sábado, 9 de abril de 2011

LOS TRES JUICIOS DE SÓCRATES

El filósofo ateniense Sócrates, que además fue el instructor de grandes maestros como Platón o Aristóteles, ese último el maestro de Alejandro Magno, fue uno de los hombres más influyentes de su tiempo. El oráculo de Delfos diría de él que sería el hombre más sabio de toda Grecia, aunque él se definió con su famosa frase: «Yo sólo sé que no sé nada». Y murió bebiendo ante sus íntimos una copa con un brebaje derivado de un veneno de cicuta, ya que fue juzgado y condenado a muerte por un tribunal.

Decían de él que tenía una gran facilidad de palabra, y un gran sentido de la ironía haciendo preguntas para ir a fondo de las cosas. Existe una anécdota poco conocida de él, que por lo interesante, la explico a continuación:

Como todos saben en la Antigua Grecia, Sócrates tenía una gran reputación por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Un día uno de sus discípulos se encontró con el gran maestro y le dijo: ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?.

Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen.
Yo lo llamo el examen de las tres cuestiones.

-¿Tres cuestiones?

Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea considerar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen de las tres cuestiones. La primera cuestión es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?.

No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar la segunda cuestión, la cuestión de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

No, por el contrario...

Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda una cuestión: la cuestión de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

No, la verdad es que no.

Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?




COMENTARIOS DESDE MI FACEBOOK:

Izaskun Fernandez Ruiz Efectivamente cuantas veces permitimos que nuestros oídos escuchen "algo" que:"no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil". Y además siendo conscientes de ello; después de haber practicado generosamente la adsurda escucha activa seguimos la cadena compartiendo eso mismo...!!! Sócrates era Sabio, ... qué pocos seguimos su modelo.!
10 de abril a las 15:40 · Ya no me gusta · 3 personas
Xavier Valderas López Yo también sé que no sé nada, y todavía me sigue quedando mucho por aprender, por desgracia.
10 de abril a las 15:49 · Me gusta · 2 personas
Marisa Quel Franco Xavier todo un lujo, que me hayas etiquetado en esto..... adoro la filosofía..... y Socrates para mi es como Buda o Jesus de Nazaret..... de hecho casualmente , ninguno escribio nada, fueron sus "discípulos", y los rtres han tenido una gran repercusión en la humanidad....aunque visto lo visto..... me parece que desde Socrates no hemos avanzado nada..... esto que has puesto, esta absolutamente "VIGENTE", EN NUESTRA SOCIEDAD , por lo cual , no solo no hemos evolucionado, si no que involucionamos, han pasado mas de 2500 años..... estas tres preguntas cuando empezaran a ponerse en la mente de los que no saben que una "verdad" a medias es peor que una mentira, o que una mentira por mucho que la repitas jamas sera una verdad, pero puede hacer mucho daño...... no me gusta este planeta.Un beso
10 de abril a las 16:47 · Ya no me gusta · 2 personas
Concha Grima Gonzalez Deberíamos ponerlo en práctica.... ya la primera, que muchas veces me pierde la boca.... Gracias Xavier.... Feliz semana!!!!
10 de abril a las 21:17 · Ya no me gusta · 1 persona
Pilar Camero Murillo ¡Grandes seres ! deberíamos aprender tanto de ellos.
10 de abril a las 22:37 · Ya no me gusta · 1 persona
Josefa Matias Caceres Ojala todos tuvieramos siempre presente esta nota!
10 de abril a las 23:31 · Ya no me gusta · 1 persona
Silvia Rosa Velásquez Manrique Es una anécdota que describe su sabiduría, muy útil en nuestros tiempos donde los necios son los que quieren dirigir los destinos del mundo
12 de abril a las 16:20 · Ya no me gusta · 1 persona
Pilar Camero Murillo Yo diría que en algún caso lo consiguen.
12 de abril a las 23:22 · Me gusta