martes, 27 de julio de 2010

LAS VACACIONES DEL PRESIDENTE ZAPATERO.


Los medios de comunicación han lanzado la noticia de que el presidente Zapatero no va a hacer vacaciones en agosto, para dedicarse más a las tareas del país que le reclaman.

Es un poco extraño de esperar algo así de él, cuando la experiencia de todos esos años que el señor Zapatero lleva en el poder, nos muestra que el presidente no ha sido precisamente el hacer las cosas en plan "más vale prevenir que curar". Toda su acción de gobierno ha ido encaminada siempre a hacer cargar cada vez más el coste al erario público que debemos de mantener obligatoriamente con los impuestos todos los españoles, y que es la causa de que cada vez seamos una sociedad menos libre, más corrompida, y menos justa. Esa continuada obsesión de pretender convertir a España en un "estado de bienestar", y no saber prevenir las consecuencias que traería en caso de que nos cayera encima una crisis económica, ha dejado hoy en día una España con más de 5 millones de parados, con otros varios millones de trabajadores en la precariedad y en la incertidumbre laboral cobrando sueldos de miseria, y un enorme déficit de gigantescas magnitudes, que ha creado un país donde los grandes beneficiados por la crisis son los funcionarios por la enorme revaloración de su poder adquisitivo (a pesar del recorte del 5%) al producirse una brutal bajada generalizada de los precios y los salarios, y con la contradición de que ese artificioso "estado de bienestar" (en peligro de acabar colapsado por falta de dinero) subvenciona en todos los sentidos a otros millones de extranjeros, antes que a los propios españoles,....extranjeros que quitan los servicios sanitarios, escolares, viviendas, etc.. que legítimamente en teoría deberían de corresponder primero a los españoles, y por si no fuera bastante incluso esos extranjeros indirectamente nos quitan el mismo escaso empleo que disponemos. O sea, que los principales problemas de España son el enorme desempleo, los extranjeros que quitan el trabajo a los españoles, y la enorme deuda pública, que ha causado un clima de miedo, inseguridad y malestar en todos los estratos de la sociedad española (salvo entre el colectivo de funcionarios, amparados en todos los sentidos por el Estado).

Un presidente que se precie de tal, aprovecharía el mes de agosto que todo el mundo político se va de vacaciones, para dedicarse todo el tiempo en ver y estudiar cómo poder salir de la maldita crisis: revisando las leyes para abolir, corregir y editar otras más realistas y más justas; estudiar y dar soluciones para hacer posible un marco de oportunidades de trabajo en la sociedad española, y encontrar la manera de quitarse cuanto antes el déficit de encima. Eso es una tarea colosal, en la que un presidente que se precie, estudiaría a fondo todos los detalles, para buscar las acertadas soluciones que permitieran un plan de acción con el que poder recuperar la confianza en si misma toda la sociedad española. Y eso debería de hacerlo también el líder de la oposición, porque hasta ahora, y en todos esos años, todavía no sabemos muy bien en qué se basa su receta para resolver los graves males que padecemos la inmensa mayoría de los españoles. Pero lo que aquí creo que más preocupa, es que el presidente siga haciendo lo que parece que le encanta hacer, pero que no comunica tan abiertamente: continuar creando o subiendo nuevos impuestos, y recortarnos cada vez más servicios o subvenciones, sin quitárselas a los extranjeros. Y así casi todos los partidos españoles, y los periféricos que se dan como "no españoles", aparentemente ninguno aporta soluciones serias y fiables que convenzan a los ciudadanos. Lo peor de todo es que parece ser que en vez de dedicar el tiempo para buscar las acertadas soluciones al paro que tiene marginados a millones de españoles, lo perderá en experimentar complejos embrollos jurídicos con los que añadir al estatut que le reclama su colega de partido el honorable presidente andaluz de la Generalitat de Catalunya José Montilla, ya que se acerca época de elecciones en el territorio catalán.

Como ya he señalado, las elecciones más próximas son las catalanas, y en el escenario aparece un nuevo partido que de momento es el que más nuestra preocuparse por los principales problemas que preocupan de verdad a los ciudadanos: el paro, la inmigración, y el enorme déficit. Ese nuevo partido emergente se llama Plataforma por Catalunya, y es el único que habla claramente de cómo solucionar el paro, la inmigración y el déficit, cuando el resto aparentemente no hacen ni dicen nada fiable, y ya nos tienen acostumbrados a sus poco creíbles campañas de marketing electoral con promesas que luego ya hemos visto que al final no cumplen. Creo que sería bueno que ese nuevo partido emergente obtuviera un buen resultado electoral en los comicios catalanes, para luego extrapolarse al resto de España en las próximas elecciones generales, y tuviera esa fuerza que necesita España para resolver el gravísimo problema del paro, la inmigración y el déficit público. El tiempo dirá qué papel podría llegar a hacer ese nuevo partido emergente, y si será beneficioso para España, cuando el resto de los partidos políticos no han demostrado serlo.

Mientras tanto, cuidado con Zapatero, que parece que va a emplear el vacacional mes de agosto para lo que más ha demostrado saber hacer: embrollar aún más las cosas, y provocar aún más déficit con los que seguir maltratando aún más los raquíticos bolsillos del común de los españoles.