domingo, 4 de enero de 2009

Carta a los Reyes Magos 2009



Queridos Reyes Magos:

Sé que estáis a punto de venir, por lo que espero que mi carta os llegue a tiempo, y que no quede rezagada con las que vais a recibir a última hora. He estado estos días bastante ocupado escribiendo, y no he tenido tiempo de escribiros a vosotros antes.

Este último año, como es habitual con los restantes, me he portado bastante bien y he intentado hacer mis deberes, por lo que me veo facultado con el derecho a pediros algo, como todos los años.

Primero de todo, os pido salud y bienestar, para mi familia y para mí. Con ese primer regalo, ya tendré más que suficiente, y con ello os solicito que siga teniendo el favor y la estimación de la Divinidad.

Ya no necesito ni juguetes, ni bicicletas, ni coches,….hace ya años que he disfrutado de sobras con ellos. Pero si creo que me falta algo que no sé si me lo podréis traer: una mujer que me guste y que me quiera, y para quien yo pueda ser alguien importante. Por eso recurro a vosotros, porque sois los Reyes Magos.

Os pido una mujer hermosa, inteligente, atractiva, simpática, amable, cariñosa, trabajadora, hogareña, limpia ella misma y con la casa, ordenada en la casa y con ella misma, deportivamente sana sin vicios, no manirrota y sí previsora, y que le encanten los niños,…y que me ame con todo su corazón. Una mujer que cuando llegue a casa me tenga preparado un baño caliente, y sepa lavarme suavemente con jabón. Una mujer que sepa tenerme despierta y encendida esa cosilla que tengo abajo. Una mujer buena conversadora, con la que no me aburra con su compañía, y además que sea buena cocinera. Os pido, pues, esa mujer por la cual seré capaz de enamorarme, y por ella ser capaz también de llegar hasta el fin del mundo, aunque sea a costa de partirme el brazo. Sé que soy muy exigente y os pido demasiado, pero es que yo soy de aquellos que quieren un sueño. Por mi parte, la dificultad no estriba en buscarla porque buscando siempre se encuentra, sino en encontrar la ADECUADA, porque las guapas que encontré resultaron ser frías, amantes del dinero, perezosas, poco interesadas, aparte de bastante pasivas e inconstantes, y además no sabían ni cocinar, ni planchar, ni tener limpia y ordenada la casa,…., y yo no me merecía eso. No sé si me encontraréis una para mí, pero si no lo lográis, no os lo reprocharé, porque seguramente lo tendréis más difícil que yo en buscármela y encontrármela. Estoy totalmente seguro de que existe alguna por ahí, pero siempre ocurre que hay como otros 50 candidatos más inteligentes y mejor situados que yo, que también la solicitan, así que las posibilidades de que yo le pueda interesar a ella serán favorecidas tan sólo por un factor: la suerte. Así que comprendo que es totalmente imposible que me consigáis ese deseo, por lo que tan sólo me conformaré con que me traigáis lo que en este caso simplemente me hará falta: LA SUERTE. Es lo único que os pido si no lográis traérme a la mujer de mis sueños: la suerte. Así que os deseo suerte a vosotros, porque buena suerte es lo que me hará falta a mí.

Muchas gracias, Majestades, y hasta otro año.