domingo, 22 de mayo de 2011

ZAPATERO DEBERÍA DE CONVOCAR LAS ELECCIONES ANTICIPADAS.

En vista de los recientes resultados de las elecciones de ayer 22 de mayo, la lectura que arroja y como estaba previsto por las encuestas, es un claro voto de castigo y rechazo hacia la política del presidente Zapatero. A pesar de la derrota socialista y la victoria pepera, el espectro político español no ha cambiado mucho que digamos: el escenario sigue indicando de que siguen existiendo las “dos Españas” derivadas de la anterior guerra civil, con la izquierda encarnadas en el PSOE e IU (antiguo PCE, los comunistas), y la derecha encarnadas en PP (aunque sin articularlas entre sí, ideológicamente los nacionalistas catalanes de CiU y los vascos del PNV entraría dentro de la línea del PP). En consecuencia, casi media España aglutina sus votos en torno al PSOE, y la otra media es votante natural del PP, dejando excluidos a los partidos periféricos en su mayoría de signo derechista. Es decir, a pesar de la pésima gestión del presidente Zapatero y los más de 5 millones de parados, el PSOE sigue teniendo unos respetables millones de electores a tener en cuenta. La puesta en escena de BILDU, indica la enorme fuerza que tienen los herederos de la ilegalizada Batasuna en la zona vasco-navarra, esperando que cumplan con su palabra de estar desvinculados de la violencia y la lucha armada de ETA, o se corre el peligro de que aquella zona se convierta en una permanente especie de violento, inestable e inseguro “Ulster a la española”. Y por otra parte en aquellas zonas donde la inmigración está creando más problemas, han conseguido pequeña pero muy importante representación municipal partidos identidarios como la Plataforma por Catalunya que defienden con prioridad los intereses de los nacionales por encima de los extranjeros. Otro importante detalle ha sido la victoria personal en Asturias del ex vicepresidente del Aznar y repudiado por el PP de Rajoy, Francisco Álvarez Cascos, lo cual indica lo mucho que divide a un partido apartar a las personas que tienen sobrados méritos, imponiendo en su lugar a los mediocres o a las nulidades que interesan al aparato del partido. Y por último, me atrevería a decir que la enorme abstención la representarían muy buena parte de ese movimiento que tomó las plazas españolas llamado “Revolución española de los indignados”.

La pregunta es: ¿y ahora qué?


Seguramente el presidente, que culpa del fracaso electoral del PSOE a la crisis y al paro, se atenderá a su palabra de agotar la legislatura hasta el último día. Pero...¿qué reformas pretende acabar, según dice, para el resto de la legislatura?, cuando lo que está claro es que desde que llegó al poder, en cada acción de gobierno casi siempre ha terminado metiendo la pata. Es decir, que todo lo ha hecho mal, pero que muy mal, y merece el peor de los suspensos. Esta probado que es totalmente incapaz de resolver el principal problema español: el paro y la crisis económica, y de ahí las razones de su voto de castigo que él mismo reconoce. Y para seguir dejando las cosas de mal en peor, creo que en su caso lo mejor seria dimitir, sobretodo si la sugerencia viene por parte de las urnas, tal como lo mostraron las urnas en su mensaje de ayer (otra cosa es que no haya entendido o captado suficientemente ese mensaje, que cada cual interpretará a su manera).

Aparte de que ese nuevo fenómeno callejero de los españoles descontentos de lo que ha venido a llamarse “REVOLUCIÓN ESPAÑOLA DE LOS INDIGNADOS”, es un importante toque de atención popular, que reclama ser tenido en cuenta. No se debería de continuar dejando a España en permanente estado de crispación, de protesta, de manifestación, de acampadas,....pues al final esa no es la manera correcta de resolver los problemas, aparte de las continuas molestias y atropello de los derechos del resto de los ciudadanos. Y por si fuera poco, ese tipo de acciones asustan a los inversores y al turismo, cuyos capitales son muy importantes que vengan a España para ayudar a paliar la crisis. No podemos seguir dando imagen de país inestable con toma permanente de calles y plazas.


Creo que es inútil que el presidente siga haciéndose el héroe, y trate de resistir solo ante el peligro. Su permanencia en el poder sólo puede servir para que sus seguidores sigan mamando por un tiempo más de la corrupción, agravando aún más el ya lamentable estado de deterioro social en el que se encuentra España. En consecuencia, lo más inteligente y acertado de hacer, dadas las actuales circunstancias, es convocar las elecciones anticipadas, aunque quien las gane no lo tendrá fácil con tantos intereses creados, con tantas malas leyes que exigen ser cambiadas, y con el ejemplo de un nuevo estilo de hacer política más abierto, honrado, transparente y participativo,...., incluso diría con la vista puesta en un futuro sistema electoral donde tengan cabida las listas abiertas y con ello la oportunidad de que cualquier ciudadano pueda ser elegido presidente, diputado, alcalde o concejal, por sus méritos y sin necesidad de militar en partido político alguno, contando sólo con la confianza de los electores. Creo que los partidos políticos deberían de hacer un debate y autocrítica interna para hacer posible una democracia más participativa, tomando la forma de la posibilidad de incluir un sistema electoral mixto donde puedan entrar las listas abiertas y al mismo tiempo garantizar la representación a escala nacional.

En consecuencia, creo que el mensaje de las urnas es que el presidente Zapatero debería de dimitir y convocar elecciones anticipadas, aunque los millones de votos de los que todavía sigue contando el PSOE y los escasos puntos de distancia con el PP (aunque haya conseguido el mejor resultado electoral de su historia) indican que quizás con un cambio de candidato todavía podría ser posible una victoria electoral del PSOE en unas próximas elecciones generales, sólo que los electores están pidiendo otra persona más capaz que lidere la gestión de la grave crisis de nuestro país. Lo curioso es que Rajoy no hay pedido a Zapatero que adelante las elecciones, quizás con la idea de darle tiempo para que se desgaste aún más y sobre esto conseguir una mayoría más amplia y cómoda en las próximas elecciones, pero que podría acabar siendo un error.