domingo, 3 de enero de 2010

UNA VIDA EXPLICADA A TRAVÉS DEL CÓDIGO DE CIRCULACIÓN

Ayer apareció por la televisión la noticia por parte del ministro del interior (de quien depende la DGT –dirección general de tráfico-) de que por primera vez el año pasado la cifra de muertos por las carreteras españolas era inferior a los 2000 muertos. Y ello, según él, se debe al carnet de puntos, a la implantación de radares junto con las cámaras espías que fotografían matriculas, y a la reciente política de multas cada vez más excesivamente severas. Toda una farsa para justificar disimuladamente el afán de la rapiña recaudatoria por parte de los distintos entes gubernamentales.

Siempre se ha dicho que han muerto mucho más personas en accidentes de tráfico que en las guerras, y sobre un parque móvil de millones de vehículos, cada vez más grande, hasta el punto de que los aparcamientos ya son prácticamente el problema número uno de todas las ciudades, que nuestro país tenga una media de 2000 muertos por accidente anuales, son prácticamente una cifra insignificante, atendiendo que la siniestralidad está en todas partes. Las muertes por siniestros laborales, por alcoholismo o drogas, por cáncer, etc..., tienen su propia fría estadística,....lo que rebaja a la insignificancia la supuesta importancia de las muertes por accidentes de tráfico. Unas cuantas muertes por accidente de coche, es el precio que hay que pagar por una sociedad motorizada, ya que ella misma en sí, conlleva esa siniestralidad; y como es natural, para quien le toca la mala suerte de padecer una siniestralidad, es todo un lógico drama. Lo cual quiero decir que la cosa no justifica el recorte de las libertades que supone llevar cinturones obligatorios, los nuevos carnets de puntos, la implantación de radares y cámaras espías por todas partes, así como las exageradas multas,.....que la única finalidad que consiguen es irritar aún más a los conductores. Lo mejor sería que las frías estadísticas añadieran otros pocos centenares de muertos más, pero poder viajar con mayor libertad y mayor tranquilidad, sancionando sólo lo que sea el incumplimiento del Código de circulación, y aún eso sin reducción de puntos, sin cámaras que limitan la intimidad, y sin este discriminatorio e insultante atraco a mano armada que suponen las nuevas multas impuestas. Creo que lo ideal sería volver un poco a lo de antes, que se tenía más sentido común y que no se privaba tanto a la gente de sus libertades con obligaciones de cinturones, o carnes de puntos que acaban siendo negocio de las autoescuelas y de los entes gubernamentales ya que obtienen grandes recaudaciones gracias a las excesivas y discriminatorias multas obligatorias, pues no es lo mismo que las pague un rico que un pobre. A mi modesto juicio, lo ideal sería como hacen las compañías de seguros: póliza barata para los conductores buenos, y póliza más cara para los conductores malos. Las multas deberían de ser pequeñas, pero a medida que se va obteniendo un historial de constantes multas, ir subiendo el importe de aquellas. Pero lo que no debe de hacerse, es implantar un carné de puntos que prive del uso del vehículo, que cualquiera lo puede necesitar por trabajo o necesidades familiares. Carnets de puntos, radares espías por todas las carreteras, multas abusivas, cinturones obligatorios, etc....., son más propios de un estado policial, que de un país verdaderamente libre. No digo que no deba de castigarse a quienes abusan de la velocidad, o que conducen en estado drogado, suponiendo un peligro para los demás usuarios de la carretera; pero lo que no debe de hacerse es hacer que paguen los justos por pecadores, con todo ese recorte de las libertades.

Por otra parte, informar de las muertes por carretera, es más bien una noticia fea, pero la pregunta del millón debería de ser: ¿ por qué no informa también, el ministro del interior sobre los miles de millones de euros recaudados por las multas de tráfico, y adónde ha ido a parar todo ese inmenso dineral?. Eso segundo sí sería una noticia muy interesante de conocer por parte de todos. Pero ya se entiende que los políticos, cuando se trata de la rapiña recaudatoria, suelen tener la boca cosida, pues se encuentran con que necesitan sacar dinero de adónde sea para poder financiar todas esas torpezas que comenten.

Pero dejando aparte temas feos, y teniendo en cuenta las penalidades y lo caro que sale conseguir sacarse el carnet de conducir, hace falta que podamos reírnos un poco también, por lo que os adjunto en plan humor, una divertida ilustración que describe una historia de lo que puede ser una vida, empleando lenguaje de signos de las señales de tráfico, aprendido en la autoescuela. Champollion no hubiera descrifado mejor jeroglífico.