lunes, 5 de julio de 2010

EN BUSCA DE LA FELICIDAD


Es evidente de que estamos viviendo en unos tiempos tremendamente difíciles, con gran incertidumbre hacia el futuro, que no se tiene con claridad lo que va a ser el mañana, cosa que deja a muchísima gente completamente ansiosa, cuando en el fondo no desea otra cosa que poder vivir feliz y en paz. Precisamente cuando fui un joven de veinte y pocos años, estaba muy curioso sobre si podría encontrar la felicidad, y me aboqué a lecturas de libros sobre espiritualidad oriental: Leí los "4 libros de Confucio", algo de Lao Tsé (el libro del recto camino), y varios libros sobre Zen, en los que encontré cosas interesantes, pero no encontré esa felicidad que anhelaba encontrar, los secretos de la misteriosa sabiduría oriental. Al final llegué a la conclusión de que la felicidad se haya donde nace el arco iris tal como simbólicamente ha indicado alguien; es decir, por más que vayas allá, no la encuentras; y entonces me di cuenta de que la felicidad se hace por el camino, como diría nuestro poeta Antonio Machado: “caminante, no hay camino; se hace camino al caminar“, pues creo que parte de la felicidad es saber estar y saber ser una persona correcta, generosa, trabajadora, sana,..... Pero mientras investigaba aquello sobre mi búsqueda de la felicidad, cayó en mis manos un pequeño cuaderno anónimo, cuya lectura la encontré tan interesante, que quise copiarlo a mi ordenador, y allí se quedó. Como que creo que en estos momentos complicados que estamos pasando necesitamos algo de calma, he pensado añadir a mi blog todo aquello que copie, porque creo que su lectura puede resultar muy beneficiosa. Espero que a quien lo encuentre en mi blog, lo lea a ratos, y lo aproveche, y con ello me sentiré satisfecho si ello ayuda a reflexionar y a encontrar la felicidad de cada uno a su manera:

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EL CAMINO HACIA LA FELICIDAD A TRAVÉS DE LA RELAJACIÓN
(esperando que sea desinteresadamente de utilidad a los lectores de mi blog)



INTRODUCCIÓN


Se han escrito muchas obras sobre un importante tema: la relajación. En nuestra época el ruido, las dificultades cotidianas, el incierto futuro, desequilibran al hombre dispersando sus fuerzas interiores y elevando su potencial nervioso.

Era preciso encontrar el antídoto a ese veneno que es la tensión nerviosa. Por este motivo se resucitó una ciencia milenaria: la relajación. Pero no se hizo en la forma accesible y práctica necesaria en la actualidad. Lo que busca el hombre de hoy no son consideraciones filosóficas, sino consejos prácticos, ejercicios y un sistema que le permita ser rápidamente el dueño absoluto de sus nervios.

Mi amor a la médica mental y a la psicología, base de los métodos de cultura física, son las razones que me han impulsado a escribir este libro, que es un resumen para el control de uno mismo.

La ciencia del relax toma muy variados aspectos. Su amplio estudio da lugar a un método que será para la cultura humana un maravilloso instrumento de desenvolvimiento de la personalidad. En este libro tú encontrarás 30 años de cultura humana. Su lectura fácil te permitirá conocer sus principios y así poder aplicarlos en cualquier circunstancia de tu vida. Los consejos que contiene son válidos para todos, y especialmente para los atormentados, nerviosos, impulsivos, en una palabra, para todos los que no consiguen controlarse. A todos éstos, yo digo, leed a menudo estos consejos, os aportará la posibilidad de ser vosotros mismos. Y consiguiendo el dominio de sí mismo será posible vivir feliz y eliminar muchas enfermedades que resistían distintas terapéuticas.

DOCTOR ANÓNIMO (Copia de Frank Reivaj, para Judit)






CAPITULO 1

LAS LEYES QUE NOS RIGEN

La ciencia de la relajación no ha de actuar únicamente sobre una parte de las facultades físicas y morales, sino que ha de existir un perfecto acuerdo entre ellas, un equilibrio físico que da la confianza en sí mismo y la serenidad. En todo ser humano existe una dualidad de sentimientos negros, que llevan a la neurastenia, y sentimientos rosas, que producen euforia y alegría. Mediante ciertos conocimientos y disciplinas del pensamiento se pueden anular los primeros y aumentar los segundos.

La práctica del relax no se limita a ciertos ejercicios cotidianos. exige un auto-análisis, una auto-crítica, en resumen que usted sea el dueño absoluto de su pensamiento, que usted llegue a ser capaz de no dejar descansar en su espíritu más que los pensamientos deliberadamente escogidos y que estén de acuerdo con su ideal. Sin embargo, para tener una idea clara de las técnicas cuya aplicación le permitirá regir sobre su espíritu, es preciso que conozca las leyes que nos gobiernan. Y éste será el objeto de los tres primeros capítulos de este libro. A usted, mediante la lectura de las obras especializadas, le incumbe penetrar en el mundo maravilloso del pensamiento.

A las ciencias ocultas se les ha dado un sentido peyorativo que es completamente absurdo en nuestra época en que los progresos científicos abren las fronteras más recónditas. Algunas personas poco duchas en la materia confunden las ciencias ocultas con la brujería; sin embargo, esta ciencia no tiene nada que ver con la magia, sino que define el conocimiento de lo oculto. A pesar de los progresos del sicoanálisis y de los medios de investigación sicológicos, el espíritu sigue siendo insondable. El número de enfermedades mentales ha aumentado, las nerviosas se han multiplicado; jamás el ser humano ha encontrado tantas dificultades para experimentar una felicidad simple y verdadera.

Esta introducción no tiene más objeto que el de exponer las bases de un método que permitirá encontrar el equilibrio mediante la ordenación del pensamiento, de alcanzar la felicidad por medio del auto-análisis y el auto-control. Conviene conocer perfectamente las influencias que sufrimos, cómo podemos escapar a su influjo, mediante qué medios puede nuestro pensamiento, modificarlas y hacerlas ventajosas.

Desde el instante en que busquemos el método para obrar por el pensamiento desde el exterior practicaremos la ciencia oculta.

Sin este preámbulo usted habría encontrado extraño que en este libro dedicado a la relajación le hablase de ciencia oculta. La ciencia oculta rige todas las demás, y la ignorancia de sus leyes, al menos a grandes rasgos, impide el desarrollo mental. No se puede practicar el relax si no se conocen las leyes que presiden los fenómenos vitales, si no se es capaz de leer en sí mismo como en un pensamiento en la dirección favorable, en resumen poderse remontar al origen de los acontecimientos para comprender sus resultados. Usted no puede vivir relajado si no ha adquirido una disciplina, una filosofía de la vida que no tiene más que relaciones lejanas con la enseñanza ortodoxa de esta ciencia

Usted puede llegar a dominar sus impulsos. Los ejercicios que aconsejo apaciguarán su sistema nervioso, le permitirán controlar sus actos, le evitarán malgastar sus energías. No podrá obtener un pleno relax moral y físico hasta que haya adquirido esta gran facultad que engloba todas las demás, móvil absoluto de las disciplinas religiosas: la serenidad.

El conocimiento de las leyes de la ciencia oculta le dará esta tranquilidad, la del ser que sabe que ha de cumplir en este mundo una misión lo mejor posible, un fin que le forjan sus convicciones espirituales.




LAS FUERZAS QUE NOS RODEAN

Para el practicante de la ciencia oculta son siete las leyes que rigen el universo. En este número dedicado al relax me limitaré a enumerarlas y a dar una breve explicación. Ese somero conocimiento permitirá al amante del relax ordenar mejor el pensamiento, aportando la lucidez necesaria para encadenar los acontecimientos que marcan las etapas de nuestra vida.

1º) LEY DE CAUSALIDAD

No existen efectos sin causas. Todo cuando existe tiene un creador. Según Hipócrates: "El azar no existe. Todo lo que acontece tiene una causa cierta, y ésta tiene otra que la ha producido".

Medite sobre esta ley de causalidad, busque sin cesar el porqué de las cosas, encuentre un origen a los pensamientos extraños a usted mismo que han penetrado en su subconsciente. No hay un solo acontecimiento de su existencia, un solo acto de su vida cotidiana que no tenga su origen en un pensamiento anterior. Llegue al principio para discernir las causas.

2º) LEY DE UNIDAD

Siempre ha existido una causa primera. Sin ella no existiría el encadenamiento de las mismas. Hay pues un principio único, universal que lo dirige todo.

Conozca esta unidad que rige todas las cosas y consecuentemente, por la ley de causalidad, nuestro destino, que llamándola fe a concentración de espíritu, usted dirige hacia un legislador único y omnipotente cuando interviene la fuerza del pensamiento. Y él modificará su destino en un sentido favorable o no según sean sus pensamientos puros o malsanos.

3º) LEY DE ANALOGIA

Usted es la réplica humana al universo. El microcosmos es la imagen del macrocosmos. Y no puede comprenderse a sí mismo si no profundiza en las leyes universales. Dios a creado el mundo a su imagen, y el hombre a imagen del mundo. Usted no es una entidad individualizada, sino una molécula de un mundo gigantesco. Forma parte de un todo, y como tal tiene el poder de obrar sobre las fuerzas universales. Por comparación, la ley de analogía le dará la explicación de los fenómenos cuyo mecanismo desconocía.

4º) LEY DEL RITMO

El universo entero depende de la ley del ritmo. Nada muere, nada se extingue, la muerte no existe ya que no se destruye nada en el mundo, únicamente existe una diferencia de vibración que da un aspecto variable a este principio único. En resumen, la vida universal no es más que una gigantesca pulsación. El día sucede a la noche, el frío al calor, etc....y nosotros estamos hechos a imagen de este universo, el sueño sucede a la actividad, la respiración a la inspiración, etc.... Lo que llamamos vacío no existe, es la expresión invisible a nuestros sentidos de un mismo principio.

Incorpórese cuanto le sea posible a este grandioso ritmo. No trate de contradecir los designios de la naturaleza perjudicando su equilibrio. Esfuércese en comprender las leyes de la renovación de la materia. Más allá de su cuerpo material, comunique con las fuerzas invisibles que le rodean. De esta forma, se dará cuenta de que la muerte no existe, de que todo se transforma, que usted es parte integrante de un todo cuyo principio es imperecedero.

5º) LEY DE EVOLUCION

Nosotros somos piezas de un mecanismo gigantesco. Pero en nuestra esfera tenernos la posibilidad de evolucionar acercándonos a la perfección.

El Finn de nuestra vida no debe ser la realización de ambiciones desmesuradas, sino el acercamiento continuo a la perfección. Si su ideal es puro podrá incorporarse a las grandes fuerzas naturales que le darán seguridad material.

6º) LEY JERARQUICA

Observe la jerarquía de los elementos. En ciencia oculta a la división de los diversos elementos que componen el universo se la conoce con el nombre de Ley cuaternaria: Fuego (sol-masculino). Agua (luna-femenino). Aire (vitalidad-Fuerzas reproductoras). Tierra (organismo material). El hombre está sujeto como la naturaleza (ley de analogía) a la división cuaternaria con sus cuatro temperamentos fundamentales: coléricos-linfáticos-sanguíneos-nerviosos.

La naturaleza, la sociedad y el ser humano están sujetos a este orden jerárquico. La individualización no es más que aparente. "Todo está subordinado a todas y cada una de las partes del cuerpo" (Hipócrates).

El respeto a la jerarquía individual (sentimientos y órganos funcionales propios), familiar (el hombre, la esposa, los hijos), social (clases), universal (elementos) le evitarán enfrentarse con los principios intangibles cuya negación consume las fuerzas vitales.

7º) LEY DE FINALIDAD

La obra del Creador tiende a la perfección. Todo lo que proviene de lo Alto vuelve a Él, y ésta es la ley de finalidad.

Usted tiene en sí mismo varios cuerpos (ciencia oculta) pero en realidad dos naturalezas, una material y otra divina. Debemos esforzarnos en dar prioridad a la segunda, ya que la eliminación de las alegrías materiales en provecho de la espiritualidad es el fin a que tiende nuestra vida. Es la virtud del hombre la que le permite alcanzar la serenidad, llegar a ser el dueño de sus pensamientos (doctrina Yoga).

Medite sobre estas leyes, trate de profundizarlas, y con las enseñanzas que siguen a continuación comprenderá cómo las fuerzas ocultas dirigen los acontecimientos, crean las circunstancias cuyo origen desconocemos, influyen sobre nuestros pensamientos y actos.

LAS LEYES DEL PENSAMIENTO

Para el aficionado a la ciencia oculta el pensamiento es un acto. Sabemos que el vacío no existe. Somos el centro y continuación de un principio universal; cada pensamiento que emitimos está inscrito en este principio llamado astral. Esta inscripción indeleble permite a los médiums encontrar una serie de explicaciones que les son extrañas y traducirlas en actos, y al mismo tiempo efectuar un viaje al pasado. Cada vez que usted emite un pensamiento, éste escapa de sus centros emisores, golpea un objeto y se inscribe en un astro. Esto explica el fenómeno tan conocido de los inventos salidos a la luz en distintos países al mismo tiempo. Nuestro cerebro puede compararse a un emisor-receptor de ondas hertzianas. Emitimos incesantemente pensamientos cuyas ondas alcanzan a las personas a que van destinadas; estos pensamientos, por su fuerza pueden impulsar a efectuar ciertas acciones a otras personas.

Los pensamientos emitidos son más o menos eficientes según su concentración, intensidad, duración y fuerza. En la cultura del pensamiento es donde se encuentra la llave de todos los poderes. A menudo sabios exploradores, gentes de fe se han encontrado ante hechos que han clasificado como sortilegios. Este consiste en obrar a distancia sobre una persona mediante el pensamiento a fin de que efectúe lo que queremos. La técnica es muy simple. El antiguo hechicero de los pueblos negros se acompañaba de ciertos ritos que no tenían otro fin que el de convencerse de su ascendencia y concentrar sus pensamientos por exaltación síquica. En este estado próximo a la locura, dirigían su pensamiento con intensidad hacia el fin a conseguir, cada día a la misma hora (ley del ritmo). En nuestros días, el hechicero que opera a distancia utiliza las mismas leyes y con un fin loable. La observación ha determinado que el pensamiento actual con una fuerza e intensidad extraordinaria hacia la persona a que va dirigido y vuelve acrecentado al emisor: es lo que se llama choc de retorno.

Si usted emite pensamientos de odio se desequilibrará mentalmente y enfermará; si emite pensamientos de amor carnal hacia una persona será poseído por una pasión que nada apagará. Por lo tanto es preciso purificarse a fin de no emitir más que pensamientos caritativos, bondadosos, que hagan el bien a los demás y al mismo tiempo converjan hacia usted todas sus corrientes benéficas.

El pensamiento no obra sólo sobre los seres que le rodean y conoce; sino también sobre los desconocidos. Si emite malos pensamientos la gente honrada no se cruzará nunca en su camino; en cambio si son nobles y elevados se encontrará con personas cuya alma es pura y sus sentimientos desinteresados. En este resumen se puede dar cuenta de la importancia de la fuerza mental en el encadenamiento de los hechos que condiciona el destino individual. En realidad no hay nada que usted no pueda realizar si ha entrenado su pensamiento a una emisión enérgica, sostenido por fuerzas vitales considerables y conociendo las leyes que gobiernan la vida.


LA FUERZA MENTAL Y LA RELAJACION

Es indudable que la fuerza mental influye sobre los seres y acontecimientos. Probablemente usted mismo lo habrá comprobado cuando ha tenido el deseo violento de obtener algo importante, muchas veces las personas que necesitaba se habrán presentado en su vida. Sin darse cuenta la intensidad de su deseo ha obrado sobre el astral. Dese cuenta de que ejerciendo una acción constante y renovada puede obtener lo que quiera.

Quizás piense que todo esto no tiene más que relaciones lejanas con la ciencia de la relación. Al contrario, sus vínculos son muy estrechos, pues la completa relación depende del éxito en su vida. Aportando los conocimientos que le permiten obrar sobre su destino, yo le doy el medio de vivir conforme a sus más legítimas aspiraciones, en una palabra vivir feliz. Será mucho más fácil obtener un relax espiritual y corporal a una persona feliz que a otra atormentada e insatisfecha.

Pero ¿cómo utilizar prácticamente los conocimientos adquiridos en el manejo de las fuerzas ocultas? Los capítulos siguientes le enseñarán las leyes de la concentración de espíritu. Cuando su pensamiento sea intenso no tendrá más que orientarlo resueltamente hacia los fines perseguidos. Entonces los hombres, las acciones serán sus sumisos esclavos y le prepararán los caminos del éxito.








CAPITULO II


CULTIVE LA FILOSOFIA DE LA VIDA


LUCHE CONTRA LOS SENTIMIENTOS NEFAST0S


Según lo que piense hoy, mañana puede ser feliz o desgraciado.

Nuestros pensamientos son los que preparan el futuro (ley de causalidad), de la misma forma que nuestros actos de hoy, las decisiones que tomemos, serán las que tejan la trama del destino que nos aguarda. Todos los pensamientos negros emitidos retornan a usted con una intensidad aumentada según el fenómeno del Choc de retorno; por lo tanto es lógico que un clima moral malsano va en detrimento del relax de su espíritu.

Por lo tanto, antes de asimilar la técnica del relax es preciso liberar su espíritu de los obstáculos que lo paralizan. Si quiere vivir feliz, relajado, comience por alejar todos los malos pensamientos y sentimientos. De entre todos estos sentimientos el que perjudica en mayor grado al ser humano es el de la vanidad. La vanidad es la fuente de todos los males.¡No se crea el centro del mundo! Conozca su verdadero valor, tenga fe en su destino, pero no crea que es superior a los demás; existen clases en todos los dominios de la actividad humana. Es en sí mismo donde debe encontrar la causa de sus satisfacciones, en su evolución y no en un vano narcisismo. Realice cada día la tarea asignada para la consecución de su fin y no espere ningún cumplido o lisonja. Observe a su alrededor y encontrará bellas mujeres que no pueden pasar un minuto sin recibir una adulación, hombres importantes que hacen gala de su automóvil, de las joyas de su esposa para satisfacer su vanidad; esta actitud mental es propia de muchas personas, agotando su potencial vital y disminuyendo sus posibilidades de relax. El que quiere perfeccionarse no necesita de la admiración más o menos sincera de los que le rodean. Provocarla es una confesión de impotencia. Esta búsqueda incesante de la adulación, tan odiosa en la mujer como común en el hombre, rebaja a todos los que hacen de ella su móvil más importante en sus actos.

Una mujer o un hombre superiores hacen caso omiso de la opinión de los demás en cuanto tienen la convicción de poseer la verdad. Este afán de buscar la adulación proviene de un sentimiento de inferioridad. La mujer tiene necesidad de estar segura de su belleza, el hombre de su valor. Los seres con "clase" no tienen complejos; haciendo valer su propia estima la encuentran a su alrededor espontáneamente sin necesidad de provocarla.

La vanidad, el orgullo, el amor mal interpretado, sed de honores y lisonjas, son bajos sentimientos que esparcen su veneno sobre su espíritu impidiendo el relax.

La envidia, los celos, son sentimientos que surgen como consecuencia de los anteriores. No insistiré sobre sus efectos nocivos ya que lo he hecho suficientemente hablando de los peligros de las ambiciones desmesuradas. El egoísmo forma parte igualmente de los sentimientos negros perjudiciales para el relax del espíritu. No hay nada que desarrolle tanto la personalidad como la generosidad. No es preciso ser rico para ser generoso ; haga que en su derredor todo el mundo sienta por usted simpatía. Hay mil pequeñas acciones que puede realizar cada día sin ningún desembolso material. No deje que ni un solo día tenga su buena acción. No viva egocéntricamente, no sea indiferente a todo. La vida actual le aprisiona en sus mallas y le hace olvidar que debe ser honrado. Dé todo lo que pueda sin pedir nada a cambio.

Iniciado en las leyes de la ciencia oculta, usted sabe que, por la atracción entre pensamientos de la misma naturaleza, recibirá centuplicados los beneficios que haya prodigiado, pero estas acciones las debe de hacer sin cálculo, con sincera generosidad.

El pesimismo, la neurastenia, la duda, las inquietudes, se desarrollan dentro de un clima moral malsano, mantenido por la defectuosa organización de los mecanismos cerebrales. Los consejos prácticos que le aporto en este texto le permitirán vitalizar progresivamente su pensamiento y, en consecuencia, su clima físico.

Los sentimientos negros hacen proliferar las toxinas en el seno de su organismo, emponzoñando su sangre, atacando los órganos vitales y provocando las enfermedades. Los practicantes de las ciencias ocultas niegan la enfermedad dando supremacía al espíritu; y esto es cierto según sus convicciones: ¿no es cierto que la persona sincera, generosa, tiene la mente clara, la voz sonora? En cambio, el avaro, el egoísta tiene la tez pálida, la mirada huidiza, los gestos torvos. La ley de analogía nos confirma la influencia de la forma de ser de cada uno sobre el cuerpo material.

Por todo lo dicho tenga únicamente sentimientos nobles y generosos. De esta forma aumentará sus fuerzas vitales y extenderá los poderes de su espíritu. Y cuando haya desterrado de su pensamiento todos los sentimientos negros podrá dirigir las fuerzas ocultas y obtener el tonificante relax de su cuerpo y espíritu.

LOS ESCOLLOS DE LA AMBICION

Es completamente lógico el deseo de triunfar en la vida para así asegurar materialmente a los suyos y a uno mismo. Es ésta una aspiración que cuadra perfectamente con el relax (Cap. IX). Pero la ambición desenfrenada es tan desfavorable a la felicidad como puede serlo la carencia de bienes materiales. Nosotros vivimos en una sociedad jerarquizada en que el hombre, y sobre todo la mujer tienen, tienen graves responsabilidades. La lucha por la existencia, personificada en los tiempos primitivos por el desafío de las fuerzas del hombre con la naturaleza, se ha transformado en la actualidad por la aptitud en adquirir bienes materiales por medio de la inteligencia. En resumen, la ambición puede ser loable o malsana según el uso que se haga de ella.

Una riqueza excesiva es tan nefasta al equilibrio del ser humano como la más extrema miseria. El atractivo de la vida es tener siempre un objetivo que satisfacer. Una gran fortuna permite obtener más fácilmente los fines fijados, pero cuando éstos no son espirituales consume todos los placeres materiales de la vida, ya que éstos dependen de las alegrías del espíritu. Estos son los peligros y el drama de la ambición, que en nuestra época de materialización desenfrenada constituye un vicio y una amenaza cual puede serlo el alcoholismo o la histeria.

El hombre que no sabe poner un límite a sus ambiciones, pasándose en el dominio de la vida emocional, es digno de lástima. A pesar de sus riquezas, sus grandes automóviles, sus viajes, se aburrirá mortalmente en este mundo, no encontrará jamás la felicidad y en el seno de la eternidad tendrá el atroz pensamiento de haber perdido el tiempo.

El dinero es un agente corruptor de fuerza extraordinaria. Corroe los corazones, emponzoña la conciencia, hace perder la noción del bien y del mal. El dinero recubre la existencia con un velo ficticio, sustituye los verdaderos valores por vanas ilusiones, y viola completamente las más elementales nociones de la vida y de las relaciones normales entre los humanos.

En lo concerniente a la organización individual de la existencia, una ambición insaciable lleva al fracaso en la vida afectiva. El hombre absorto en sus negocios desatiende sus obligaciones familiares y reemplaza la palabra ternura por dinero. Después, por un fenómeno muy natural, utilizará los medios que procura la riqueza para provocar la simpatía, acorazándose con una capa de pensamientos materiales. Una barrera infranqueable se levantará entre lo que ama y él mismo, pues los sentimientos materiales no pueden engrendar delicadeza ni generosidad. Este fenómeno, al que se le ha dado el nombre de ingratitud es el castigo de esta pujanza ilusoria que es el dinero.

Sepa moderar sus ambiciones; que su ideal no sea nunca amasar una gran fortuna. Fórjese objetivos razonables, esfuércese en ser el primero en su terreno, pero por las satisfacciones morales que le pueda proporcionar. Entonces según lo que usted haga, obtendrá satisfacciones materiales que traspasarán sus esperanzas más optimistas. Y es en este momento cuando debe utilizar el excedente de sus ganancias para servir a su ideal.



LA VIDA EMOCIONAL

La mayor parte de las enfermedades nerviosas tiene un origen sentimental; la imposibilidad de encontrar un ser con el cual se pueda llegar a la felicidad perdurable es una fuente de inquietud permanente. La felicidad sólo es accesible cuando existe un entendimiento perfecto entre dos seres. Está escrito en la Biblia: "Amad a vuestras mujeres como Cristo ama a la Iglesia. El marido debe amara su esposa como a sí mismo. El que ama a su mujer se ama a sí mismo". En efecto, jamás un hombre ha aborrecido su propia carne, sino que la nutre y cuida como Cristo lo ha hecho por la Iglesia, ya que nosotros somos miembros de su cuerpo. Por este motivo "el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y los dos formarán una sola carne"...

La paz en el corazón, la felicidad en los sentimientos no pueden encontrarse más que en el matrimonio que sella la unión entre dos seres. Los dos, animados por el mismo ideal, persiguiendo los mismos fines, forman un entendimiento perfecto completándose para la felicidad humana. Un sentimiento profundo, empuja a la mujer y al hombre a buscar una relación perfecta, tanto moral como físicamente. Cuando este fin no se logra, en el corazón del ser humano reina una sola inquietud, una tensión moral que lleva al desasosiego.

Los amores banales, las relaciones pasajeras, por ser precarios, son fuente de dispersión de energías dando lugar a sentimientos de ansiedad, celos, que se oponen a la paz de espíritu. Si quiere vivir relajado, debe huir de las complicaciones de la vida afectiva, convirtiéndose en el dueño de sus sentimientos sexuales. Busque su complemento en una unión feliz con un ser que estime y quiera absolutamente. Déle lo mejor de si mismo a fin de recibir a cambio todo el amor de que se ha hecho merecedor.

La insatisfacción sexual es a menudo causa de una tensión de espíritu perjudicial a su relajamiento. No se una a un ser solamente para satisfacer su voluptuosidad integral. Esta no se puede encontrar más que en el gran amor, ya que exige una fusión total de los cuerpos: física, síquica y emocional. Ella misma hará que tras el frenesí amoroso surja el pleno relax del cuerpo y espíritu que no puede encontrarse sino en una inmensa ternura y amor del ser amado. El amor físico, cuando no está santificado por el don total de todo su ser, deja mal sabor. Por el contrario, el amor absoluto es el mejor instrumento para el entendimiento completo, favoreciendo la relajación del espíritu y del cuerpo por su acción sedativa.


LA INCERTIDUMBRE DEL FUTURO

Estamos en la Tierra para cumplir una misión que sólo Dios conoce absolutamente. El menosprecio de la ley divina, el desconocimiento de los grandes principios de la ciencia oculta hacen concebir la muerte como un fin, reinando la inquietud en las profundidades del subconsciente. El que ha penetrado en la ley de unidad no puede temer a la enfermedad, al envejecimiento ni a la muerte. Formamos parte de un todo en el que nuestro cuerpo desasociado se reintegra. El paso de la vida a la muerte nunca es penoso. En el instante supremo en que se bautiza al recién nacido, un estado de gracia hace considerar la muerte como una redención. Georges BARBARIN, en una importante obra, ha recogido el testimonio de personas que han escapado milagrosamente de la muerte resucitando después de haber perdido el conocimiento. Todos ellos han afirmado que el retorno a la vida les había producido desagrado y que la pérdida de conocimiento la habían sufrido sin ninguna aprehensión ni dolor.

El cuerpo sufre una usura progresiva, llamada envejecimiento. Es inevitable pero se la puede frenar considerablemente con una vida sana mediante todos los recursos de la higiene alimenticia y corporal, y con la cultura física. En el transcurso de las etapas de la vida los ideales deben sufrir una adaptación. Las alegrías pueden saborearse mejor en la vejez que en la adolescencia; son completamente distintas. Se ha demostrado que si viviésemos teniendo siempre la misma edad, 20 años por ejemplo, moriríamos de aburrimiento. No piense jamás en el pasado penosamente. Viva siempre en el presente y prepárese para un futuro fecundo.

En el transcurso de la existencia, los seres ya evolucionados llegarán a dominar enteramente la carne y encontrarán en la espiritualidad una serenidad y desapego a las cosas materiales que son los únicos motivos que pueden iluminar los últimos instantes de la vida.








C A P I T U L O III




LA LIBERACION DEL ESPIRITU


CREA EN LA PROVIDENCIA


Para vivir relajado elimine de su espíritu todas las inquietudes que le asaltan. tenga una fe absoluta en la providencia. Examine las inquietudes que ha sufrido en el pasado, los momentos atormentados, sus desesperanzas. Seguramente ha tenido a veces la impresión de que la vida no valía la pena. Y sin embargo, el tiempo, que amortigua todos los sinsabores, que apaga las más profundas penas, le ha traído el olvido. Que la ley de analogía esté siempre presente en su espíritu para demostrarle que sus sentimientos obedecen, como las células de su cuerpo, un ritmo incesante. El otoño, con sus días grises, viene seguido del rigor del invierno; más tarde la primavera aportando una nueva savia, una renovación de la naturaleza. Esta comparación es válida para los estados de nuestra alma; la convalecencia procura una euforia que no se puede conocer si no se ha estado nunca enfermo. Las alegrías de la vida son mayores para el que ha sufrido mucho. Cuando le suceda algo grave no se atrinchere detrás de la desesperanza. Haga frente a ello y acepte esta prueba con estoicismo. Usted sabe que es una preparación para un futuro triunfal. Teniendo fe en la providencia tendrá esta serenidad de alma que permite conservar el espíritu relajado.




¿COMO SERA EL MAÑANA?


Si no tiene fe en la providencia la vida es horrible. Cuando el ser humano sueña o piensa en lo que le ocurrirá en el futuro, queda confundido ante el orden de las cosas. Una grave enfermedad, un ataque de apendicitis declarado por sorpresa, una embolia que pone fin a su vida, un ser querido puede morir repentinamente víctima de un accidente, usted mismo puede romperse una pierna bajando de un tranvía. Y sin embargo, en el instante en que miles de personas mueren a un tiempo, en que miles de seres son presas del desespero por un montón de razones diversas, usted sigue viviendo, persiguiendo los fines que se ha trazado como si nada grave le amanezase. Hace progresos para el futuro como si fuese usted quien ordenase los acontecimientos. Que el hombre tenga esta facultad de ignorar los peligros que bordean el camino desde su nacimiento hasta su muerte no es un don del cielo. Cuanto más fuerte es el ser humano, cuanto más sólida su moral, menos inquieto se siente por su futuro, se siente capaz de luchar contra los obstáculos que pueda oponerle el destino. Todo esto significa que cuanto más equilibrado esté menos le atormentará el futuro. El sentimiento de poder que dan la honradez y el conocimiento de las leyes que nos rigen permiten defenderse contra la invasión del espíritu por la duda, el temor, la ansiedad. El hombre fuerte no teme a la enfermedad porque sabe que su vitalidad le permitirá resistir o soportar los tratamientos necesarios a su enfermedad. No teme que sus proyectos fracasen pues sabe que es capaz de librar muchos esfuerzos para el resultado final; no conoce la muerte porque es capaz de afrontarla mirándola fijamente a los ojos.

Pero esta confianza en sí mismo, que no es más que la fe en su destino, no debe llevar al abandono. Sabemos que forjamos nuestro destino por medio de nuestros pensamientos. Son los sentimientos equilibrados, saludables, bellos, los que preparan nuestro éxito. Para librarse del temor, de la ansiedad, debe sustituirlos por pensamientos eufóricos. No triunfará si no está persuadido de ello. Libere su espíritu de estas trabas que lo paralizan, no titubee en tomar decisiones capaces de reportarle la felicidad; de esta forma será el dueño de sus actos, será el piloto que sabe a donde va, seguro de sí mismo, y que con mano firme lleva su aparato al objetivo señalado. Su destino depende únicamente de los pensamientos que mantenga. Usted es el artesano de su felicidad o de su mal humor.




LIBERESE DE SUS COMPLEJOS


Segismundo FREUD y sus discípulos han demostrado que parte del origen de los sentimientos depresivos o paralizantes conciernen al subconsciente. Una infancia desgraciada cuya impresión queda grabada en el fondo del subconsciente, una mala educación, las primeras experiencias sexuales, pueden afectarlo indeleblemente y trabar el desarrollo de su personalidad.

Después de que su espíritu se haya desembarazado de los sentimientos negros, después de haber considerado la vida desde el ángulo de esta particular filosofía que se nutre en las fuentes de las ciencias ocultas, debe proceder al auto-análisis de sus más profundas inclinaciones. En realidad ningún especialista, ningún hechicero puede librarle de sus complejos mejor que usted mismo. Para ello es preciso resucitar una forma de actuar que la vida moderna ha hecho olvidar al prohibir pensar en nosotros mismos; me refiero a la meditación. Es pavoroso ver como la mayor parte de la gente vive fuera de sí misma sin pensar ni mirar jamás en su interior para tratar de comprender los procesos del YO. Sin embargo, esta consciencia de su individualidad es la que puede darle la llave de todos los problemas que se le planteen para el encadenamiento de las circunstancias.

¿Cómo proceder a este auto-análisis cuya práctica varias veces renovada nos ha de abrir insospechados horizontes? Por medio de la introspección (observación interna del alma). tome el hábito de meditar largamente sobre usted mismo, aprenda a conocerse. Juzgue imparcialmente su mentalidad. Coja una hoja de papel, en un lado anote todos los defectos que se reconoce, en el otro todas las cualidades que le parezca tener. después establezca un esquema de la personalidad que le gustaría tener.

Descienda entonces al fondo de la cosas. Trate de discernir por medio de largas meditaciones porque su comportamiento ha sido distinto en ciertas circunstancias de lo que habría deseado. Proyecte la luz del discernimiento sobre los procesos de sus pensamientos y actos. remóntese a sus orígenes a Finn de determinar la parte que corresponde a los impulsos del subconsciente. Cuando, por medio de meditaciones constantes, de recopilaciones, de confrontaciones, haya descubierto el origen de algunos complejos, de ciertos impulsos irresistibles, estará cerca de aniquilarlos por completo y para siempre.

La liberación de los complejos es extraordinariamente importante. Los complejos de timidez pueden degenerar en estados obsesivos. A menudo he sido consultado por hombres que no tienen un comportamiento sexual normal a causa de una profunda timidez que paraliza su sexualidad en las relaciones amorosas. Gran número de mujeres tienen complejos de inferioridad que emponzoñan su existencia; viven atormentadas a consecuencia de un defecto corporal que exageran en exceso. Conocí a una mujer con unas formas físicas perfectas que en verano no osaba ponerse shorts porque tenía una ligera granulación en una pierna, que sin embargo no desmerecía la perfección de su línea, sino que quizás la hacía más atractiva.

Los complejos de culpabilidad hacen nacer en el subconsciente debates, creando una tensión de espíritu desfavorable para el relax. Usted posee una dualidad de instintos, de sentimientos, que hacen que, sea cual sea nuestra evolución, el bien y el mal coexistan sin que podamos oponernos a este estado de hechos inherentes a la naturaleza humana. A menudo las fronteras de la razón se rompen bajo el asalto del instinto induciéndonos a cometer actos reprobables. En realidad, cada cual posee su jardín secreto en el que proliferan los sentimientos nobles y los actos más o menos reprobados por la moral. La vida de un hombre decente está hecha de un combate interior que no termina más que con el fin del ser material. Es preciso hacer todo lo que esté en nuestro poder para dominar los instintos nefastos a nuestra evolución. La confesión ha sido establecida porque el hombre creado por Dios no es infalible; si usted ha cometido una acción reprobable no se adormezca sobre su falta si no es para buscar los medios para no sucumbir otra vez a la misma tentación. Todos los seres que le rodean tienen pensamientos que no osan formular, han obrado de forma digna de censura. Jesús ha dicho: "El que jamás haya pecado que arroje la primera piedra". No sea usted juez intransigente para consigo mismo. He enunciado cuáles eran los sentimientos nocivos para la relajación moral, qué papel jugaban los instintos e impulsos en el desarrollo de los pensamientos y su traducción en actos. La posibilidad que tenga de controlar sus pensamientos, de seleccionarlos para no conservar más que los benéficos a su equilibrio, contribuirá al relax moral y físico.

Seguidamente vamos a examinar el papel que desempeña el sistema nervioso, a descubrir las causas que alteran sus funciones. Le enseñaré el arte de dominarse y reinar en su pensamiento. Después abordaré el tema de la ciencia del relax físico y moral para llegar al aislamiento clave de los poderes ocultos.

De esta forma se dará cuenta de las interacciones de la moral y del físico. Convirtiéndose en maestro de su espíritu y de su cuerpo, será capaz de relajarse con extrema rapidez. Entonces podrá aplicar la ciencia del relax en diversas circunstancias de la vida para obtener salud, longevidad y equilibrio en todas sus facultades.








CAPITULO IV



DEFIENDA SU SISTEMA NERVIOSO


LOS ENEMIGOS DEL SISTEMA NERVIOSO


El conocimiento de las leyes del pensamiento, de la filosofía de la vida relajan los resortes de su espíritu liberándolo de complejos, aniquilando sus ansiedades. Nosotros sufrimos la influencia del medio en que nos desenvolvemos. Es natural que nuestro organismo pueda obrar distintamente se halle situado en la calma de un pueblo o en medio del tumulto de una gran ciudad. Nuestras disciplinas tenderán pues a defender la integridad de nuestro sistema nervioso contra los enemigos que lo amenazan.

La conmoción de la célula nerviosa se efectúa por medio de la vía sensible y emotiva; depende de los agentes exteriores, de nosotros mismos y de nuestra sensibilidad.

Cuando se encuentre en la arteria enloquecida de una gran ciudad, llena de alboroto ensordecedor, sumergido en su vorágine, no le preste atención. Sin embargo si hace intervenir su consciente, discernirá todos los ruidos de esta cacofonía la igual que distingue el sonido de los diversos instrumentos de un concierto clásico cuando trata de definir la parte de cada uno de ellos en la orquetra. Se encontrará sorprendido y horrorizado por todos los ruidos que tiene que soportar y que no sospechaba. Ruidos agresivos de cláxones, de tubos de escape de motocicletas, aceleradores de coches, silbatos de los guardias, gritos de las gentes que le rodean, etc... Normalmente usted evoluciona en medio de todo este ruido sin que su consciente lo registre:
es preciso un ruido estridente y próximo para que la noción de un peligro posible haga intervenir sus facultades conscientes, ya que está acostumbrado al ruido. Es la autodefensa del organismo la que toma parte en ello. La primera vez que entró en un aserradero le pareció que no podría jamás soportar el ruido infernal de las máquinas. Pero si ha estado empleado en uno de ellos muy pronto no le habrá prestado ya atención.

Las agresiones al sistema nervioso son múltiples. En el campo, en que la mirada no puede abarcar más que la inmensidad de la llanura y detenerse en la línea del horizonte, la actividad nerviosa se encuentra reducida al mínimo; pero en las grandes ciudades, con sus hombres observándole, con sus coches que es preciso sortear, los anuncios que llaman su atención, los periódicos expuestos en los escaparates, son multitud de imágenes que se suceden con rapidez, que se superponen, que le hacen saltar sin cesar de una idea a otra, creando una actividad desordenada, una tensión cerebral dañina para el equilibrio del sistema nervioso.

Pero felizmente un fenómeno de adaptación se desarrolla en todos los sentidos. En una fábrica de productos químicos en que los olores son nauseabundos, el trabajador no los discierne porque está habituado. Pero esto no quiere decir que su sistema nervioso no quede afectado a la larga por los ataques incesantes que sufre por la vía sensorial. El subconsciente es sustituido por el consciente para defender las células que lo componen, pero éstas se resienten igualmente destruyendo poco a poco su equilibrio. Bajo los efectos continuados de las impresiones sensoriales, la célula nerviosa pierde sus facultades de resistencia, su hipersensibilidad; se apodera de ella un estado mórbido que abre la puerta a todas las afecciones del sistema nervioso.

Son igualmente peligrosos los ataques que sufre la célula nerviosa por la vía emocional. A medida que la civilización progresa, los sentimientos se refinan, infinidad de matices que no existían en los tiempos primitivos se han desarrollado en el corazón del hombre. A la vida vegetativa se ha sucedido una vida cerebral intensa.

Las más grandes celebridades nacen en la atmósfera de las ciudades importantes. Las relaciones son mucho más numerosas que en el campo o en los pueblos; las conferencias, los espectáculos, los conciertos, etc...., hacen llevar a los habitantes de los grandes centros urbanos una existencia con un ritmo aturdidor. Por otra parte, la lectura, la radio, el cine, imponen un estado de alerta constante de los sentidos, una superactividad cerebral incompatible con la salud y la relajación.

Esta excitación sensorial degenera muy a menudo en una necesidad mórbida. En lo que concierne a esta excitación se observan los mismos fenómenos que se registran en los procesos de intoxicación por estupefacientes ,alcohol, tabaco, etc.. El ser humano llega a ser incapaz de gustar las alegrías sanas de la vida, la felicidad normal.

En las estaciones de deportes de invierno muchos no pueden escapar a la excitación en que viven normalmente en la ciudad: devoran las pistas más empinadas, se deslizan vertiginosamente y por la noche no se divierten si no es en la atmósfera enrarecida del bar o del dancing en medio de un ruido ensordecedor. ¡Qué pocos son los que buscan la soledad, los grandes espacios que permiten la meditación, el encuentro con la paz del corazón y el equilibrio de las distintas facultades!

El mismo fenómeno se observa en verano en las playas de moda, en que la gente no tiene más que una obsesión: presumir en la terraza de los bares más modernos, tenderse en un colchón para broncearse y tratar así de volver a la ciudad menos pálido, en una horrible promiscuidad. Y esto es tan cierto que a un perímetro de 200 metros de un estación de moda de Francia, en que todo el mundo coge su coche para huir hacía una histeria colectiva, el silencio es completo y el vacío absoluto.

Se diría que todos estos seres intoxicados, desequilibrados, son atraídos por el haz de las luces al igual que los mosquitos, que encuentran la muerte en estas lámparas especiales con que se les alumbra para exterminarlos.

Se lucha contra la intoxicación por estupefacientes, se pone al público en guardia de los peligros del alcoholismo, pero nadie habla de esta intoxicación mucho más peligrosa como es la excitación sensorial.

La excitación sensorial llega a ser rápidamente un vicio, quizás el más difícil de combatir. Es también el más dañino, el que conduce más directamente a la nerviosidad y a la ansiedad permanente, de la misma forma que repercute en un desequilibrio del sistema nervioso convirtiéndolos en locura.

El comportamiento de las personas afectadas por lo que yo llamo excitomanía es sintomático. Tienen una absoluta necesidad de relacionarse, evolucionan sin cesar dentro de la excitación producida por los ruidos, recepciones, fiestas. Se despiertan muy pronto y lo primero que hacen es poner la radio dejándola funcionar sin escucharla ni oírla; buscan todos los caminos que llevan a la locura; son incapaces de ir a un restaurante donde haya poca gente. En general están afectadas de telefonomanía; por la mañana , telefonean sin saber porqué a todos sus conocidos. Si nadie los llama están malhumoradas; el timbre del teléfono, como el ritmo sincopado de las orquestras de jazz, ha llegado a serles indispensable.

Pero lo que todavía es más grave es que estas personas enfermas tiene muy pronto necesidad de tal dosis de intoxicación para hacerlas vibrar que traspasan sus propias necesidades de excitación en el terreno sentimental. Estos desequilibrios (y la mujer es particularmente sensible en este dominio) hacen un masoquismo moral. Imaginan que aman para sufrir enseguida el abandono, buscan toda clase de insignificancias provocando con su comportamiento dramas personales ya que son incapaces de amar verdaderamente. Desequilibradas por completo, tienen la mórbida necesidad del dolor para despertar sus sentido, para dar a su pobre impotente espíritu un sentido renovador.

Cuando llegan a este estado de desequilibrio nervioso, la locura no está lejos. En el mejor de los casos son afectados de neurastenia, la personalidad ha perdido toda cohesión y la felicidad es imposible de alcanzar. Estos casos pueden sanar con un tratamiento desintoxicante moral y físico en una casa de salud lejos del ruido y de la excitación general.




LAS CONSECUENCIAS DEL DESEQUILIBRIO NERVIOSO


El sistema gran simpático es el que sufre principalmente los ataques de lo que yo llamo excitomanía. Sabemos que el sistema nervioso central preside los movimientos voluntarios, gestos, pasos, palabras, etc. El gran simpático está formado por una doble cadena de ganglios relacionados entre sí por un cordón nervioso. De estos ganglios emergen los filamentos nerviosos que confinan en los órganos de la vida vegetativa: hígado, pulmón, corazón, vasos sanguíneos, etc. Estos filamentos nerviosos son los que por su entrecruzamiento forman los importantes centros nerviosos llamados plexo y que aseguran la comunicación entre el sistema del gran simpático y el nervioso central.

El gran simpático es el que preside la organización defensiva de su organismo. El sistema nervioso es el motor de la máquina humana, es el que da la actividad a todos sus órganos, es el que coordina sus diversas acciones cuya armonía condiciona la salud.

En caso de enfermedad es el sistema nervioso el que interviene para restaurar la salud. El fenómeno de fagocitosis nos demuestra la importancia del gran simpático, cuya acción vigilante se debe otorgar a la vitalidad de la célula nerviosa.

Los leucocitos o glóbulos blancos están constituidos por una masa protoplasmita con uno o más núcleos. Estos son órganos independientes que cambian de forma, se mueven a través de los vasos sanguíneos y linfáticos. Estos leucocitos tienen la misión de defender el organismo de la infección microbiana. Si un cuerpo extraño penetra en la sangre, los leucocitos se apoderan de él por medio de sus prolongaciones llamadas seudópodos, absorbiéndo y digiriéndolo, por lo que se explica que se haya dado a este fenómeno el nombre de phagocitosis (del griego "phagen", comer, "kitos", célula).

Cuando hay una invasión microbiana, los leucocitos se concentran sobre el punto de infección para librar combate con los gérmenes patógenos. En un organismo resistente en que las fuerzas nerviosas estén intactas, el microbio es aniquilado. Este combate provoca el fenómeno de la fiebre, pero ésta decrece a medida de que la victoria de la autodefensa orgánica va en aumento.

En cambio es muy distinto cuando el sistema nervioso que rige los mecanismos de autodefensa está privado de su vitalidad. Entonces el organismo es vulnerable a todas la infecciones: es incapaz de resistir a la enfermedad. Esto explica que cuando ocurren grandes epidemias, individuos en las mismas condiciones de vida sucumben mientras otros no sufren ningún quebranto. Claúde Bernard es el primero que ha demostrado la influencia del terreno en lo que concierne a la resistencia de las bacterias.

El agotamiento del sistema nervioso, bajo el efecto de las diferentes causas ya enunciadas, no tiene como consecuencia únicamente aminorar la resistencia del organismo para la enfermedad. El sistema nervioso es también el responsable de la solidez de su moral. Según la fuerza vital de que usted disponga, se sentirá más o menos fatigado. En el estado de fatiga, las mínimas circunstancias adversas toman los rasgos de una catástrofe. Su moral se doblega al mismo tiempo que disminuye su capacidad de acción.

Todo lo dicho es completamente cierto y lo podemos comprobar recordando que si estamos en perfecto estado de salud nos sentimos capaces de resistir todas las pruebas físicas y morales. Una enfermedad, un choc moral, terminan por abatirnos, eliminando nuestra fuerza para obrar. Será preciso que el equilibrio orgánico se restablezca para que la energía y la voluntad vuelvan a tomar toda su intensidad. En estos ejemplos vemos cuánta importancia tiene la función nerviosa, de qué forma hemos de obrar si se desea conservar la salud y obtener la fuerza para convertirnos en dueños de nosotros mismos.




CUIDE SU SISTEMA NERVIOSO


Existen numerosos procedimientos que permiten perfeccionar el sistema nervioso, aumentar las fuerzas vitales. Una cultura física sabiamente dosificada, la respiración controlada, la alimentación científica forman parte de estos procedimientos. El relax moral, el aislamiento, la relajación, la autosugestión, cuyas técnicas expongo más adelante, permiten el convertirse en dueño de su pensamiento, obtener el reposo de esta función, la más importante ya que dirige a todas las demás.

Pero además es preciso que la forma de vivir esté de acuerdo con las condiciones en las cuales el sistema nervioso puede conservar intactas sus facultades de resistencia. Todos los medios que permiten reforzarlas deberán ser utilizados, pues son necesarios para el equilibrio del ser humano y para su felicidad.

Si quiere vivir feliz, relajado, llegar a la longevidad, debe romper con todos los hábitos nefastos que quebrantan sin cesar sus células nerviosas. Debe buscar la simplificación de su existencia.

Esto parece muy fácil, pero en realidad qué mujer, qué hombre no se ha planteado esta pregunta:
¿vivo conforme a mis aspiraciones?, ¿puedo responder afirmativamente?. El gran industrial absorbido por sus numerosas actividades querría ir a descansar al campo; la ama de casa con criados y que vive en una gran torre tiene exceso de recepciones y responsabilidades surgidas de un tren de vida exagerado; el antiguo deportista ha contraído malos hábitos y le gustaría romper con ellos; la mujer de la calle aspira a una felicidad simple; la vedette del cine está saturada de celebridad y la mecanógrafa sueña.

Verdaderamente, la felicidad se encuentra en la búsqueda de una vida simple, en el sabor apasionado de las mil y una pequeñas naderías que llenan la vida a cada instante. Una honesta comodidad y una existencia sin complicaciones crean las circunstancias más favorables para la felicidad.

Si usted no vive conforme a sus deseos, se creará en su espíritu un estado de tensión continuo. Una lucha interior se libra sin cesar entre lo que querría ser y hacer y las condiciones de vida que le son impuestas por las circunstancias (o que le parecen impuestas ). Intencionadamente digo: "que le parecen impuestas", ya que la mayoría de los casos estamos más esclavizados por nuestros hábitos que prisioneros del medio en que vivimos.

Mucha gente se encuentra en condiciones de vida profundamente opuestas a su naturaleza. Durante toda su existencia sienten la amargura de no vivir según su ideal. Sin embargo jamás harán nada para cambiar de profesión o romper definitivamente con sus relaciones. Si usted no tiene una profesión que le convenga prepárese un puesto en otra especialidad, pero no abandone lo que ahora tiene hasta que esté seguro de triunfar en el nuevo camino que quiere recorrer. Esta preparación, que exigirá a menudo estudios seguidos durante años, cristalizará las energías dándole un interés a su vida por los esfuerzos que para la persecución de un fin determinado tendrá que realizar.

No dude en romper con todas las personas de su alrededor que no estén de acuerdo con su ideal, ya que pueden frenar su evolución. Si es preciso cambie deliberadamente de medio de vida. Si las circunstancias se lo impiden haga una vida paralela que llegue a ser su violín de Ingres.

Hace tiempo conocí a la esposa de un tratante en cerveza con una importante posición social. Esta mujer recibía visitas sin cesar; no iba más que a palacios, frecuentaba únicamente altas personalidades oficiales o mujeres con extrema mundología. En cuanto podía nos íbamos con otros amigos de camping. Nunca jamás ella había sido tan feliz como en plena naturaleza. Entonces vivía conforme a sus aspiraciones: con su temperamento enormemente sensible, prefería las alegrías instintivas de la vida, a los placeres adulterados que no dejaban ningún trazo perdurable en su memoria.

Para estar en condiciones favorables al relax, no es preciso simplemente vivir conforme a sus aspiraciones, sino que hay que alejar de la vida cotidiana toda clase de excitaciones. Desembarácese primero de todos los hábitos nefastos que son la premisas de la excitomanía . Huya de los caminos tortuosos en que la fealdad surge a su alrededor. En ninguna playa de moda, en ningún cabaret verá un hombre o una mujer sana. Los perfectamente equilibrados no frecuentan estos lugares; en cambio, sí los encontrará en los espectáculos formativos, en la sociedad intelectual. Cuando quieren evadirse, van a los refugios o chalets de montaña lejos de las estaciones de moda, en invierno; y en verano en las playas en que la promiscuidad es imposible, en el borde de los grandes lagos o en la atmósfera tranquilizante del campo.

No pierda más el tiempo en habladurías inútiles, huya de las personas estúpidas que no le reportan ningún beneficio y en cambio lo desequilibran. Todo el tiempo perdido tontamente puede ser consagrado a su propia cultura, a las disciplinas de la vida que, con una salud robusta, dan la alegría de vivir. A la excitación permanente y estéril oponga la calma, el estudio de los nuevos horizontes que renuevan las energías. De esta forma conservará perfectamente equilibrado su sistema nervioso y las fuerzas vitales intactas.









CAPITULO V


LA CONCENTRACION, LLAVE DE TODOS LOS PODERES


LA DISPERSION DEL ESPIRITU


Todo el mundo ha observado en su derredor personas agitadas, que se interesan por mil cosas, que tienen una cantidad inverosímil de ideas en la cabeza, que cambian cada instante de forma de pensar, que tienen la intención de efectuar un acto determinado y súbitamente cambian de parecer sin saber porqué. Son seres dispersos, insoportables, con los que no se puede contar que llegan tarde a una cita o que la olvidan por completo.

Uno de mis amigos me citaba el caso de uno de sus parientes que, habitando en las proximidades de una gran ciudad, iba muy a menudo a efectuar algunos encargos, ya que con el coche podía desplazarse allí en pocos minutos. Bastaba que esta mujer se diese cuenta al arreglarse que el baño no estaba perfectamente limpio para que se pusiese a sacarle brillo rápidamente. Y por asociación de ideas, el lavabo sucedía al baño y después todas las restantes dependencias. A la hora de comer, cuando el marido volvía a casa, no había nada preparado: era él quien tenía que preparar la comida.
Es inútil decir que esta mujer jamás llegaba a la hora a las citas.

Este es un ejemplo exacto de dispersión del pensamiento. Si esta mujer, desde la mañana, hubiese concentrado su pensamiento en la decisión tomada, en lo que debía hacer, su atención no se hubiese distraído debido a la limpieza o suciedad del baño, ya que aun apercibiéndose de que no estaba en condiciones lo hubiese dejado para un momento más propicio.

Otro de mis amigos, poseyendo sin embargo encomiables cualidades, no sabía jamás anticipadamente lo que iba a hacer. Tomaba la decisión de ir a París para decidir lo contrario el día siguiente; por la mañana daba una cita para la noche y telefoneaba al mediodía a la persona en cuestión para rectificar lo concertado, simplemente porque sentía haber cedido a una solicitud.

No es necesario decir que personas de esta especie tienen un cierto desequilibrio mental, estropeando su vida y la de los que les rodean.

La dispersión de espíritu es en extremo funesta para la relajación. No saber jamás lo que se va a hacer, pasar sin cesar de una idea a otra, agota el potencial vital esparciendo el fluido nervioso en todas las direcciones.

Para vivir relajado es indispensable haber decidido de una manera deliberada su empleo del tiempo durante la jornada en lo que concierne a sus detalles, y a grandes rasgos para los días siguientes. Esto no excluye un poco de esta fantasía que es como la pimienta de las jornadas diarias, pero sin que deba jamás reportar ninguna disconformidad a las decisiones tomadas.

La dispersión de espíritu tiene consecuencias lejanas que pueden tender al desequilibrio mental por el establecimiento de un estado de nerviosismo permanente. La dispersión del pensamiento impide conseguir los objetivos determinados por la razón. En lugar de dirigirse directamente hacia el fin fijado se entretiene en escollos que lo alejan sin cesar. Los fracasos continuados que resultan no tardan en agriar el carácter. En lugar de achacarse a sí mismos la responsabilidad de sus deberes, el hombre y la mujer cuyas energías están dispersas lo hacen recaer todo sobre un implacable destino o sobre los seres que les rodean.

Esta dispersión del pensamiento, que pone trabas a la continuidad en los esfuerzos, es la causa primera de los fracasos. Para triunfar en una empresa, sea cual sea su característica, es preciso ver con claridad el fin a realizar y encontrar los medios más directos para conseguirlo; y concentrar todas sus energías hasta la realización de los objetivos para no desviarse del camino trazado.

Estas disciplinas permiten la cohesión de los elementos dispersos que forman la personalidad. Son las condiciones esenciales de la ciencia de la relajación, ya que evitan esta tensión nerviosa espasmódica e incoherente que ha trabado necesariamente todos los actos de la vida cuando no estaban dictados por un razonamiento saludable y una voluntad inflexible.



CULTIVE SU VOLUNTAD.


La voluntad podría ser comparada al papel que desempeña el hipofito en la función de los endocrinos. Al igual que éste rige todas las demás glándulas, estimulándolas, la voluntad exalta las facultades mentales, permitiendo obtener el máximo de eficiencia.

La mayor o menor fuerza de la voluntad es la que condiciona la atención, la perseverancia, regulando la intensidad del esfuerzo físico o mental. La abulia (así es como se designa la enfermedad de la voluntad) es una puerta abierta a todas las degeneraciones del pensamiento. Sin voluntad no se puede tener continuidad en las ideas y en los actos. La ausencia de voluntad favorece la dispersión de espíritu e impide la cohesión y concentración del pensamiento, y consecuentemente la relajación es imposible, reportando un desperdicio de energía.

El ser voluntarioso abunda muy poco. Hace falta haber comprendido que con una fuerte voluntad se obtienen muchos recursos, estar entrenado en fortificar esta preciosa facultad para oponer una resistencia invencible a todas las tentaciones a que estamos sometidos. es preciso luchar no solamente contra lo que nos rodea, sino también contra nosotros mismos.

Con una observación diaria de los menores incidentes de su vida, vigilando atentamente, es como cultivará en usted esta clase de resistencia a todo tipo de incitaciones nefastas para su equilibrio, y que tiene por expresión la voluntad, ya que ésta no es más que la capacidad que permite hacer frente a las tentaciones que encuentre a su paso, cuya naturaleza quiebra la línea trazada.

En esta obra, más adelante, insistiré sobre al importancia del empleo del tiempo (Cap. IX), pero conviene resaltar desde ahora la necesidad de prever cuál deberá ser el comportamiento en un futuro inmediato. A fin de comprender perfectamente de qué forma interviene la voluntad en el curso de nuestros actos, expondré algunos ejemplos típicos de desfallecimiento de la misma. Podrá pensar que se trata de actos de poca importancia, pero los he escogido a propósito, ya que es precisamente la flaqueza de la voluntad en las pequeñas cosas lo que prepara su abdicación en las decisiones importantes de la vida. Por el contrario, una voluntad mantenida con un entreno constante llegará a ser tan acerada e inflexible que superará las mayores dificultades.

La víspera anterior usted ha decidido levantarse pronto, por ejemplo a las 7 de la mañana, porque tiene que establecer un informe comercial que exige de su espíritu una completa lucidez. A fin de estar bien dispuesto ha tomado la sabia decisión de acostarse pronto. Pero he aquí que un amigo viene a buscarlo a la salida del despacho y lo invita a tomar el aperitivo. Usted acepta; y hace bien, ya que esto le ayuda a descansar. Pero entonces aparecen otros amigos que deciden ir al mismo restaurante que ustedes. Como nada le obliga a ir a su casa, decide unirse al ellos, pero afirmando: "Os dejaré pronto porque quiero acostarme enseguida". Después de cenar todos insisten en que se quede un poco más, argumentando: Es sólo medianoche, no es tarde... Tal film es excelente....Por la mañana te podrás levantar temprano igualmente... Juegan la carta de amor propio delante de las mujeres presentes: ¡Qué idea acostarse tan pronto!...¡Y finalmente usted cede!. Esta concesión parece no tener ninguna importancia; y en realidad tiene mucha. No porque por la mañana usted se levantará algo más tarde ni porque encontrará más dificultades en desempeñar su trabajo, sino porque su voluntad ha desfallecido. Tenía que irse a su casa en cuanto la cena hubiese terminado, ya que así lo había manifestado con anterioridad. Era preciso decir con una voz firme y sin réplica: mañana he de levantarme temprano, lamento tener que dejaros, pero ya os lo he advertido. Procediendo así es como se fuerza la estima de los que le rodean.

Obre así en todas las circunstancias de la vida. Haga siempre lo que había decidido y únicamente esto; que nadie le haga cambiar de parecer. Hágase un plan de sus actividades. Por ejemplo, ha decidido estar en un sitio determinado a una hora precisa. Pero en el momento en que usted se disponía a partir un buen amigo llega inesperadamente. Tiene el tiempo justo para llegar a su cita.
No le ofenda, pero tampoco deje, bajo ningún pretexto, su obligación. Diga: "No te puedo atender, tengo una cita importante y tengo la costumbre de no llegar jamás con retraso". Dígale que venga otro día avisándole de antemano.

No deje que nadie emponzoñe su espíritu con el veneno de la pereza y del dejar hacer. Huya como de la peste de las gentes sin decisión que se lamentan sin cesar pero que a su vez son incapaces de buscar soluciones a sus dificultades, ya que su debilidad les impide pasar a la acción, que no saben jamás lo que quieren.

Haga intervenir la voluntad en todos los actos de su vida. Si ha decidido comprarse una corbata de determinado color, no se deje influenciar adquiriendo otra de distinto tono al pensado. En sus negocios, si se le propone una publicidad inadecuada, sepa rehusar elegante pero categóricamente. ¡Cuántas mujeres sufren los imperativos de una moda que no les conviene por su personalidad!

No se ha de defender únicamente de las tentaciones que le puedan proporcionar las personas que nos rodean, sino también de la publicidad bajo todas sus formas, de las ideas que se forman, de los tabús del conformismo o del snobismo. Para triunfar, y a fin de que su voluntad se encuentre fortalecida, debe auto-analizarse frecuentemente para así discernir si ha sufrido alguna influencia perniciosa. Esfuércese en ver claro y saludablemente. No se deje alcanzar por la nerviosidad grandilocuente de una sociedad en busca de su equilibrio. Mantenga la continuidad de sus ideas. No las modifique si no es después de una profunda reflexión y siempre hacia el sentido de lo bello y de lo bueno; ningún sentimiento nocivo puede aportar luz sobre usted.

Pero hay otro aspecto de la vulnerabilidad de la voluntad: el que se refiere a nuestras pasiones, a nuestros intereses, a nuestro temperamento fundamental. La lucha se establece a menudo en lo más profundo de nosotros mismos, desarrollándose combates vergonzosos. Existe en nosotros una dualidad que hace que el bien y el mal se encuentren uno al lado del otro sin las barreras que los separan aparezcan con claridad, esfumadas por la bruma de nuestros deseos y de nuestra sensualidad.

Es aquí donde debe intervenir como árbitro la voluntad, sin la cual nuestro intelecto es presa de la anarquía. es en las mínimas faltas donde la voluntad será más aguda. ¿No es un acto de voluntad el del fumador que decide dejar de fumar porque este funesto hábito perjudica su salud?. Igualmente es un acto de voluntad el masticar adecuadamente los alimentos, cuidar cada día el cabello enfermo, hacer cada día, al menos durante diez minutos, ejercicios de cultura física para mantener la armonía y la salud del cuerpo, limpiarse los dientes después de cada comida, sustituir alimentos nocivos por otros vitamínicos, suprimir los aperitivos, etc.

Terminaré citando todas las disciplinas diarias cuya observancia exige un esfuerzo renovado y largamente sostenido de la voluntad. Estos ejercicios deben ser sistemáticos; forman parte integrante de la vida ya que de ellos surge el hombre superior, el ser consciente y organizado que somete las individualidades.

Esta obra no es un tratado de la educación de la voluntad; me he esforzado en demostrar brevemente la importancia de esta facultad en relación con la concentración del pensamiento. Efectivamente, no puede haber concentración donde las fuerzas interiores se dispersen sin cesar bajo innumerables e imprevisibles influencias. La voluntad sistemáticamente ejercida en todos los actos de la vida hará posible cultivar esta preciosa aptitud, llave de todos los poderes, que es la concentración de espíritu.




LOS PODERES OCULTOS DE LA CONCENTRACION


Concentrarse es, en suma, llamar a todas las energías dispersas reuniéndolas en una comprensión explosiva. La concentración es una ley de la estrategia, que consiste en reunir en un punto determinado todas las fuerzas disponibles y diseminadas a fin de que puedan atacar con toda la fuerza y rapidez deseables. Es también la lupa que capta los rayos del sol, cuyo valor reunido en un haz es capaz por su punto de concentración de inflamarlo todo en unos segundos.

La concentración mental consiste pues en efectuar una reunión de las energías o pensamientos más eficientes para dirigirlos a un punto determinado. Este enunciado parece extremadamente simple, pero conviene examinar la cuestión de más cerca, aportándole toda la claridad necesaria. En mi opinión, la concentración puede presentarse bajo tres modalidades:

1ª Permite mantener los objetivos fijados de antemano no permitiendo jamás que se diluyan en la línea del horizonte del pensamiento.

2ª Reúne las energías alejando todos los pensamientos secundarios que perjudican los pensamientos directos.

3ª Intensifica la fuerza del deseo, favoreciendo su proyección hacia fines completamente determinados.

En sicomorfología, las arrugas verticales sobre los ojos producidas por el fruncimiento de las cejas, la tensión en la mirada, indican voluntad, concentración, mientras que las arrugas horizontales en la frente, la elevación de las cejas, significan decaimiento, asombro, debilidad de carácter. Sin embargo estos signos pueden ser modificados por otros. El primer tipo es de carácter cerrado, concentrado en sí mismo, mientras que el segundo es débil y propenso a la expansión.

Lo dicho parece "a priori" combatir los principios de este texto que tiende a demostrar que para relajarse, para distenderse, es preciso primero educar la voluntad y después aprender a concentrarse. Pero un examen minucioso permite establecer una diferencia entre la concentración inconsciente y la consciente. A menudo usted ha observado a su alrededor personas "enloquecidas" que parecen estar siempre en tensión, incesantemente ansiosas, excitadas, incapaces de relajarse; corresponden al tipo ansioso del Dr. Corman, cuyos rasgos están siempre crispados, al hombre de piel negra Papús que se extenúa bajo la influencia de sentimientos depresivos.

Verdaderamente la concentración permanente agota con rapidez el potencial nervioso. Si hace funcionar sin descanso la pila eléctrica de una linterna de mano, se gasta con gran rapidez; si sólo se sirve de ella intermitentemente, no solamente le durará más, sino que también producirá un haz luminoso muy intenso. Lo mismo ocurre en el caso del hombre que se concentra todo el día en las mismas ideas :agota sus recursos nervioso.

Por el contrario, si ha adquirido la facultad de concentrarse a voluntad, esta concentración será intensa y podrá ser mantenida largamente sin que repercuta en una fatiga apreciable, ya que si ha aprendido a concentrarse habrá encontrado la manera de relajarse, cosa que no puede hacer el que se encuentra exaltado por naturaleza o por desequilibrio nervioso. La concentración de espíritu permite relajarse por completo requiriendo para ello la atención necesaria.

La concentración, además de que permite efectuar el relax en toda su plenitud y con gran espontaneidad, hace intervenir las fuerzas ocultas favorables para la realización de sus ambiciones y deseos.

La fuerza del pensamiento frecuentemente concentrada sobre un mismo sujeto produce un encadenamiento de circunstancias favorables en relación con lo que deseaba. Sin embargo es preciso que la facultad de concentrarse esté sistemáticamente cultivada y aplicada según las leyes que la rigen.




¿COMO CONCENTRARSE?


En esta obra consagrada al relax no trataré de la posibilidad de utilizar la concentración para obrar en el astral, sino de las reglas de la concentración que deben ser observadas para conseguir el máximo de eficacia en la aplicación del relax.

La concentración, para ser efectiva, debe ser intensa y sostenida. Concentrarse es mantener la misma imagen en el terreno del pensamiento durante un tiempo determinado.

"A priori" esto parece infantil, pero es difícil en extremo. Cuanto más distraído esté usted mayor será la dificultad en concentrarse. Al principio, muchas personas no llegan a mantener la misma idea más que algunos segundos. La intensidad de las imágenes está subordinada al tiempo durante el cual usted es capaz de conservar una de ellas en su espíritu. Si puede pensar sin descanso en un sujeto determinado durante diez minutos o un cuarto de hora puede dar a su pensamiento una gran intensidad durante más de cinco minutos.

Sabemos que el pensamiento despierta las fuerzas oscuras, obrando con ellas a distancia. Es evidente que la amplitud de esta acción estará subordinada a la intensidad del pensamiento. En mi opinión, en lo concerniente a la relajación, esta intensidad, proporcional al esfuerzo voluntario, reviste una menor importancia; no se trata de obrar fuera de sí mismo, sino de conservar las ideas directrices a fin de no sufrir las influencias exteriores y de no ceder a la dispersión del pensamiento.

Estos ejercicios de concentración que expongo permiten convertirle en dueño de sus facultades de concentración. Constituye el A B C para la preparación del relax, ya que no se relajará con facilidad hasta que sea capaz de pensar únicamente en un mismo sujeto. No sabrá lograr el vacío de su espíritu y el reposo físico hasta que se convierta en el dueño absoluto de sus pensamientos y de sus acciones.

En la misma vida normal, tiene la posibilidad de cultivar sus facultades de concentración. Basta para ello en pensar en lo que hace. Cuanto más dificultades renovadas encuentre más eficaz será el ejercicio.

El hombre cuando se afeita, normalmente piensa en otra cosa, al igual que la criada que limpia una habitación. Pero desde el instante en que voluntariamente piense en lo que hace, realizará un ejercicio voluntario de concentración. Por ejemplo, cuando usted come lo hace mecánicamente. Si se fija en el acto se apercibirá de que mastica mal los alimentos.

He aquí un ejercicio excelente de concentración en el que sustituirá un hábito nefasto para la salud por otro excelente con el que su digestión recibirá un gran beneficio: mastique cuidadosamente los alimentos, no piense más que en esto, sumérjase en la idea de que este primer acto de la nutrición tiene una importancia capital, impregne voluntariamente sus alimentos con saliva hasta que se conviertan en una especie de papilla, y tráguelos voluntariamente. Muy pronto los mecanismos subconscientes serán reeducados y podrán sustituirse por el acto voluntario.

Seguidamente expongo un ejemplo de la concentración de espíritu aplicada a la acción del pensamiento sobre las funciones orgánicas que parecen escapar a nuestro control. Extraigo un pasaje de uno de mis libros "El vientre de la mujer":

"...Así, pues, conviene, paralelamente al tratamiento físico, proceder para vencer el estreñimiento a una educación particular del espíritu. En principio es fundamental ir cada día al lavabo a una hora determinada; en principio dos veces al día, por la mañana después del desayuno, y por la tarde o noche después de la comida. La comida tiende a despertar el reflejo evacuador. Si tiene restriñimiento, debe ir al lavabo tanto si tiene ganas como si no. Pero entonces no debe leer el periódico ni pensar en otra cosa, sino que tendrá que utilizar la concentración de espíritu y el poder de la voluntad sobre el organismo. Si no posee la suficiente concentración de espíritu, mediante un entreno sistemático, cultive esta gran facultad que permite obrar sobre nuestros órganos...

"...Cuando se considere apto para concentrarse intensamente, podrá utilizar este hecho para obrar sobre su intestino. Estudie su anatomía de manera que en su inauguración le sea fácil identificarlo. Busque a continuación los límites del recorrido del intestino grueso. El colon ascendente, el transversal y el descendente. Cuando esté en el lavabo haga un esfuerzo interno para expulsar las materias acumuladas en el tubo intestinal. Usted debe "ver" el recorrido efectuado. Al mismo tiempo contraiga su intestino y sobre todo el ano y los músculos que lo rodean como si realmente tuviese lugar la defecación. Mediante esta concentración, esta particular educación del espíritu llegará a regir exactamente su intestino y sus músculos. Desde este instante irá al lavabo cuando lo desee y cuando quiera..."

En resumen, debe entregarse enteramente a lo que realice; de esta forma evitará la disipación del pensamiento que se opone a la unidad de la personalidad.



EJERCICIOS DE CONCENTRACION

En mi obra "La vida empieza a los 40 años" he explicado muchos ejercicios de concentración. Yo pediría a las lectoras y lectores interesados en esta cuestión que se transportaran al marco restringido de este estudio, de no hacer más que algunos ejemplos de preparación para concentrarse.

Los ejercicios que siguen a continuación deben ser practicados cada día, a ser posible a la misma hora. Al principio, para entrenarse, pueden durar algunos segundos, para llegar al cabo del tiempo a tener una duración de varios minutos. No es necesario hacer un cuarto de hora continuo de concentración, a condición de que sea perfectamente ejecutado.



PRIMER EJERCICIO


Tiéndase y relájese. Después de haber respirado profundamente haga el vacío en su pensamiento. Después "vea" en su interior una pizarra negra. Sus ojos están cerrados, su ser tenso. Debe verlo todo negro y pensar solamente en el color blanco o amarillo para escribir en esta pizarra. Escriba interiormente con un color fulgurante. Luego haga aparecer una cifra, que puede ser el número 1, algunos segundos en el tablón, a continuación pase a la cifra 2. No se detenga hasta que su pensamiento se haya derivado hacia otro hecho. Al principio sólo podrá escribir cifras hasta los números 10 ó 15; más tarde sobrepasará el número 100.

De esta forma puede llegar a hacer sumas, restas de una, dos y tres cifras. Estos ejercicios exigen una gran concentración.



SEGUNDO EJERCICIO

Tome un objeto usual, una silla, por ejemplo. Después sumérjase en su estudio; vea de qué manera está hecha, su forma, su época, su antigüedad, etc. Sobre éste objeto haga un estudio detallado y por entero durante diez minutos. No deje que su pensamiento se distraiga bajo ningún pretexto. repita el mismo ejercicio con toda clase de objetos. Cuando menos interés tengan, más difícil será el ejercicio.



TERCER EJERCICIO

Coja un libro profundo y al mismo tiempo bastante abstracto, por ejemplo algo de Albert Camús, y lea algunas páginas del texto no pensando más que en ello, sin dejar, bajo ningún pretexto que su pensamiento se extravíe en otras incidencias.


CUARTO EJERCICIO

Ponga antes usted algo bello y con colorido: un ramo de flores, por ejemplo. Contémplelo, cierre los ojos. Entonces vuelva a crear en su pensamiento este ramo, trate de describirlo en todos sus aspectos. Vuelva a abrir los ojos y vea si la imagen estaba de acuerdo con la realidad. Vuelva a empezar, esfuércese en precisar la imagen y en mantenerla tanto tiempo como le sea posible en su pensamiento. Proceda de la misma forma con rostros lejanos que le sean familiares.


QUINTO EJERCICIO

Escoja un tema, no importa cuál, y hable de él en voz alta, sin dejar ni por un instante que su pensamiento se distraiga. Haga este ejercicio diariamente durante un minuto hasta que sea capaz de hacerlo, sobre el tema que quiera, durante veinte minutos y en forma que sea imposible censurarle o criticarle.












CAPITULO VI


EL RELAX FISICO


RELACIONES ENTRE EL CUERPO Y EL ESPIRITU


La moral y el físico dependen íntimamente una del otro. Cuando se encuentra en estado de ansiedad, se traduce al exterior por una tensión de los músculos de su cuerpo. Su sistema nervioso participa en la angustia y, a menudo, es aquejado de un temblor sintomático. Un dolor interno como la jaqueca hace crispar las facciones de su rostro. El plexo nervioso, y en particular el solar, se contrae y esto le da una sensación de angustia. La actividad de los órganos esenciales, como los pulmones, actúa en ralentí. Usted ya habrá observado que una gran inquietud paraliza la nutrición, suprimiendo el apetito.

Estas observaciones de la vida normal hicieron pensar que se podría tratar a los angustiados, a los nerviosos, por medio de una educación del relax físico. Se resucitó entonces una antigua ciencia, vieja como el mundo: la relajación, transmitida por los iniciados a los herederos de los secretos ocultos. Se han creado Institutos de relajación en Suiza, y en particular en América, pero parece que se ha prestado mayor atención al aspecto superficial y materialista del problema que a las enseñanzas deñ sicoanálisis, sin tener en cuenta que es necesario relacionar los datos separados de un mismo problema para resolverlo. Este modesto texto no tiene otro fin que el de indicar la vida que se debe seguir.

Así, pues, la tensión de espíritu engendra la del cuerpo. Estas dos manifestaciones son inseparables, ya que su mecanismo es subconsciente. Esta relación entre la moral y el físico es un reflejo permanente; la imagen corporal se superpone sin cesar a la mental.

El dolor evidencia este problema. Si se pilla los dedos en una puerta inmediatamente hace una mueca de dolor, su rostro expresa el sufrimiento y al mismo tiempo su espíritu experimenta un choc doloroso. Y cuando se abate sobre usted una gran desgracia, la pérdida de un ser querido por ejemplo, su físico revele también su postración. Está decaído, sin fuerzas, toda su actividad orgánica ha disminuido considerablemente.

La ciencia de la relajación consiste, pues, en una forma de conciencia de las relaciones que existen entre el físico y la mente. Una particular educación permitirá obrar aisladamente sobre el cuerpo y sobre el espíritu para relajarlos. Mediante esta acción se llegará al relax, controlando de cerca los mecanismos subconscientes que se nos escapan.

Por la búsqueda constante del relax de espíritu se obrará inmediatamente sobre la tensión del mismo. Es completamente imposible efectuar un gran esfuerzo cerebral con el cuerpo absolutamente relajado, pero también lo es lograr relajar completamente el mismo sin que este relax esté acompañado por su correspondiente en el espíritu.

He dividido la educación del relax físico en tres fases muy distintas, según una técnica personal, a fin de que se comprenda perfectamente los principios de la relajación corporal. Una vez obtenida esta norma, su aplicación apaciguará rápidamente el sistema nervioso, favorecerá la acumulación de fuerzas vitales y preparará maravillosamente el terreno para favorecer la relajación moral.



APRENDA A APACIGUAR SUS NERVIOS

En el capítulo VIII, consagrado al dominio de sí mismo, trata de la aplicación del control nervioso en los actos de la vida diaria. En realidad, este sistema y el clima moral están estrechamente unidos. Sin embargo es posible obtener un cierto relax nervioso por medio del físico.

Hemos visto que el sistema nervioso tiene importantes núcleos (Capítulo IV); y es en los mismos, llamados plexo, donde la fuerza nerviosa se acumula. El plexo más importante, el que rige el estado de tensión nerviosa, es el epigástrico, situado "en el hueco del estómago" llamado plexo solar por los adeptos a las ciencias ocultas. Usted tiene la posibilidad de obrar directamente sobre este plexo por medios mecánicos. Puede relajar su sistema nervioso aprendiendo a dar masaje al plexo solar. La mejor prueba de la influencia del mismo sobre el nerviosismo nos viene dada por el fenómeno del trac. Cuando un artista tiene que salir a escena le acontece el trac; su plexo solar está oprimido como en un torno y el desarrollo del pensamiento al mismo tiempo que el cuerpo es lo que le ha privado de sus reacciones; se dice entonces que "las piernas flaquean". Esta privación de las fuerzas las sienten en extremo los bailarines de music-hall cuando son víctimas del trac. Existen dos medios para vencerlos; uno de ellos, aunque no dé resultados inmediatos, es el acostumbrarse. Un artista que sale cada día a escena termina por eliminar el trac. Sin embargo, ocurre que cuando abandona el escenario durante algún tiempo vuelve a reproducírsele a la primera ocasión. Muchos artistas famosos lo han sufrido durante toda su vida.

Puedo afirmar, ya que yo mismo lo he sentido en mis salidas al music-hall, que nada elimina tanto las fuerzas vitales como el trac. En un instante vacía todas nuestras baterías nerviosas. Se ha dicho que los grandes artistas lo sienten siempre, pero esto es absolutamente falso. Muchos de ellos lo han vencido sin menoscabo de su talento. En todos los dominios de la vida, en pleno dominio de sí mismo, la confianza absoluta en la propia capacidad asegura la superioridad.

El relax del plexo solar permite, además de luchar eficazmente contra el trac, hacerlo contra cualquier clase de emoción. El miedo, la angustia, la ansiedad pueden ser combatidas por el masaje de este plexo. Después de dicho masaje un cierto haz de calor parece irradiar de la región epigástrica para extenderse por todo el cuerpo y llevar a los distendidos nervios una saludable relajación.

En principio el masaje del plexo debe ser externo y más adelante interno. Por su posición, el plexo epigástrico beneficia las contracciones del diafragma, músculo en forma de cúpula que separa la caja torácica de la cavidad abdominal. Usted tiene el poder maravilloso de obrar sobre la función respiratoria por medio de la voluntad. Le es posible disminuir o acelerar el ritmo de su respiración; haciéndolo sin dilatar completamente sus pulmones o por el contrario dilatándolos absolutamente. Respiraciones lentas, amplias, movilizando el diafragma, ejercen masajes internos en el plexo solar e inducen a la relajación.

Así, pues, el primer ejercicio de relax físico consistirá en efectuar respiraciones completas. es una de las técnicas más eficaces que existen para obtener la salud integral: realizar cada día el masaje del plexo solar cuyas reacciones por la vía centrípeta se extienden al equilibrio del sistema nervioso central.

Diez o quince minutos diarios de respiración completa unidos a la gimnasia del diafragma darán sorprendentes resultados.

El masaje externo del plexo solar completará el interno. La mano tiene un poder apaciguador extraordinario. El movimiento de las manos, las funciones magnéticas de los curanderos apaciguan el sufrimiento, aportando a los organismos enfermos las fuerzas vitales que les falta. No me extenderé sobre este punto; le bastará con experimentar que sus manos tienen también un poder tranquilizante, aportándole la calma de los nervios. La respiración completa le permite llenar su plexo de fuerza vital, el cual la distribuye por todo el organismo. Pero en esencia son los ojos y las manos quienes la irradian. Su pensamiento, bajo el efecto de la concentración de espíritu, puede dirigir esta fuerza vital reuniéndola en una parte de su organismo. Concéntrela en el plexo solar por mediación de su mano.

Tiéndase de espaldas; friccione su región epigrástica con la mano derecha completamente plana. Haga la fricción en forma circular según el sentido de las agujas del reloj. Al mismo tiempo piense intensamente para que todo el fluido vital de su cuerpo descienda a lo largo de su brazo acumulándose en su mano derecha. Entre tanto tenga la mano izquierda cerrada con suavidad. La mano derecha mientras fricciona debe estar distendida, muy plana, para adherirse a la superficie epigástrica. Concentre su pensamiento; "vea" escapar el fluido de su mano, impregnando el plexo. Este ejercicio se hará durante dos o tres minutos. Será aún más eficaz si previamente ha sumergido su mano derecha en agua muy caliente. Pero deberá secársela antes de la fricción que sucederá al masaje interno del plexo por medio de la respiración completa.



APRENDA A RELAJAR SUS ARTICULACIONES


La relajación de los nervios se completa adoptando una posición corporal favorable al relax articular. Pero antes de explicar esta posición para obtener y realizar la relajación física, enseñaré el arte de relajar las articulaciones.

El hipernervioso tiene generalmente poca laxitud articular. La tensión habitual del espíritu y de los músculos va acompañada de una retracción de ligamentos poco favorable al relax físico. Es necesario oponer a esta rigidez de las articulaciones unos ejercicios compensadores de distensión.

Una cultura física apropiada a la edad del practicante da de por sí una flexibilidad que constituye un excelente entreno para la agilidad articular. Este texto no es una obra de cultura física; me limito aquí a la exposición de mi técnica sobre la distensión, previa relajación articular.

Todos los músculos se distenderán, uno por uno, lo que favorecerá el relax. A su vez los ligamentos lo harán de la misma manera provocando la relajación articular.

Los animales, en cuanto despiertan, se estiran a fin de encontrar la flexibilidad muscular adormecida por la inmovilidad; el gato lo hace así para poder contraerse mejor cuando tenga que saltar. Tomemos ejemplo de los animales, más próximos que nosotros del instinto, y por lo tanto de las leyes naturales de la salud. Pero nuestra inteligencia, nuestro espíritu de observación, nos permiten convertir estos hechos en sistema. La distensión que precederá al masaje del plexo solar no nos llevará más que algunos instantes.

Empiece por colocarse plano sobre la cama. estando tendido, los brazos a lo largo del cuerpo, sin levantar las caderas, estire todo su cuerpo vaciando los riñones al máximo. Este ejercicio distiende la región lumbar favoreciendo la circulación en el interior de la columna vertebral. Seguidamente, para la región cerebral, con el cuerpo completamente plano, vuelva la cabeza cuanto pueda, estirando el cuello hasta el máximo; después conservando esta posición durante unos instantes, gire la cabeza hasta acercarla cuanto pueda al pecho, y siempre sin mover el cuerpo.

Para las piernas, dejando una de ellas lo más estirada posible, doble la otra, cogiéndola por debajo de la rodilla sin levantar el busto y diríjala hacia el hombro. Debe notar una tensión por detrás de la pierna. Haga lo mismo con la otra. Otro ejercicio basado en el anterior sucederá a éste. Doble una pierna, extienda la otra, la rodilla hacia el pecho, y flexione el pie volviendo la punta hacia sí mismo. Después, sin cambiar la posición del pie, extienda verticalmente la pierna sobre el muslo. Este ejercicio es estupendo y distiende los ligamientos de la pierna y del muslo.

Tumbado de espaldas, termine esta serie colocando los brazos detrás de la cabeza lo más lejos posible. Estírese a fondo, alargándose cuanto pueda y mantenga esta posición algunos segundos esforzándose constantemente en estar completamente estirado. Cuando vuelva a su posición normal notará un bienestar inmenso.

Ahora túmbese sobre el vientre, los brazos a lo largo del cuerpo, y en esta posición estírese al máximo. Estos ejercicios tan sencillos, fáciles de ejecutar, requieren muy poco tiempo y aportan una gran relajación nerviosa y articular.

El apoyo en la región lumbar alivia la columna vertebral, articulando las rodillas con una elevación de los miembros inferiores científicamente estudiado para favorecer la circulación de retorno y asegurar el reposo íntegro de las piernas.

Los que no poseen aún el Rocking, última palabra en la técnica del reposo, instrumento precioso de la ciencia del relax, deben adoptar para relajarse la siguiente posición: estando estirado sobre la cama, coloque una almohada bajo las rodillas y levante los pies por medio de un cojín. En esta posición, los pies están ligeramente levantados mientras que las piernas, algo dobladas, se colocará otra almohada bajo el cuello y la cabeza a fin de que la columna vertebral esté bien apoyada sin contraerse. Los brazos estarán ligeramente doblados, reposando a lo largo del cuerpo, en una posición natural de abandono; las manos entreabiertas. Me consta que así la relajación articular anterior a la muscular está perfectamente realizada.



APRENDA A RELAJAR SUS MUSCULOS


Usted está estirado sobre su Rocking; ha efectuado todos los ejercicios anteriormente expuestos, pero no crea que por ello ha conseguido completamente el relax. La verdadera relajación física no se obtiene sino por la muscular. Es ahora cuando se esforzará en llegar a esta relajación. Cuando más haya cultivado la concentración de espíritu mayor será su facilidad en realizarla con rapidez.

Empiece por la relajación de los pies para llegar finalmente a todo el cuerpo y a un relax total de sus músculos que son 10. Tiéndase, los ojos cerrados, en una habitación situada en la penumbra o en la oscuridad, y ahora obsérvese usted mismo. Una calma relativa se ha establecido ya bajo el efecto de la relajación nerviosa y articular. Piense en sus pies, sus piernas están natural y ligeramente separadas la una de la otra, los pies no están dirigidos ni demasiado arriba ni debajo, la pierna desde la rodilla sostenida por el Rocking reposa sin contracción. Entonces debe abandonar completamente las piernas a sus pies. Piense que están pesadas, exangües, y en este instante debe percibir la diferencia que existe entre el reposo habitual y la relajación. Se dará cuenta de que no ha llegado todavía a la descontracción que para relajarse tiene que pensar en todas y cada una de las partes de su cuerpo.

Después de este primer resultado obtenido, el relax de las piernas, pasa al de los muslos y glúteos, que deben reposar abandonadamente según la forma del Rocking. Afloje a fondo muslos y glúteos. Después llegue a la región lumbar sostenida por los resortes diferenciales y piense también en la espalda que debe estar apoyada. En este momento, haga el muerto, "sienta, en una síntesis de descontracción, reposar todo su cuerpo desde las nalgas a la cabeza. No le queda más que examinar si sus manos están distendidas y a medio cerrar.

Estas diferentes fases del relax se suceden con bastante rapidez. He aquí los elementos relajados: Pies, piernas, muslos, glúteos -lumbares y de la espalda., brazos, antebrazos, manos, o sea que el cuerpo ha sido relajado en cuatro fases para cada una de las cuales debe consagrar al principio del aprendizaje diez minutos aproximadamente.

A medida que se habitúe a relajarse, este tiempo disminuirá, llegando a hacerlo en algunos segundos.

Un punto extremadamente importante en la relajación es el de la distensión de los rasgos del rostro; es lo último que debe ejecutar ya que llega a disminuir la actividad cerebral

Apoye el cuello sobre una almohada, la cabeza cómoda. Durante el primer ensayo de relax se habrá dado cuenta sin duda de que sus párpados se crispaban, que su frente se fruncía y su boca se cerraba. Ahora es preciso observar las diferentes partes del rostro para asegurar su relax. Cierre los ojos con naturalidad, su frente sin fruncir, su boca entreabierta, y en este instante su rostro tendrá la máscara de la inmovilidad y expresará la serenidad de la distensión absoluta.

El relax modera la actividad orgánica. Su respiración será dulce y regular sin que tenga que pensar en controlarla. Ha realizado la relajación física estando inmóvil, ahora sólo le queda hacerlo, aplicando todas las leyes, en cualquier circunstancia de su vida.




RELAJARSE EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA

Mediante el ejercicio diario llegará a relajarse con una espontaneidad sorprendente. Esta posibilidad que ha adquirido tendrá el máximo de beneficios para su equilibrio. Si jamás ha practicado el relax, se sentirá contraído en cualquier circunstancia de la vida. Esta tensión continua de los nervios y músculos le agota, anula su potencial vital. En el seno de la naturaleza el ser humano se relaja con facilidad, el aire libre elimina las toxinas de fatiga, la calma profunda del bosque, el murmullo del riachuelo, son tantas causas que actúan como un sedante. Pero en la ciudad, todas las contingencias de nuestra existencia civilizada multiplican las acciones agresivas contra nuestro sistema nervioso.

El oído es sin duda el sentido que sufre mayores ataques. Los cláxones de los coches, la música ensordecedora, la radio, destrozan el sistema nervioso por medio de audiciones brutales, incoherentes, constantemente distintas. Nos encaminamos hacia la sordidez de futuras generaciones .Dentro de miles de años el ser humano, desde su nacimiento, tendrá que llevar gafas y aparatos acústicos. Pero si esto no será muy grave desde el punto de vista estético, si lo será para el sistema nervioso, constantemente quebrantado, por medio de los sentidos y del oído en particular. Las excitaciones constantes que los nervios reciben desgastan a la larga las células nerviosas. Es un hecho reconocido que la causa de la mayoría de las enfermedades neuróticas es el ruido. ¿Existe remedio a este estado de cosas? ¡sí! no está en el progreso científico, no se puede hacer marcha atrás. Hay que emprender una lucha contra el ruido insonorizar las habitaciones, evitar la excitación de una música demasiado sincopada. Se puede también compensar los efectos de la vida civilizada por el antídoto de la naturaleza, camping, evasiones espaciadas al campo donde las almas se unen y los cuerpos se purifican.

Y en fin es posible preservar su sistema nervioso de los peligros provocados por las excitaciones sensoriales por medio de la ciencia de la relajación física. Si no está adiestrado en el relax, puede beneficiarse más en el campo que en el centro de una gran ciudad a las dos del mediodía. Las impresiones sensoriales pueden respetarlo si sabe oponerles la barrera de su indiferencia. Los ejercicios a continuación formarán la educación de su paciencia y le enseñarán a relajarse en cualquier circunstancia de la vida.



PRIMER EJERCICIO


Escriba. Trate bruscamente de darse cuenta de si su cuerpo está distendido. Se dará cuenta de que sus músculos están contraídos, tensos, su rostro crispado. Sin embargo, lo que escribe no justifica quizás esta tensión de su ser. Entonces relájese completamente, elimine esta contracción general, y se dará cuenta del bienestar que adquiere.

SEGUNDO EJERCICIO

Llega a una sala de espera, en el despacho de su abogado, de su médico, etc...Muchas personas lo han hecho antes que usted. No ha pedido hora pero debe hacer una consulta; decide esperar. Pero por favor, no mire su reloj a cada instante, no se inquiete, no se atormente por el resultado del pleito o del diagnóstico esperado. Ponga su espíritu en libertad, distienda sus nervios, sus músculos, aleje cualquier pensamiento demasiado preciso, aíslese; tiene una ocasión única para reposar, aprovéchala pues.


TERCER EJERCICIO

Usted es testigo de una disputa; no tiene ningún motivo para mezclarse en ella. En lugar de tomar parte, de atormentarse, permanezca impasible, que los gritos, que la ondas coléricas de los antagonistas, se rompan en la barrera de su indiferencia que le protege de las emanaciones devastadoras.



CUARTO EJERCICIO

Una noche ha ido expresamente a una cava de Saint-Germain-des-Prés. En medio de la locura ensordecedora del jazz, de la histeria del bee-bop, conserve su sangre fría, no se deje ganar por esta atmósfera impregnada de locura colectiva.

Dese cuenta de lo malsano y sórdido, de la poca verdad, de la ausencia de lo bello, de lo insano que hay en estos seres depravados, impotentes física y moralmente, que buscan en la excitación del ruido y de los gestos el doping necesario para darle un sabor a sus vidas. En el árbol de la vida, estos seres cronológicamente jóvenes, son ya unos viejos desengañados. Considere el espectáculo de su decadencia tal y como es, con compasión, teniendo en cuenta que el que se queda con la verdad es el que no se relaciona con la fealdad de los cuerpos y el envilecimiento de las almas.



QUINTO EJERCICIO


Paseando en medio de los ruidos de una gran ciudad, a pesar de la atmósfera deprimente de todos los que le rodean, de esta agitación colectiva a que puede usted estar tentado, conserve una soberana calma. Ande lentamente, sin contracciones, que su espíritu esté apaciguado, sin dejarse ganar por la excitación general. No se deje influenciar por lo desagradable, por la publicidad que busca despertar en usted el lado mórbido que es la hez de su alma. Por el contrario no fije su atención más que en las cosas bellas, y si su mirada se fija en algún miserable que sea solamente para darle socorro.

Estos ejemplos se podrían multiplicar hasta el infinito. Pero lo que importa es que haya asimilado por entero los principios de la relajación física cuyo dominio es como las primicias de la relajación moral. Es por medio del relax físico que almacenará en su plexo toda la fuerza vital indispensable para llegar al pleno dominio de sí mismo.









CAPITULO VII



EL RELAX MORAL


CONVIERTASE EN MAESTRO DE SU PENSAMIENTO


Un principio que domina el aficionado a las ciencias ocultas es el siguiente: el pensamiento es una introducción. Cuando una persona no es dueña de sí misma, la incoherencia de sus actos la convierte en loca. Esta incoherencia en el pensamiento prepara la vía para el desequilibrio mental y la extrañeza en el comportamiento. Si no orienta con fijeza su pensamiento, éste sufrirá toda clase de influencias extrañas a usted mismo, y como una veleta que gira según sople el viento, cambiará sin cesar de dirección. La multiplicidad de los pensamientos que se agitan en usted constituirán una fuente interior de conflictos, creando una enfermedad moral incompatible con el relax que busca.

A menos que sea completamente abúlico, no cediendo a todas las solicitudes del instinto, la razón interviene para dictar nuestro comportamiento. Pero antes de que la lógica y el razonamiento se lleven nuestros deseos, nuestras tendencias contradictorias, se libra a menudo una lucha aniquiladora en la intimidad de nuestra consciencia, cuyos antagonistas son el instinto y la razón, la sensualidad y el dominio de sí mismo, la pereza y la actividad, etc...

Cuando llegue a ser el dueño absoluto de sí mismo, evitará estos debates íntimos, a menudo vergonzosos, que inmovilizan sus fuerzas nerviosas, oponiéndose a la concentración necesaria para el equilibrio del espíritu. Cuando un batallón está situado constantemente por el enemigo, se va agotando en guerrillas incesantes, encontrándose desorientado en el momento del ataque decisivo. Esto es lo que sucede cuando ha de luchar sin cesar contra los sentimientos depresivos, contra los hábitos nefastos o los deseos malsanos. La solidez de su moral se quiebra, los resortes de su voluntad se aflojan, y usted se convierte en un ser débil, incapaz muchas veces de obrar en la adversidad.

Para llegar a ser dueño de su espíritu, considere su pensamiento como un campo abandonado en el que puede sembrar a voluntad la buena semilla que le dará magníficos frutos o la mala hierba que destruirá todo lo bueno. Pero no es tan fácil como parece levantar barreras infranqueables a las influencias exteriores, no dejar penetrar más que los buenos sentimientos, arrojar de sí mismo y de su espíritu los pensamientos debilitantes, expulsar de su corazón todas las ansiedades que lo aprisionan. No llegará a adueñarse de su espíritu si no es por el ferviente deseo; el subconsciente está impregnado de sentimientos desordenados que no piden más que expresarse desde que la razón falla y que no hay más remedio que cortarlos.

Sin embargo, mediante un entreno adecuado, puede dominar sus pensamientos, seleccionarlos, minimizar los más nefastos y resaltar los que reportan algún beneficio a su equilibrio. Una serie de ejercicios practicados, profundamente eficaces en su simplicidad, permiten reinar sobre su pensamiento: éstos son el aislamiento y la autosugestión que yo llamaría adorno mental por medio de imágenes.



LA PRACTICA DEL AISLAMIENTO


Antes de amueblar una pieza llena de muebles de dudoso gusto, de adornos equivocados,¿qué es lo que hace usted? Le quita todo este mobiliario, en una palabra, la vacía. Esta es la comparación que puede hacerse con un espíritu brumoso y complejo. Es preciso efectuar el vacío en su espíritu antes de adornarlo con pensamientos delicados y eficientes. Pero hacer el vacío en el espíritu no es tan fácil como hacerlo en una habitación. Tiene que someterse a un método que le dará el dominio de su pensamiento, que le ayudará a liberarlo de todo lo que le perjudica para dirigirlo a su gusto. Esta acción que tiene por objeto lograr le vacío en su espíritu se llama aislamiento.

El aislamiento es en cierto modo la llave de la relajación. Según se dice, es lo que permitía a Napoleón, en la quietud de su tienda, recuperar en pocos instantes sus fuerzas, era el origen de su vitalidad y de su explosiva lucidez.

Usted ha aprendido ya a relajarse físicamente. La práctica del relax corporal disminuye la marcha del mecanismo cerebral. La respiración, la circulación, todas las grandes funciones orgánicas se encuentran reducidas al mínimo. Pero por muy apaciguado que esté su cuerpo no por ello habrá logrado el relax completo.

La relajación conjugada del físico y de la moral, obtenida a fuerza de ejercicios, debe llegar a ser automática. Podrá relajarse al instante, cuando quiera y en cualquier circunstancia. El relax será para usted la más preciosa de las facultades de toda su existencia y el mejor instrumento para lograr su felicidad. Piense en todas las posibilidades que le da el relax. Podrá eliminar la fatiga de un día entero de esfuerzos en pocos instantes; angustiado, enervado, atormentado, podrá recobrar en algunos minutos la euforia moral, en una palabra creará un clima moral propio para la asimilación de ideas claras y reconfortantes para su subconsciente, tendrá la posibilidad de acumular únicamente sentimientos animosos y tonificantes para afrontar cualquier circunstancia adversa.

He aquí cómo debe practicar el aislamiento. Relájese físicamente sobre su rocking, lo que no reportará más que unos instantes cuando esté habituado a la relajación corporal. Ya sabemos que este ejercicio debe efectuarse preferentemente en la penumbra o en la oscuridad y sobretodo en un lugar tranquilo. Esfuércese entonces en hacer el vacío en el pensamiento, no piense en nada. Hay varios procedimientos, pero seguidamente voy a explicar las dos técnicas que, a mi juicio, son más eficaces. No piense en nada y a partir que un pensamiento se formule en su espíritu haga el vacío, o bien imagine una pizarra negra, que usted debe mirar, y cuando algo aparezca en ella, bórrelo.

No pensar en nada es mucho más difícil de lo que parece si jamás se ha practicado este ejercicio. Al principio sólo llegará a liberar su espíritu durante algunos segundos. Una idea fugitiva aparecerá y por el curioso encadenamiento de los pensamientos se sorprenderá olvidando el ejercicio que estaba a punto de efectuar.

Practique este ejercicio dos veces al día y a ser posible por la noche durante las horas en que esté más fatigado. La práctica del aislamiento predispone a un sueño profundo y reparador. No se descorazone si al principio sólo puede ejecutarlo correctamente durante pocos segundos. Lo que es indispensable es repetir el ejercicio cada día, preferentemente a la misma hora, hasta conseguir un dominio absoluto. Puede considerarlo como aprendido cuando haya efectuado el vacío completo del pensamiento durante más de diez minutos. A medida que se haya habituando se dará cuenta de que realiza más rápidamente el aislamiento.

Veamos ahora cuáles son las características del aislamiento y sus efectos sobre el cuerpo y el espíritu. A simple vista parece que el enrarecimiento de los pensamientos y después su desaparición del campo de la conciencia acentúan la disminución de la vida orgánica. El cuerpo se encuentra pesado, como muerto, adormecido en una especie de aniquilamiento que se puede situar entre la inmovilidad del sueño y de la muerte. La agudeza de los sonidos se halla extremadamente disminuida. Por otra parte la desaparición progresiva de la percepción sensorial, particularmente de los sonidos, será la que indique el grado de perfección a que se ha llegado en la practica del aislamiento... Cuando sepa aislarse completamente, los ruidos se atenuarán y acabarán por ser imperceptibles.

En esta fase del aislamiento, la inmovilidad y la descontracción son absolutas. Si alguien le coge los brazos, levantándolos, y los deja bruscamente, caerán pesadamente como en la fase letárgica del sueño. Además, el aislamiento perfectamente realizado tiene una analogía innegable con el sueño hipnótico y parece que se haya realizado la auto-hipnosis sin reportar los peligros de una acción sensorial demasiado brusca, como es el caso obtenido por fijarse remarcadamente en un punto luminoso de gran intensidad.

En esta etapa, cuando los sentidos están adormecidos, el espíritu permanece presente, pero pareciendo que se haya evadido de su envoltura carnal de la misma forma que el cuerpo. El practicante del hipnotismo sabe que en una cierta fase del sonambulismo, cuando se pellizca en el aire una cierta distancia del sujeto, éste experimenta un dolor en la región correspondiente del cuerpo como si hubiese sido pellizcado en realidad. Es la exteriorización del cuerpo sensible de los aficionados a la ciencia oculta. Sin extendernos en este punto, se puede observar que en el aislamiento el cuerpo parece privado de vida. No existe ningún estado de vejez o de sueño que pueda compararse a éste. En el sueño, los rasgos se hallan crispados, la actividad orgánica no se encuentra disminuida, los mecanismos cerebrales continúan funcionando sin que la conciencia participe en ellos. En el aislamiento, el cuerpo permanece inerte, el espíritu tiende al letargo. Sin embargo, el espíritu está presente, ya que el ser aislado puede poner fin a este estado por el sólo efecto de su voluntad. Pero se tiene la impresión de que el cuerpo está muerto sin poderlo mover. El espíritu domina realmente la materia y se tiene el sentimiento de que la envoltura carnal, no es en verdad más que la morada transitoria del alma.

Sin duda es este estado profundo el que toca el misterio de la vida, este reposo absoluto del cuerpo y del espíritu el que se parece a la muerte bajo ciertos aspectos, el que regenera tan maravillosamente las fuerzas vitales en la práctica del aislamiento. Se puede afirmar que diez minutos de esta práctica, es decir de relajación, logran más reposo que varias horas de sueño. Pero además de los efectos que acabo de describir, constituye una preparación para las disciplinas que permiten crear un clima favorable a la quietud moral que es otro aspecto de la ciencia de la relajación.

LA CURA MORAL

Cuando usted va en bicicleta, realiza un esfuerzo fatigoso para sus músculos. Pero si lo hace a carro libre, reposan y vuelven a estar prestos para efectuar un esfuerzo más intenso. Esta demostración le advierte de qué forma debe disciplinar su pensamiento; ponga su pensamiento a carro libre tan frecuentemente como pueda. El hipertenso, el angustiado, llega a no poder reposar cerebralmente ni un solo instante. La tensión de espíritu es permanente, los mecanismos cerebrales no tienen jamás un momento de respiro. Esta tensión que anula el aumento de las fuerzas vitales lleva al desequilibrio y a veces a la locura.

Es importante pues, teniendo en cuenta las enseñanzas del capítulo anterior, hacer tantas veces como sea posible el vacío del pensamiento que no es otra cosa que aislarse. Pero mientras que el aislamiento es un ejercicio deliberado, realizado a ciertas horas y en completa calma, el vacío del pensamiento podrá efectuarse en cualquier circunstancia.

Muchas personas se imaginan ser grandes cerebros por el simple hecho de que piensan sin cesar. Pero es preciso no olvidar las leyes intangibles de la concentración de espíritu. La intensidad del pensamiento está subordinada a su concentración. Es imposible que una mente siempre en actividad, fatigada, como todo órgano que funciona sin cesar, tenga la misma intensidad que otra que haya recuperado las fuerzas consumidas gracias a un reposo sabiamente ejercido. Es indudable que la fuerza cerebral expuesta a un ejercicio excesivo, se consume de la misma forma que la muscular.
La duración de las ideas que guardamos en nuestro espíritu es la causa que anula la fuerza cerebral más que su intensidad. Es ella la que debe intervenir en la disciplina del pensamiento. Usted debe estar presto en todo momento a "cerrar el contacto" al igual que lo hace con la luz por medio del conmutador. Esto debe aplicarse en todas las circunstancias de su vida. El hombre de negocios, el comerciante que tiene que hacer frente a grandes dificultades, si no tiene cuidado enloquecerá. Pensar sin cesar en estos fracasos mermará el desarrollo de su espíritu. Y cuando pasen las dificultades ellos se darán cuenta de que han cumplido sus promesas, pero lo han hecho desparramando sus fuerzas en una obsesión continúa que turbaba su sueño. Esto no quiere decir que no haya que hacer frente a las dificultades de la vida. Pero es preciso abordarlas con un espíritu lúcido, buscar las soluciones y después no pensar más en ello. Un espíritu concentrado, cuyas reservas vitales se hallen intactas, es más apto para encontrar la solución de un problema difícil que otro fatigado y en tensión. Así pues, si hay algo que crea en usted una tensión de espíritu permanente, tómese algunos minutos, examine las características de la situación que le atormenta y encuentre una solución.

Quizás no encontrará en seguida el medio de salir de sus dificultades. No importa ¿Ha gastado los diez minutos en pensar en ello y todavía el problema no se ha resuelto? No piense más en él, las características que se han expuesto, esté seguro de ello, han penetrado en su subconsciente con una fuerza tan grande cuanto más se haya concentrado en el sujeto que le atormenta. Y a menudo la solución a sus dificultades se le presentará espontáneamente ya que los mecanismos del inconsciente le habrán dado la llave del problema.

Resumiendo, cuando una idea amenaza con obsesionarle, debe expulsarla de su espíritu y sustituirla por imágenes tonificantes. No permita que penetren en su espíritu pensamientos corrosivos u obesos que dañarán la integridad de su sistema nervioso.



LA IMAGINACION MENTAL


Al igual que los pensamientos atormentados son generatrices de sentimientos pesimistas, dando lugar a un clima moral deprimente, los resueltamente optimistas, girando alrededor de las cosas agradables, crean un clima moral favorable al relax y reposo del espíritu.

La influencia de nuestros pensamientos sobre el equilibrio moral y la salud es mucho más importante de lo que se cree. Los sentimientos depresivos, morosos, largamente acumulados, generan toxinas, emponzoñando el elemento sanguíneo. Esto es tan evidente como que no se presenta a un hombre influenciado por el aburrimiento y los celos, de carácter agrio y dudoso, si no es con un rostro sombrío, llevando los estigmas de la in civilización. ¿Puede concebirse a Arpagón con un semblante alegre y saludable?. De la misma forma los sentimientos "negros" envenenan el elemento sanguíneo. La sangre, cargada de toxinas, baña todas nuestras células incluso las que se encuentran en los confines del organismo. Una sangre viciada es muy perjudicial para la célula nerviosa ya que la excita peligrosamente debido a los venenos que lleva, corroyéndole por medio de los ácidos que contienen. A las superexcitaciones nerviosas suceden los períodos de depresión que es preciso combatir con excitaciones más vivas: es el ciclo infernal del agotamiento vital establecido por efecto de los pensamientos depresivos.

Conviene pues luchar contra las inquietudes cotidianas, el pesimismo habitual, la ansiedad permanente por el futuro, y sustituir estos sentimientos negros por sus opuestos. El estudio de los primeros capítulos debe ayudarle a considerar la vida con una serena filosofía.

Repítase en todas las ocasiones que la felicidad depende únicamente del espíritu. Las más graves circunstancias de la vida, no pueden quebrantar al hombre superior capaz de conducir y corregir su destino, por el manejo de las fuerzas secretas.

La práctica del relax físico, del aislamiento resume la ciencia de la relajación. Pero esta ciencia es muy amplia; yo me limito a exponer los elementos esenciales sabiendo que por la práctica usted se apercibirá de todas sus prolongaciones. En realidad, la ciencia de la relajación constituye un verdadero método de desarrollo de la personalidad y acceso a la felicidad humana. Numerosas disciplinas como la autosugestión, el dominio de sí mismo, el sentido de organización, aportan a la relajación una ayuda preciosa creando con su práctica regular una atmósfera favorable. Por otra parte, será mucho más difícil de obtener el desarrollo de ciertas aptitudes mentales si no se efectúa un ejercicio paralelo al relax. es por esto que la autosugestión no logra su completa eficacia si no se es dueño de su pensamiento.

Sin extendernos en demasía sobre estos principios ya desarrollados en una de mis obras, "la vida empieza a los 40 años", voy a resumir las técnicas auto-sugestivas y tratar del mecanismo del subconsciente.

La mejor forma para comprender este mecanismo es exponiendo los procedimientos que permiten a los hipnotizadores hacer pasar a sus sujetos al estado de sueño hipnótico. Nosotros tenemos la facultad del deseo, de la razón; podemos discutir las ideas que nos presentan. Estas facultades conscientes, siempre vigilando, nos permiten tener nuestro propio criterio. Pero además de nuestra conciencia, existen numerosas facultades que juegan un papel en extremo importante, representan todos los mecanismos oscuros pero siempre activos del subconsciente.

El subconsciente registra multitud de hechos ignorados y los hace acudir a nuestra memoria en el momento oportuno; es el mismo que proyecta sobre la pantalla de nuestro pensamiento ciertas ideas cuyo origen nos sorprende; y es el mismo subconsciente el que alimenta los sueños más extraños e incoherentes. Posee además una cualidad particular que ayuda al desarrollo de la personalidad cuando hemos llegado a ser dueños del pensamiento: registra pasivamente todo lo que se presenta sobre la pantalla del pensamiento, a condición de que las facultades conscientes se encuentren adormecidas.

El estado de hipnosis no es otro que el logrado al imponer una idea la subconsciente sin que las facultades conscientes puedan discutirla. Esto puede lograrse mirando fijamente, por sugestión, por lo que se llama atención expectante del sujeto que espera ser adormecido, y de esta forma la idea del sueño se impone al subconsciente con intensidad siempre que las facultades conscientes hayan sido aniquiladas por procedimientos hipnóticos. De esta forma toda idea de la que se encuentre impregnado el subconsciente tiende a traducirse en acto, por intervención del sueño hipnótico. Si yo miro a un sujeto fijamente a los ojos, afirmándole: "Se está durmiendo, sus párpados están pesados, se siente invadido por una irresistible somnolencia", estas ideas se imponen a su subconsciente, pero esto no ocurrirá hasta el momento preciso en que las facultades conscientes se anulen. Este desvanecimiento de la conciencia ha sido obtenido por medio de la mirada fija, de las sugestiones repetidas, que han agarrotado la voluntad del sujeto al mismo tiempo que su espíritu era hipnotizado por las afirmaciones de su oponente.

Dos leyes dominan pues la ciencia de la autosugestión: toda idea de la que esté impregnado el subconsciente tiende a traducirse en acto. La ciencia debe ser anulada para que el subconsciente pueda obrar.

El relax físico y el aislamiento aportan las condiciones adecuadas para el estado de sugestión. En el aislamiento los sentidos se encuentran adormecidos, la mente se halla reducida a su más simple expresión, y es entonces cuando su subconsciente se halla dispuesto a recibir todas las ideas que usted quiera. En este estado dichas ideas se imponen con fuerza en su espíritu ocupando todo el pensamiento.

Examinemos ahora el maravilloso beneficio que puede sacar de esta facultad. No solamente podrá situarse en un estado de aniquilamiento más profundo que el del sueño, sino sembrar en su espíritu tal o cual pensamiento ventajoso aportando un saludable clima moral y pudiendo obrar a su vez sobre el organismo.

Supongamos que usted ha sufrido un choc sentimental o una gran pérdida de dinero, amenazándole la obsesión. Se encuentra pesimista, nada tiene sabor, el futuro le parece incierto y amenazador. Una vez obtenido el vacío en su mente, forme en el espíritu unas imágenes opuestas a las primitivas. La superrespiración, la distensión física harán descontractado ya su plexo. Por la influencia del físico sobre la moral, su espíritu se habrá librado de una tensión aniquiladora.

hora "véalo" todo de color rosa, apuntálese sobre ideas alegres, apaciguadoras, serenas, piense en todo lo bueno y bello que puede realizar en su existencia, en los grandes desquites que se puede tomar de un destino que le parecía contrario pero que tiene unos caminos que usted ignoraba.

De esta forma puede sembrar en su espíritu ideas que le reportarán un relax total al mismo tiempo que un profundo equilibrio moral y fisiológico. Si está fatigado arroje a las profundidades de su subconsciente ideas enérgicas, de supervitalidad. Vea la vida con los "ojos del pensamiento", animado por un dinamismo irresistible. Puede llevar a sí mismo una infinita calma por autosugestión. Repítase interiormente: "Estoy calmado, soy dueño de mí mismo en cualquier circunstancia, mi mente es esclava de mi voluntad, puedo pensar únicamente en lo que desee, etc..." Puede desarrollar su memoria, su atención, tiene el poder de obrar sobre su cuerpo, le bastará con afirmar: "Mi circulación es inmejorable" para que efectivamente mejore; "No tengo restriñimiento",para que su función intestinal se regularice; "Mis nervios están relajados", para conseguir así un real bienestar. Relax físico, aislamiento, acción auto sugestiva, son las tres prácticas esenciales en que reside la ciencia ancestral de la relajación.


RELAJESE EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA

Mediante un ejercicio asiduo, llegará a aislarse casi instantáneamente. Ahora acostúmbrese a seleccionar sus pensamientos. Supongamos que usted sea un melómano y que tiene una gran cantidad de discos. Desea escuchar música durante más de una hora. Quiere efectuar una especie de elección entre ellos. Debe proceder con sus pensamientos de la siguiente forma: En su cabeza tiene toda clase de imágenes de distinta naturaleza. Es preciso adquirir la facultad de escoger únicamente las que le son beneficiosas, para proyectarlas en la pantalla de su pensamiento; las otras, las que le deprimen, las que son contrarias a su equilibrio, deben ser descartadas.

Esta práctica debe transformarse en un automatismo instantáneo. Habitúese a relajarse en cualquier circunstancia de la vida. ¿Tiene una cita con una persona importante? ¿Espera el momento de estar junto a ella? No sea ansioso, impaciente, relájese, haga el vacío en su mente. Concentre las energías que le servirán en el momento oportuno. ¿Espera a alguien y esta persona llega con retraso? No se enerve, espere con calma a que llegue, su impaciencia no hará que llegue antes. Aprenda a relajarse en los lugares públicos, no deje pasar muchas horas sin haber efectuado su pequeña cura de relax.

La ciencia de la relajación, el dominio del pensamiento pueden permitir a un hombre de negocios cuya actividad es prodigiosa, vivir más libre que un pastor. Su organización cerebral será tal que será imposible cualquier falta de vitalidad. El sistema nervioso permanecerá impermeable a toda mórbida excitación.

Esto no quiere decir que haya de descuidar los beneficios que representa para la salud las relajaciones periódicas; éstas no harán más que reforzar la integridad del sistema nervioso.

Aprenda a vivir más conformemente con las leyes de la vida sana. Cada semana, evádase, sumérjase en plena naturaleza. Evite cualquier tipo de intoxicación ya que anulan la vitalidad y no aportan jamás felicidad. No haga como algunos pobres desgraciados que pasan sus vacaciones en las playas de moda, volviendo a su casa más fatigados que cuando se han ido. No sufra la influencia depresiva del snobismo y de la mundanidad. Aprenda a saborear las alegrías reales de la vida, reeducando sus facultades instintivas. La salida del campo, la meditación, el bienestar de un paseo por el bosque, tumbado sobre la fresca hierba de la pradera, son todas ellas prácticas tonificantes que constituyen una ayuda maravillosa para la ciencia de la relajación.








CAPITULO VIII


APRENDA A DOMINARSE


DOMINE SUS IMPULSOS




Cada vez que sustituya un acto impulsivo por otro voluntario, se opera en usted una retención de fluido vital. Por ejemplo desea coger un cigarrillo pero no es el momento adecuado para fumar; resista a la tentación, hará un acto de dominio y aumentará sus fuerzas vitales. No ceda a las tentaciones de que es constantemente objeto. Si ha decidido ir a trabajar, por ejemplo, no acepte el distraerse con diversiones fútiles que lo apartan del objetivo fijado. Su voluntad debe ser educada de tal forma que pueda controlar todos sus actos, incluso los reflejos. ¿Se cierra una puerta detrás suyo? ¿Oye una explosión? Debe tener la suficiente sangre fría para no sobresaltarse. El ruido los olores desagradables, la visión de espectáculos terroríficos han de dejarle aparente y perfectamente impasible. Esto no quiere decir que sea insensible, sino que la calma de que está dotado dejará su cerebro lúcido, apto para hacer frente en cualquier circunstancia a cualquier clase de peligros. Así evitará caer en una sensiblería deprimente.

Esta extraordinaria calma deberá conservarla en sus relaciones con los que le rodean. ¿El correo le trae malas nuevas? No ha de afectarle; ha tenido ya otras y mayores dificultades que ha logrado sobrepasar, ¿por qué éstas no?

¿Le han dado una mala noticia? No deje que aparezca en su rostro ninguna emoción; al contrario, recúbrase de una máscara de indiferencia. La calma interior, que establecerá su comportamiento flemático, concentrará todas sus energías permitiéndole hacer frente a las más críticas situaciones al igual que a los peligros.

Los antagonismos en las relaciones profesionales y familiares son una fuente continua de desgaste vital. No se deje ganar nunca por los arrebatos y el enervamiento. Si las reflexiones y críticas que se le han hecho son injustas, opóngales una calma absoluta. A las palabras agrias y malsonantes responda con un tono firme y mesurado demostrando la injusticia e imparcialidad de propósitos de sus oponentes. Entonces observará cómo el tono de éstos, en vez de elevarse, bajará por la influencia aplastante de su calma.

La cólera es el sentimiento más devastador que existe. En estos momentos las ondas del pensamiento están cargadas de redoblados efluvios que no atacan simplemente a quien van dirigidas sino, con una fuerza acrecentada, hacia quien las emite según el fenómeno ya descrito de choc de retorno.

La cólera ciega oscurece las facultades y elimina la posibilidad de juzgar honradamente a quien la emite. Es un sentimiento peligroso ya que puede llevar incluso al homicidio. Por otra parte, hace proferir palabras que no se dirían en un estado normal y que puede provocar un abismo infranqueable entre las personas queridas y usted mismo. Estas razones hacen que el ser superior no se encolerice jamás, a la cólera, como a toda excitación mórbida, sucede un período de abatimiento y depresión que es sintomático de la disminución de vitalidad que entraña.

A pesar de que haya logrado ser dueño de sí mismo, cuando los seres con quienes vive están en un estado constante de excitación, o se encolerizan con facilidad, usted sufre la influencia de una atmósfera depresiva. Las ondas nefastas que surgen de los desequilibrados cerebros impregnan el aire y tienden a perturbar sus centros nerviosos, los cuales si no tiene cuidado se volverán cada vez más sensibles, y es por ello que personas apaciguadas, perfectamente equilibradas, se convierten en hipernerviosos cuando viven en un medio en el que la tranquilidad está ausente.

Si por razones personales tiene que soportar la compañía de personas que se hallan cerca del desequilibrio mental, rodéese de lo que los aficionados a las ciencias ocultas llaman cáscara magnética. Sean cuales sean los ataques que le dirijan, opóngales una olímpica calma. Nada debe alterar su serenidad. Dígase usted mismo que, desde el instante en que conserva su calma en medio de un encadenamiento de pasiones, es un ser superior. Y si se siente ganado por la impaciencia y la cólera, es en este instante cuando debe practicar un relax completo. De esta forma, en lugar de anular su fuerza vital, la aumentará. Su dominio se impondrá y vera que las animosidades decrecen para dar lugar a un abatimiento favorable a sus sugestiones.

La cáscara magnética se establece por medio de la acción protectora de la fuerza-pensada; es utilizada para luchar contra las influencias exteriores nocivas que los practicantes de ciencia oculta designan con el nombre de hechizo. Dicha cáscara le aislará de las ondas coléricas. En presencia de ciertos sentimientos perniciosos y que ejercen en usted una acción nefasta, haga algunas inspiraciones profundas, relajándose completamente en su aislamiento; y entonces imagine que de su plexo se escapa un magnetismo que le rodea con una cáscara contra la que se romperán las olas del resentimiento y de la cólera. Entonces podrá constatar su invulnerabilidad y que las más redobladas ondas se anulan sobre la cáscara magnética, sin turbarle en absoluto y sin alterar lo más mínimo su calma.


ACELERE LENTAMENTE

La febrilidad, la actividad desordenada son contrarias al dominio de sí mismo. Todos hemos visto evolucionar a nuestro alrededor personas que parecían continuamente atareadas, siempre con prisas, diciendo que se encontraban desbordadas por el trabajo. Esto es propio de los grandes hombres de negocios, destruidos por las responsabilidades que anulan la calma; parece que su vida sea un reloj exacto en el que no pueda fallar ningún mecanismo. No hay que confundir actividad desordenada, que no conduce a nada con una actividad sabiamente mesurada en que todas sus manifestaciones tienen un fin preciso. En el capítulo siguiente trataré de la organización individual tan importante para la ciencia del relax, contentándome en exponer aquí algunas prácticas que permiten disciplinar las actividades de la vida diaria.

Cuando por la noche se desnude habitúese a hacerlo con gestos sobrios y precisos. No eche las prendas sobre una silla de cualquier manera; hágalo ordenadamente. Esto es un ejemplo; proceda de la misma forma al vestirse. Piense en lo que hace y no efectúe ningún gesto inútil o superfluo; haga lo mismo con la toilette. En pocos minutos, economizando gestos, puede ducharse, afeitarse, limpiarse los dientes, peinarse y vestirse. Cada día procure eliminar unos segundos del tiempo empleado la víspera y se dará cuenta con estupefacción del tiempo que perdía antes.

Haga lo que haga proceda siempre de la misma manera, que sus gestos sean sobrios, precisos, en una palabra útiles. Esta educación no logrará únicamente el beneficio de hacerle ganar un tiempo precioso que puede consagrar a cosas más interesantes, sino que educará sus reflejos. En una circunstancia peligrosa podrá salvarle la existencia. Por otra parte usted sabe cuáles son las diferencias existentes entre el físico y la moral. Es natural que la sobriedad de gestos entraña la de los pensamientos; está fuera de duda que esta sobriedad los disciplina, los ordena. Educar sus gestos es poner igualmente en orden sus pensamientos.

Parta del principio que debe tener una actitud sobria. Evite gesticular cuando hable, vaya por la calle sin nerviosismo, con paso largo y seguro. Todo su comportamiento debe dar la impresión de una fuerza tranquila, de un perfecto equilibrio. De esta forma el dominio de sí mismo, permaneciendo impermeable a las solicitudes exteriores susceptibles de agotar sus fuerzas vitales, le aportará una importante contribución a la ciencia de la relajación moral y física.








CAPITULO IX


LA ORGANIZACION INDIVIDUAL

SER ORGANIZADO


La falta de organización es incompatible con la ciencia del relax. A menudo esta ausencia estropea las más bellas cualidades, apercibiéndose de la influencia que puede tener el hábito en la relajación para lograr el éxito en la vida ya que requiere la aplicación de todas las disciplinas mentales. Ser organizado no es únicamente distribuir al minuto su empleo del tiempo, sino también mostrarse previsor en todas las circunstancias de la vida. Frecuentemente, la falta de organización es el origen de estados neuróticos. Las inquietudes permanentes rompen la integridad del sistema nervioso. La imprevisión, el dejar hacer, la ausencia de método hacen surgir más pronto o más tarde dificultades monetarias. En la sociedad contemporánea, la tranquilidad de espíritu, la relajación de los nervios no pueden obtenerse con el tormento material. La necesidad de hacer frente a vencimientos amenazadores, las deudas apremiantes, la falta de dinero para llevar una existencia confortable son incompatibles con el relax moral y físico. En particular, la mujer por su precaria posición en la sociedad, tiene necesidad de una seguridad material preservándola de las dificultades de un futuro incierto.

Si desea vivir relajado, debe organizar su vida obteniendo una cierta comodidad y la seguridad material de los suyos. De esta forma eliminará de su hogar todas las discordias que tienen su origen en las dificultades monetarias. Pero para obtener esta seguridad es necesario mostrarse objetivo ante las realidades de la existencia. Si provee difícilmente las necesidades de su familia, es que su empleo no es suficiente o que su tren de vida es superior al que debe ser.

He conocido a un hombre casado, padre de cuatro niños, que estaba acostumbrado a gastar mucho. Era el dueño de una gran industria que repentinamente quebró a causa de un mal negocio. Si este hombre hubiese querido continuar el mismo tren de vida que llevaba al principio, jamás hubiese logrado remontar la desgracia. Cambiando resueltamente de trabajo se forjó una nueva y brillante situación; pero durante algunos años, para pagar las deudas contraídas, él y los suyos se contentaron estrictamente con lo más mínimo. Actualmente cada mes mejora su posición económica. Puede ser que sus ganancias sean netamente insuficientes para vivir de forma razonable. No le servirá de nada lamentarse de la injusticia social.

¿Quizás no se retribuyen en su justo valor sus servicios? Este hecho constatado agria su carácter, y las inquietudes de la vida cotidiana se unen a su rencor. Usted vive preocupado continuamente por la incertidumbre del mañana. Es en este momento cuando el aislamiento, el espíritu de concentración le serán una magnífica ayuda. No crea en demasía que la suerte le traerá la fortuna en bandeja sin que tenga que hacer ningún esfuerzo en agarrarla. Si sigue desesperado, apesadumbrado por sus dificultades actuales, no impedirá con ello que los días se sucedan y los años que pasan no mejorarán su suerte.

Dígase que el esfuerzo de hoy es el que prepara el éxito del mañana. Empiece desde hoy a mejorar su situación. Quizás tiene un empleo que no le permite el ascenso a un puesto más elevado. ¡Qué importa! Sepa que verdaderamente existe una crisis de élites en todos los dominios. Usted puede elegir cualquier profesión, si llega a ser un as en este terreno, el éxito le pertenece. Por ejemplo, entre mil sólo se encuentra un dibujante que sepa verdaderamente adaptarse a todos los géneros; también es más raro encontrar una buena secretaria que una perla en un ostra. Hay millones de mecanógrafas: pero ¿cuántas de ellas para mejorar su situación conocen una o dos lenguas extranjeras? Un porcentaje ínfimo. Por dicho motivo una secretaria eficiente encuentra con facilidad empleos remunerados. De la misma forma la calidad del trabajo juega un papel muy importante. Numerosas personas que van en busca de un empleo como taquimecanógrafas, toman mal el dictado, leen con dificultad, hacen faltas de ortografía o presentan mal las cartas. Si efectúan una prueba son eliminados en provecho de otros más calificados. Si llega a ser un as en su profesión, pronto o tarde se asegurará necesariamente una situación envidiable, evadiéndose de la mediocridad general. La ayuda material elimina las inquietudes cotidianas, deprimentes y paralizantes, que surgen debido a la falta de dinero. tener recursos superiores a su tren de vida, a fin de no tener dificultades pecuniarias, y poseer siempre una cantidad de dinero suficiente para hacer frente a cualquier imperiosa necesidad, es la línea de conducta a observar para vivir relajado.


ORDENE SUS ACTIVIDADES

Usted puede ser muy activo, cortar sus actividades de reposo, y a continuación dormir suficientemente, sin que por ello disminuya su tensión nerviosa. Y es debido a que no observa la ley del ritmo. Los aficionados a las ciencias ocultas saben perfectamente la fuerza que representa el ritmo; han recibido la enseñanza de esta ciencia por la observación de los fenómenos de la naturaleza. El día sucede a la noche, el sol a la lluvia. Nada permanece inmutable en la naturaleza, todo se transforma, es el principio de la vida. La sociedad, el ser humano sufren las mismas influencias; no existe ningún gobernante que se haya mantenido demasiado tiempo en el poder. Fuerzas oscuras, pero cuya existencia no se puede refutar, castigan duramente a los que han forzado el éxito con malas acciones; en el momento en que el éxito parece mayor, más cerca está el fracaso. Los individuos están sumidos en esta ley del ritmo sufriendo constantemente su influencia; cuando la infringen comprometen gravemente su salud y equilibrio moral.

Para relajarse debe considerar esta ley del ritmo, esforzarse, en que haya una compenetración extrema entre ella y usted. es su propia naturaleza quien os enseña. Todos los acontecimientos de su vida dependen de la ley del ritmo. Debe encontrar en ella un maravilloso reconfortante. ¿Ha observado que lo que se llama providencia, le ha socorrido muy a menudo y en muchos momentos de su vida? No hay ningún problema que no tenga solución. La fuerza de la fe, de la oración residen en la propiedad de identificarse con las fuerzas naturales que nos rigen, en dejarse guiar por corrientes benéficas o en protegerse contra las maléficas. El ritmo es una de las fuerzas más importantes. Toma especial relieve en su relación con la ciencia de la relajación.

El ritmo puede llegar a ser una fuerza extraordinaria. El ritmo de los tam-tam es lo que predomina en las tiendas de los guerreros negros y lo que les excita. El esfuerzo bien ritmado es el que procura la victoria a los atletas sobre el equipo sin ritmo. Todos sabemos que se hace romper el paso a una tropa en marcha por un puente: las ondas sonoras de los pasos ritmados podrían hacer que se viniera abajo.

Esta fuerza del ritmo debe educarla para sí poder aplicarla sin cesar en su comportamiento. Si aprende una lengua extranjera, hará progresos muy rápidos si estudia cada día a la misma hora. Sus ejercicios de concentración serán más efectivos si los repite cotidianamente que si los hace de vez en cuando. Yo recomiendo a mis alumnos de cultura física por correspondencia que hagan sus ejercicios siempre a la misma hora. Les digo: "Si le faltan ratos libres, no haga más que cinco minutos de cultura física, pero hágalos siempre a la misma hora durante todo el año; se beneficiará más haciéndolo así que practicando durante una hora de vez en cuando. La repetición es una fuerza extraordinaria que debe aprender a conocer y a utilizar. No olvide que una gota de agua cayendo siempre sobre el mismo sitio puede sondear la roca más dura".

Así, pues, todas sus actividades deben estar organizadas para que se beneficien de estas fuerzas ocultas. Dese cuenta de las grandes ventajas que le puede proporcionar el conocimiento de estas leyes. En un año puede aumentar sus conocimientos estudiando cada día y a la misma hora determinada asignatura que desee aprender, y solamente durante dos minutos. Pero cuando haya determinado su empleo del tiempo, no debe cambiarlo bajo ningún pretexto.

La ley del ritmo exige la aplicación del principio de alternancia. A la actividad debe suceder el reposo. Esto es muy importante para el relax. Es necesario saber descansar al igual que mesurar su actividad. Cuando se sienta fatigado, antes de forzar excesivamente su naturaleza por un esfuerzo de voluntad desproporcionado con respecto a sus reales posibilidades, debe descansar a fin de recuperar la energía vital consumida. La práctica del aislamiento le permitirá hacerlo en pocos instantes.

Pero el relax no reside únicamente en el reposo absoluto, sino también en el sueño o en el aislamiento. Usted puede relajarse de un trabajo físico o cerebral mediante una ocupación diferente. Suponga que ha estado cortando madera durante toda la mañana; se encuentra fatigado debido a este trabajo inhabitual. Si se tiende sobre un diván cómodamente, leyendo una novela intrascendente, se relajará. Puede descansar de un trabajo cerebral intenso y efectuado largo tiempo, dando un paseo por el campo o practicando la cultura física que eliminará la tensión nerviosa.

Lo dicho demuestra la importancia de la elección y ordenación de sus actividades. Efectuará un trabajo considerable estando más relajado, si sabe alternar inteligentemente sus actividades. Para llegar a ello debe establecer cada día su empleo del tiempo.



EL EMPLEO DEL TIEMPO


Es imposible vivir relajado sin establecer un empleo del tiempo. No consiste únicamente en determinar los trabajos a efectuar cada día. Su empleo del tiempo lleva el estudio y la puesta a punto de las grandes líneas de su vida, además de sopesar los esfuerzos a realizar y del tiempo que cada uno debe actuar, en una palabra, el empleo del tiempo durante el año próximo y su empleo.

Esto supone que ha tenido que fijar unos objetivos, pueden referirse a su carrera, a su vida sentimental, a su evolución personal. Debe saber a dónde quiere ir a definir los caminos que recorrerá para lograr los fines propuestos.

¿Qué hace usted cuando quiere ir a pie a un lugar lejano? Calcula la distancia y el tiempo que tardará en recorrerlo, y si es preciso delimitará las etapas que hará si el camino es demasiado largo. Es exactamente lo que debe hacer para alcanzar sus objetivos. Naturalmente según las circunstancias y los obstáculos que encuentre, deberá a veces modificar su itinerario, disminuir su marcha o acelerarla. Pero se debe esforzar en ir incansablemente hacia el objetivo fijado de antemano.

Su empleo del tiempo se referirá en un principio a un año entero, después al mes próximo , y finalmente al trabajo cotidiano. No trate de hacer más de lo que pueda. Recuerde que la eficacia de sus esfuerzos está supeditada a su regularidad. ¿Ha pensado alguna vez que el escritor que escriba cada día diez páginas de texto llega a un total fabuloso de 3.650 páginas por año, lo que representa la materia de 10 importantes obras? Si escribiese según su inspiración posiblemente no haría ni la décima parte de este trabajo. En todos los dominios de la actividad humana, la regularidad es la que paga.

Sin embargo, esta regularidad no la obtendrá si no es con un empleo perfectamente dosificado del tiempo. Piense en todo lo que puede realizar en un día, sacando las horas de trabajo consagradas a la actividad profesional. Para su cultura personal, por la mañana 10 minutos de cultura física, 5 minutos de sobre-respiración harán de usted un ser físicamente fuerte y armonioso , 10 consagrados a la higiene le conservarán la salud, 10 de concentración le procurarán la fuerza pensada. Al mediodía, 20 minutos los puede dedicar a la cultura intelectual. Y finalmente, por la noche, una buena organización de sus ratos libres, le permitirán hacer el aprendizaje de otra profesión, perfeccionar sus conocimientos técnicos, etc...

Antes de irse a dormir es cuando debe organizar su empleo del tiempo para mañana. Empiece por revisar en su cabeza todos los acontecimientos de la jornada, todos los actos efectuados, todas las palabras pronunciadas. Después haga su propia auto-crítica. Vea su comportamiento sin indulgencia, piense en lo que tendría que haber hecho en tal o cual circunstancia, y prométase intentarlo en un futuro, cuando ocurra un momento análogo. Después piense en su empleo del tiempo para mañana. Decida a qué hora debe levantarse, y lo que hará inmediatamente durante el día. Finalmente tome la decisión de efectuar exactamente lo que ha decidido sin dejarse influenciar por sus deseos o relaciones. La estricta observancia del empleo del tiempo es un elemento muy importante para el relax; evita la comprensión de la mente, las acciones impulsivas generadoras de tensión cerebral y fatiga física.


ESTE SIEMPRE EN HORA

Con la práctica puede vivir con un reloj en la cabeza. Educando su subconsciente tendrá rápidamente una noción de la hora. No importa la hora que me acueste, yo me digo: "Mañana me despertaré a tal hora", y lo hago en el minuto preciso. Por ejemplo, cada jueves a las 8'26 en Radio-Monte-Carlo escucho la emisión "Canción Muscular" de mis amigos Patrick Fortier y Pierre Dudan. Por la noche dejo la radio puesta en esta emisora, y cuando me meto en la cama me digo antes de dormirme: mañana me levantaré a las 8'20. Cuando me despierto pongo la radio sabiendo, sin mirar la hora, que son exactamente las 8'20; al cabo de unos instantes las voces simpáticas de Fortier y Dudan me lo confirman. Esta noción de la hora debe llegar a ser automática. Usted debe saber a cada instante, qué hora del día es. No llegue nunca con retraso, ni siquiera un minuto, a una cita. Es igualmente correcto hacerlo con anterioridad: indispone a la persona citada. Llegue siempre al minuto preciso, esto impresiona favorablemente a la otra persona. Sea exacto incluso en las citas menos importantes. Tenga la precaución de impresionarla en su cabeza. Conozco a una persona muy importante que recibe visitas por las tardes cada diez minutos, pero que jamás se anota una cita, conociendo perfectamente la hora en que cada persona debe ser recibida.

Si siempre acude con exactitud podrá exigir lo mismo de los demás...No tolere que se le haga esperar. No espere más de cinco o diez minutos; la próxima vez esta persona acudirá con exactitud.

Cada mañana determine la hora precisa de sus diversas ocupaciones y no cambie su horario bajo ningún motivo. Supongamos que ha decidido llegar a su casa a la una y media para así poder hacer diez minutos de aislamiento antes de comer. Tiene el tiempo justo para ir del trabajo a su casa. Al salir del despacho se encuentra con un amigo que amenaza con hacerle perder el tiempo. Invente cualquier excusa: los diez minutos que le puede hacer perder le impedirán practicar el aislamiento y repercutirán en usted.

No crea que la necesidad de observar un empleo del tiempo debe llevarle a un sentimiento obsesivo. Muy pronto el subconsciente sustituirá a sus facultades conscientes para esta observancia. Estando organizado, vivirá perfectamente relajado; cada una de sus acciones, de sus pensamientos estarán hechos con método. Y en una actividad metódica y permanente reside el secreto de los grandes éxitos: es ella la que condiciona la eficiencia en la vida.








CAPITULO X

EL CONFORT Y EL RELAX


EL SUEÑO

El aislamiento permite reposar con un relax total. Pero hay que considerar que dedicamos al sueño la tercera parte parte de nuestra existencia. Es sorprendente la indiferencia de la mayoría de las personas al reposo nocturno. Son muy pocos los que saben dormir bien.

Primeramente veamos cual es la hora más favorable para dormir. Se ha dicho, y con razón, que las horas antes de medianoche obtienen doble beneficio. En realidad nos tendríamos que acostar antes de la noche cerrada y levantarnos al amanecer. Pero esto es imposible por muchas razones; pero nos podemos fijar en esta ley de la naturaleza para no cometer errores que perjudicarían nuestra salud. El acostarse tarde agota el potencial nervioso arruinando la salud. La mujer tiene más necesidad de horas de sueño que el hombre. Sean cuales sean sus ocupaciones usted debe dormir un mínimo de ocho horas diarias. Después de los cuarenta, siete horas son suficientes para el hombre y ocho para la mujer. En la adolescencia son precisas nueve o diez horas.

Algunas personas tienen más necesidad del sueño que otras. A usted le corresponde determinar el tiempo que le es necesario para reposar de las fatigas diarias. Si ha dormido mal, si se encuentra cansado durante el día, es que no duerme lo suficiente. No intente luchar contra el sueño, es el instinto el que lo guía. Si ha decidido ir por la noche al cine y en el momento de partir tiene sueño, no violente su organismo, deje esta salida para mañana y acuéstese. La regularidad en las horas de dormir es en extremo importante. Acuéstese y levántese siempre a la misma hora. Si sale por la noche procure espaciarlo; no se acueste demasiado tarde. En principio, el trabajo nocturno, sobretodo el intelectual, es perjudicial a la salud y a la vista en particular. Es mejor acostarse pronto para trabajar desde las primeras horas de la mañana.


LA TECNICA DEL SUEÑO

La fatiga obra sobre sus centros nerviosos al igual que un soporífero, provocando el paso del estado de vigilia al de sueño. Es difícil conocer exactamente el mecanismo del sueño, pues uno no se da cuenta del instante preciso en que se pierde conciencia. Pero es posible ponerse bajo las mejores condiciones para tener un sueño profundo y reparador. El aislamiento debe preceder siempre al sueño; coloca al organismo en un estado favorable para que el cuerpo repose tranquilamente durante todo el tiempo que duerma. Con el aislamiento que supone el relax total del físico y de la moral, el cuerpo reposa tranquilamente, los nervios, los músculos, las articulaciones están perfectamente relajadas, la actividad cerebral se encuentra reducida al mínimo; nos encontramos a un paso del sueño profundo.

Sin un aislamiento previo, sin este relax voluntario del cuerpo y del espíritu, los músculos, los nervios, las articulaciones permanecen tensas y crispadas toda la noche. Es fácil comprobar esto. Si jamás ha practicado el relax, cuando presienta que se dormirá, procure "ver" si sus músculos están tensos, sus nervios crispados. Puede estar seguro de que no está relajado. Su cuerpo no reposa tranquilamente, y sus manos están crispadas, su boca contraída al igual que los párpados. Esto proviene no solamente de una tensión de sus órganos internos, sino también de una cierta actividad cerebral inconsciente.


LA TECNICA DEL REPOSO

La técnica del sueño debe estar asociada a la del reposo. Uno de los métodos más recomendables es el uso del rocking; mediante él todos los miembros de su cuerpo participarán de un completo reposo.


DORMIR CONFORTABLEMENTE

El progreso ha introducido en la mayoría de los hogares un cómodo confort. Sin embargo muchas personas no prestan ninguna atención al confort de su cama, olvidando que pasamos en ella la tercera parte de nuestra existencia. Estar incómodamente acostado equivale a alimentar mal la salud. Las incomodidades del antiguo colchón de lana han sido eliminadas por la comodidad y elasticidad de los modernos colchones de muelle.

La posición más favorable para el sueño es la que consiste en colocarse sobre la espalda completamente relajado. En esta posición, el cuerpo descansa maravillosamente. Es necesario evitar malos hábitos, como por ejemplo dormir con las piernas encogidas y apoyarse sobre el lado izquierdo. Reposar sobre el vientre no es aconsejable ya que comprime el pecho y el tórax.