
Con el libro-catálogo donde miraba sus fotos en sus manos (que temblaban y sudaban por la expectativa) levantó el teléfono y marcó el número que indicaba la página del catálogo.

ELLA: Hablo del hotel Sheraton, habitación 421
EL: Si, si
ELLA: Leí el catálogo donde apareces tú, y veo que sabes de masajes y la verdad es que necesito que vengas a mi habitación y me des uno urgente... A decir verdad, necesito masajes relajantes, casi mimos....
¡No, espera! en realidad lo que quiero es sexo. Tengo ganas de tener una larga sesión de sexo salvaje. Quiero hacerlo en la cama, en el suelo, en el balcón, en el pasillo, en la ducha. Quiero exhibirme, sentirme humillada, que veas lo puta que soy. Pero ¡ya! Estoy hablando en serio, deseo que dure toda la noche y estoy dispuesta a participar en las más variadas y atípicas cosas... si algo tiene un nombre que puedas pronunciar ¡yo quiero hacerlo! Trae toda clase de elementos, accesorios y juguetes para que te asegures que me mantendré despierta ¡toooda la noche.....! Quiero que me inmovilices y que me llenes el cuerpo con lo que quieras, para después limpiárnoslo uno al otro...con la lengua o lo que quieras ¿qué te parece? Es más, si puedes venir con un amigo igual de guapo y dispuesto como tú, ven com él, que quiero que me hagan todo y sentirme dilatada y destrozada. ¿Qué te parece?
EL: La verdad que suena fantástico, y le comprendo esos deseos íntimos,... pero, señora, para hacer llamadas externas primero tiene que marcar el 9...
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