jueves, 14 de abril de 2011

UN CHISTE DE FORGES SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA


En esa viñeta vemos un chiste de Forges, tan real como la vida misma en los tiempos actuales de la era Zapatero. Es algo muy triste y aunque hay que tomárselo con humor, es una verdad como una catedral.

Y eso no es todo: la crisis financiera, derivada de la burbuja inmobiliaria, dejó a los bancos sin dinero por conceder los préstamos de modo tan alegre y muchas veces sin siquiera aval. Ahora bancos y cajas buscan fusionarse, uniendo fuerzas y recursos para seguir en el negocio, del cual el gobierno a través del Banco de España, ya se cuidará de dotarlos de la liquidez que necesitan, naturalmente a costa de los contribuyentes (y eso quiere decir más impuestos). Precisamente hoy, 14 de abril de 2011, el presidente Zapatero ha estado por Singapur, y por China, para buscar dinero de fondos de esos países, que se comprometen a comprar deuda española con la que inyectar a los bancos españoles. Pero aquí hay algo que llama mucho la atención: Singapur es el paraíso fiscal más opaco y más seguro del mundo, el que más garantías da a los particulares internacionales que tienen depositados allí sus capitales que provienen especialmente de la especulación inmobiliaria. Se suponen que están sobretodo en Singapur y Las Islas Caimán, los dos principales paraísos fiscales donde se calcula que en esos pequeños estados-escondites de capitales (antiguos refugios de piratas), están bien custodiadas en sus cámaras acorazadas a prueba de tsunamis aproximadamente las dos quintas partes del dinero mundial. Y lo curioso es que los mismos ladrones-especuladores que se hicieron asquerosamente ricos con la especulación del ladrillo, son ahora los que les prestan el dinero a Zapatero desde Singapur, para que a través de esta forma, comprando deuda española, puedan financiar la falta de liquidez con el mismo dinero que ellos mismos se llevaron. Esa especie de atraco a mano armada que fue invertir en el ladrillo, se hubiera evitado si, por ejemplo, hubiera existido una ley que limitara las hipotecas a no más de 15 años, para evitar que los ciudadanos se endeuden por encima de sus posibilidades. Y ahora que pagamos las consecuencias, no sólo no tenemos esa ley hipotecaria tan necesaria para evitar volver a incurrir en los mismos errores, sino que tenemos que recurrir a los mismos que nos robaron para que nos presten su dinero desde Singapur, un lugar seguro contra la actual codicia tributaria de los políticos que necesitan desesperadamente el dinero que se llevaron los mismos especuladores para afrontar la crisis. Y a decir verdad, si se dieran las condiciones para que los especuladores volvieran a hacer circular por nuestro país el dinero que se llevaron a Singapur y otros lugares bien escondidos, se podría empezar a solucionar el paro y la crisis, pero tenemos unos políticos tan miopes que no tienen ni idea de cómo liberar el mercado y hacer que vuelvan a circular con tranquilidad esos capitales que solucionarían los apuros de mucha gente, y harían posible el regreso al pleno empleo, porque son muchas las cosas que deben de cambiar en nuestro país: reformando y aboliendo un montón de leyes y normativas absurdas que no hacen posible ni el empleo ni el beneficio para quien trabaja.