sábado, 17 de mayo de 2014

EL DUENDE JAPONES

Kamikazes japoneses

¿Por qué fueron unas bombas atómicas las que tuvieron que rendir a los japoneses en la II Guerra Mundial?

Los japoneses creían firmemente en bushido (muerte antes que deshonra), y que proveía de la forma de vida del antiguo samurai, adoptado para la formación armada y el funcionarizado del nuevo Estado japonés surjido tras la era del emperador Meiji que traería la revolución industrial al país. Y no se respetaba a ningún soldado que se rindiera. Eso hacía único a Japón: rendirse traería deshonra a su vida y a su familia. Para el japonés era mejor suicidarse antes que ser capturado. Pensad, por ejemplo, que los japoneses tenían los kamikazes (considerados suicidas divinos que aceptaban su destino) un par de aviones con un kamikaze podía ir directamente a estrellarse en un barco y hacer que murieran 500 marines. Eran un pueblo fanático, y como tal un terrible enemigo. Los que se enfrentaban a ellos estaban estupefactos y horrorizados de enfrentarse a la tenacidad y ferocidad de ese tipo de enemigos incapaces de rendirse.

Además para los japoneses, el Mikado es Dios, y como el Mikado es el Emperador, le deben obediencia.

Eran enseñados y entrenados desde los 8 años, y eso es lo que aprendendían : luchar hasta la muerte. Estaban totalmente dedicados a la causa, y para ello muy influenciados por el código "bushido", que era como una segunda naturaleza para un japonés.

Lo que buscaba Japón al arriesgarse a ir a la guerra era asegurarse un imperio a través de todo el Asia Oriental, ya que no podía vivir siendo una simple isla, tras la revolución industrial de la Era Meiji, que la convertía en una nueva potencia emergente, pero que no disponía de imperios coloniales como los casos de Inglaterra o Francia. Un Imperio que fuera autosuficiente para subsistir como pueblo, desarrollarse, progresar y defenderse a sí mismo contra todo, ahora y para siempre, acorde con su mentalidad que se tenían como un pueblo y una raza superior (igual ocurría con la Alemania hitleriana en aquellos tiempos). Se arriesgan a ir a la guerra por la necesidad vital de espacio y la necesidad de tener su propio imperio económico. Veían a las otras democracias coloniales, como países divididos, fragmentados y con las típicas luchas intestinas entre políticos, países como EE.UU, Inglaterra, o Francia,...en contraposición con otros países más de dictaduras y con necesidades de espacio vital, como el propio Japón, Alemania o Italia. Por eso al arriesgarse en la guerra contra esos países, creían en la posibilidad de vencerlos y así expandir sus imperios que necesitaban formar. Sabían que se iban a enfrentar contra países con más población y mucho más industrializados, pero confiaban en que tenían algo que no tenían los otros: el espíritu marcial japonés (el bushido).

 Que un país tan pequeño como Japón pudiera enfrentarse a un país tan grande como Estados Unidos o el Imperio Inglés, se debía a que disponían de la adoración al Emperador, y había una cohesión social y un orden imperante basado en un fuerte sentido de la unidad, cosa que carecían los otros países. Los japoneses son un pueblo muy socializado que piensan en ellos mismos como una colectividad unida, mientras que los otros pueblos son de una mentalidad más individualizada, en la que no cuenta el grupo o colectivo como es en la mentalidad japonesa. Se sentía que muchísmos millones de corazones japoneses es como si latieran en uno, había mucho sentimiento de país en todos los japoneses, unidos todos formando como parte de un solo cuerpo y adorando y obedeciendo ciegamente al emperador que era tenido por al misma divinidad.  Cuando luchaban contra el enemigo iban conjuntamente todos a una lucha arrolladora, aunque tuvieran gran número de bajas, como si no existiera el miedo a la muerte, pero si un miedo terrible al deshonor propio de los antiguos samurais. Nadie tenía el sentimiento de rendirse, sino todo lo contrario: vencer o morir. Ya cuando se lanzaban al combate, gritaban "banzai", que significa más o menos "viva el emperador" o "por el emperador". Siempre pensaban en la familia, en que estaban combatiendo y muriendo por su país, que morían para defender a su familia y a su país.

 Y en este sentido para los japoneses existía el concepto de razas superiores: la suya era la superior, mientras que las demás eran consideradas como bárbaras, flojas y corruptas.  Aunque los europeos o norteamericanos consideraban a los japoneses como seres inferiores, bajitos, retrasados, anclados al pasado, e imitadores incapaces de inventar o desarrollar nada por si mismos, que se les representaban como monos, ratas, ignorantes, saqueadores, violadores y bárbaros,...los propios japoneses veían a los europeos, norteamericanos y demás pueblos de casi la misma manera: consideraban que europeos y norteamericanos eran como simios y que eran ignorantes, que no tenían ni honor ni coraje. Consideraban a sus enemigos como un demonio o un diablo, que esa era la imagen que tenían del poder anglo-americano, y sentían que su raza, la raza Yamato, tenía que cumplir un destino, el derecho a conquistar. Se sentían un pueblo muy especial, muy superior, por la línea ininterrumpida de las sucesiones imperiales y que el emperador era divino. Los japoneses creían que en contraste con la pureza de su línea sucesoria, que se mantenía por miles de años, los anglosajones y demás pueblos habían contaminado las suyas convirtiéndose en naciones mestizas y degradadas. Eso hace que consideren que cuando matan al enemigo, están matando a bestias, matando monos retrasados, o demonios sin coraje ni honor, exterminando a los bárbaros, considerados como bestias, seres degradados, o demonios. Aparte tenían una cultura de crueldad y de soportar extremados dolores físicos, pues era algo habitual entre los oficiales japoneses golpear a sus tropas sin sentido para que se mantuvieran duros, y se les enseñaba que rendirse era denigrante y vergonzoso, así que si cogían a un angloamericano, era un blando materialista que no estaba para lo de morir por su país que sí lo estaba cualquier japonés. Por eso en la cultura militar japonesa, donde la crueldad y el maltrato sin sentido era algo habitual, no podía existir la clemencia ni la compasión. Los japoneses te mataban, incluso si estaban malheridos, y si les ibas a auxiliar, los propios heridos te mataban, por ejemplo, con una bomba escondida con la que incluso así se mataban ellos mismos, pues tal era el concepto del honor en el japonés. Tal brutalidad hizo que los angloamericanos tuvieran que matarlos a todos los que se encontraban a su paso, incluso a los heridos, por si tuvieran armas ocultas con las que atacar. Los japoneses luchaban de una manera inhumana, que los anglo-americanos tenían que luchar de la misma manera para vencerles, de modo que en la guerra contra Japón se volvieron tan crueles o más, que les disparaban una y otra vez para asegurarse de que los nipones estaban muertos, ya que no podían confiar en ellos. Su propio código militar basado en el bushido no les permitía rendirse ni entregarse.

Por eso cuando la suerte de la guerra se les estaba volviendo adversa, se mantenían más unidos que nunca, con el honor más despierto que nunca, volviéndose mucho más feroces y crueles que nunca, incapaces de aceptar ninguna rendición ni ceder ningún palmo de terreno de sus posiciones, aunque tuvieran que morir a miles. Y aunque al final de la guerra ya empezaba a ser un país derrotado que no podían ganar, se sabía que era un enemigo perdido, pero que no se rendiría y que iba a luchar incluso con más desesperación. Entonces el mando norteamericano comenzó a plantearse si para derrotar a Japón se tendría que matar literalmente a cada hombre, mujer y niño de Japón, uno por uno, porque igual al final los japoneses morían de golpe de diez mil en diez mil en los ataques ya dentro del mismo territorio japonés, y esto también les costaba a los norteamericanos gran número de bajas y heridos ante un enemigo incapaz de doblegar, y empezaron a pensar que eso era ya algo inaceptable, y por eso tuvieron que incentivar los ataques aéreos con lanzamientos de bombas, hasta llegar al final al uso las armas nucleares lanzando sendas bombas en Hiroshima y Nagasaki, que costaron decenas de miles de muertos y heridos en unos instantes, y eso ya era inaceptable y considerada una muerte estúpida que ya nada tenía que ver con el código bushido, y con lo cual el Mikado tuvo que optar por capitular después de aguantar miles de años.

El general norteamericano Douglas Mc Arthur, el vencedor de Japón, tuvo que comportarse como si no fuera el vencedor ni darse aires de superioridad con los japoneses, ya que no hubiera sido aceptable en aquellas tan dramáticas y extremas circunstancias. No se podía subyugar un país así, y hubo de dotarle de reformas modernas más actualizadas, como una Constitución democrática, calcada de la norteamericana, pero sin ejército ni rearme, y el Mikado reconociendo ante todo el pueblo japonés que no era divino, pero sí símbolo de unidad de los japoneses. Los distintos bandos beligerantes que se tenían por sí mismos como los superiores, tuvieron que aprender a respetarse y a tolerarse.

Ese espíritu, esa mística propia de los japoneses, incluso esa tolerancia con las religiones (aceptaron incluso a los cristianos), contrasta que no aceptan a las culturas y religiones completamente intolerantes, como es el Islam, por ejemplo.

Japón es quizás el único país avanzado que ha cerrado sus fronteras a todo lo que tenga que ver con el Islam y el propio Islam, mientras que el resto del mundo se va llenando de la cultura y el credo más intolerante, en especial Europa. Es evidente que algo malo está pasando en Europa, y algo inteligente están haciendo los japoneses en proteger sus fronteras de lo que consideran los verdaderos demonios y bárbaros. Es el duende japonés que solo quiere vivir en paz y prosperidad después de haber vivido la más cruel y atroz de las guerras que se conocen.

El general norteamericano Douglas Mac Arthur,
 junto con el emperador japonés Hirohito

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COMENTARIOS DESDE MI CUENTA FACEBOOK:

  • Alfonso Posada Un análisis interesante, aunque falta una referencia a Yoshida, el auténtico cerebro en la sombra, que convenció a los americanos de lo inútil de una invasión de las islas. En mis viajes a Japón tuve ocasión de conocer a viejos que habían vivido la SGM y sus relatos son espeluznantes. El trato inhumano que dieron a los prisioneros de guerra aliados fue 'de película'. Recomiendo una visita, no turistica sino por 'trabajo', para mi una experiencia impresionante y muy enriquecedora. El pueblo japonés, la gente, es indescriptible...
  • Xavier Valderas Bueno, amigo Alfonso Posada, he tratado de acercar y conocer un poco mejor eso del espíritu japonés en base los últimos episodios históricos, pero tampoco puedo llegar tan a fondo. Me preguntaba: ¿por qué los japoneses tienen tanta adversión al Islam?, ¿por ser una cultura y una religión tan intolerante, que la ven como un verdadero peligro?. Supongo que algo habrán aprendido, y en eso también quise hacer un toque de atención para llamar a la reflexión. Cordiales saludos. 
  • Billy Rondon ¿que el islam es la intolerante y no el cristianismo?... rechazaron tambien el cristianismo por lo mismo que al islam
  • Alfonso Posada Tienes razón, amigo Xavier Valderas, que tienen algo de aversión al islam, aunque les compran el petróleo a los moritos saudíes y les ayudan a hacer las monstruosidades de edificios que tanto se llevan por el Golfo pérsico... Lo del corán no lo llevan bien, y si lees a Confucio verás que el espíritu, para los japoneses, como para la mayor parte de los orientales, es una cosa muy seria y trascendente, no las barbaridades que dice el corán y las 'sharías' con la abominable ablación de los clítoris, la pedofilia del profeta Mahoma, su prohibición del consumo de alcohol ni las bobadas de las 100 vírgenes que se van a follar cuando lleguen al cielo... Los japoneses son gente seria, y los musulmanes NO.
  • Teresa Jimenez Me parece que los japoneses le tienen fobia a cualquier religión porque ellos no practican una en concreto, lo suyo es el sincretismo, una especie de mezcla de religiones sin dogmas que, si bien no les obligan a nada, si que forma muy bien su personalidad, convirtiendolos en personas cultas y educadisimas, pero por propia convicción, no por obligación. Yo creo que es un concepto de religión muy perfecto.
  • Alfonso Posada Lo suyo, Teresa Jimenez, es el Taoismo+budismo, aunque Francisco Javier, el jesuíta, les 'comió el coco' a bastantes japoneses y le recuerdan con respeto. Creen en los muertos y, como ejemplos diría que el suicidio es un honor que les lleva a la gloria, que la derrota siempre es también honorable y que respetan a sus ascendientes, de los que heredan esa gloria, incomprensible para nosotros.
  • Teresa Jimenez Si, tienes razón, practican una forma "light" de taoismo, en realidad el taoismo autentico es de China.
  • Pablo Morales Gran Pais el Japon ........
  • Rouz Marie muy interesante e ilustrativa...
  • Chelo Cruz Xavier, gracias por incluirme, es un tema apasionante, siempre sabes elegir.
  • Jose Manuel Prados Aguilar Excelente, Xavier. Como comenta Chelo Cruz, es un tema apasionante. Gracias.
  • Fredy Villanueva Mendez Genial artículo!!! Me hizo recordar el libro el camino del Bushido donde se expone su concepto de honor y de no rendirse ante nada ni nadie. Pueblo orgulloso y honorable el japonés!!!
  • Alfonso Posada Muy interesante también es que el citado Shigero Yoshida, primer ministro de Japón 1946-47 y 1948-1954 era católico, todo un personaje para la Historia. Fue él, un conocido diplomático, tras la derrota, uno de los más importantes artífices de la transformación de aquel japón militarista en un estado moderno, lejos de las veleidades imperiales de sus predecesores. Sus obras tuvieron una gran influencia en todo el mundo.
  • Rodrigo Bermúdez Durán-Burgos Excelente análisis querido Xavier. Mil gracias por etiquetarme.
  • Maria Elena Phillips Increible la descripcion y la narracion. Gracias
  • Xavier Valderas Me halaga que os haya gustado. Pensé que era interesante saber cosas que muchos desconocemos, y compartirlo para que nos dé de reflexionar ante un mundo de absurdos contrastes como los que vamos viendo en el día a día. Saludos a todos.  
  • Maria Elena Phillips A mi me ha encantado de verdad Xavier.
  • Maria Jesus Roig Marco Gracias xavier, un tema muy interedante..... 
  • Marisa Vampi Bueno ya sabes ....soy la nota discordante.... me parece que el hombre , la raza humana , es estúpidamente estúpida... soy pacifista, y no comprendo que el ser humano se mate .... jamas lo entenderé, y tampoco quiero hacerlo. Buena información Vampirin...  
  • Xavier Valderas Mi querida Marisa, no es tan complicado entender que el ser humano se mate entre sí. Es la peor de las bestias, que mata por placer, afán de poder o superioridad, por su propia seguridad, o por venganza, muy distante de los animales que matan por instinto.

    Arthur Schopenhauer, el gran pensador alemán decía: "Cuando más conozco a las personas, más amo a mis perros".

    Creo que las diferencias entre los seres humanos, para resolverlas pasan por 3 posibles fases básicas:

    1.- El sentido común y llegar a un entendimiento.

    2.- Los pleitos. Son toda una mierda, y siempre hay un vencedor y un vencido, e incluso a veces el vencedor también es perdedor. Una vez que pasas por un tribunal, la enemistad es casi de por vida.

    3.- La guerra. Se trata de ganarla a cualquier precio. Claro que a veces hay algunas reglas, como la Convención de Ginebra, que a veces tampoco se respeta, por la diferencia de criterios, como puedes ver en el caso japonés de mi artículo. Las guerras que son más limpias o más sucias, más o menos atroces. Pero siempre con un vencedor, tenga o no tenga la razón, y con el ¡ay de los vencidos! que decían los antiguos romanos.

    En resumen, no será tan difícil de entender por qué se matan los humanos entre sí, cada uno por sus causas e intereses, junto con los antecedentes y consecuencias que lleva cada caso distinto, mi querida Marisa Quel.

    En todo caso, toda guerra es siempre sobrevivir a cualquier precio, y no valen los argumentos tipo "no entiendo" porque en cuanto te descuides, te matan.  
  • Marisa Vampi En las guerras, solo veo , vencidos.   


domingo, 20 de abril de 2014

¿ SE CUMPLIRÁ LA PROFECIA DE MALTHUS?



 La ONU, en su último informe sobre la población mundial, nos señala que está creciendo de un modo desorbitado, con el riesgo de que no alcancen los recursos y se produzca un colapso de imprevisibles consecuencias. La población se está multiplicando desmesuradamente en especial en las zonas más pobres del planeta, con efectos colaterales para el resto de los rincones del globo. Las previsiones de Naciones Unidas son que de aquí al año 2100 muchas naciones del África subsahariana multiplicarán por 5 su población. Por ejemplo, Nigeria un país de 923 768 km² ( España, para comparar, tiene 504 645 km² ), que tiene una tasa de fertilidad de 6 hijos por mujer, pasará de los aproximadamente 170 millones de habitantes actuales, a casi 1000 millones a finales del siglo XXI.

Hoy en día, y de acuerdo con informes de la ONU, somos unos 7200 millones de habitantes. Y según previsiones de la misma ONU, llegaremos en el año 2025 a los 8100 millones. A la mitad del siglo, en 2050 llegaremos a los 9600 millones, y al acabar el presente siglo llegaremos a los 10900 millones (según previsiones actuales de la ONU ). Y el problema es que ese incremento ocurrirá en las zonas más desfavorecidas de África, sur de Asia, y Latinoamérica, cuestionándose si la tierra tendrá capacidad para generar los recursos necesarios con los que atender las necesidades humanas. El problema está, pues, en las regiones más pobres, que son también las que tienen mayor porcentaje de gente joven, y también los más altos índices de natalidad.  Esto creará muy difíciles retos para la educación de toda esa masa emergente de población que se reproduce con fuerza, y la consiguiente creación de puestos de trabajo que tan necesarios serán para la estabilidad de esos lugares, teniendo en cuenta que ya incluso en muchos lugares del llamado "Primer Mundo" el desempleo es un problema muy serio, y también la población pasiva (suma de menores en edad no laboral, y los pensionistas jubilados) puede llegar a duplicarse hasta incluso superar el 75% de la composición de la población en el año 2055. Es decir, habrán 3 menores y jubilados, por cada persona en edad productiva, según prevén los informes de la ONU. Lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿cómo se mantendrán las clases pasivas?, ¿de qué trabajarán las clases activas, y cómo generarán la riqueza y los recursos a repartir?. Desde luego un tremendo problema político que reclama respuestas y decididas soluciones.

 

No obstante, para contrastar, los informes del FMI señalan que en África se notan señales de perspectivas económicas, y que en algunas naciones prevén crecimientos económicos de alrededor del 7%. Es decir, y según ese informe del FMI, en los próximos años, por lo menos 7 de los países de mayor crecimiento estarán en África (de ser cierto, tomen nota los inversores, aunque igualmente cabe decir que con riesgo), ya que se sabe que el continente negro dispone de grandes recursos naturales ocultos, y que sólo necesitan una buena gestión, explotación, aprovechamiento y buen reparto de la riqueza que pueda generar. Por otro lado, los informes de la Fundación Bill y Melinda Gates, son mucho más optimistas: consideran que por allí en el año 2035 casi no quedarán países pobres en el mundo, salvo los afectados por alguna guerra o alguna dictadura muy opresora (como el caso actual de Corea del Norte ), y apuesta que la inmensa mayoría de los países estará compuesta por una nueva clase media emergente.

No obstante ese informe de la ONU, también se puede contrastar con el del Deutsche Bank, que según sus investigaciones y previsiones, considera que alrededor del año 2055 se llegará al pico máximo de la población en unos 8700 millones de habitantes, cuando la ONU prevé para ese mismo año 9600 millones de habitantes), pero que luego la población empezará a descender muy lentamente hasta llegar a los 8000 habitantes justo al entrar en el siglo XXII, previsión muy distinta y lejana de los 10.900 millones que prevé el informe actual de la ONU.

Como podéis ver, hay previsiones para todos los gustos, y por parte de diversas y prestigiosas entidades, que son bastante dispares entre sí. ¿Quiénes acertarán?. Supongo que ninguno, ya que nunca se ha acertado en cualquier previsión expuesta en varias décadas anteriores, y todo sigue según los propios acontecimientos que se presentan.

 

Al margen de estadísticas, hoy por hoy, tal como podemos ver en ese gráfico reciente que he insertado arriba cuya fuente es la CIA norteamericana , nos indica que sobre una población estimada de 7000 millones de personas, 1400 millones trabajan en la agricultura, 800 millones en la industria, 400 millones son emprendedores o autónomos,...y de todos esos dependen 577 millones de jubilados, 1900 millones menores de 15 años, y 430 millones de desempleados. Y dentro de todo eso, aproximadamente 1000 millones de personas pasan hambre, y 2500 millones viven en situación de pobreza crónica. Esas son las estadísticas actuales desde las cuales partimos, en las que está claro que la mitad del mundo todavía lo sigue pasado mal.

¿Seremos capaces de generar los suficientes recursos para atender las necesidades básicas de todos?, ¿seremos capaces de aprovechar los avances tecnológicos para disponer de suficientes alimentos, el reparto del agua y de la energía, para conseguir mayor bienestar para la humanidad?, ¿seremos capaces de erradicar la plaga del hambre y de la pobreza?, ¿seremos capaces de hacer que la educación llegue a todos para lograr un mundo más justo?. Porque si no somos capaces de hacerlo, es evidente de que en muchos lugares del planeta persistirán las injusticias y se pasará muy mal. Con lo cual es un reto que hemos de ser capaces de afrontar y superar, sobretodo por parte de la clase política, que necesita de valor, cordura y decisión, para que ello sea posible en este mundo cada día más globalizado.

 

Por cierto, la teoría del economista inglés Thomás Robert  Malthus sobre el crecimiento de la población ( estudiado en el siglo XVIII), decía;
"Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.
La Población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.
No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentación agraria, por radical que sea, podrá eliminar, durante un siglo siquiera, la presión de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias."

Esperemos que a horas de ahora no se cumpla dicha teoría, y que el sentido común de la humanidad, ayudada del progreso tecnológico, nos permita disponer cada día de una vida mucho mejor y más civilizada, a pesar de las dificultades que vivimos en los últimos tiempos y que a muchos nos hacen pensar en lo contrario.







domingo, 23 de marzo de 2014

EN LA MEMORIA DE ADOLFO SUÁREZ




De todos los presidentes españoles que he conocido, sin duda alguna Adolfo Suárez fue el mejor. Hombre integro, representación máxima del español honesto, valiente, el político honrado e incorruptible, ejemplar como pocos,...fue el único que salvó el honor del parlamento cuando ocurrió lo del golpe de estado, donde unos guardias civiles disparaban al techo con ametralladoras, y toda sus señorías al suelo protegiéndose. Ninguno de los demás presidentes le llegaba ni siquiera a la suela del zapato. En este país nuestro, tan apasionado, tan individualista, donde las envidias son la norma, intentó tener contentos a todos, con todos los fallos que se supuso (sólo Manuel Fraga tuvo que indicarle que el Estado de las 17 autonomías fue un tremendo error constitucional -y quizás tuvo mucho razón el gallego, a la vista de las consecuencias actuales), escuchando atentamente, dialogando y respetando a todo el mundo. El único presidente español que "podría prometer y prometía", porque sus promesas siempre se cumplían, igual que aquel famoso slogan de UCD (Unión de Centro Democrático): "el Centro cumple". Nada comparable con la vergüenza de los dos últimos presidentes, campeones de las promesas incumplidas, representantes mismos de la ineptitud, el parasitismo y la mediocridad conformista en la que se ha convertido hoy en día la actual clase política.

El presidente más bueno que nunca tuvo la democracia española, y además siempre simpático, sonriente, cautivador,....se está apagando, víctima de una larga, dolorosa y cruel enfermedad que lo dejó como un vegetal durante largos años. Gracias por todo, Adolfo Suárez, gracias por ser uno de los nuestros, gracias por demostrar al mundo cómo somos algunos españoles,... y que en paz descanse en la gloria de Dios, como el cristiano que siempre quiso ser.


viernes, 14 de marzo de 2014

DE “SABIOS”, “BURROS”, E IMPUESTOS


Más “Montoradas”, digo más burradas para tomarnos el pelo: ¿Informe de expertos sabios sobre el tema de mejorar los impuestos españoles?. ¿Son tan “burros” los del gobierno, que necesitan los consejos de un supuesto comité de “expertos sabios” para reformar los impuestos?.

A decir verdad, creeré que alguien es sabio, cuando haga ver bien que los impuestos son siempre un auténtico robo, que el gobierno es siempre el mayor ladrón que te esquilma en toda una vida una verdadera fortuna, y que lo sabio es siempre un país casi sin impuestos en el cual nadie vive o se aprovecha a costa de lo que un tercero suda, y que en todo caso, cada casa se gane lo propio a base de trabajo, esfuerzo y sentido del ahorro…., porque los impuestos son siempre la desmotivación de la gente emprendedora, de la gente que trabaja de verdad y se esfuerza en salir adelante. Y en un país donde nadie está motivado para trabajar, prosperar, emprender y arriesgarse, y en donde cada día desaparecen más los valores del trabajo honrado y eficaz, y del esfuerzo,...es un país que retrocede en todos los sentidos.

Por tanto, lo que diría un auténtico sabio: ¿impuestos?, no gracias. Trabajo sí, impuestos no. Emprendedores sí, ladrones no. Libertades sí, imposiciones tributarias no.

Porque ya vimos que quien prometió “+ empleo y – impuestos”, al imponer mayores tributos, sólo logró más desempleo,…y un país menos libre y más inseguro. ¿Y de verdad, es eso lo que queremos?.

Así que bueno sería que el gobierno se bajara el Olimpo, dejara de buscar consejo en los sabios más equivocados, y se mezclara entre la multitud, entre el pueblo soberano que es la víctima y quien sufre sus desmanes,….que ese pueblo sufrido sí le iba a aconsejar bien qué hacer con los impuestos. Y es que en un pueblo sufrido, oprimido por la casta política, y que cada día se siente menos libre,….ese sí tiene sobrada sabiduría para aconsejar a un gobierno lo que tiene que hacer con los impuestos. Pregúntale al frutero de la esquina, al mecánico del barrio, a la peluquera, al viejo “chapuzas” que ahora no tiene trabajo, al dueño del bar,….o a cualquiera de esos héroes anónimos que tratan de sobrevivir saliendo adelante, ….es por aquí donde se encuentran los verdaderos sabios a los que pedirles consejo sobre los impuestos, y muchos otros temas más. Es por ahí donde se pueden encontrar las ideas para curar a nuestro país de esa enfermedad crónica cada vez peor y más extendida que se llama codicia recaudatoria.


¡Dejen ya de buscarse falsos sabios y de tomarnos a todos por burros,…por favor! . Más seriedad, señores.