puedan, puesto que cuando sean mayores, se encontrarán como yo: que tienen que buscarse la vida, y que en esos intentos de ir sobreviviendo todos los días, queda muy poco margen para tener tiempo de aprender nuevas cosas. En ese sentido les digo que la niñez es la etapa que hay que aprovechar el tiempo en aprender, porque luego ya de mayor no se va a tener tiempo para esas cosas.

También hago que tengan en cuenta lo privilegiados que son en comparación a otros niños que no han tenido oportunidades de un hogar o de unos padres mejores, y por ello deben de estar agradecidos: que valoren que en casa tienen todas las comodidades, que comen caliente, que se bañan caliente, que ropa no les falta, ni ordenadores, ni televisión, ni libros, ni coche para viajes,....mientras que existen otros niños a los que por las razones y circunstancias que fueren les abandonó sus padres, o que provienen de familias muy deterioradas con insultos y malos tratos, que por su origen extranjero, color de la piel, religión, son cosas que ya en sí comportan mayores dificultades para ellos, y ya que precisamente por esas mismas cosas no van a tener las mismas oportunidades ni van a ser las mismas las reglas del juego para ellos, en un sociedad donde imperan unas reglas de juego, que lógicamente los van a discriminar por lo que los otros traen consigo. Les digo que existen otros niños en otras partes del mundo, que no tienen agua limpia para lavarse o para beber, que no tienen una nevera llena de alimentos como nosotros, que duermen a la intemperie, que no tienen médico al que ir cuando enferman, que no tienen libro, ni ordenador, ni maestro para aprender cosas, ni padre que pueda pasar el rato con ellos jugando o paseando,...y que por eso ellos han tenido muy buena suerte, y que otros tienen un destino peor. Trato de que valoren también la buena suerte que han tenido, y que la aprovechen. Y en ese sentido, dado la buena suerte que han tenido, de alguna forma mientras esté en su mano, deben de intentar ayudar o solidarizarse con aquellos que han tenido peor suerte. También les digo que en el mundo también hay una inmensidad de cabrones, de mala gente, con la que sólo van a tener el arma de la educación, para poder enfrentarse y lidiar. Por eso les digo que aprendan todo lo que puedan, porque la educación es algo muy importante, que cuando más se tiene, mejor, ya que es lo único disponible para afrontar los males del mundo y la mala gente con la que inevitablemente todos nos topamos un momento u otro.


Les inculco que los hermanos deben de quererse, ayudarse, y respetarse siempre. Y compartir sus cosas, no negando nunca lo que uno pide al otro. Y aunque las peleas entre hermanos son inevitables, la experiencia me ha mostrado que al final todo vuelve al orden deseado, y terminan queriéndose bien.

En fin, que creo que al final he llegado a la conclusión de que el verdadero sentido de ser y hacer de padre, es hacer que lo hijos sean y se sientan felices, y eso sin aprenderlo, con lo que se tiene al abasto y aprovechando las cosas y las vivencias que cada día nos presenta la vida. Hay que hacer que la vida de familia para ellos sea una constante fiesta, una diversión. ¿Recordáis la canción de los “chiripitiflauticos”?: “......chiripitiflautico es la sonrisa de papá,.....”. Por eso, yo diría que el de padre es el oficio más apasionante que pueda ofrecerte la vida, y debo de reconocer, algo de lo que nunca me he arrepentido, y que si tuviera oportunidad de volver a repetir paternidad, lo haría nuevamente encantado.