miércoles, 5 de agosto de 2009

LA JUSTICIA ES UN CACHONDEO (REFLEXIONES SOBRE ESA MIERDA LLAMADA JUSTICIA)



Ese título no es que me lo inventara yo, sino que recuerdo que fue la mejor definición sobre la justicia que hizo cierto alcalde andaluz de Jérez, llamado Pedro Pacheco, del P.A. (Partido Andalucista).

Pues desde siempre la justicia ha tenido fama de lenta, ineficaz, y por ende totalmente injusta, de la que tan sólo se aprovechan los listos para hacer negocio y sacar rentabilidad de aquellos que tienen sed de justicia, o que piden justicia,....que muchas veces la sed de justicia, o la petición de justicia, no es otra cosa que una venganza encubierta. La única Justicia, y el único Juez que sabe ejecutarla correctamente, es Dios, y no acostumbra a estar por ese mundo.

Los chinos tienen un proverbio muy antiguo y sabio que dice: “Poner una querella es romper un dique”. Si un dique sirve para contener las inundaciones y los males que con ello conlleva, quien se abre querellas y se mete en pleitos, ha de prepararse para lo que le espera, que por supuesto no es nada bueno, ya que ello no es otra cosa que el equivalente a abrir la Caja de Pandora, esparciendo toda clase de males y de maldiciones. En términos simples, a decir verdad, en el fondo de todo, la justicia es como una competición, donde hay un ganador y un perdedor, sin que ninguna de las dos partes gane de verdad, pero que frecuentemente ambos pierdan de verdad, pero siendo los intermediarios los que siempre se llevan la mejor tajada (abogados, fiscales, procuradores, y jueces, entre otros ). De aquí también el famoso dicho de la maldición de la gitana: “Que tengas muchos pleitos y los ganes”. Nada como dejar que alguien se meta con los tribunales, para que se busque por su propia cuenta males, maldiciones y desgracias inesperadas. Por eso pienso que si alguna vez ETA volara todos los juzgados, por primera vez, y sólo por una vez, la famosa y temida banda armada nos haría un gran bien, y un gesto merecedor de todos los aplausos (sin causar daños a las personas, y a las propiedades particulares, por supuesto), puesto que las salas de justicia, junto con sus fiscales, abogados, procuradores y jueces.....son de las cosas que de verdad causan un miedo mucho más fuerte que el supuestamente se siente hacia ETA, temiendo multas, cárceles, la pérdida de la libertad y la salud, pérdidas de propiedades, la rapiña de los abogados mismos, etc... Me acuerdo de que el famoso pintor surrealista Salvador Dalí, en los últimos años de su vida, cada vez que le entraba un abogado en su habitación, salía disparado de miedo, pues la impresión que le causaba era la misma que ver a un buitre de rapiña esperando el momento de devorarte. Sabed que en la Antigua Roma republicana apenas no existían las cárceles, apenas ningún ciudadano libre iba alguna vez a sufrir la vergüenza de estar en una cárcel, y apenas existían los contenciosos penales, siendo los civiles los más frecuentes, y además en el foro, a la vista y oídos de todo el público, no en una sala cerrada como acostumbra a ser hoy en día. Hoy día, la vergüenza de haber pasado en una cárcel es extensible a gran número de personas, algunas de ellas inocentes de lo que se les acusa, o que causaron un daño menor comparado con la otra parte que ganó el juicio. Y es que en la justicia las cosas son así, tal como dice un viejo proverbio: “Cuando el hombre juega a ser Dios, termina pareciéndose al diablo”. Además es en los tribunales donde más se viola el octavo mandamiento de la Ley de Dios: “No dirás falso testimonio, ni mentiras”. Se supone que los tribunales se crearon para administrar justicia, y al final resulta que son el instrumento para sacar el dinero de los unos, y dárselos a los otros (muchas veces descarados rufianes ladrones, que se aprovechan de esa cosa llamado “sistema judicial”, y del embrollo de unas leyes que apenas nadie conoce, salvo los verdaderos ladrones, naturalmente).

Observemos algunas cosas, como por ejemplo, los malos tratos que se reciben en las cárceles, ¿quién los controla?, ¿quién controla los abusos de los jueces, y de los funcionarios tanto judiciales como carcelarios?. En las cárceles con mantas con piojos; malos tratos del médico; suciedad permanente en los waters; desatención sanitaria, humillaciones, insultos y negligencia total de guardias, jueces penitenciarios, y demás funcionarios. ¿Quién controla esto, y a quién se denuncia?. Eso no importa a ningún político que hace las leyes y las ejecuta. Se tolera un sistema corrupto, y hasta totalmente chapucero. Son los jueces, fiscales, abogados, procuradores, secretarios de juzgado, y policías, los que tendrían de estar un buen tiempo en las cárceles, para que conocieran bien las leyes que supuestamente defienden y aplican. Creo que el sistema judicial es el reflejo mismo del nivel de corrupción al que ha llegado la sociedad. Por un lado, los jueces y fiscales tienen unos sueldos comparativamente muy altos y distantes entre el común de la gente a la que juzgan y acusan; y por otro, el sistema judicial tienta a los abogados codiciosos, o a los clientes codiciosos que ponen demandas cada dos por tres, esperando hacer el gran negocio de su vida, a costa de la desgracia de un tercero. Por eso existen tantas leyes, que ayudan a hacer la trampa, a embrollar todo, y a hacer del asunto un negocio de dinero rápido y fácil. La cuestión es buscar un culpable para denunciarlo por cualquier cosa, y poner una demanda, puesto que al final alguien pagará por ello (sobre todo si tiene dinero o patrimonio....porque, ¿de qué coño sirve demandar o denunciar a alguien si se sabe que no puede pagar?), cuando la demanda siga sus pasos hasta llegar al último paso consistente en la sentencia o veredicto, que consiste el la obtención del dinero, finalidad misma de la propia demanda, puesto que ¿quién pone una demanda si no es para sacar algo lucrativo con ello?. Se pone una demanda o denuncia por un despido, por un accidente de autobús, por una infidelidad o un maltrato conyugal, por la mordedura de un perro, por las ciruelas del vecino que caen en el jardín propio, por una herencia, etc.... Siempre existen o se crean mil y un motivos, para presentar en los juzgados con la finalidad última de sacar dinero de algún modo; por eso, tanto el dinero como los juzgados, son dos elementos corruptores de fuerza extraordinaria.



Desde luego, las historias más dramáticas no ocurren en las pantallas de un cine, sino entre las paredes de los juzgados, donde se airean, y se siguen con una absoluta indiferencia por parte de los juzgadores y acusadores. Además debe de saberse que el 90% o más del papeleo de un expediente judicial no lo utilizan ni se lo miran los jueces. Cuando se ve llevar toda una masa de papeleo en gruesas carpetas, ¿acaso alguien se cree que se hayan leído toda esa basura los leyegelos?, aparte que los juicios se celebran a largos meses e inclusos años, después de haber abierto el procedimiento;¿hace pensar eso de que alguien se acuerde del asunto que van a tener entre manos?. Y luego dicen que la justicia está colapsada de tantos papeleos y tanto retraso, siempre pidiendo más recursos y dinero al gobierno de turno. Si te conceden un abogado de oficio, no esperes ni que te trabaje bien el caso, ni que te trate bien; y si es de pago, los abusos son totales: como norma, los abogados te inflaran las facturas: por ejemplo, de un trabajo de 2 horas, dicen haber dedicado 8, y eso que la informática lo simplifica todo, que al papeleo que tienen, son una copia de otro anterior al que tan sólo le cambian unas cuantas palabras con el ordenador. Y muchas veces, en aras de ganar el pleito a cualquier precio, los abogados buscan evasivas, presentan docenas de recursos, contratan detectives privados para buscar o crear pruebas acusatorias, alargan el procedimiento, y eternizan el proceso,...entre ellos mismos, en secreto, miran de forrarse,...como dice el adagio: “mientras hay dinero, siguen las razones en los juzgaos”... A los testimonios de la parte contraria los someten a duros interrogatorios, para que con el objeto de al presionarlos y confundirlos, hacerlos caer del lado que interesa. Y es que en el negocio de la justicia, la gente puede ser comprada: testimonios, peritos, profesionales diversos, jurados, policías, etc.... También pueden falsificarse o inventarse las pruebas que acompañan a los juicios. A los demandados se les embarga, un robo encubierto que no respeta la propiedad,...y donde no se respeta la propiedad, no existe la verdadera justicia. Las fianzas sólo están al alcanze de los afortunados que tiene dinero o padrinos. Se inventan perturbaciones mentales a los reos, para aligerar la pena, etc...etc..... En fin, que en este juego de los procesos judiciales, suelen aplicarse muchos trucos, que la gente común de la calle apenas conocemos; por eso es frecuente que nunca los abogados pleiteen entre sí, para evitar mancharse de toda esa mierda de los procesos judiciales que ellos mismos conocen bien.


Al final creo que para solucionar todo ese lío de los tribunales, lo ideal sería hacer con todo ese papeleo almacenado en los juzgados, una gran pira para el fuego de San Juan, y aquí quemamos todas las vergüenzas que comprometen a casi todos los ciudadanos, los cuales, la norma ideal seria lavar sus propios trapos sucios dentro de su propia casa; y que en la escuela se enseñara a los alumnos lo que de verdad es “la justicia”, para que en lo posible nadie se metiera con ella, o que por lo menos supieran atenerse a las consecuencias de meterse en un lío judicial. La gente tiene miedo del sistema jurídico a los fiscales, jueces, procuradores y abogados porque al final tiene que terminar con un veredicto o sentencia que incluye castigos y expoliaciones que te dejan arruinado y destrozado psicológicamente. Por eso un viejo proverbio dice que es mejor un mal arreglo que un buen pleito, o una buena venganza que un mal juicio.

Pero si alguna vez tenéis la mala suerte de quedar atrapados en la telaraña del sistema judicial, creo que lo mejor que podéis hacer es deshaceros de todas vuestras propiedades, para poderos declarar insolventes; porque en el fondo de todo, a por lo primero que irán todas esas rapiñas con las que os vais a encontrar, es a por vuestro dinero y propiedades. Y si sois insolventes, lo único que harán con vosotros es perder el tiempo. Por eso se inventaron los paraísos fiscales, y las cuentas secretas numeradas, que normalmente suelen ser en Islas o Estados pequeños,...para guardar el dinero en lugares seguros, como hacían los antiguos piratas, que al estar fuera de la ley, ocultaban sus tesoros en islas y lugares que sólo ellos sabían. Si no lo creéis así, ¿puede decirme alguién de qué sirve pleitear con un mendigo?

Sólo Dios puede hacer Justicia, y quien se meta con los tribunales de este mundo, puede encontrarse con lo que le espere un fuerte varapalo: al entrar en las salas de justicia, y encontrarse allí con lo más florido de todas las maldades humanas, el choque tiene que ser muy fuerte, sin duda alguna. No existe la justicia en ese mundo, y quien la busque, antes tiene que pensarse 100 veces usar la táctica de la caza del elefante, tendiendo una trampa segura e invisible en la que caiga el enemigo, algo muy trabajoso y agotador, que hay que pensarse bien si vale la pena emplear el largo tiempo en ello; pero los que tengáis más suerte, confiad más en la justicia de “El Padrino”, que al final, aunque con riesgos, es mejor y más limpia que no meteros en toda esa mierda que siempre acompaña el paso de todo Juzgado. Mientras tanto, y ya que somos tontos como aquellos que dicen “confiar en la justicia”: ¡en los tribunales nos veremos, forastero!.