domingo, 13 de marzo de 2011

GORDON GEKKO, OTRA VEZ

Si existe un personaje cinematográfico al que le tengo simpatía, ese es el genial especulador financiero Gordon Gekko, el personaje interpretado por Michael Douglas, en “Vall Street” del que obtuvo un merecido Oscar, y del que precisamente ayer vi su segunda película “Wall Street-2, el dinero nunca duerme”.

Ya hablé de él en mi blog, hace ya tiempo: Os dejo el enlace: http://xavier-valderas.blogspot.com/2009/03/el-rey-nikita-los-tiburones-bursatiles.html

Tras ver la película, creo que el tema merece consideraciones aparte. Es curioso que en la segunda parte aparece una Nueva York, el corazón financiero del mundo, donde ya no aparecen las Torres Gemelas, como en la primera parte.

Al comienzo de la película, Gordon Gekko sale de la cárcel, con un grueso teléfono móvil de la época y que por entonces sólo tenían los más ricos, ahora que los más caros y potentes son pequeñitos y con contacto vía satélite por si acaso tienes que llamar a alguien que se encuentre en pleno desierto del Sahara, en un perdido lugar de la selva amazónica, o en cualquier isla del Pacífico. Con ello la película muestra el signo de los tiempos actuales: el de los blogs de internet como el de la hija de Gekko que pretende sacar uno propio como periodista, y de los móviles que actualmente llevan de toda clase de artilugios tecnológicos de la comunicación tal como muestra el pretendido futuro yerno con menos de 30 años.. Y es que Gordón Gekko, tras salir de la cárcel peina canas ya, igual me ocurre conmigo desde hace unos tres años, cuando empezó a nevar en mis sienes, y cada día se me expanden más todas las canas: sigo los pasos de Gekko, y la edad no perdona. Y me acuerdo que por ahí en la segunda década de los años 80, cuando vi. la primera parte de Wall Street, tenía contratado un préstamo con intereses a devolver por encima del 24%, por eso ya seguía un poco de cerca el tema bursátil, aunque todavía no estaba demasiado popularizado entre la población de nuestro país. Hoy todo ha cambiado. Era el otrora poderoso Gordon Gekko, con avión privado, bellísimas acompañantes (scorts), especulador inmobiliario., que al salir de la cárcel no tiene ni dinero, ni nadie que acuda a recogerle, ni su propia hija: está completamente solo. Pero hay que sobrevivir, por lo que el personaje en cuestión, saldrá de la cárcel, vivirá de sus conferencias universitarias y de la venta de sus libros, y luego volverá a la especulación, que lo lleva en la sangre.
Ver la película me hizo recordar a Mario Conde, que por allá en los años ochenta, con sus 37 años, y gracias a una complicada operación con el anti-resfriado Frenadol vendiéndola a una multinacional italiana, se embolsó tanto dinero, junto a su amigo Juan Abelló (hoy uno de los grandes accionistas de Vodafone), que con esa ganancia de pelotazo se hizo con el control del Banesto, uno de los más prestigiosos y valorados bancos españoles, con apenas el 3% de las acciones de su propiedad. El joven banquero español, también, como Gekko, iría un tiempo en la cárcel por supuestos delitos financieros, lugar que tendría tiempo de sobras para pensar, y salir aún más preparado, hasta el punto de escribir libros. Hoy el ex banquero español, junto con preparados colaboradores, hace una muy fecunda labor social en dar a conocer sobre diversos temas que afectan a la sociedad española (especialmente los políticos, sociales, económicos y financieros) a través de conferencias y de foros de internet, de modo que tiene su propia web y su círculo de divulgación y colaboradores desde facebook donde tiene página propia.
Me llamó la atención que el bueno de Bud Fox de la primera parte en los años ochenta, el broker con supuestos principios éticos, salvador de la quiebra de los aviones donde trabajaba su padre como mecánico de mantenimiento, peligrando su puesto de trabajo y el de sus compañeros, se había convertido en un corrupto y triunfador broker bursátil, con escorts y todo, y al parecer ya más codicioso que el propio Gordón Gekko. En la película vemos que en una fiesta benéfica de brokers y demás tiburones de Wall Street, se encuentra con Bud Fox, ya algo más gordo con la edad, después de tantos años sin verle, ya vive de las rentas de anteriores especulaciones, que aprendió de su antiguo mentor Gekko. Pero en esta segunda parte Gekko buscará la venganza fría de cargarse al verdadero culpable de su estancia en la cárcel: : James Bretton, uno de los grandes tiburones-banqueros de Wall Street, al que le dirá algo parecido a esto:“deja de contar mentiras de mí, a cambio de que yo deje de contar verdades de ti”, sobre las cosas que esas aves de rapiña de las grandes finanzas saben unos de otros, secretos de los cuales, como diría Gekko en su conferencia ante universitarios: apenas conocen unas 75 personas en el mundo.
El argumento de la película nos muestra que Gordon Gekko no fue tonto, y se aprendió aquello del viejo proverbio anglosajón de “el primer dinero que ganes, no lo gastes”: en los años ochenta, y antes de que le metieran en la cárcel, había puesto un pequeño pellizco de sus buenos millones en una cuenta secreta numerada en Suiza, que al salir de la cárcel le suponían unos 100 millones de dólares conjuntos entre él y su hija, de los que sabía que su hija, demasiado idealista como es propio en los jóvenes sin experiencia, se iba a gastar inútilmente en obras benéficas, con lo que en una oscura maniobra financiera, los desvía a su favor al no cumplir su hija con trato con él, y los convierte en poco tiempo en 1000 millones, gracias a sus profundos y complejos conocimientos de la especulación. El viejo especulador, aprende del fracaso, y levanta de nuevo otro imperio especulativo como gestor financiero. En ello vemos una importante lección que hay que aprender: cuando se consiguen enormes ganancias, no hay que dejarse llevar por la codicia (por aquello de que muchas veces la avaricia rompe el saco), y hay que esconder una buena parte del dinero en un paraíso fiscal, secreto y opaco, o en una olvidada cueva, dentro de un cofre, cual un conde de Montecristo, pues nunca se sabe en la vida lo que puedes llegar a perder, y si pierdes el dinero, lo pierdes todo. Pero Gekko, un codicioso especulador nato, pero al que no le falta sentido común, nos da otra lección: la familia, y el tiempo, son más importantes que el propio dinero. Pues el dinero para él es un juego, sus profundos conocimientos financieros lo hacen de él hacer un juego de casino, en la que acierta a menudo porque conoce los ases que tienen escondidos los demás en sus mangas. Porque en este caso aquí no se trata de los clásicos conocimientos que tenemos de los depósitos a plazo, fondos de inversión, o teneduría de acciones, ….sino de muchas otras complicadas técnicas financieras, de apalancamientos, de derivados de futuros, de información clave, de movimientos de las cotizaciones, de fórmulas que sólo conocen los que las saben en profundidad sobre ingeniería financiera, como el propio Gekko, o Mario Conde. Convierte la competición por el dinero, en un juego que todos sabemos que todo el mundo quiere al vencedor, y no tiene tiempo de atender al perdedor, tal como reza un viejo proverbio norteamericano. Gordon Gekko trabaja sin descanso con sus potentes ordenadores de 6 monitores agrupados, conectados a distintas webs, y sacando todo tipo de información con la que hacer sus cálculos especulativos, con lo que sabe dónde se encuentra el río revuelto, y con ello la ganancia de pescadores. Sabe adónde está el límite del alza, para vender antes de que llegue el desplome. Sabe cuál es el punto exacto de la corrección de una acción. Eso, claro supone muchísimo trabajo y gran conocimiento en profundidad de los mercados. El enérgico y ambicioso Gordón Gekko, que trabaja las 24 horas del día, los 7 días de la semana, como en la primera parte de historia, que se tenía que medir la tensión arterial, ya peina canas, igual como yo estoy empezando. Pero no cabe duda de que el enorme bagaje de experiencia lo convertirá en un tiburón aún mucho más listo y poderoso, esta vez operando desde Londres, lejos de la ingrata patria que lo puso en la cárcel.


Algunas conclusiones he sacado: la primera parte de la película arranca desde una situación en la que todo es válido en el libre mercado estadounidense, típico de la era Reagan, que el presidente tenía un asesor procedente de Merrill Llynch, un tal Donald C. Regan de profesión broker bursátil, hasta llevar, casi más de 20 años después con el nuevo intervencionista presidente Obama, pasando por una situación que propició la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera de los préstamos basura, en que los tiburones de la gran banca norteamericana (tal como se refleja en la segunda parte de la película Wall Street) le dicen al secretario del Tesoro, o jefe de la Reserva Federal (el equivalente europeo a gobernador del banco central), que si no se le inyecta dinero público al sistema financiero (que no dispone apenas de liquidez), el colapso, el caos, la anarquía, y la ruina puede ser total en poco tiempo por falta de dinero, llevando a la quiebra a casi todos los bancos, por un efecto dominó. Exactamente lo que han ido haciendo los gobiernos últimamente, que no preveían esos excesos y no legislaron contra posibles burbujas y especulaciones, dando completa libertad al libre mercado,…pero, por ejemplo, todavía no hemos visto esta supuesta refundación del capitalismo propuesta hace ya tiempo por el presidente francés Nicolás Sarkozy, otro paladín del capitalismo en su estado más puro. Hemos visto que los distintos gobiernos han inyectado al sistema financiero muchos miles de millones del erario público, con todo lo que supone de coste para el contribuyente. Pero seguimos igual: no se ha aprendido la lección, y no se ha legislado contra la especulación y determinados excesos del mercado que perjudican a los consumidores: los irresponsables siguen, y no se tiene claro cómo estarán los mercados en el futuro, ni cual será la próxima burbuja.
Ahora quizás la burbuja podría ser invertir en bolsa japonesa, que tras el tutsnami y el desastre nuclear, obligará a reconstruir el país, con los ahorros tan celosamente retenidos por los nipones que tradicionalmente son ahorradores hasta la médula y muy poco consumidores (y eso es origen del largo estancamiento de la bolsa nipona por casi dos décadas en casi en plano), que casi por fuerza tendrán que poner el ahorro nipón a circular. Habrá que estar atentos a cómo se pone el índice Nikkei en las próximas semanas. Es curioso como un maremoto, aparte de víctimas y catástrofes nucleares, trae consigo oportunidades de negocio. Lástima por mi parte de no tener dinero con el que invertir y apostar, pero los especuladores a lo Gordon Gekko aprovecharán. Aparte de que ahora a través de internet, la información económica y financiera está al abasto de todo el mundo, y como ya se sabe: información es poder.


Pero quizás el principal mensaje de la película es que transmite que los valores familiares y el tiempo son mucho más importantes que el mismo dinero y la competición. Hacer dinero, lo puede hacer cualquiera que se lo proponga, y el mismo Gordon Gekko es un ejemplo de ello, trabajando todas las horas del día y todos los días de la semana, que puede llevar a deshumanizarlo y descuidar a su propia familia. En ese pecado había caído Gordon Gekko, pero como a todo ser humano le queda una segunda oportunidad, y ya va entrando en una edad en el que vivir la vida al máximo es lo fundamental, y dado el poco tiempo que le queda, trata de recuperar el cariño de lo único que le queda de su familia, su hija Winnie Gekko, a la que no pudo dedicar como hubiera tenido que ser cuando todavía era una niña y una adolescente, de tan absorbido que estaba en sus negocios especulativos, y por haber ido a parar luego a la cárcel. Por eso, a su futuro yerno, otro broker bursátil que sigue los mismos pasos que él, y con sus mismas ambiciones de juventud, tratará de darle el consejo de que viva la vida al máximo, con la realización del amor de su pareja y su futura familia, porque al fin y al cabo, el tiempo dedicado a la familia es siempre mucho más importante que el propio dinero ya sobrante y contante. No todo es el dinero en la vida, y la felicidad muchas veces no la da el dinero, sino el cariño de la familia y las personas queridas, así como disfrutar de buena parte del tiempo en aquellas cosas que a uno le gustan y le llenan.


COMENTARIOS DESDE MI FACEBOOK:

Saul Dalmau Paris xavier esta peli no la he visto,hay mas partes o solamente es una??? si es el caso me paso por el forro la ley SINDE y me la descargo por megaupload
xdddddddddddddddddddd
saludossssssssssssssssssssssssssssssss
14 de marzo a las 0:23 · Me gusta
Xavier Valderas López De momento hay la segunda parte, que es muy buena (igual que la primera). A ver si dentro de otros 20 años, cuando el gran Gordon Gekko, todo un referente para quien quiera meterse a especulador, nos hacen una tercera película, y nos vamos enterando mejor cómo termina eso del tema bursátil y cómo evoluciona la economia y el sistema capitalista de siempre. Un saludo, colega.
14 de marzo a las 0:28 · Me gusta
Saul Dalmau Paris en la 1 esta tu actriz favorita, charliz theron
XDDDDDDDDD
14 de marzo a las 0:38 · Me gusta
Xavier Valderas López Te equivocas, Saul: la rubia de la primera parte era Daryl Hanna, una de las supuestas novias de John-John, el fallecido hijo del también fallecido ex presidente de EEUU John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier (futura señora de Onassis, y de Templeman,dos grandes del mundo del dinero).
14 de marzo a las 0:41 · Me gusta
Josefa Matias Caceres Siento no haber visto esta pélicula, debe ser muy interesante por lo que narras en tu nota. Si me puedo hacer con ella..........yo también me la descargaré!!!!!!!!!!!!!!!
14 de marzo a las 0:53 · Me gusta
Maria Del Mar Argente no la he visto yo tampoco, ojala pudiera hacerme con ella... gracias!!!!!!
14 de marzo a las 1:18 · Me gusta
Xavier Valderas López ¡Qué raro que chicas cultas como vosotras no hayáis visto las dos películas!. Son las que mejor exponen aquello de "business are business", pero también muestran que mucho más importante que el dinero es el amor de la familia y poder tener tiempo para sí mismo.
14 de marzo a las 8:58 · Me gusta
Maria Del Mar Argente Lo mas importante de la vida, y curiosamente no lo compra el dinero...tener lo que uno necesita... solo lo que se necesita y ademas vivir intensamente el AMOR de la familia.... y encima tener espacio y tiempo para ti, así se es verdaderamente rico... Gracias amigo