domingo, 20 de marzo de 2011

Y POR SI FUERA POCO, ZAPATERO COGIÓ EL FUSIL


Sorprende muy negativamente la intención del presidente José Luis Rodríguez Zapatero de involucrar a España en la guerra contra Libia. Es algo frecuente entre los países corruptos involucrarse en guerras, cuando sus gobiernos son incapaces de resolver sus propios problemas domésticos, creando así una especie de cortina de humo para distraer y confundir a la opinión pública. Como se puede recordar el caso de Argentina con la guerra de Las Malvinas.

Con los terribles recortes sociales y las terribles penurias que está pasando nuestro país, con tanta falta de empleo, la fuerte subida del coste de la vida y los impuestos, y tanto déficit público que ya sobrepasa con una deuda de poco más de un billón de euros, lo que menos podría hacer un presidente responsable es involucrar a España en una guerra que no es la nuestra, y que además se prevé costosa, creando otra nueva sangría económica a nuestro país.

Es curioso que se criticaba tanto a Aznar por involucrar a España, junto con Estados Unidos e Inglaterra en la guerra de Irak, para encontrar las armas de destrucción masiva que se supone que tenía escondidas Sadam Hussein, siendo la primera medida de Zapatero cuando llegó al poder gracias en parte a su mensaje anti-bélico, retirar las tropas españolas de Irak, pero luego, sin hacer mucho ruido, las metió en Afganistán y Líbano (donde ya son varios los españoles muertos inútilmente “en servicio a la patria, y a favor de los demás”), y ahora nos quiere meter en Libia, otra guerra que tampoco no es nuestra guerra, con el coste inicial de varios cientos de millones de euros a cargo del contribuyente español que esto supone, dinero que mejor hubiera sido empleado blindando nuestras fronteras de tanta inmigración y peligro musulmán. De entrada algunos calculan que la aportación militar española de Zapatero, supondrá un desembolso inicial de poco más de 450 millones de euros de las secas arcas públicas españolas, y que luego se creará otro gasto permanente y crónico a cargo de las arcas públicas españolas, ya que se prevé una guerra de guerrillas, tanto caiga como se mantenga la todavía poderosa facción del viejo coronel Gadaffi. Un gasto inútil, con el riesgo de que nuestro país sea objetivo de terroristas libios o islámicos, cuando Alemania (que ahora Ángela Merkel se encuentra en campaña electoral, y no es deseable meterse en una inútil guerra) ha tomado la inteligente decisión de no participar en una guerra que sabe que no es la suya. ¿Dónde están ahora aquellas voces que clamaban contra la guerra, por parte de los supuestos pacifistas españoles?.

Tras la caída y desgracia de los dictadores tunecinos y egipcios, ha quedado claro que un dictador no puede abandonar el poder así como así, sino que debe de caer con las botas puestas aguantando y luchando hasta la muerte (tal como ya ha puesto de manifiesto el propio líder libio), o se expone a la marginación, al maltrato, a la acusación y al olvido, e incluso a la ruina económica, si cede fácilmente el poder, tal como se vio con los casos de dictadores argentinos, el chileno como el general Augusto Pinochet, o el reciente caso del rais Hosni Mubarak, por citar tan solo tres ejemplos. Por otra parte es un tremendo error menospreciar y subvalorar al coronel Muhammar el Gadaffi, un militar muy experimentado, que lleva más de 40 años gobernando Libia con puño de hierro: a través de la religión islámica institucionalizada junto con un nacionalismo pan-libio, tiene muy de su lado buena parte del pueblo libio, nómada y musulmán conversos por excelencia, en un país donde aparentemente más del 95% del territorio es un desierto y donde apenas no hay agua ni ríos en casi ninguna parte, y cualquiera de sus pocas ciudades costeras no son más grandes de cualquier capital de provincia española, y más de la mitad de su población es nómada, conocedora de adónde se encuentran los escasos oasis y pozos de agua. Además cuentan con un militar inesperado en el desierto que incluso toca al mar: el General Calor Asfixiante, que fue clave en la derrota del general Rommel, alias “el zorro del desierto”, en la segunda guerra mundial, y que sería el principio de las derrotas consecutivas de Hitler desde África. Además el propio coronel Gadaffi, aprovechando las jugosas rentas del petróleo, hizo de Libia el principal cliente africano en compra de armamento a las potencias que hoy le desafían, como ahora Francia, Inglaterra y España, por no mencionar los EE.UU. De modo que disponiendo de un tremendo arsenal, no será fácil derrotarlo, pues es claro terrero de guerra de guerrillas contra un pueblo formado por nómadas por excelencia, como lo es el Afganistán de los talibanes y demás facciones, o lo que fue el Vietnam del Vietcog, donde soldados-campesinos, defendían cada palmo del terrero como si fueran topos, a pesar de las bombas de nalpam. Quien desafíe a las facciones de Gadaffi, tendrá guerra por mucho tiempo (sobretodo desde el desierto, si cae Trípoli, feudo de Gadaffi, y ciudad donde se concentra más de la mitad de la población urbana libia), y por esta razón lo tendrá muy complicado quien pretenda coger protagonismo en esta peligrosa ratonera del desierto.


Los miembros europeos de la coalición militar contra la Líbia de Gadaffi, son importantes importadores del petróleo libio, y he aquí la razón de su implicación para indirectamente controlar el petróleo. Por otra parte, tras perder a su aliado egipcio, el interés de EEUU pasa por tener control e influencia en este importante territorio estratégico para quien se le conoce como el supuesto gendarme del mundo libre, ante un futuro enemigo que se conoce como Islam, ahora que hace años que el comunismo ha dejado de ser la amenaza contra las libertades y los “derechos humanos”. Otra cosa es la utilidad que tenía Gadaffi como el “centinela” del sur para frenar la avalancha subsahariana contra Europa, como ya había manifestado el propio viejo rais libio.

El tiempo dirá cómo termina la cosa, y mientras tanto, Zapatero, en vez de dedicar su tiempo en resolver el paro y los dramáticos problemas de los españoles, endeuda aún más a España por un asunto exterior que dadas las actuales circunstancias, ahora por ahora no nos incumbe ni nos beneficia.


COMENTARIOS DESDE MI FACEBOOK:

ñaki Lazcano Lizarribar Imitando al mismisimo Ansar
20 de marzo a las 22:41 · Me gusta
Toñi Basante Ortiz Me dan ganas, viendo la sonrisa de soplagaitas,de aplaudirle el rostro.¿Es que nos merecemos una representación internacional como este señor?.!Siento verguenza ajena!.
21 de marzo a las 1:48 · Ya no me gusta · 1 persona
Francesc Fernandez Cubillas un lobo dandole la mano a un borrego