viernes, 18 de diciembre de 2009

ANEDOCTAS DEL FRIO SIBERIANO


Una ola de frío siberiano recorre estos días por España. Es uno de los fríos de verdad.

Y militarmente hablando se dice que el frío es el mejor general que gana cualquier batalla. Un frío siberiano debía de hacer por España en aquellos días de la Guerra de la Independencia, cuando el emperador francés Napoleón Bonaparte tuvo que ir en persona para poner orden en aquello que sus militares y políticos no conseguían frente a un pueblo tan rebelde e insometible como el español. Pero cuando los rusos vieron que los españoles no se doblegaban, quisieron seguir su ejemplo.

Para responder a esa provocación, el emperador de Francia equipó un gran ejército, de nombre “La Grande Armeé”, con la que someter a Rusia. La estrategia del avance fue fácil, dado la largísima experiencia militar de Bonaparte. Pero no contó con el terrible General Invierno Siberiano. Cuando estaba ya a las puertas de Moscú, los rusos se marcharon en desbandada hacia el otro lado de los Urales, practicando la tierra quemada, es decir, sin dejar nada comestible por el camino. De modo que quedando el ejército francés en una tierra de nadie, tuvo que pensar en regresar, por lo que emprendió rápidamente la retirada de regreso de nuevo a donde habían salido: a Francia. El General Frío Siberiano, sin disparar ninguna bala de cañón o fusil, fue eliminando al ejército francés con miles de soldados muertos de congelación y hambre. Y eso de que el César francés dijera que pasó más frío en España que en Rusia.

Casi siglo y medio después, cuando la Alemania nazi de Adolf Hitler quizo tener bajo su bota a la Rusia soviética de Josef Stalin, se tropezó con el mismo famoso General Frío Siberiano: miles de sus soldados murieron también congelados, aunque los rusos que están más acostumbrados al frío, también padecieron miles de muertes por frío y hambre.



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Pero no todo es malo en el frió ruso: una buena cerveza fría es un buen refresco. Y si no hay suficiente con lo que cubrirse el frío, también existe el recurso de ponerse algo de lana que tape donde más se sienta un frío de los cojones. Sólo hay una manera de resistir bien el frío, y es estar contento de que haga frío. No obstante mejor cubriros en una cama calentita, que invita a compartir el calor corporal estando agarraditos el uno con el otro, lo que a su vez invita también, a dejarse llevar y a hacer el amor. Por eso las estadísticas indican que cuando más nacimientos hay, es que hacía unos nueve meses atrás se estaba pasando un frío de los cojones.


Y esperamos que el frío se marche pronto, pues el fecha de hoy, 18 de diciembre de 2009, en España ya estamos más que exasperados de este chirriante frío de incordio. Aunque esperemos que tan sólo se quede la blanca nieve, para que anime nuestra industria turística del esquí, que buena falta le hace ser relanzada por los tiempos de crisis y falta de trabajo que corremos.